SOY INDIGNO SEÑOR… (1era parte: Reconociendo mi condición espiritual)

Señor, no te tomes tanta molestia, pues no merezco que entres bajo mi techo. Por eso ni siquiera me atreví a presentarme ante ti… (Luc. 7:6-7a)

La humildad es lugar a dudas, una de las grandes virtudes un ser humano puede tener. Porque esta lo lleva a reconocer cuales pueden ser sus alcances y así mismo cuales pueden ser sus limitaciones. En el texto citado para este articulo destacamos la humildad de un hombre que no era cualquier hombre en su época. En el contexto de este pasaje se dice que quien pronunció estas palabras tan sencillas, tan cargadas de humildad fue un centurión romano, un oficial de la milicia romana, quien estaba acostumbrado a dictar ordenes a cada momento, puesto que él tenía a su cargo un “grupo aproximado de cien soldados”, (Biblia MacArthur), los cuales todo el tiempo cumplían sin ninguna queja sus mandatos.

Además de ello este hombre gozaba de buena posición económica, porque dice en el v. 5 que les había construido una sinagoga a los judíos de Capernaúm, lugar donde se encontraban en ese momento. Otra característica no habitual en este oficial es que era un hombre de buenos sentimientos, ya que él mandó a pedirle a Jesús que fuera para sanar a uno de sus empleados que estaba bastante delicado de salud, casi en agonía (v.2), y digo que era poco común para un oficial porque estos hombres normalmente no mostraban ninguna clase de afecto, porque esto los hacía verse débiles, mas bien eran conocidos por ser fuertes, despiadados y crueles con los demás hombres. Su cargo les obligaba a ser rudos, y hasta abusivos puesto que debían mantener el orden dentro del gran imperio romano usando la violencia si era necesario. A ellos se les consideraba mercenarios y ambiciosos al dinero porque ayudaban a la recaudación de los impuestos.

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Habiendo dicho esto, es mas fácil comprender entonces porque este hombre con humildad reconoce delante de Jesús que era indigno, que no merecía que Jesús estuviera dentro de su casa. No solamente porque habitualmente un judío no compartía con un romano, sino porque también él entendía que Jesús era Santo, y él mas bien se sentía un vil pecador. Este hombre mostraba con esta actitud que tenía temor de Dios, que aun cuando estaba acostumbrado a mandar a muchos hombres, por la autoridad que tenía como oficial romano, Jesús estaba por encima de su autoridad y se la respetaba. Entendía quien era Jesús y el poder que tenía porque no le ordena que sane a su siervo sino que le manda a pedir que lo haga.

La palabra pedir acá puede entenderse con un tono de suplica desesperada, urgente, puesto que el siervo esta cercano a la muerte. Este soldado reconoció que Jesús tenía autoridad celestial porque le dice que no entre a su casa, que no es necesario que lo hiciera, puesto ve a Jesús con tanto poder para sanar a su siervo que le dijo: con solo una palabra que digas, quedará sano mi siervo. Resalto la frase: con una sola palabra que digas, que impresionante la fe de aquel oficial, él creyó que Jesús podía sanar cualquier enfermedad sin importar la gravedad de esta, incluso por sus palabras yo veo que él reconoció que Jesús tiene tanta autoridad que aun a la misma muerte era capaz de vencer. No solo me impresiona la forma tan humilde y llena de fe con la que aquel hombre le suplicó a Jesús aquel día, sino que también el Señor quedo sorprendido, Él dijo: al oírlo, Jesús se asombró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, comentó: les digo que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande. De este oficial romano yo puedo aprender al menos tres lecciones.

CENTURION SUPLICA A JESUS

 La primera Semilla de Fe es: Reconocer con humildad mi condición espiritual delante de Dios, no es difícil llenarse de orgullo, y altivez cuando conseguimos títulos universitarios, o buenas posiciones laborales, o cuando contamos con un buen capital económico, o cuando nos encontramos ocupando lugares prominentes dentro del liderazgo de la iglesia, porque todo esto nos da poder. Poder para mandar, para obligar o para imponer nuestras voluntades sobre otros. Incluso nos sentimos tan poderosos que pensamos que Dios esta a nuestro servicio, que es como un sirviente que debe hacer todo lo que yo le pida que haga. Que mientras oro puedo ordenarle que me sane o me de todo lo que le pido. Que debe hacerlo porque alguien me dijo que debo arrebatar mis promesas. Como decimos en Guatemala: momento pueblo, Dios no es mi sirviente, no es mi genio de la lámpara, Dios es el Todopoderoso, el Rey Majestuoso, el Tres veces Santo, quien merece que yo doble mis rodillas delante de Él, que agache mi cabeza y me postre para dirigirme a Él. A quien debo reconocer que esta muy por encima de mis títulos banales y simplones tal como lo hizo este soldado. Porque como hemos visto nunca se acercó a Jesús imponiéndole a que hiciera lo que él quería, todo lo contrario se siente incapaz incluso de dirigirse directamente a Jesús, porque él sabía que delante de él era indigno. Impuro, perverso, era pecador. Una gran lección para nosotros hoy día que creemos que ya estamos en un nivel espiritual tan elevado que no debemos preocuparnos por nuestras disciplinas espirituales, se nos olvida que todos los días necesitamos de Dios.

