DIOS PUEDE CAMBIAR LO MALO EN GRAN BENDICIÓN

A diferencia de sus hermanos José había borrado de su corazón la afrenta que ellos habían cometido en contra de él. 

Mientras que ellos aún mancillaban la memoria de su padre afirmando que él había mandado lo siguiente: “te ruego perdones la maldad de tus hermanos y su pecado, porque ellos te trataron mal…” (Gen 50:17a), José ya no tenía en su corazón ningún rastro de dolor. Él ya había borrado toda sombra de dolor. Y había arrancado también toda raíz de amargura de su corazón, sus palabras tan dulces y llenas de cariño en su respuesta lo dejan más que claro: “No teman ¿A caso estoy yo en el lugar de Dios? Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como hoy, y se preservara la vida de mucha gente. Ahora pues, no teman; yo proveeré para ustedes y para sus hijos… (Gen 50:19-21). 

La claridad, la sencillez en cada una de sus palabras nos revelan su corazón. Él por su lado y pese a que la afrenta había sido grande, ya había perdonado, ellos por su parte no podían vivir con la culpa y seguían atados al pasado. 

No cabe duda de que José era un hombre virtuoso, lleno de la Gloria de Dios, porque arrancar del corazón tanto dolor, tanto sufrimiento, desilusión, amargura, no es nada fácil. No solo porque la experiencia fue dramática sino porque encima el dolor fue infringido por la propia familia. ¿Te lo imaginas? Su propia sangre fue quien se encargó de herirlo. Lo desecharon, lo ocultaron, lo vendieron, mintieron y lo hicieron pasar por muerto. Lo desarraigaron del seno familiar cuando apenas tenía 17 años. Estoy seguro de que esto debe ser de las experiencias mas dolorosas en la vida de las personas. Sin embargo, él estoicamente lo había olvidado. Había logrado dejar en el pasado todo lo que tuvo que pasar a causa de la maldad de sus hermanos. 

¿Cómo se perdonan este tipo de ofensas? ¿Cómo se llega a este nivel de madurez? ¿Cómo se desarraiga del corazón tanto dolor? ¿Cómo puedo olvidar lo que me han hecho? 

De la vida de José podemos dar por lo menos 5 respuestas: 

1. José era un hombre fiel a Dios. Durante toda la narrativa bíblica, se nos dice que José fue un hombre que temía a Dios. Que desde su juventud buscó el rostro de Dios. Que su fidelidad no le permitió ofenderlo cuando fue tentado por la esposa de Potifar. Sus actos estaban en congruencia con la voluntad de Dios. Él vivía para Dios. 

2. José gozaba de la presencia de Dios. En repetidas ocasiones leemos que Dios estaba con José. Cuando administraba la casa de su amo, como cuando servía en la cárcel, cuando sufrió injusticias, afrentas, soledad, Dios estaba con él. La clase de relación que tenía José con el Señor era tal que le permitía llevar sus cargas livianamente. Todo siempre será más fácil si Dios está contigo. De eso no hay duda. 

3. José era maduro. ¿Cómo puedo saberlo? Para empezar, tantas experiencias dolorosas provocaron que, a temprana edad, madurara. Vivir lejos de casa hizo que su carácter se forjara, y sumado a los dos puntos anteriores, el resultado fue la madurez de José. 

Agreguémosle que su respuesta empezó por ubicar cual era su lugar y que lugar ocupaba Dios. Él les dijo: ¿Acaso estoy yo en el lugar de Dios? José tenía claro que no era él quien impartía justicia. Él no era quien decidía el castigo para ellos, ni las consecuencias que acarrearía para ellos lo que habían hecho. José era el segundo al mando en Egipto, pero Dios era el primero en su vida, y todo se lo había dejado en sus manos. José comprendió que él no iba a vengarse, primero porque temía a Dios y segundo porque no tenía el corazón para actuar mal en contra de ellos. Ya no cabía en su mente la idea de herir a sus hermanos por mas que estos se lo merecieran. 

