LA VOLUNTAD DE DIOS ES MANIFIESTA EN TODO LUGAR

Naamán el general del rey de Siria, además de ser un hombre importante también sufría a causa de la lepra. Un día, una joven sierva, exiliada de Israel, le comentó que en su tierra había un profeta que podría ayudarlo. Luego de algunas confusiones estuvo delante de Eliseo el profeta De Dios. Naamán pese a la enfermedad era orgullos, tanto, que se sintió ofendido cuando el profeta no salió a recibirlo. Aun mas cuando lo mandó sumergirse 7 veces al río Jordan para sanar. Él pensó que en sus territorios habían mejores ríos que el Jordán como para sumergirse ahí. Fue otro siervo quien le hizo ver que sumergirse 7 veces no era un precio tan alto a pagar si el beneficio sería la cura de esa enfermedad tortuosa. Naamán accedió y el resultado fue una piel tan tersa como la de un bebé. A partir de este milagro, Naamán reconoció a Dios como el Dios verdadero. Y afirmó lealtad a Él pese a que tenía que volver a su país, (2Re 5).

Quiero sembrar estas tres Semillas de Fe en tu corazón:

1. NO DEJEMOS DE HABLAR NUNCA DE LAS BONDADES DE DIOS. LOCAL O FUERA DE NUESTRAS FRONTERAS. PUES DIOS SIEMPRE SABE COMO Y DONDE ALCANZARÁ A LAS PERSONAS.
2. NO DEJEMOS QUE EL ORGULLO SEA EL MURO QUE NOS IMPIDA VER LA BONDAD DE DIOS. DIOS SIEMPRE EXALTA LA HUMILDAD, Y A LA ALTIVEZ LA DESECHA.
3. NO DEJEMOS DE ADORAR A DIOS CUANDO EXPERIMENTEMOS SU BONDAD. CUANDO EL RESPONDE NUESTRA ORACION, NUESTRA RESPUESTA ES LA EXALTACION DE SU SANTO NOMBRE.

DE ESTE LADO DE LA ETERNIDAD

Introducción

El concepto teológico: “el ya pero todavía no” clarifica en gran manera la realidad a la que estamos expuestos como pueblo de Dios. Nos expone cual es nuestro estatus como seguidores de Cristo de este lado de la eternidad. Nos pone de manifiesto cuales son las bendiciones que hoy hemos alcanzado y cuales aun todavía no podemos disfrutar. Sin embargo no todos los círculos evangélicos parecen comprenderlo y algunos ni siquiera lo conocen. De esa cuenta es que se escuchan demasiados sermones carentes de verdad bíblica y con el enfoque incorrecto. Dando a los oidores falsas presunciones producto de malas interpretaciones.

?????????????????????????????????????????????????????????

El Reino de Dios inaugurado

La entrada de Cristo en la escena terrenal además de cumplimiento profético trajo también esperanza salvífica. Jesús abrió el telón a una nueva era cuando anunciaba: “El reino de Dios se ha acercado, arrepentíos y creed en el evangelio” (Mr 1:15). De ahí en adelante la gran mayoría de sus discursos estuvieron basados en este tema. Sus parábolas, el cumplimiento profético como ya se ha dicho anteriormente se vieron envueltos bajo esta premisa: Dios esta cerca de su pueblo y de aquellos que estén dispuestos a depositar su fe en el Hijo de Dios.

La presencia de Jesús en la tierra abrió una puerta y mostró el camino que conduce a la comunión entre Dios y los seres humanos. Ahora ya no limitada solo para el pueblo judío, sino para todo aquel que en el Cree. Ahora, esto es precisamente lo que los teólogos llaman “el ya”. Es decir “ya” podemos gozar de las múltiples bendiciones que conlleva pertenecer al reino celestial. Podemos disfrutar de reconciliación con Dios, podemos tener una conversación abierta y sincera con Él. Podemos confiar en su cuidado, y gozar de su presencia en nuestros corazones porque ahora Él habita en nuestros corazones por medio del Santo Espíritu. Sabemos que en todas nuestras debilidades Él intercede por nosotros. Esas son de las grandes bendiciones que da pertenecer a ese Reino. O en palabras del Apóstol Pablo: ser ciudadano del Reino.

Lo ilustro así: como guatemalteco si deseo viajar a cualquier país mis beneficios son limitados. Si viajo a México por ejemplo, no puedo disfrutar de los mismos privilegios que un ciudadano mexicano. De la misma forma con un estadounidense. Aun si estoy en suelo americano, si camino por sus calles, aun si alquilara o comprara una casa por naturaleza no puedo tener las mismas garantías a menos claro esta, que me convierta en un ciudadano americano. De esa misma manera, cuando no conocía Cristo no pertenecía a su familia, aun siendo criatura de Dios no era ciudadano del Reino. Fue mas bien, hasta que decidí recibir el regalo de la salvación, arrepintiéndome de mis pecados y haciendo de Jesús mi Señor. Hasta ese momento entonces “ya” puedo contar con algunos de los beneficios o bendiciones anteriormente descritos. Pero ese “ya” me remite a este lado de la eternidad. En otras palabras disfruto desde el día que paso a formar parte de los hijos del Reino pero no de todo lo que Dios da.