DELANTE DE JESUS

Mas bien debemos entender que delante de Jesús nuestra vida necesita un palabra suya para liberarnos de nuestra agonía espiritual. Delante de Jesús solo nos queda decir que somos indignos porque Él tiene la autoridad celestial sobre nuestras vidas. Tal como le dijo Dios a Moisés desde la zarza: quítate el calzado porque la tierra que pisas es santa. Delante de Jesús nos debemos despojar de todo aquello que lo ofende, todo aquello que él no tolera, como el orgullo absurdo que mostramos. Delante de Jesús debemos suplicar por sanidad espiritual con urgencia tal como aquel centurión. El hecho que ya hayamos alcanzado ciertas cosas terrenales no me da nunca la autoridad para imponer mi voluntad por encima de Jesús. Es por ello que yo te invito a que te examines y veas si es que te has llenado de orgullo, que veas si has querido ocupar el lugar que solo a Dios le corresponde en tu vida. Si así ha sido, hoy es el momento en que entiendas que Dios esta por encima de todo y de todos. Que tu al igual que yo eres un pecador necesitado de su perdón.

Mañana daré la segunda Semilla de Fe extraída de este versículo, mientras tanto Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

Sanando nuestro matrimonio (4ta. Parte: interesado por mi pareja)

Siguiendo con nuestros artículos sobre el matrimonio, hablaremos en este articulo del segundo síntoma que refleja la falta de interés por mi  pareja. Y esa es la mala comunicación que existe entre cónyuges.

B. Mala comunicación:

La comunicación es un bastión fundamental en toda relación, y no solo en el matrimonio, sino en otras áreas de nuestra vida. Como seres humanos estamos obligados a saber comunicarnos, a hablar, expresar nuestras emociones y nuestros sentimientos. En la comunicación hay dos elementos fundamentales, el emisor y el receptor. Para poder comunicarse es necesarios saber emitir y saber recibir. Es imposible que un matrimonio pueda mantenerse en pie si no sabe comunicarse entre sí. Existen muchos matrimonios donde no existe la suficiente confianza para expresar lo que se siente, lo que se piensa o lo que se quiere. Cualquiera de los dos o los dos puede callarse y vivir años callando sus emociones, porque no es capaz de expresarse. Pero tal como una olla de presión, llega un momento que es mas la presión que puede resistir que finalmente explota. Y así es imposible poder comunicarse. El desinterés conyugal también se evidencia por la mala comunicación. Porque tal parece que dentro del matrimonio las ganas de conversar, de comunicarse o expresarse se terminan poco a poco.

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Ni a uno ni a otro le interesa mas cultivar el dialogo, la expresión de las emociones, ni la comunión. Lentamente dejamos de interesarnos por nuestras parejas. Se nos empieza a olvidar que cuando fuimos novios pasábamos horas y horas hablando, que era horrible no saber nada de nuestra pareja y que por lo mismo buscábamos siempre las ocasiones para vernos o hablarnos. Que fuera por papelitos, o notitas, o dibujos, o por medio de mensajes con un primo o prima, o hermanos, siempre estábamos buscando la forma de hablar. Hoy día es común ver a jóvenes y también algunos adultos, con su teléfono en la mano texteando, comunicándose, expresando con caritas sus emociones. Siempre queríamos decirle a nuestro novio o novia, cuanto le amábamos, cuan importante era saber de él o ella. Interesados por cada cosa que le pasaba, cuando se lastimaba, cuando enfermaba, queríamos saberlo todo. Queríamos saber si había pensado en mi durante el día, o que nos repitiera mil veces cuanto nos amaba y nosotros repetíamos otras mil veces que sentíamos lo mismo.