4. José confiaba plenamente en Dios. Siempre es mejor confiar y descansar en Dios. En Su soberanía, porque al hacerlo, uno comprende que cada evento que ocurre en su vida no ha tomado por sorpresa a Dios, al contrario, Él a través de su voluntad permisiva ha hecho que de lo malo pueda surgir algo bueno. Dios permite cosas malas, pero de ellas siempre hace brotar cosas buenas. La vida de José fue de dolor y tristeza, pero el final en la mente de Dios fue de gozo. José comprendió que todo lo malo que vivió se convirtió en un magnifico medio para llevar la bendición del Señor a su familia. Dios torna lo malo en algo bueno. ¡Aleluya, extraordinario es el Señor!

Dios permite cosas malas, pero de ellas siempre hace brotar cosas buenas. La vida de José fue de dolor y tristeza, pero el final en la mente de Dios fue de gozo. José comprendió que todo lo malo que vivió se convirtió en un magnifico medio para llevar la bendición del Señor a su familia. Dios torna lo malo en algo bueno.

Quiero ser enfático en esto, porque este el pensamiento que deseo dejar claro en tu corazón: Todo el dolor, toda la amargura, toda la soledad, vergüenza, tristeza y abandono que sufrió José, Dios lo usó como instrumento para preservar la vida de los suyos. De la misma forma, todo cuanto tú pudieras estar sufriendo o cuanto has vivido ya, a manos de tu propia familia, esposo, padres, o el que me digas, Dios puede transformarlo en una bendición que probablemente hoy no entiendas, pero está a la puerta. Dios cambia todo tipo de amargura, y dolor en instrumentos de bendición. Él hace que las cosas malas que hoy vivimos luego sean experiencias que nos permitan levantar las manos y darle la Gloria a Él. 

5. José era un hombre generoso. Es verdad, ya José dijo que los perdonaría y que no les haría pagar su falta, pero el perdón sin acción no esta completo. José lo demostró porque, no solo los perdonó con palabras, también les demostró que hablaba en serio. Él, primero los calmó, les dijo que no temieran, luego les prometió que no solo se haría cargo de ellos, sino que también de su familia. Con hechos les hizo ver que las cosas viejas habían sido hechas nuevas, pues hay quienes dicen, yo perdono, pero no olvido. O, perdono, pero me las va a pagar. O, perdono, pero de aquí en adelante estas muerto para mí. Eso no es nada parecido al perdón. José perdonó de palabras y lo demostró con hechos. 

En conclusión, la vida muchas veces es injusta, no podemos negarlo. Y Dios lo sabe, Él mismo encarnado en Cristo, lo experimentó. Él en un grado mayor que José sufrió injustamente a manos de los suyos, sufrió mayor vergüenza, más angustia, fue acusado, fue condenado por cosas que no había cometido, le dolió profundamente que no creyeran en Él y más todavía tener que cargar el pecado de la humanidad. Pero lo hizo por amor, no solo para preservar la vida física de una familia, sino para preservar eternamente la vida de todo el que cree en Él. Así que, no pienses que Dios no te entiende o que te ha abandonado, al contario, Él quiere cambiar tu lamento en gozo, solamente ven a Él. 

Me despido como siempre diciéndote, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

Pd. Si te gustó este articulo compártelo,  mi deseo es que sea de bendición y edificación para quienes lo lean.

TRABAJO DE TIEMPO COMPLETO CON POCA PAGA

En días recientes el presidente Jimmy Morales estuvo de gira por los Estados Unidos. Aprovechando su visita fue entrevistado por el New York Times, y sus declaraciones fueron motivo de gran controversia en varios sectores, especialmente dentro de los connacionales que se encuentra ilegales en aquel país. El entrevistador le pidió que comentara sobre la propuesta del presidenciable Donald Trump de construir un muro en la frontera con México. Y nuestro presidente, fiel a su antigua profesión, la de comediante, quiso bromear con el asunto y dijo: “si Donald Trump quiere construir un muro, yo le ofrezco mano de obra barata. Tenemos muy buena mano de obra y con gusto se lo construimos. Nos dice las medidas y tenemos la capacidad para hacerlo”. Con la fluidez de las redes sociales, de inmediato las reacciones llegaron. Las palabras de nuestro presidente causaron furor. Enojados varios sectores le exigieron una disculpa. Jimmy Morales, no tuvo mas alternativa que disculparse por sus palabras que según él fueron mal interpretadas.