Viviendo en un mundo caído

Como expuse anteriormente, el Reino de Dios se ha inaugurado, hemos entrado a una nueva dimensión de vida. Sin embargo “todavía” no hemos alcanzado la plenitud de lo que Dios ha preparado para sus hijos. Lo explico así: la llegada de Jesús trajo muchos cumplimientos, trajo muchas bendiciones –aclaro que esto es para sus seguidores– pero hay circunstancias que todavía tenemos que afrontar mientras estemos de este lado de la eternidad. Quiere decir que “ya he sido perdonado” pero “todavía” tengo que seguir siendo perfeccionado. Porque “todavía” hay áreas de mi vida que no han sido plenamente resueltas. “Todavía” mentimos, “todavía” pecamos, “todavía” nos enfermamos, “todavía” sufrimos, “todavía” lloramos, “todavía” nos preocupamos, “todavía” lamentamos la perdida de un ser querido. “Ya” somos del reino pero “todavía” no hemos alcanzado la plenitud de todas las bendiciones. Pertenecemos al Reino pero “todavía” estamos sufriendo de las consecuencias del mudo caído en el cual vivimos.

Es tal como si un escultor tenga programado abrir una exposición de sus obras. Tiene una fecha establecida. Mientras eso llega esta trabajando en sus esculturas. No puede abrir antes porque aun no esta listo. Sus obras están inconclusas. “ya” tiene fecha pero “todavía” no ha llegado el cumplimiento. En otras palabras, cada cristiano de este lado de la eternidad es una obra en proceso porque Dios ”todavía” esta perfeccionando. Todavía esta afinando la buena obra que empezó en nosotros y la culminará hasta el día de Jesucristo” (Fil 1:6). Disfruta “ya” de la comunión con Dios pero “todavía” no disfruta de la plenitud de esa bendición que será alcanzada hasta que esté en su presencia.

Las falsas predicaciones

En los prolegómenos dije que comprender este concepto del “ya” pero “todavía no” clarifica cual es el estatus en el que nos encontramos como seguidores comprometidos de Cristo. Porque al tenerlo claro, nos protegemos de falsas predicaciones. Nos protegemos de esa mentira que cada día escuchamos con mas frecuencia y rápidamente se esta propagando, esa que dice que: “Dios nos quiere sanos, Dios nos quiere felices, Dios nos quiere victoriosos, Dios nos quiere millonarios, Dios nos quiere libres del dolor, Dios no quiere que enfrentemos el luto, etc.”. Pero siempre cuando escucho afirmaciones así me pregunto: Si Dios quisiera en verdad todo eso, ¿Qué sentido tendría ir al cielo? ¿Qué sentido tendría que Cristo se haya ido a preparar moradas para nosotros? ¿Qué sentido tiene la Biblia diga: El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas” (Ap 21:4-5)?

En el cielo todas las cosas serán hechas nuevas, y lo que hoy experimentamos en este lado de la eternidad no tienen comparación alguna con lo que experimentaremos en el cielo. Por ello es verdad que a Dios no le place ver el dolor del ser humano y por eso planeó antes de la creación del mundo que su Hijo viniera a este mundo, inaugurara su Reino y trajera salvación y vida eterna para sus hijos. Pero vamos en un proceso salvífico y perfeccionador, vamos avanzando hacia la meta donde nos espera un galardón preparado por Dios. Mientras eso llega nos toca enfrentar las diversas circunstancias de la vida, pero no solos porque tenemos la certeza “que Dios está con nosotros”.

Por tanto no nos dejemos llevar por esas falsedades que exponen los comerciantes de la fe, pues por dichas afirmaciones hay personas que prefieren abandonar la iglesia al ver que las falsas promesas hechas no alcanzan cumplimiento. Creámosle a Dios y a Su Palabra pero sobre todo comprendamos que es Soberano sobre todas las cosas y si Él quiere podemos sanar, podemos alcanzar múltiples bendiciones, porque ya pertenecemos al Reino de Su Amado Hijo. Y si debemos enfrentarlas hagámoslo con gozo para la Gloria de Su Nombre.

Me despido como siempre diciéndote: HAZ TU LO POSIBLE Y DEJA QUE DIOS HAGA LO IMPOSIBLE.