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Pero hoy, lamentablemente muchos matrimonio ya ni se recuerdan de nada de esa época dorada. Porque hoy el silencio es el visitante habitual dentro del matrimonio. Es mas fácil escuchar a los grillos, a los ruidos de la calle, a escuchar palabras dentro de los esposos. Preferimos hablar con otras personas de la calle, o el trabajo, o el vecino a comunicarnos con nuestras parejas. Sabes porque dicen que cuando alguien falla dentro del matrimonio siempre se entera de ultimo, es porque nunca se prestó atención a los pequeños detalles. El papel de todo hombre y mujer que esta casado es conocer lo mejor que pueda a su pareja. Es poder servirle de consejero, de apoyo, de ayuda. No por ello la Biblia le llama a la esposa ayuda idónea, porque es quien debe escuchar y apoyar, participar de todos los temores, de su esposo. Debe animarlo a que consiga sus metas, sus sueños y ayudarlo en sus fracasos. Así mismo la Biblia manda a amar a nuestras esposas de manera sacrificial. Poniéndola por encima de nuestros partidos de fútbol, o por encima de nuestras necesidades. Pero hablar o comunicar no es gritar u ofender, es saber decir con las palabras correctas todo aquello que nos molesta. Comunicarse tampoco es estar señalando las faltas del otro. Es aceptar mis errores cuando con amor me los hacen ver. Ambos tienen mucho que decir, solo basta con que uno empiece hablando y el otro oyendo, y luego invertir el papel.

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Debemos escucharlas también, aunque ella hable tres veces mas que nosotros. Por eso dije que hay que saber recibir en la relación. No tenemos porque dejar de hablar, de comunicarnos, de expresarnos, porque como esposos debemos saber cuando uno u otro esta poniendo en peligro, cuando se esta acercando a cometer adulterio. Cuando esta haciendo lo suficiente para deprimirse o buscar soluciones en donde no las hay. Piensa bien que cada día que pasa, es importante para poder expresarnos. Poder tener la confianza necesaria para decirle a nuestra pareja que ore por nosotros cuando estamos sintiéndonos atraídos por otra persona. Que podamos decirle que hubo alguien que le dijo algo en la calle, o en cualquier lugar que no le pareció desagradable. La comunicación va amarrada con la confianza. Vuelvo y digo, hay que saber decir y se debe saber escuchar. Si no existe la comunicación será mas fácil estar expuesto al pecado. Porque cuando no hablamos se empieza a crear una barrera entre ambos, al grado que cada uno se empieza a convertir en un completo extraño del otro.

escuchando con sabiduria

Uno de los sintomas en nuestros matrimonios para saber si hay mala comunicación es cuando el único tema en común son los hijos. Lo que les pasa, lo que necesitan o lo que van hacer. Si de ahí en mas, no se habla, tienes que encender los focos rojos porque hay un serio riesgo de fallar.

Por ello yo te quiero recomendar lo siguiente:

  • Para el esposo: Aprender a escuchar antes que hablar. Generalmente las mujeres hablan mas que los hombres. Pero los hombre no sabemos escuchar. “Se estima que una persona suele oír solamente el 20% de lo que se habla. ¿Qué hace falta para escuchar con eficacia? Escuchar eficazmente significa que cuando alguien habla usted no esta pensando en lo que va decir cuando el otro termine. Por el contrario es captar todo lo que dice el interlocutor”.[1] Entonces aunque resulte difícil es esperar a que nuestra pareja diga todo lo que lleva dentro de sí.
  •  Para la esposa: hablar no es ofender. Cada palabra debe ser dicha con cuidado. Sazonada con sal, (Col. 4:6).
  • Para ambos: el primero de los consejos que ofrecen Guillermo Tayloy y el Dr. Mijangos en su libro: La familia auténticamente cristiana, para mantener viva la comunicación es: “compartir su vida espiritual juntos. Ellos proponen que exista una vida unidad espiritual, una vida de oración juntos”.[2] En otras palabras proponen que aun cuando no es fácil encontrar el mejor tiempo para orar juntos con la finalidad de crecer juntos espiritualmente.

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[1] Les Thompson, La familia desde una perspectiva bíblica, (Universidad Flet: Miami, Fl., 2003), 84.

[2] Guillermo Taylor, Sergio Mijangos, La familia auténticamente cristiana, (Editorial Portavoz: Gran Rapids, Michigan), 1983), 93.

[3] David Hormachea, ¿conoce usted a su esposa? (Editorial CLC Colombia: Bogotá, 2006), 114.

Aún no logro comprenderlo…

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos (Isa. 53:3)

No se si te pasa o te ha pasado, que hay ciertas situaciones en esta vida que por mas que intentas descifrarlas no lo logras, que por mas que las analizas simplemente no las entiendes. Sabes, hoy siendo las 12:12 de la media noche, estoy precisamente en una de esas situaciones. Tratando de encontrarle el lado al circulo. Dándole vueltas al mismo asunto. Por ello el titulo: aun no logro comprenderlo.

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 Pero qué es lo que no alcanzo a comprender te preguntarás. Déjame decírtelo.

