UNGIDOS PARA SERVIR 

Jesús es el Nombre. Mesías o Cristo son la traducción para Ungido del hebreo y el griego respectivamente. Entonces al decir Jesus el Mesías o Jesús el Cristo o Jesucristo, estamos afirmando que Él es el Ungido de Dios. ¿Qué significa esto?

Lo primero que debemos aprender es que cuándo se ungía a alguien era por alguna razón especifica. A Saúl y David, por ejemplo, se les ungió como los primeros dos reyes de Israel. En el 1Samuel capitulo 9-10 se narra sobre la unción a Samuel y en el capitulo 16 del mismo capitulo, sobre la unción al pastor de ovejas, David en sustitución de Saúl. 

Lo segundo es que, la unción la realizaba alguien superior al ungido. En este caso Samuel, juez y profeta, en representación de Dios fue el encargado de realizarla sobre ellos. 

Finalmente, al realizarse de este modo, se confería autoridad para la comisión que se asignaba al ungido. Eso explicaría la urgencia de Absalón por ser ungido rey en lugar de Salomón a quien su padre David había elegido sucesor del trono. Sin la unción no había autoridad. 

La unción del hijo de Dios, o el Dios encarnado ocurrió en el rio Jordán donde solía bautizar Juan; de ahí que se le conociera cómo el Bautista. En este caso particular la autoridad, el poder, no provenía de Juan, sino que de Dios mismo. La narrativa en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas dice que el Santo Espíritu de Dios descendió en forma de una mansa paloma sobre la cabeza de Jesús, al tiempo en que la voz del Todopoderoso anunciaba: “este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:13-17; Mr 1:9-11; Lucas 3:21-22), y en el Evangelio de Juan se agrega que el bautista al ver lo ocurrido, confirmó que Él era el Elegido de Dios (NTV) o el Hijo de Dios (RV60), como consigna Juan 1:34. En este caso la comisión de Jesús era acercar el Reino de Dios hacia la humanidad. Reconciliar con su muerte sacrificial a los hombres por fe, y ser coronado Rey de reyes y Señor de señores (1Ti 6:15; Ap 1:5, 17:14, 19:16). Y ya que solo Él pudo cumplir con todo ello, solo a Él se lo puede definir como el Mesías o el Cristo. 

Finalizo diciendo que, la unción a los seguidores de Cristo sigue el mismo orden de ideas. En este caso, la unción la recibimos al escuchar, creer y aceptar el Evangelio. Proveniente del Espíritu Santo de la promesa, quien nos sella. Él en sí mismo, en nosotros, representa un compromiso –las arras– de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de Su Gloria (Efesios 1:13). El aceite de la unción era la figura del Santo Espíritu.

Por ende, esa unción era necesaria para la comisión como consigna Hechos 1:8 porque el bautismo del Espíritu Santo le da poder al creyente para desarrollar su ministerio, el que fuere. Por ello en 2 Timoteo 1:7 dice que no se nos ha otorgado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Afirmando con ello que ningún verdadero creyente debería abstenerse de llevar a cabo la gran comisión. Finalmente, en este párrafo, podemos entender que, al ser ungidos por el Espíritu Santo, somos regenerados, aceptados en la Gran Familia de la Fe, reconciliados con Dios y encima, somos parte de un real sacerdocio, linaje escogido, pueblo santo adquirido por Dios, pero sobretodo somos nación santa, escogidos por Dios (1Pe 2:9). 

Mientras piensas y das la Gloria al Padre celestial por tan sublime bendición, yo me despido como siempre diciéndote: ¡Haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible! Esto fue: Semillas de Fe. 

Anuncio publicitario

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s