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La molestia ante las declaraciones del presidente eran justificadas. Ciertamente nuestros compatriotas y otros inmigrantes no ganan lo suficiente por el arduo trabajo que desempeñan es debido a las condición de inmigrantes ilegales en la que están. Su mano de obra si bien es cierto es barata no significa que sea despreciable. Hacen un duro trabajo pero se les paga mal. Todo el esfuerzo que realizan no es compensado justamente con su salario. El trabajo que realizan los ilegales es indispensable para la economía de la nación americana. Sin su trabajo aquel país no funcionaría aunque no sea bien pagado. No reciben el salario que en verdad merecería. Menos el reconocimiento que a pulso se han ganado.

El trabajo de las madres pasa por similares circunstancias. Es un trabajo de tiempo completo pero mal remunerado. Si empezáramos a contabilizar cada hora de esfuerzo que realiza una mujer desde el día en concibe a sus hijos, es un hecho que no habría dinero que pague tal trabajo. Las madres pasan trabajos desde que los primeros cambios hormonales hacen estragos en su cuerpo. Nauseas, vómitos, mareos, dolores de cabeza, son solo algunos de sus pesares. Sin mencionar que su cuerpo, motivo de su belleza externa, también sufre. Engorda, se deforma, y cambia drásticamente. Sus horarios de alimentación cambian, ahora ya no come tres veces al día, sino cada vez que desea. Todas sus horas de sueño se interrumpen, se trastornan por un bebé que le da guerra en el vientre. Repito, es un trabajo de tiempo completo pero mal remunerado.

Y así podemos continuar haciendo el recuento de las horas que las madres invierten en sus hijos. Me pregunto ¿Cuánto podríamos pagarle a las madres por las horas de labor de parto? Independientemente si es natural o por cesárea, ni el dolor que sufren al parir, ni el esfuerzo que hacen por dar a luz, ni la energía que invierten para resistir ese momento, podrían ser remunerados con ninguna moneda terrenal. Razón tenía el evangelista Juan al decir: cuando una mujer da a luz a un niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo (Jn 16:21), su pago es ver nacer a sus hijos bien. Es convertirse en madre.

Así es, el trabajo de las madres es un trabajo de tiempo completo pero mal remunerado, porque no le podemos pagar las horas que nos dedica como enfermera, o lo que nos receta como medico, tampoco podemos pagarles por sus horas como maestra, o cuando la hace de psicóloga. A una madre no podemos pagarle sus horas de dedicación, o su paciencia, su ternura, sus caricias, sus consejos y tampoco sus regaños. A nuestras madres no podemos pagarles su amor profundo e incondicional que sienten por nosotros. No hay forma de hacerlo. No tenemos como pagar una hora de cuidado, o tantas afrentas perdonadas, tantos disgustos, y tampoco podemos pagarles tanta bondad hacia nosotros.

Lo que sí debemos hacer es honrarlas tanto como a nuestros padre porque es un mandato de Dios que tiene promesas para nosotros. La única forma en que podemos intentar devolverles tanto amor es siendo hijos ilustres, buenos ciudadanos, y sobre todo, hijos de Dios que dan buen testimonio. La honra a nuestras madres es lo que mas satisfacción les da a su corazón. Aun si ya no están entre nosotros, la honra a su memoria también debe ser un fin que debemos perseguir. Nuestras madres no piden electrodomésticos el 10 de mayo aunque se los damos. Tampoco piden lujos aunque los merecen. Y menos piden dinero aunque debemos proveerles. Pero lo que si piden es que seamos hijos de bien. Con eso se dan por bien servidas, porque desde el día en que somos engendrados ellas procuran siempre nuestra protección y nuestra felicidad. Así que aunque no podemos pagar este trabajo que es de tiempo completo, procuremos llenar de honra a cada una de nuestras viejecitas y dedicarles no un día sino los 365 días que tiene el año para decirles: Feliz día mamá.

De parte de Semillas de Fe, FELICIDADES QUERIDAS MADRECITAS, QUE DIOS LES BENDIGA RICAMENTE Y RECUERDEN… HAGAN USTEDES LO POSIBLE Y DEJEN QUE DIOS HAGA LO IMPOSIBLE POR CADA UNA DE USTEDES.