 

¿Aun no lo comprenden?

qingxikuibeike2008052013093

El apóstol Pablo fue muy tajante con los gálatas al darse cuenta que rápidamente habían dejado de lado sus enseñanzas para volver nuevamente a la observación de las practicas judías. Los llamó insensatos –por decirlo alguna manera ligera– por haber dejado de lado el sacrificio de Cristo por volver a las obras de la Ley. Pablo no comprendía cómo era posible que ellos prefirieran volver a La Ley y abandonar la FE en Cristo Jesús. Al observar tal asombro de Pablo, automáticamente mi mente me remonta a los días del éxodo.  El pueblo De Dios actuando y pensando de la misma manera. Constantemente deseaban volver a Egipto donde fueron duramente esclavizados, donde prácticamente no conocían ni un poco lo que significa libertad. Su anhelo era volver atrás cuando se enfrentaban a lo que no entendían. Tengo que decir que desde este lado de la historia las cosas parecen simples pero en las sandalias de ellos por supuesto que no lo fue. Ellos no comprendían los planes De Dios para sus vidas. No lograban ver el mañana en la tierra prometida porque no creían a Dios. Veían solamente su realidad presente. Nunca entendieron que el desierto era una escuela para ellos.

En una devocional leía acerca de unos arboles que estaban encerrados en una cúpula de vidrio en un desierto y que aun sin estar con viento se habían caído, y que la conclusión de los científicos fue que su poca resistencia se debía a que nunca fueron sometidos a vientos fuertes. No desarrollaron resistencia porque nunca experimentaron una fuerza que los ayudara a desarrollarla. Eso era el desierto la fuerza que los ayudaría a desarrollar resistencia a las dificultades. Y sobre todo les ayudaría a desarrollar su Fe en Dios.

Sumado a que el pueblo de Israel no comprendía lo que Dios hacía porque no se habían podido desprender de la mentalidad de esclavos. Vivieron tantos años en esa condición que no entendían que ahora la Gracia De Dios se encargaba de ellos. Cuando debían recoger Maná o codornices, siempre querían acaparar mas de lo que debían, porque su mentalidad de esclavos no les permitía ver que todos los días Dios se encargaría de ellos. Los esclavos reciben raciones ocasionalmente, los hijos De Dios se sostienen de la provisión del Padre. Entonces, gálatas, judíos o cualquier ser humano siempre va preferir irse a la segura, a lo que puede ver, a lo que puede palpar, como reza un refrán “lo comido es lo seguro”. De ahí que prefiere erigir imágenes de barro, de yeso, de metal, porque le resultan mas fácil adorar lo que ve. Pero en Dios las cosas son diferentes, no por gusto en tres pasajes distintos se escribió “El justo vivirá por la fe”. Y Pablo se lo enseñó a los corintios “porque por fe andamos y no por vista”.

Pero repito, de este lado de la historia las cosas parecen simples pero en las sandalias de ellos por supuesto que no lo fue. Ellos no comprendían los planes De Dios para sus vidas. Como tampoco hoy día muchos no lo reconocen. Dios obra en nuestras vidas aun sin nosotros darnos cuenta, sin notarlo. Él esta trabajando en silencio, esta puliendo nuestras aristas mas agudas. Dios no piensa dejar a sus hijos,  y existe mucha evidencia para demostrarlo. Me remito a dos versículos nada mas. En el AT siempre en el éxodo del pueblo, dice en Números 9 y 10 que la nube y la columna de fuego representaban la presencia De Dios, y que nadie se movía si Ella no lo hacía, y que no se apartaba de ellos en ningún momento. Entonces Dios nunca los dejó solos pese a ellos mismos. En el NT Jesus prometió la llegada del Espíritu Santo para que permaneciera con nosotros. Y un extra: El nombre del Hijo De Dios es Emanuel que significa Dios con nosotros.

Entonces antes de dar un paso atrás y abandonar este precioso camino, antes de volver al vomito como lo hace el perro, antes de volver a revolcarte en el fango como lo hace el cerdo que ha sido limpiado, piensa que solo en Cristo hay libertad. Piensa que solo por medio del poder del Espíritu Santo podemos disfrutar de la verdadera libertad. Y sobre todo meditemos en lo que Pedro le dijo a Jesús, ¿a quién iremos? tu tienes palabras de vida eterna (Jn 6:68).

Me despido diciendo, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

¿A quién iremos?

Introducción.

Mucho se ha escrito sobre el apóstol Pedro antes y después de Cristo. Antes de la ascensión de Cristo se ha dicho que Pedro era un hombre impulsivo, que solía precipitarse ante las circunstancias, también se ha escrito sobre su traición y sobre lo amargamente que lloró cuando se dio cuenta de la falta cometida contra su Maestro. Además de todo ello también se ha escrito sobre las confesiones que hizo sobre Jesús. Pedro fue quien dijo que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mt 16:16), también fue Pedro quien dijo: “¿a quien iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6:68). Y es precisamente sobre estas palabras de Pedro que quiero escribir en este articulo.

pan-de-vida

Mis tres razones para hacerlo son: en primer lugar porque puedo observar que Jesús siempre exige una respuesta de parte de aquellos que desean seguirlo. En segundo lugar porque considero que la pregunta y la afirmación que Pedro hace, son de un valor incomparable, y que son oportunos para alimentar nuestra vida cristiana. Y finalmente quiero escribir acerca de esta confesión de Pedro porque percibo cuán importante es tener una relación personal con Cristo para continuar perseverando en la Fe en el Hijo de Dios. Con base en estas razones déjame exponerte este articulo basado en estas tres premisas. (1) Debemos seguir a Cristo por las razones correctas. (2) Debemos tener puesta nuestra absoluta confianza sólo en Él. (3) Debemos creer y conocer a Cristo para sostener una relación sana con Él.