 No logro comprender como fui capaz de resistirme a la gracia de Dios por tanto tiempo. Porque ahora cuando vuelvo la mirada al pasado veo cuantas veces me mostró su infinita misericordia, aun cuando yo no podía verlo. Reviso mi vida y veo como Dios me libró de la muerte mas de 15 veces. No podría describir cada una de ellas porque entonces tendría que escribir 15 artículos de ello. Pero lo que si es verdad que ahora estoy seguro que Dios fue el que se encargo de cuidar mi vida en todas ellas. Propósitos estoy seguro ahora, que Él tiene para mi vida. Y que falta mucho que debo hacer en este tiempo para honrar ese favor inmenso que ha tenido por mi. Por ello repito que no logro comprender como me resistía a su don inefable, a su oferta de perdón de pecados. Aun no logro comprender porque rechazaba tanto a todos aquellos hermanos amorosos que se me acercaban para decirme que Dios me amaba, y es que yo solo pensaba que Él no me amaba, que mas bien me había abandonado. Y que lejos de ver su amor pensaba que se había ensañado conmigo porque todas las cosas me salían mal, que digo mal, iban de mal en peor.

 No logro comprender como al igual que yo, hoy muchos se resisten al gran amor de Dios, quien fue capaz de entregar a Jesús en la Cruz por causa de mi castigo. Como se le puede decir no a ese regalo de vida eterna, al perdón de pecados, al llamado que nos hace de venir a reposar en delicados pastos, cerca de corrientes de agua, como es posible que no queramos tener una esperanza de vida eterna con solamente arrepentirnos de nuestra manera de vivir y venir a Él. Porque queremos seguir en la situación dolorosa que estamos mientras que él esta aguardando por ti. Así como lo hizo por mi. No logro comprender porque Él quiso ocupar mi lugar sino hizo nada para merecerlo mientras que yo todo el tiempo he vivido ofendiendo a Dios, negándole con mis actos y mi forma de ser. Que por mas que me sienta religioso o buena persona la realidad es que delante de Él no lo soy y no entiendo que me urge que este en mi vida. No logro comprender como muchos no quieren recibir la vista, sabiendo que andan en oscuridad. Como es que no quieren recibir paz en su corazón sabiendo que están viviendo la tercera guerra mundial dentro de sus corazones. Aun cuando saben que hay algo en sus vidas que no esta bien, rechazan aquel que esta diciendo para esta hora he llegado.

 No logro comprender porque yo no entendía que era necesario morder el polvo para que Él pudiera limpiarme la boca. No logro comprender porque lejos de dejar todo aquello que me hacía mal, mas bien lo buscaba con mayor frecuencia. Es tan irónico en nosotros los seres humanos que siempre estamos buscando vivir en situaciones de riesgo. Siempre poniéndonos en peligro. Destruyéndonos, nos gozamos en nuestras propia destrucción, sabemos perfectamente lo que nos hace daño y es exactamente lo que buscamos. Los productos nocivos como el alcohol y el tabaco, incluso en sus comerciales dicen que son dañinos para nuestra salud, y no veo a nadie haciendo caso a tal anuncio, mas bien existe deleite y placer cuando se ingieren. Buscamos lo malo, lo que nos mata, lo que nos daña, lo que nos duele, lo que nos hace llorar simplemente porque se nos da la gana y nadie va decirnos que podemos y que no podemos hacer con nuestras vidas. No logro comprender porque decidía seguir con una situación que me estaba destruyendo lentamente, al punto que yo quería acelerar el proceso quitándome la vida. Y pese a ello no lograba decirle NO a eso que me hería. A lo que me hacía peor persona no podía decirle no quiero. Cómo pude resistir tanto tiempo en esa situación que me estaba consumiendo dolorosamente.

 Tampoco logro comprender porque siempre hacemos mal a todos aquellos que siempre nos han amado. Como podemos pagar tan mal a quien nunca nos han lastimado. Como podemos dañar el corazón de nuestros padres, cuando ellos siempre han querido darnos lo mejor, cuando se han desvelado noches y noches, vigilándonos mientras estuvimos enfermos o cuando no llegábamos a casa. Como podemos herir aquellos viejitos que han sacrificado sus mas grandes sueños solo por cumplir los nuestros. Como podemos ser tan crueles para lastimar su corazón cuando ellos siempre están dispuestos a amarnos. Yo no comprendo como pude hacer que mi madre derramara muchas lagrimas por mis malos actos, malas actitudes y manera tan irreverente de vivir que tuve. ¿Cómo pude hacer tal cosa?. Y como muchos pueden seguir haciéndolo.

