Sanando nuestro matrimonio (1era. Parte)

Sabían ustedes que tristemente el adulterio es una de las principales razones por las cuales mas matrimonios se divorcian actualmente dentro de las sociedades modernas. Tanto matrimonios jóvenes como no tan jóvenes se están destruyendo a causa de este terrible problema social, ojo, problema, no solución. El adulterio es un problema que afecta tanto a creyentes como a no creyentes. No discrimina a nadie. Cada día mas hijos también se ven afectados por causa de la infidelidad de uno o ambos de sus padres.

En uno de sus artículos, el pastor y conductor del programa radial: La Familia es Prioridad, el pastor Víctor Súchite pregunta: “¿Sabía usted que según las estadísticas actuales, aproximadamente el 60% de los hombres casados y el 40% de las mujeres casadas le han sido infieles a sus parejas, al menos en una oportunidad (la familia es prioridad, programa radial) escuche bien, al menos en una oportunidad. Es decir que debemos aceptar que el adulterio es un hecho muy común dentro de las familias en el mundo entero.

Cuando analizamos esta pregunta y estas cifras, no es muy difícil decir que, muy probablemente dentro del grupo de lectores de este blog existan personas que han atravesado por tan amarga experiencia, o incluso en este preciso momento estén atravesando un proceso de esta naturaleza, o están ya considerando el divorcio como una de las opciones para resolver dicho problema, o a penas están viviendo una etapa de asimilación tras la confesión de su cónyuge, o bien ya, favorablemente, han iniciado un proceso de restauración matrimonial. Sea el caso que sea, en los próximos artículos abordaremos el adulterio como tema central y nuestro objetivo es poder ayudar a sanar los corazones de aquellos matrimonios que han sido dañados.

sanando el corazón de mi cónyuge

El adulterio, como todos los pecados que el hombre comete, no es un acto que surja de la noche a la mañana. Es mas bien un proceso, en donde todo aquel hombre o mujer sin darse cuenta, o conscientemente, se empieza a exponer a una situación de mucho riesgo hasta que llega el momento en el cual finalmente termina cometiendo pecado. Es por ello que antes de sanar un matrimonio herido, necesitamos conocer tres peligros a los que estamos expuestos como matrimonios actualmente y cuales son las soluciones que la Biblia nos ofrece para evitar caer en tales peligros.

Primer Peligro: FALTA DE VALORACION CONYUGAL

En la vida, tanto hombres como mujeres necesitamos sentirnos valiosos como seres humanos. Necesitamos saber que representamos algo para alguien. Nos gusta saber, por naturaleza que las personas, y en este caso especifico nuestro cónyuge nos valora. Que significamos algo para él o para ella. Que cada acción, actitud, esfuerzo, que hacemos representa algo valioso para nuestra pareja. Gary Chapman, en su libro: Los cinco lenguajes del amor dice que: “Los psicólogos han llegado a la conclusión de que la necesidad de sentirse amado es una de las necesidades primarias del ser humano”. Para una persona es prioritario sentir que alguien lo ama y que lo valora. Desde su niñez busca llamar la atención de sus padres, le gusta que reconozcan sus gracias, incluso sus travesuras. Por ello cuando un nuevo miembro llega a la familia los hermanos mayores se vuelven mas inquietos porque sienten que les están robando atención. Necesitan sentirse apreciados y no que están pasando de moda. Ya que no existe peor situación para una persona que sentirse devaluado. Porque esto los pone en la categoría de inútiles u obsoletos. Le gusta recibir una palmada en el trabajo por su buen desempeño, o aplaudido después de una conferencia. O que le reconocen por ser buen estudiante. En fin, le gusta sentirse valioso.

bien_hecho

Todos en general buscamos ser reconocidos por lo que somos y también, porque no decirlo, por lo que tenemos y hacemos. Es parte de nuestra naturaleza humana. De igual manera en las relaciones sentimentales, desde el noviazgo todos procuramos ganarnos la admiración de nuestra pareja. Tratamos de presentar nuestra mejor imagen delante de ellos, nos esforzamos cada día para que nuestra pareja conozca el lado mas interesante de nosotros. Procuramos que nos vean como personas de bien, que tenemos educación, que somos esforzados, que somos amables, con buenos sentimientos y valores. Jamás queremos que vean nuestro mal genio, o nuestros defectos. Queremos ganarnos el corazón de nuestra pareja a base de nuestros mejores argumentos. Y lo conseguimos. Sin embargo, es triste reconocer que: una vez casados muchas cosas cambian, y una de ellas es la falta de valoración conyugal. Quiero mostrarte dos casos de falta de valoración conyugal:

A. Esfuerzos invisibles.

Una critica que comúnmente hace un esposo hacia su esposa es que ella no trabaja como él. NO RECONOCE QUE: Su esposa a diario lidia con todas las tareas que se deben hacer en casa: como limpiar la casa, ordenarla, lavar ropa, doblar, planchar, si hay niños, cuidarlos. Cocinar. Toda esposa desearía al menos una vez a la semana escuchar que la comida esta deliciosa, que la casa se ve hermosa, o un ramo de rosas que le hagan ver que se le reconoce por todo lo que ha hecho en su duro día de trabajo. Sin embargo este trabajo casi nunca se ve y menos se agradece.

Por otro lado, el esposo, todos los días sale a bregar a la calle. Se esfuerza porque todos los días pueda mantenerse vigente en su trabajo. Se expone a las dificultades y peligros de la calle, con la finalidad de sostener el hogar de una manera agradable. Pero, TAMPOCO SE RECONOCE su esfuerzo. Es casi seguro que de vez en cuando le gustaría escuchar a él también que se le agradece por todo lo que hace día con día para traer el sostenimiento económico de la casa. Si a la esposa le gustaría recibir un ramo de rosas en reconocimiento a su trabajo, al esposo también le gustaría cenar algo especial de vez en cuando por las luchas que sostiene.

reconocimientos invisibles

Nuestros esfuerzos no deberían ser inasibles para nuestro cónyuge. No deberíamos ser ajenos a la necesidad del otro. Pues, al no existir esta clase de valoración dentro del matrimonio, empiezan a formarse grietas dentro de la relación. Se empiezan a formar rupturas y se empieza a dar también paso a los malos pensamientos, o las frustraciones para que entren por esas grietas. Cada espacio se empieza a llenar de ideas y estas ideas se convierten en  pensamientos y luego en palabras. Y palabras que hieren.

La Semillas de Fe para esta situación:

  1. Para el esposo: recordar que en todo momento la Biblia nos manda a amar a nuestra esposa. De la forma en que Cristo amó a la iglesia. Entregándose sacrificialmente a ella. (Ef. 5:25). En este caso amarla significa valorar todo lo que hace para mantener el equilibrio en el hogar. Amarla es reconocer que posiblemente ella antepuso la familia por sus sueños profesionales, o personales, ya que muchas esposas se dedican completamente al hogar. Y lo hizo por amor a él y por amor a Dios. El esposo debe amar a su esposa sin importar que ella ya no tenga todo el tiempo de antes para arreglarse para su visita. Debe amarla aun cuando halla días donde no se vea deslumbrante. Debe amarla por cada detalle que llevan su sello dentro de la casa.
  2. Para la esposa: someterse a su esposo. Es decir, subyugarse a él. Respetando la posición que Cristo estableció para él dentro del matrimonio. Subyugarse es entender que su esposo es su cabeza. Es el hombre que merece no solo su respeto sino su admiración. Cada mujer que ve a su esposo como se esfuerza por traer el sustento a casa lo respeta. Nunca menosprecia lo que hace, sea un albañil, agricultor, vendedor de periódicos, sea lo que sea, porque lo importante es que lucha todos los días por que a la familia nunca le falte el alimento en la mesa.
  3. Para ambos: Recordar que: El amor no se comporta con rudeza (1Cor. 13:5a). No se deben menospreciar uno al otro, sino mas bien motivarse, incentivarse, exhortarse para que juntos puedan salir adelante. Que siempre existan palabras de halago, de valoración, tal y como cuando eran novios.

Continuaremos en el siguiente articulo, mientras tanto, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

3 comentarios en “Sanando nuestro matrimonio (1era. Parte)

  1. Pingback: Sanando nuestro matrimonio: Interesado por mi pareja (3ra. Parte) | Semillas de Fe

  2. Es de bendicion esta palabra yo creo que en mi matrimonio hay una tercera persona que debo hacer enfrentar a mi esposo o no tengo pruebas para demostrarle quisiera que me aconseja que debo hacer?

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