  1. SIGAMOS A CRISTO POR LAS RAZONES CORRECTAS.

Antes que Pedro dijera Señor ¿a quién iremos? muchas cosas ocurrieron. Juan narra que hubo una gran multitud de personas que seguían a Jesús (Jn 6:1a). También  dice que Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea (Jn 6:1b) y todos aquellos comenzaron a seguirle luego de ver todas las señales que realizaba en los enfermos (Jn 6:2). Tanta multitud y cercana la pascua, Jesús realizó el único milagro que aparece en los cuatro evangelios, la alimentación de miles de personas. Esto sin lugar a dudas provocó una reacción mas impetuosa de la multitud, lo cual motivó a Jesús a apartarse nuevamente hacia Capernaúm (Jn 6:5-16). Fue en ese traslado que Jesús aparece en medio de la oscuridad y de fuertes vientos caminando sobre el mar (Jn 6:17-21). Ya al día siguiente toda aquella multitud notó que Jesús no estaba mas entre ellos, y de inmediato decidieron buscar a Jesús hasta que lo encontraron y le preguntaron Rabí, ¿cuándo llegaste acá? (Jn 6:22-25), a manera de paréntesis digo, que mejor hubiese sido no hacer esa pregunta porque la respuesta de Jesús no fue nada simpática. Es más, estoy seguro que la respuesta del Señor tuvo que haberles provocado mucho vergüenza.

Jesús les dijo: “En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello” (Jn 6:26-27). He dicho que la premisa que debemos seguir a Cristo por los motivos correctos, y cómo se evidencia en la respuesta de Jesús, las personas ni siquiera buscaban a Jesús por las sanidades hechas a los enfermos, ni ese era un argumento suficiente para seguirlo. Mas bien, lo buscaban porque estaban interesados en saciar su hambre. Vieron en Jesús el fin de sus carencias materiales. Consideraron que si seguían a Jesús posiblemente nunca mas tendrían que volver a trabajar y que seguramente Él se encargaría de alimentarlos mientras permanecieran cerca de Él.

Sin embargo Jesús omniscientemente pone en evidencia sus verdaderas intenciones. Ellos lo buscan por la comida. No conformes exigen de Jesús señales para poder creer en Él. Desean que Jesús les compruebe de alguna manera que Él es quien dice ser. Traen a colación el “Pan del Cielo” que Dios envió a sus antepasados (Jn 6:30-31). De nuevo el tema de la comida, ¿por qué no preguntar sobre el agua de la roca, o del mar rojo, u otro ejemplo? ¿por qué necesariamente la comida? Como dije antes, Jesús ya había puesto en evidencia cuáles eran sus verdaderas intenciones. Esto provocó que Jesús se revelara así mismo como el Pan de Vida. Les explicó que Él era el verdadero pan del cielo, que había descendido del cielo para cumplir la voluntad de Dios, la cual era que ninguno de aquellos que Dios le entregaba en su mano se perdiera y que lo resucitara en el día final. Que la voluntad de Dios era que todo aquel que creyera en Jesús tenga vida eterna (Jn 6:32-40).

Aun así, narra Juan que el gentío murmuraban y se mostraban escépticos, cuestionando el origen de Jesús. De nuevo Jesús atisba sus pensamientos y les ordena a no murmurar. Y hace una fuerte declaración que es vital para entender que a Jesús no se le puede seguir por motivos equivocados. Él les dijo: “nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitare en el día final” (Jn 6:41-44). A partir de ahí Jesús contrasta el Maná recibido por Moisés y así mismo como el Pan de Vida. Les dice que existe una amplia diferencia entre comer aquel pan y comer el Pan de Vida. Si bien es cierto aquel pan sació temporalmente a quienes lo comieron, Cristo, el Pan de Vida, saciaría el hambre espiritual de manera permanente. Jesús invitaba a sus oyentes a que comieran su carne y bebieran su sangre para vivir eternamente. Los judíos se escandalizaron porque no entendían aquellas palabras. El mensaje lo tomaron de forma literal. Pensaban que era necesario convertirse en caníbales para disfrutar las bendiciones de las que Cristo les hablaba (Jn 6:45-59).

Fue precisamente esto lo que motivó que todos aquellos seguidores finalmente desistieran en seguir a Jesús. Dado que su motivos para seguir a Jesús eran errados y tampoco creían en Él verdaderamente, lo mas fácil fue abandonarlo. Pensaron que era demasiado lo que Jesús estaba pidiéndoles. El judío tenía claro que Dios prohibía comer carne humana y tampoco les permitía beber sangre. Pero Jesús no hablaba en términos literales. Jesús hablaba en términos expiatorios. En términos de aceptar su Pasión y hacerla parte de ellos. Fue tal como les dijo alguna vez a sus discípulos Jacobo y Juan, cuando le pidieron sentarse al lado de Él cuando estuviera en Gloria (Mc 10:37-39).