 

EL AMOR DE PADRE QUE DAÑA A SUS HIJOS (Conclusión)

En el articulo anterior vimos la importancia que tiene ser padres que responsabilicen a sus hijos con tareas en casa. Además hablamos sobre la negligencia de los padres en la formación de sus hijos. Dijimos que los padres somos demasiado consentidores con nuestros hijos, que les impedimos que ellos se desarrollen y que se vuelvan diligentes. También mencionamos que podemos ser negligentes con nuestros hijos en áreas como la evasión de responsabilidades. Que generalmente somos los padres los que asumimos muchas de sus tareas y los eximimos de lo que les corresponde a ellos. Al igual somos negligentes en cuanto a la resolución de conflictos. Todo el tiempo estamos evitando que ellos sepan resolver sus propias situaciones difíciles. Que no les permitimos que aprendan a asumir las consecuencias de sus malas acciones. En este articulo veremos otro tipo de negligencia que cometemos con nuestros hijos. Específicamente a la hora de satisfacer sus necesidades y gustos. También daremos dos semillas para que sembremos y así sepamos que hacer en cada una de estas circunstancias. Dos principios básicos para ayudar a mejorar esta circunstancia. Y finalmente veremos una transcripción textual de doce reglas que escribiera el Departamento de Policía de Houston, Texas, dirigida a padres que quieren criar hijos delincuentes. Con esta referencia concluiremos esta serie de dos partes.

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En cuánto a sus necesidades

        No existe un solo padre de familia que no salga todos los días motivado a trabajar por la remuneración económica. Si nos preguntaran si quisiéramos ir a trabajar sin paga, pocos diríamos que si. Todos trabajamos por el tema del dinero. Trabajamos por el dinero para satisfacer las necesidades de casa. Y por su puesto para darle a nuestros hijos todo lo que ellos quieran. Máxime si tuviste una infancia difícil tu deseo es que tus hijos no sufran como tú sufriste. Quieres comprarles todo. Les das todo a cambio de nada. No les exiges nada. Extienden la mano y les das. Nuestros hijos no aprenden el valor del esfuerzo, ni el valor del dinero. No aprenden el valor de ganarse lo que desean. Quieren un celular caro, ahí vas se los das. Quieren la nueva computadora, la tienen. Toda la ropa novedosa, la de moda, ahí estas dándosela. Pero el problema mas serio es que cuando pasas esas temporadas donde no puedes pagar todos los antojos de tus hijos. Ahí si que estarás en serios conflictos y meterás en conflictos a tus hijos. Cuando no puedas satisfacerles sus ambiciones ellos buscarán satisfacerlas por sus propios medios. Por eso vemos tantos jóvenes delinquiendo por un celular, por un par de zapatos, por algo común, porque no aprendieron a ganarse las cosas. Si nuestros hijos supieran cuanto cuestan las cosas no tendrían porque luego querer tenerlo a la fuerza.

Entonces ¿qué hacer ante esto? ¿Cómo podemos evitar que nuestros hijos se vuelvan parásitos? ¿Cómo hacemos para evitar que se autodestruyan? ¿Qué podemos hacer para que no lleguen a grandes siendo unos pareas sociales?

Quiero darte algunas semillas para ayudarte en tu quehacer de padre. Dos principios bíblicos para aplicar en la educación y formación de tus hijos.

  1. Disciplina a tus hijos, eso también es amarlos. He 12:5 dice: hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Dios es un Padre que no desea ver el mal de sus hijos. No quiere ver a sus hijos destruidos, no quiere verlos convertidos en piltrafas humanas. Porque los ama también los disciplina. Los reprende por amor. Cuando ve que sus hijos se están perdiendo toma medidas drásticas para corregirlos. Si creemos que disciplinar a nuestros hijos es malo, estamos equivocados. La corrección es necesaria para el bienestar de nuestros hijos. Amar a nuestros hijos es corregirlos, re direccionarlos. Si dejo que hagan todo lo que quiere por amor a ellos mas bien estoy encaminándolo a que se destruyan.

Una madre le escribió una nota a su hijo que purgaba una condena de 20 años donde le decía: hijo yo debería purgar una condena de 40 años porque yo soy mas culpable que tu. Yo te descuidé, yo no te corregí, yo no supervisé a tus amistades. No te dediqué el tiempo necesario para escucharte. Yo también soy culpable porque todo el tiempo te dejé solo. Pensé que dejándote solo estarías mejor. No supe que ser indiferente a tus necesidades era mas perjudicial para ti. Nunca te puse reglas. Entiendes mi punto:

Nuestros hijos necesitan ser disciplinados en amor. Amarlos es corregirlos.