 Como no reaccionan y empiezan a pedir perdón y ser mas considerados con las personas que le dieron la vida. Es así, como es posible que seamos capaces de herir a nuestros hijos, o nuestros cónyuges o amigos con nuestra manera de ser tan orgullosa y altiva. Creyendo que el mundo gira alrededor de nosotros. Como podemos herirlos si se supone que debemos amarlos, de la misma manera que Cristo nos ama. Como podemos decirles palabras hirientes, o groserías a aquellos que no merecen mas que amor de parte nuestra. Como somos capaces de lastimar con nuestra ausencia o con nuestra indiferencia si ellos solo anhelan un tiempo de calidad a nuestro lado. Como podemos negarnos abrazar, amar o besar a quienes necesitan de nuestras muestras de amor para seguir manteniendo vivo su corazón. Como podemos negarnos a tener horas de alegrías, risas, solo porque no entran en nuestra agenda esos pocos minutos.

Así es no logro comprenderlo, pero Dio si, y por ello me basta su gracia para seguir caminando, y sobre todo confiando que va perfeccionar la buena obra que ha iniciado en mi y en ti. Así que mientras tanto, hagamos lo posible y dejemos que Dios haga lo imposible.

En el pozo de la desesperación (2da Parte)

Todos hemos pasado por situaciones que han dejado marcas profundas en nuestro corazón. Tan fuertes son, que definitivamente cambian el curso de nuestras vidas. Cambian la manera en que enfrentamos la vida desde instante para adelante. Nadie puede seguir siendo el mismo después de enfrentar momentos de dolor, de tristeza o amargura, algo tiene que cambiar necesariamente. Es lo que pasó con José aquel día. Pues este evento a José le cambió la vida para siempre. Fue el primero de muchos eventos que formaron su carácter. Sus hermanos si bien es cierto no lo mataron como habían pensando inicialmente, pero de alguna manera si lo hicieron, porque él ya no fue el mismo. José sufrió mucho aquel día dentro de ese sucio pozo, pero lamentablemente debo decir, no fue la única vez que sufrió de esa manera.

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 Porque luego que sus hermanos lo sacaran del pozo, lo vendieron a una caravana de mercaderes ismaelitas (Gen 37:25b),       quienes se lo vendieron a un hombre importante en Egipto (Gen 37:36), donde José se convirtió en hombre de confianza (Gen 39:41), pero fue acusado injustamente por la mujer de este y fue echado en la cárcel (Gen 39:20), acaso no es para volverse loco, ver como nuevamente José estaba encerrado en una vil pocilga de forma cruel e injusta. Simplemente por no ceder ante los deseos apasionados de la mujer de su amo. Pero ahí estaba José nuevamente bebiendo sus lagrimas, preguntándose nuevamente: ¿Por qué me esta pasando esto a mí? Un evento mas que servía para formar su carácter.

Dios estaba con José en la carcel

 Y es aquí que quiero detenerme por un instante. Porque es el momento apropiado para hacernos una pregunta ¿cómo pudo José soportar toda aquella serie de injusticias y sobre llevar tanto dolor?

Te doy la respuesta y es precisamente con esta Semilla de Fe con la que quiero que te identifiques. José pudo salir adelante porque dice la Biblia que en todas las cosas Dios estaba con él. Así es. Dios siempre estuvo con José. En Gen. 39:2 dice que José fue vendido a Potifar y fue varón prospero porque Jehová estaba con él. Potifar vio que había algo especial en José y por ende todo lo que hacía prosperaba, y ese algo dice la Biblia que era: Dios estaba con José (Gen 39:3). La bendición de Dios sobre la vida de José, incluso alcanzó la casa de su amo (Gen 39:5). Tan agradecido era José con su amo y sobre todo tan temeroso de Dios, que esta fue la razón principal por la cual no cedió a los deseos de su ama. Él le dijo: No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tu eres su mujer; cómo, pues, haría yo este grande mal A POTIFAR, y pecaría contra Dios? (mayúsculas añadidas por el autor de este escrito), por esta razón cuando fue echado en la cárcel, nuevamente se hizo patente que Dios estaba con él. Dice Gen. 39:21 que su amo lo puso en la cárcel: pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia…

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 Querido amigo, amiga, que te has identificado con alguno de los casos de la primera parte de esta serie, si así fue, quiero también te identifiques con José en esta parte para que puedas continuar con tu vida después de esos momentos de amargura que han marcado tu vida.

 Como has podido ver, lo que pudo sostener a José en medio de tantos momentos amargos fue el hecho de tener siempre a su lado a Dios. hemos visto las veces que dice en el capitulo 39, que DIOS ESTABA CON ÉL. Y aunque no lo menciona la Biblia, estoy seguro que en el pozo oscuro y frío donde sus hermanos lo echaron, también Dios estuvo con él. Mientras viajaba con la caravana hacia Egipto, también Dios estuvo con Él. José pudo salir adelante porque Dios nunca lo abandonó.