Quizás pudiéramos preguntarnos ¿por qué Jesús no les aclaró sus palabras? En primer lugar porque fue el mismo Jesús quien dijo que a Él vendrían aquellos a quienes el Padre le enviara. Es decir que nadie viene a Cristo si el Padre no lo trae. Similares palabras dijo Juan antes en 1:12-13, a los que reciben a Jesús y creen en Su Nombre, se les da el derecho de convertirse en hijos de Dios, pero estos no nacen por voluntad o merito humano, ni por su propia voluntad, al contrario, nacen por voluntad enteramente de Dios. O como dijo Pablo a la iglesia de Roma: no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Ro 9:16). Y en segundo lugar porque como ya se ha enfatizado, estas personas ni creían ni seguían a Jesús por los motivos correctos. Ellos solo buscaban satisfacer su hambre.

Entonces para cerrar esta primer premisa, déjame sembrarte las siguientes Semillas de Fe.

Primero, agradece e intercede. No podemos asegurar en qué se basa Dios para atraernos a Cristo, pero si ya tu eres parte de esta gran familia de la Fe, puedes dar gracias a Dios por ello y responderle en amor y servicio a Él. Además, estas llamado a orar e interceder por aquellos que aun no le conocen y no son sus hijos, para que Él tenga misericordia de ellos y los atraiga con su amor y su Santo Espíritu a Su Hijo y los resucite en el día postrero.

Segundo, sigue a Jesús por quien es Él. Hoy día se predica mucho en nombre de Dios, pero esto no significa que sea algo que provenga de Él. Es decir, que muchos pastores e iglesias tienen el mote de cristianas pero no predican a Cristo. Crean cortinas de humo, ofrecen sanidades, milagros, ofrecen tantas cosas que no son mas que cebos para cazar a las presas y llenar templos. Es por ello que hay muchas personas que salen de las iglesias peor de cómo entraron. Porque hubo quien les prometió mentiras, cosas que en verdad no se cumplirían y quedan tan decepcionados que ven a Jesús como alguien que en verdad no es. La Teología de la Prosperidad por ejemplo, ofrece cambios de economía, vende la fe, etc., negando la verdad del Evangelio. Despluma a las víctimas y no presenta a Cristo tal como es. Por ello debemos seguir a Jesús por quien es Él. El pan de vida que descendió del cielo y vino para no perder a nadie y resucitarlos en el día final.

Es verdad Aquellas personas no pudieron ver en Jesús al Mesías porque no les fue revelado. Pero el Padre sí revela al Hijo y tu puedes seguirlo porque sabes que Él es aquel que descendió del cielo para darte vida eterna.

En el siguiente articulo veremos las otras dos premisas, mientras tanto, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

MOISES, UN ANTES Y UN DESPUES

Para quienes me conocen no les resultará extraño leer un articulo mío que hable de Moisés. Y no les extraña porque saben que él es uno de mis tres personajes favoritos de la Biblia. El primero, por supuesto es Jesús, el segundo es Moisés y el tercero es Pablo, en ese orden. Al igual que otros personajes bíblicos Moisés fue un hombre ordinario, al que Dios transformó en un hombre extraordinario. Hay un antes y un después en la vida de Moisés, tal y como la hubo en Abraham, Jacob, David, Jeremías, los discípulos, Pablo y otros más. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre él y el resto? Bueno, para mí es simple, Moisés pasó mucho tiempo en comunión con Dios. Tuvo una línea de comunicación directa y constante con el Señor. Fue un diálogo continuo entre ambos. Hablaban por asuntos grandes como por asuntos pequeños.

moises-y-los-misterios

Me encanta que caminaran uno al lado de otro. Que Dios le revelara todos sus planes, que lo usara como medio para anunciarle sus planes al Pueblo. Que cada vez que Moisés quisiera hablar con Él no hacía cita previa, sino que simplemente llegaba al punto de encuentro que establecieron, es decir, al Tabernáculo de Reunión. Me encanta que en cada tribulación, problema o necesidad, Moisés sabía hacia donde volver la mirada. Sabía a quien recurrir, no dudaba ni por un segundo sobre quien se encargaría de resolverlo todo.

Su relación fue tan estrecha que llevó a Moisés de ser un hombre iracundo a un hombre pacifico. Moisés se convirtió en un hombre manso, una cualidad significativa e imprescindible delante de los ojos de Dios, Moisés era el hombre mas manso sobre la faz de la tierra (Nm 12:3), humilde (Biblia de Las Américas). Fue precisamente por esta virtud que Dios dijo de él: en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen del Señor, (Nm 12:7). Es decir, Dios dejó muy en claro que la relación que tenía con Moisés, una en la cuál Dios sabía que podría hablar abiertamente con él y Moisés tendría la capacidad, la madurez, y el discernimiento para comprender la voz de Dios.