2. Muéstrales el camino hacia Dios. La Biblia dice: Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina e instrucción del Señor (Ef. 6:4). La semilla anterior trató el tema de la disciplina, ahora veamos el tema de la instrucción en el Señor. Ningún hijo sabrá como conducirse en sus vidas si no les damos las instrucciones precisas. Nosotros debemos decirles a nuestros hijos cuales son las reglas especificas que deben seguir. Hora de levantarse, acostarse, para hacer sus tareas, lo que puede o no puede hacer. Pero sobre todo, debemos instruirlos en el amor de Dios. El lugar donde maman la sabia de la verdad espiritual es en casa. Los padres deben instruir a sus hijos sobre el temor al Señor.

Es de vital importancia que los padres velen por la vida espiritual de sus hijos.

Una niña y su padre estaban un día en la iglesia mientras el pastor predicaba sobre la obediencia a Dios. Decía: la obediencia a Dios se revela en la manera como hacemos los pequeños deberes de nuestra vida diaria. Describió cuántos padres olvidan sus deberes espirituales en el hogar; cómo se retiran cada noche sin orar a Dios y por la mañana dejan de darles gracias por el reposo, protección y bendiciones del nuevo día. La pequeña, que escuchaba con mucha atención, moviendo su cabecita hacia el papá, susurró: “papá, ¿el pastor está hablando de ti?”. Esta sencilla pregunta traspasó el corazón del padre; no dijo nada, pero por la noche se arrodilló y confesó su pecado de negligencia, y pidió a Dios le ayudara a cumplir sus deberes como buen padre cristiano. Ves el punto: 

Somos los responsables de la vida espiritual de nuestros hijos.

La influencia espiritual de nuestros hijos condicionará la vida espiritual de nuestras futuras generaciones.

Un día le preguntaron a una anciana: ¿cuándo es la época idónea para instruir a nuestros hijos en el temor a Dios? a lo cual ella contestó: esa labor empieza 20 años antes que nazcan. Es decir que empieza desde que nosotros los padres nos rendimos a los pies de Cristo.

Si somos padres genuinamente cristianos también lo serán nuestros hijos.

Estas son solo dos semillas que te ayudaran para criar a tus hijos en amor y temor de Dios. Pero quiero además transcribirte “Doce reglas para criar hijos que lleguen a ser delincuentes” que redactó el Departamento de Policía de Houston, Texas.

  1. Dé a sus hijos todo lo que quiera desde niño. De esta manera crecerá pensando que las otras personas deben estar a su disposición.
  2. Cuando empiece a utilizar alguna que otra palabra “soez”, ríase. De este modo se creerá ser gracioso. También le alentará a emplear frases francamente obscenas más tarde.
  3. Nunca le enseñe nada de asuntos espirituales. Espere hasta que sea mayor, a que tenga 21 años, para que pueda decidir por sí mismo.
  4. Evite la palabra “malo” pensando que le daría un complejo de culpabilidad. Esto le preparará para que cuando más tarde sea detenido por alguna infracción contra la Ley, piense que la sociedad está en su contra y que es objeto de persecución.
  5. Recoja todo lo que deje por ahí desordenadamente, libros, zapatos, ropa, etc. Hágaselo todo, para que le sea mas fácil; más tarde imputará la responsabilidad a los demás.
  6. Déjele leer todo lo que quiera, no importa qué. Tenga cuidado de que el vaso y los cubiertos estén bien limpios, pero deje que su mente se llene de basura.
  7. Dispute frecuentemente con su esposa, su nuera de ustedes, delante de los hijos; de esta manera no quedarán sorprendidos cuando la casa, más tarde, se desmorone.
  8. Dele a su hijo todo el dinero que quiera. Que nunca tenga que trabajar para conocer su valor. ¿por qué han de ser para él las cosas tan difíciles como lo fueron para usted?
  9. Satisfágale en todo cuanto haga referencia a comida, bebida y confort. Procure que no haya estorbos para su satisfacción sensual. El no tenerla puede ocasionarle frustraciones dañosas.
  10. Póngase de lado de su hijo siempre que tenga conflictos con amigos, vecinos, profesores, policía. Todos ellos están contra su hijo.
  11. Cuando su hijo se meta en problemas de veras, excúsese diciendo: “era imposible hacer nada con este hijo”.
  12. Esté sobre aviso. Es muy probable que en la vida no le falten los sinsabores y las penas si procede según estas reglas.