 Así que, si tu estas pasando momentos amargos y tristes, sintiéndote desesperado porque has perdido a un ser querido, quiero decirte que el único que puede ayudarte en este momento es Dios. Jesucristo dijo antes de partir, que jamás nos dejaría huérfanos, y que rogaría al Padre que nos enviaría otro consolador para que estuviera con nosotros para siempre (Juan 14:15). Porque el conoce que nosotros como seres humanos somos incapaces de sobrellevar ciertas circunstancias de nuestras vidas y por eso necesitábamos a alguien que darle paz a nuestros corazones cuando no sepamos como seguir adelante, uno que pueda darle refresco a nuestros corazones cansados. Por ello Jesús dijo: vengan a mi todos los que están cansados y cargados, y yo os haré descansar, (Mat. 11:28), y el salmista escribió: Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, es decir en nuestras penas, amarguras, tristezas, lamentos, duelos, en todo. Dios quiere estar a tu lado para extenderte tu misericordia tal como lo hizo con José. Quiere que te sientas tranquilo aun cuando sepas que tu ser querido a partido.

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 Sabes en realidad no ha partido para siempre, porque una parte de él se ha quedado contigo para siempre, algo de sus ojos, o de su mirada, o de su cara, o de su carácter, algo de su sabiduría, algo o mucho ha quedado en ti. Ahora solo intenta que cada día que pase sea agradeciendo a Dios que al menos tuviste el tiempo para decirle gracias por todos los días que pasaste a su lado, gracias por todo el amor que te dio. E intenta mostrarle a otros que Dios esta contigo, y que si vas a pasar este trago amargo, Dios va ayudarte a seguir caminando. No te sientas mal pensando que pudiste haber hecho mas, en realidad la vida no depende de ti o de mi, ni de los médicos ni la medicina, la vida esta sujeta a la voluntad permisiva de Dios. Hay distintas circunstancias que nunca podremos entender pero lo que si podemos y debemos entender es que Dios es quien gobierna los hilos de nuestras vida. Por ello ten la seguridad que si te esforzaste eso quedó grabado en la mente y en el corazón de tu ser querido y Dios ha de confortarte.

 Por otro lado, para aquellos que están pasando momentos de soledad y angustia por causa de un posible divorcio, quiero decirles que se identifiquen con la fidelidad de José. Que no dejen de seguir intentando sobreponerse porque Dios no los ha dejado solos. Y aunque han sido heridos por su cónyuge quiero decirles que Dios siempre esta dispuesto a inclinarse para escuchar su clamor, para librarlos de sus angustias, para sanar su corazón dolido, aunque sean muchas las aflicciones, Dios puede librarlos de ellas, (paráfrasis del Salmo 34:15-17), porque así es Dios, el ama a quienes le aman, y lo encuentran los que temprano lo buscan (Prov. 8:17). Cada uno va ser disciplinado de acuerdo a las faltas que cometa, y puedo decirte además, que para todos aquellos que han cometido adulterio alguna vez en su vida, están expuestos a sufrir en carne propia las consecuencias de sus malas decisiones. Porque nadie puede salir ileso después de haberle fallado a Dios. Lo que intento decirte es que te abandones en las manos de Dios, que aun cuando te has sentido solo o sola, sin nadie que te ame, no es verdad, Dios te ama, Jer. 31:3 dice en su segunda parte: con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aunque parezca que tu cónyuge dejó de amarte, Dios te ama, aunque parece que otros matrimonios gozan de felicidad, yo te digo no te preocupes por ello y no dejes que te lastime porque a ti Dios te ama y jamás te ha dejado, y jamás te va dejar. Solo permanece siempre fiel, creyendo que pronto Él dará la solución a tu vida.

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 Finalmente para aquellos que hoy ven como sus planes no salieron como esperaban, quiero que sepas que tu estas justamente en el lugar que debes estar. Porque Dios tiene planes de bien y no de mal. De bendición y no de maldición. Revisa tu vida y ve que has dejado de hacer o que no hiciste. Aun tienes oportunidad para seguir avanzando si de acá en adelante tomas a Dios como el director principal de tu vida. Nunca he visto un justo desamparado dice el salmista ni a su simiente que mendigue pan, (Sal. 37:25), así que tu procura con diligencia ser integro, sabio, justo, y verás como Dios te va respaldar, la Biblia dice: fíate de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. No confíes en tu opinión, cree en Dios, haz tus planes basados en los planes de Dios. No pienses que tu puedes tener mas sabiduría que Él mas bien procura ser tan humilde como lo fue José y depende completamente de Dios.