Mientras que el pueblo observaba cuando Dios se reunía con Moisés en el Tabernáculo y evitaba escuchar Su Voz, Moisés pasaba días enteros a solas con Él. Para Moisés pasar cuarenta días a solas con Dios no tenían ningún valor significativo, Él sabía que estar delante de la presencia de Dios era mas sublime y mas satisfactorio que cualquier manjar suculento. Sabía que no era una carga estar cerca de Dios, escuchándole, y contemplándole.

Para comprender los sentimientos de Moisés en la presencia de Dios debemos recurrir a las palabras del apóstol Pablo quien dijo: pero todo lo que era para mí ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aun más, yo estimo como perdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo (Fil 3:7-8). Ahora ¿cómo llego a esta conclusión? Porque Moisés confiaba ciegamente en Dios. Aun cuando al inició dudó y se intentó excusar, se convenció de cada palabra que salió del corazón de Dios. Moisés le creyó a Dios.

El autor de Hebreos nos lo confirma al decir: Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes de ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa (He 11:24-26). Moisés descansó en Dios a tal grado que no podía imaginar cómo mas valioso lo terrenal antes que la presencia de Dios.

Hubo un antes y un después en la vida de Moisés, del hombre temeroso y asombrado que se encontró con Dios en aquella zarza al hombre a quien le resplandecía el rostro por pasar días con Dios, no quedaba mas que el recuerdo escrito en el Pentateuco. El encuentro con la zarza fue sorpresivo, el encuentro en el Monte Santo era habitual. Moisés fue transformado, pasó de ser torpe de lengua a ser el profeta de Dios. Pasó de ser un hombre tímido a un hombre valiente que derrotó a los enemigos de Dios. Pasó de ser un hombre que intentaba resolver los problemas por sí mismo a ser un hombre que dependía de Dios todo el tiempo. Moisés dejó de buscar su propia gloria por buscar la Gloria de Dios.

el rostro de Moisés

Moisés no impartió su propias justicia sino que se dejó guiar por la Justicia de Dios. Dejó de condenar para interceder, aun cuando el pueblo era injusto. Después del encuentro en la zarza, Moisés aprendió a sentir como Dios sentía. Llegó a saber cuanto le dolía a Dios ver la incredulidad del pueblo, la frialdad, el negativismo, la insolencia y la capacidad de olvidar que tuvieron. Moisés sintió lo que Dios sentía al ver como el Pueblo rápidamente se iba en pos de dioses falsos, dioses ficticios. Supo lo que Dios experimentaba al ver a un pueblo desagradecido. Entonces ¿qué espero al escribir este resumen muy breve sobre el antes y después de la vida de Moisés? Sembrar al menos tres Semillas de Fe en ti.

Primera Semilla de Fe: Deseo que tengas un encuentro personal con Jesús.

Todo cambió en la vida de Moisés desde el día que Dios se le apareció. A partir de ahí como hemos visto ya nada fue igual. Hubieron cambios significativos en la vida de aquel hombre. Lo mismo deseo para quienes aun no han tenido ese encuentro particular con Dios. Que lo busquen mientras puede ser hallado. Sin importar la condición espiritual en la que hoy estás, mi oración es que te encuentres con Dios cara a cara. Moisés asesinó a un hombre y era un fugitivo, a pesar de ello Dios lo llamó y lo utilizó. Lo mismo puede hacer con cada ser humano que se arrepiente.

Segunda Semilla de Fe: Deseo que mantengas una comunión intima con Jesús.

Lo que marca la diferencia entre ser seguidor de Jesús y ser seguidor de una religión es la forma en la que nos relacionamos con Jesús. Porque si bien es cierto que dentro de una determinada religión tu debes llevar a cabo muchos rituales, hacer muchos méritos, y estar inmerso en miles de actividades, en el cristianismo lo único que necesitas es tener una comunión intima con Jesús. No necesitas hacer mil cosas para tener comunión con tu Señor, al contrario, necesitas tener comunión con tu Señor para llevar a cabo mil cosas. Moisés intentó salvar a su gente por la fuerza, lo cual fue inútil. Luego, tuvo una comunión intima con Dios y fue capaz de liberar a su pueblo y conducirlo hacia la tierra prometida. Primero es la comunión y luego es la acción. De esa cuenta, mi deseo es que mantengamos una comunión constante con Dios, que le busquemos en oración, en tiempos de paz como en tiempos de angustia, en todo momento. No por necesidad, ni por costumbre, sino porque hemos comprendido que es mejor pasar a solas con Él cada día. Porque hemos llegado a entender que es mejor a su lado que lejos de Él. Porque hemos comprendido que la satisfacción de las cosas terrenales son buenas pero la satisfacción que dan las bendiciones celestiales son inimaginables.

Tercera Semilla de Fe: Deseo que cada día te parezcas mas a Jesús.