Ciertamente mi padre no me enseñó a trabajar, pero tengo que destacar que a través de su vida y su ejemplo me ha dado grandes lecciones y sigue dándomelas hasta el día de hoy y yo las atesoro en mi corazón. Me enseñó valores morales y luego fue el artífice de mi conversión al Señor ya que durante todo un año me tuvo en oración constante hasta que el Padre me trajo a los pies de Cristo. Además el es mi inspiración y mi motivación para estudiar la carrera de Ingeniería Civil. Gracias a sus anécdotas aprendí lo importante que es nunca darse por vencido en la vida. Su entereza y su lucha constante me enseñaron a jamás bajar los brazos o rendirme. Es mi papá la fuente de inspiración para muchas de mis metas. Es a quien recurro cuando tengo dudas, cuando me encuentro en aprietos. Sé que en él siempre encontraré buenos consejos y tendré corrección cuando falle y apoyo cuando lo necesite. Verlo como se ha desarrollado dentro del liderazgo evangélico me inspira también a prepararme para ejercer cualquier ministerio que Dios me brinde con calidad y excelencia. Es mi padre el que constantemente nos dice que sirvamos al Señor con todo el corazón y con excelencia. Y como digo siempre: me conformaría con ser para mis hijos aunque sea el 25% de lo excelente padre que es él para mi. Porque es un tapizo mi padre.  En fin, sus enseñanzas necesitarían mas de un artículo para describirlas.

Así que, concluyo diciendo: entendamos que si amamos a nuestros hijos no podemos echarlos a perder con nuestra sobreprotección. No podemos destruirlos en el afán de amarlos. Procuremos hacer que nuestros hijos representen nuestros valores familiares ante la sociedad. Enseñémosles la verdad de Dios para que honren a sus padres y glorifiquen al padre. Dicen que a los niños chinos para evitarles que se conviertan en delincuentes les explican la vergüenza que harán pasar a sus padres. Eso condiciona la conducta de los muchachos. El trabajo es nuestro, es duro pero la alegría y la satisfacción son innumerables. Por lo tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

EL AMOR DE PADRES QUE DAÑA A SUS HIJOS (1era parte)

Introducción

El primer empleo que tuve no solo sirvió para darme mi primera experiencia laboral, sino también para darme una lección que debí recibir en casa. El patrón que tuve en dicho trabajo no tenía muchas consideraciones conmigo. A él no le importaba mi titulo universitario, mis notas, nada. Él ejerció su papel de patrono con mucha dureza. Aunque tengo que decir que muchas de sus llamadas de atención no fueron por intransigencia de él sino por negligencia mía. Yo era impuntual en mis horarios, además de olvidadizo con las tareas del siguiente día, era desordenado con las directrices que debía darle a mis subalternos. En fin, era un mal trabajador. En su momento, yo me enojaba, refunfuñaba, murmuraba, renegaba de todo, porque sentía que él era injusto. Pensaba que no debía aguantar esa situación y tenia deseos de renunciar. Pero luego reflexioné en todo y entendí que yo era el que estaba mal. Comprendí que él en realidad tenía razón en el 95% de las cosas y agradecí mas bien porque él estaba siendo paciente conmigo y me estaba brindando mi primera oportunidad laboral. Gracias a su forma de ser tan dura, y tan frontal aprendí a trabajar. Mejoré en muchas áreas laborales. Aprendí a trabajar como era debido. Hoy lejos de tener resentimiento estoy agradecido.

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Dentro de mi reflexión en aquellos días llegué a una conclusión: “si mi padre me hubiera enseñado a trabajar con amor, no hubiera aprendido a hacerlo con dolor”. Suena poético, pero es una realidad. Hay enseñanzas que los padres deben darle a sus hijos con amor para que a futuro no tengan que aprenderlas en la vida con dolor. Vi hacia atrás y no recordaba muchos días en los cuales mis padres me asignaran tareas especificas y con las cuales fuera recompensado. Si no fui un mal estudiante y aparentemente eso era suficiente para ellos, pero no me recuerdo ayudando a sacar la basura, o barrer la casa, o trapear, o lavar los platos. No recuerdo ninguna exigencia de ese tipo. Las veces que intenté hacer algo con mi padre no soportaba que me hablara fuerte porque no le entendía y lo que hacía era renunciar. Así que no sabía trabajar. Por ello en esta primera oportunidad mi mejor salida era esa, renunciar. Solo que las circunstancias familiares y las necesidades económicas ya me condicionaban para hacerlo.