 Al final sabemos que José se convirtió en el segundo hombre mas importante de su tiempo, pero no fue por si mismo que lo consiguió sino porque Dios estaba con Él. Deseo de corazón que estas circunstancias no te hagan volver atrás sino mas bien te ayuden a acercarte mas a tus seres queridos que están cerca de ti y sobre todo a Dios que siempre esta con sus brazos extendidos para amarte. Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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El pozo de la desesperación (1era Parte)

Cuando José llegó adonde estaban sus hermanos, le arrancaron la túnica especiales de las mangas largas, lo agarraron y lo echaron en una cisterna que estaba vacía y seca. Luego se sentaron a comer… (Gen 37:23-25a)

Jose-a-la-cisternaMiedo, angustia, gemidos, sollozos, gritos desesperados, lamentos, y una lista interminable de emociones, son las que debió sentir el joven José mientras estaba en el fondo de aquella cisterna, oscura y estrecha donde sus hermanos lo habían arrojado. Para entender un poco mas, quiero decir que: “las cisternas eran excavadas sobre el fondo rocoso para almacenar agua de lluvia. Proveían agua para las personas y los animales durante la mayor parte de tiempos secos. Cuando estaban vacías, a menudo servían como celdas temporales para prisioneros”, (del Comentario del contexto cultural de la Biblia, John H. Walton), además al estar vacía era fácil que se llenara de toda clase de alimañas que ponían en riesgo la vida de José. En ese lugar oscuro y peligroso, fue a donde como a un vil prisionero, mandaron estos miserables a su pequeño hermano. Lo trataron sin misericordia, sin consideración, olvidando por completo el lazo sanguíneo que los unía. Olvidando además, las veces que se sentaron juntos a comer, los días en que celebraron los cumpleaños, y todos aquellos momentos que vivieron juntos como la gran familia que eran. Olvidando el dolor y la amargura que provocarían a toda la familia cuando supieran sobre la muerte del pequeño José. Solo el odio, la ira, y la envidia, pueden cegar tanto a un hombre, para que este pueda olvidarse de todo con tal de llevar a cabo sus planes perversos.

Las horas dentro del pozo

 Estoy casi seguro, que José ya cansado de gritar con desespero que lo sacaran de aquel horrible lugar, y de intentar subir por las paredes del pozo, entre lagrimas la pregunta que se hizo una y otra y otra vez fue: ¿por qué están haciéndome esto mis propios hermanos? Quiero creer también, que las respuestas podían ser muy pocas, porque tu nunca esperarías que el mal pueda venir a tu vida desde tu propia familia. José nunca había sentido la fría soledad, ni el abandono porque siempre estuvo rodeado de amor. De mucho amor. Su padre lo amaba tanto que esta le había regalado una bella túnica de colores, la cual se convirtió en el detonante de la ira de sus hermanos y ahora solo era un montón de pedazos porque ellos se la habían arrebatado momentos antes de tirarlo en aquella pocilga. Pero ese día, por primera vez estaba solo. Sin nadie que pudiera ayudarlo. Ahí sentado, cansado y tembloroso, mientras que arriba sus hermanos reían y celebraban su victoria comiendo y bebiendo pues finalmente se habían desecho del hermano incomodo, el cual nunca mas volvería a molestarlos con sus tontos sueños de grandeza y tampoco presumiría su tan delicada túnica de colores. Cada risa eran como puñaladas para el confundido José. Las fuerzas de a poco lo abandonaban al no ver ninguna posible solución a su problema.

Identificado con José

 No es difícil poder identificarse como lectores de la Biblia con la angustia o el dolor o la amargura que José experimentó dentro de aquel frío pozo. Porque cuantas veces tu o yo nos hemos sentido exactamente de esa manera. Cuantas veces no hemos estado sumergidos en la fría soledad, o en el abandono, o en la tristeza y desconsuelo por circunstancias duras que han llegado a nuestra vida. Porque como José hemos estado sumergidos en el pozo de la desesperación.