La meta de cada cristiano es ser como Jesús. Parecerse a Él, vivir como Él vivió, andar como Él anduvo. Hacer lo que Él hizo. Hablar como Él, ser como Él. Y para lograrlo lo que debemos hacer es dejar que día a día Dios nos vaya transformando. Entre mas lo busquemos, entre mas caminemos con Él, entre mas anhelemos su presencia en nuestra vida, entre mas nos sujetemos a sus mandamientos, entre mas nos dirijamos hacia Él, mas nos pareceremos a Él. Nuestro rostro reflejará la gloria de Dios, seremos luz en medio de la oscuridad, seremos como luminares y viviremos como hijos de luz. Todos los días debemos dejar que la luz de la Palabra de Dios nos inunde y que la Guía del Espíritu Santo nos dirija hacia donde Él quiera que vayamos. Debemos doblar nuestras rodillas y hablar con Dios siempre. Solo así nos pareceremos más a Jesús.

Termino diciendo, que esos dos encuentros de Moisés con Dios en la zarza y luego en el Monte Santo circulan en mi mente una y otra y otra vez. No dejan de impactarme porque marcan un antes y un después en la vida de Moisés. Muestran que los años que Moisés caminó con Dios tuvieron un efecto en su vida extraordinario. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que recibió los Mandamientos de Dios en el monte Santo. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que debía cubrir su rostro ante sus hermanos, gracias a que la presencia de Dios estaba con él.

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

MEDICO CHARLATÁN

No sé cómo me sentiría si fuera donde el médico y él para no ofenderme o para no herirme, o hasta para no enojarme, en lugar de decirme que tengo cáncer me dijera que tengo una enfermedad común. Que en realidad lo que medico charlatantengo no es para preocuparme. Que con simples analgésicos estaré bien, sabiendo él, que en realidad me estoy muriendo. Quizás me sentiría enojado, y decepcionado, y hasta frustrado si en la agonía descubro la verdad. Porque él sabiendo la realidad, calló, mintió y no fue responsable para decírmela y por no llamar por su nombre a las cosas estoy padeciendo.

Es precisamente por eso que Dios a través de su Palabra nos examina y nos diagnostica de forma verdadera. Llama pecador a quien lo es. Y no solo eso, sino que también le dice cuan pecador es. Y aún va más allá, a cada afrenta del ser humano la llama por su nombre. Sea mentira, blasfemia, hipocresía, homosexualidad, envidia, odio, asesinato, etc. Él lo llama tal cual es. Y lo hace precisamente para que todos sepamos que Dios es justo. De esa cuenta al enfrentarlo nadie puede alegar ignorancia. Dios no oculta la verdad, o la disfraza o la suaviza para no herirme. Y no lo hace porque quiere que me de cuenta de mi condición, que confiese, me arrepienta y acepte la sanidad de mi alma a través de su perdón.Si Dios sabiendo la consecuencia que sufriré si no cambio, no me lo dice tal cual es, entonces Dios no sería justo y tampoco sería amor. Porque por su justicia somos juzgados. Y solo alguien que no ama a otra persona, prefiere ocultar, mentir o disfrazarle la verdad.

Por ello la Semilla de Fe que quiero sembrar en tu corazón es:

Predica el Evangelio no adulterado, el puro, sin mácula, tal cuál es. Y si ofende a más de uno, que bueno será porque entonces sabrás que estas predicando el kérigma de Dios. Si no ofende a nadie entonces deberás preocuparte porque entonces significa que ya has adulterado el mensaje. Además si tú conoces la verdad y no la dices o la disfrazas o la maquillas para no ofender serás como aquel medico charlatán que con su silencio mata a sus pacientes. Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

EL CLAMOR DEL VIEJO ABRAHAM

Introducción

 ¿Has meditado alguna vez en la calidad del corazón del viejo Abraham? ¿Has pensando en cuánto se angustió su corazón al saber que Sodoma y Gomorra serían destruidas? Si no lo has hecho, déjame contarte muy brevemente algo que hizo Abraham al enterarse del plan que Dios tenía para aquellas ciudades.

      Dice la Biblia:

Entonces dijo Abraham: No se enoje ahora el Señor, y hablaré sólo esta vez; tal vez se hallen allí diez. Y Él respondió: No la destruiré por consideración a los diez. Y el Señor se fue tan pronto como acabó de hablar con Abraham; y Abraham volvió a su lugar. (Gn 18:32-33)

abraham visitantes Genesis-18-2-Abraham_s-visitors

El clamor del viejo por los pueblos pecadores

Abraham clamó a Dios por un par de ciudades donde el pecado había alcanzado los más altos niveles de ofensa contra Dios. Su conducta ya se había desbordado tanto, que no había más remedio para aquellas ciudades que ser destruidas. Cuando Dios le reveló sus planes a Abraham, de inmediato empezó a clamar para que Dios no destruyera aquellas ciudades. La petición de Abraham delante de Dios fue que si se hallaban cincuenta justos en las dos ciudades Dios desistiría de destruirlas, a lo que Dios aceptó. Sin embargo, Abraham, consciente de la realidad de los pueblos vecinos, bajó su petición de cincuenta justos, a cuarenta, luego a treinta, siguió con veinte y finalmente consideró que diez justos era mas probable que se encontraran. Tristemente es necesario decir que en ninguna de las dos ciudades existían esos diez justos que Abraham reclamaba. Mencioné el corazón de Abraham porque sin lugar a dudas era misericordioso. Estoy seguro que cualquiera de nosotros hubiera clamado a Dios para que las destruyera mas rápido, y no como Abraham que le pidió a Dios que no lo hiciera. Abraham tenía un corazón lleno de compasión sin duda alguna. Aún si las ciudades se salvaban, Abraham no olvidaba a su sobrino Lot.