Es fácil identificarse con la fatiga, o la desesperación de José cuando hemos hecho grandes esfuerzos por evitar que el cáncer o cualquier otra dura enfermedad le gane la batalla a uno de nuestros seres queridos. Todos los esfuerzos médicos, económicos que se hicieron para que al final como José solo nos quedamos sin fuerzas y sin nadie que nos saque de este hoyo profundo y solitario. Pensamos que hubiese sido mejor que esto pasara contigo y no con tu padre o con tu madre o con alguno de tus hijos. Que sería mejor morir a sentir ese dolor que te desgarra el corazón. Que sería mejor dormir y no pensar en que vas hacer de acá en adelante cuando busques la sonrisa o el consejo o los brazos de esa persona que se ha ido. No sabes como vas a reaccionar cuando comas su comida favorita, o cuando llegue su día de cumpleaños y no puedas darle lo que tanto quisiste darle. No sabes como podrás salir de aquel terrible pozo de la desesperación cuando quieras sentarte a su lado y veas que su silla ha quedado vacía y que lo único que puedes ver es la silueta que quedó marcada en tu mente. Imagino a José gritando, revolviéndose de angustia, tal como pienso que le pasa a todos los que que hoy están sufriendo la dolorosa perdida de un ser amado. Por eso digo que es fácil identificarse con él en medio de aquel oscuro lugar, porque así debe sentirse la vida, oscura y vacía cuando se va de nuestro lado alguien a quien amamos tanto.

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 Es fácil identificarse con la soledad y la incapacidad de José, cuando como esposos vemos que nuestro matrimonio esta destruido por causa del adulterio. Que aun cuando se han hecho esfuerzos por recuperar la confianza nuestro matrimonio esta súbitamente condenado al divorcio. Estoy seguro que como José dedicas horas y horas para responderte la pregunta: ¿qué hice mal para que a quien yo amo tanto me hiciera este terrible mal? Y repasas en tu mente y no encuentras los porqués y te culpas de todo. Piensas que el problema esta en ti. Que si pasó esto es porque tu fallaste, porque tu no diste lo suficiente para que las cosas funcionaran. Tu almohada se convierte en el recipiente donde muchas de tus lagrimas caen todas las noches. Y tus actividades diarias se convierten en montañas altas que debes escalar pero no tienes fuerzas para dar el primer paso. Cada risa y alegría que ves en otras matrimonios para ti son como lo eran para José las risas de sus hermanos, golpes duros que atraviesan tu pecho como lanzas filosas y te hieren tan fuertemente que es inevitable el llanto y el amargo sentimiento que deja la incapacidad. NO te cabe en la mente que al igual que a José sus seres mas allegados les hicieran daño. Si tu has dado tanto amor piensas que lo mismo habrías de recibir. Como pudo dañarte esa persona por la que cuidaste cada detalle de sus cosas. Como pudo lastimarte a quien les has entregado cada segundo de tu vida con tanta devoción. Simplemente no puedes entenderlo porque jamás esperas daño de las personas que piensas que te aman. Y piensas como puedo enfrentar la vida de acá en adelante, como les voy a decir a mis hijos, como lo van a tomar y mientras piensas en los demás tu sigues sintiéndote miserable.

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Es fácil identificarse con la soledad de José, cuando como mujer o como hombre ves que tu vida no esta en el lugar en donde habías planeado años atrás. Quizás te habías imaginado que para la edad que hoy tienes, tu ya estarías casado, con la pareja de tus sueños, viviendo en la casa que siempre quisiste, manejando el carro del color que deseaste desde niño. Trabajando en la profesión que muchas veces repetiste de niño o en el tipo de negocio que siempre quisiste tener. Hasta pensaste como te recibiría tu perro cada vez que llegaras a casa. Y sin embargo, nada de eso es real. Todo lo contrario, estas solo, pagando alquiler a un dueño abusivo y exigente que año a año te incrementa la renta, transportándote en bus y trabajando en donde no imaginaste que lo harías. Te sientes solo, cansado y triste. Anhelando todo aquello que imaginaste y que no esta. Trabajas y trabajas y no logras salir adelante. Pasan los años, has emprendido buenos proyectos pero tal parece que la vida se ensañado contigo y no logras ni una sola de tus metas. Te esfuerzas por verte bien, pones tu mejor cara pero la realidad que como José estas gritando a gran voz por ayuda, suplicas que alguien te diga que todo va estar bien. Te estas muriendo sin que nadie lo sepa, sin que nadie te escuche, sin que nadie te entienda. Deseando como José que los brazos de Jacob lo rodeen y lo abracen tan fuerte que lo hagan sentirse seguro aun en medio de aquel momento amargo. Pero nadie esta ahí. Las palabras que te dicen para ti no tienen sentido, o te ayudan por un momento nada mas. La realidad es que te sientes solo y sin fuerzas para seguir adelante. Sin ganas de intentar subir por las paredes del pozo de la soledad.

mujer fracasada

Repito, es fácil identificarse con todos estos tristes sentimientos que José sintió dentro del pozo de la desesperación, pero también puedes identificarte con algo que fue su característica principal y de lo cual te contaré en la segunda parte de este articulo, y si tu te has identificado con este articulo, lee el día de mañana la continuación, porque estoy seguro que va confortar tu vida… mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.