Solo tres se salvaron por el clamor del viejo

De tal cuenta las dos ciudades con todos sus habitantes menos tres fueron destruidas. Solo Lot y sus dos hijas pudieron salvarse del juicio divino. Es decir que Dios destruyó las ciudades porque no se pudieron hallar ni diez justos en ellas. Pese al clamor del viejo Abraham, Dios cumplió su misión porque aquellas naciones estaban completamente corrompidas. Abraham clamó pero su intercesión fue infructuosa, pero solo en parte. Es verdad que las ciudades fueron destruidas porque habían olvidado a Dios, pero su sobrino e hijas todavía alcanzaron la misericordia de Dios. Tengo que dejar claro que las ciudades fueron destruidas porque no habían diez personas dignas de recibir misericordia y si tres se salvaron fue porque pese a todo aun no se habían corrompido tal como los habitantes de Sodoma y Gomorra lo habían hecho ya.

Ahora, cuando vemos fríamente los números tenemos que pensar que es escalofriante el hecho que en dos ciudades no se hallaran ni diez personas que fueran temerosas de Dios. Que entre todos los habitantes no hubiera diez personas que rindieran adoración verdadera al Dios Todopoderoso. Ante tal hecho debemos cuestionar también nuestra realidad, siglos después de aquel juicio divino: ¿qué pasaría si Dios nos enviará un mensajero para decir que destruirá nuestra nación si en ella no se hallan hombres y mujeres justos? O ¿Qué nuestro pueblo será destruido si en él ya no quedan suficientes personas que adoren a Dios? O si el mensaje fuera: dice el Señor que nuestro barrio o colonia serán destruidas porque ya no existen personas que vivan rendidos a los pies de Cristo. O peor aun, si Dios mandara a decir: “tu familia será borrada de la faz de la tierra porque han decidido darme completamente de sus vidas”. Verdaderamente sería atemorizante un mensaje así.

Por esa razón mi reflexión del pasaje me lleva a decir que: debemos clamar siempre a pesar de la oposición por todas aquellas naciones que aun no conocen a Cristo.

Clamemos pese a la oposición

Aún cuando muchos se oponen a las iglesias, a los servicios que se hacen en las calles, o se oponen a las reuniones de oración, o a las publicaciones evangelísticas en las redes sociales, la iglesia debe seguir clamando a Dios a favor de justos e injustos. Pues por el clamor de esos justos es que las ciudades no han sido destruidas. Es gracias a ese clamor es que aun muchos pueblos están en pie. El pueblo evangélico no es el opio de la sociedad como muchos han dicho, no es un estorbo, o un mal para la sociedad, al contrario, el pueblo de Dios, la iglesia de Cristo es columna y baluarte de cada lugar donde se encuentra. Es la luz que sigue iluminando a las naciones que viven en obscuridad. Gracias al clamor, la intercesión de la iglesia, su a adoración a Dios, es que la ira de Dios aún no se ha derramado sobre este mundo. Pese a que el mundo quiere sacar a Dios de sus vidas, es por la constante intercesión de la iglesia es que Dios no ha consumido a aquellos que aún no se postran delante del Señor Jesucristo.

Clamemos por las naciones que aun no conocen a Cristo

Ciertamente el clamor del viejo Abraham fue infructuoso porque las ciudades hacía mucho tiempo se habían olvidado de Dios, pero, nuevamente digo, fue infructuoso solo en parte por Lot y sus dos hijas se salvaron. Esto significa entonces que la iglesia no debe cesar de clamar a Dios por las naciones que aun no le conocen, porque al fin de al cabo, Dios llevará salvación. Hoy mas que nunca se necesita adoradores que sigan suplicando paz y perdón para aquellos que insisten en alejarse de Dios. La exhortación para todos aquellos que lean este articulo es que mientras aún estemos en esta tierra, no paremos de clamar a Dios para que Su Gracia infinita alcance a muchos pueblos que aún no han sido alcanzados. Para que los pueblos no dejen de lado a Dios. Así cuando sea buscados los justos para salvación de ciudades, se hallen no sólo 50 sino miles de millones de hombres y mujeres fieles a Dios. El pueblo de Dios debe seguir día y noche clamando para que Dios tenga misericordia aún de aquellos que no le temen y le rechazan. No podemos hacer mas que ser la sal y la luz de este mundo.

Así que mientras Jesucristo viene por su iglesia, hagamos lo posible por clamar a Dios y dejemos que Dios haga lo imposible por traer a Cristo a todos aquellos que aun no le conocen.