Negligencia parental

El punto que quiero tocar es ese principalmente: que los padres en nuestro afán de proteger a nuestros hijos por amor terminamos echándolos a perder. Si, leíste bien, nuestro amor de padres termina dañando a nuestros hijos. Nos volvemos tan consentidores que no les enseñamos cosas que aparentemente son simples pero que luego se vuelven importantes en la vida. No queremos ser duros con ellos, no deseamos ponerles reglas, evitamos que colaboren en casa, no les exigimos nada y por ende se crían a su placer y antojo. Hay personas que tienen una, o dos o hasta tres personas que los ayudan en los quehaceres de la casa, y con ello automáticamente impiden que sus hijos muevan un solo dedo. Pero veamos algunos de estos puntos por separado.

En cuanto a sus responsabilidades

Ciertamente nuestros hijos estudian (la gran mayoría) pero hasta en eso fallamos, porque son pocos los padres que dejamos que nuestros hijos hagan sus tareas solos mientras cursan los grados de primaria y secundaria. Les dejan fabricar un sistema solar, nuestros hijos se van a la cama y son los padres que están desvelándose haciéndoles los planetas, pintándoselos, ajustándoles cada uno en su lugar. La nota se la acreditan al niño pero el esfuerzo y el valor es de los padres. Más grandes, seguimos en el mismo plan, les dejan hacer algún tipo de trabajo como hornear un pastel, o tejer, o algo similar y ahí están las madrecitas tejiendo, horneando. Le dejan a los jóvenes hacer una estufa eléctrica (trabajo muy habitual de los colegios) y el que termina haciendo las conexiones es su papá mientras el joven anda en la calle con sus amigos. No les permitimos que ellos se desarrollen. Les hacemos el trabajo que les corresponde a ellos. Somos negligentes porque no les dejamos que ellos cumplan con sus responsabilidades.

No pensamos que a futuro nadie hará el trabajo que les corresponde. Por eso nuestros hijos no aprenden a trabajar porque no les enseñamos. No les asignamos tareas para responsabilizarlos.

Les evitamos que hagan algo aunque sea muy básico en casa. Piensen que al ser así de negligentes los dañamos, si reflexionas cuando no estés con tus hijos: Nadie irá a redactar la carta que la hija secretaria debe hacer. Ningún padre irá hacer la cirugía que le corresponde a su hijo (a menos que sea medico también… jeje). Ninguna madre o padre de familia irá a examinarse en la universidad por sus hijos. Es algo que deben resolver ellos mismos.

Esa es una de las razones por las cuales cuando entran a la universidad nuestros hijos fallan, porque no aprendieron a resolver esos problemas solos. Siempre estuvieron los padres haciéndoles las tareas que les competía a ellos. Aclaro, no estoy diciendo que no debemos apoyarlos. Ciertamente esa es nuestra función primordial, servir de apoyo y guía pero no ser sustitutos de sus responsabilidades. Tenemos que enseñarles a que cumplan con lo que a ellos les corresponde.

            En cuanto a la resolución de conflictos

Otro punto clave es Cuando tienen un problema muchas veces los aislamos, no dejamos que ellos aprendan a resolverlos solos. No entendemos que con toda esa sobre protección lo que estamos es atrofiándolos para sus desenvolvimiento futuro. Cuando tenemos un problema a quien recurrimos primero, a nuestros padres. Pero nuestros padres y nosotros ahora como padres debemos enseñarle a nuestros hijos a enfrentar sus dificultades. De nuevo es importante que nuestros hijos sientan apoyo en nosotros, que tengan la confianza para contarnos lo que sucede pero nuestra labor es solo aconsejar, orientar, pero no resolver todo. Ya me imagino yo llamando a mi madre o mi padre para que fueran hablar con mi patrón para que no me regañara por mis faltas. Definitivamente no, pero, cuando le conté a mi papá lo que sucedía me aconsejó que fuera mas cuidadoso, que apuntara las directrices, que procurara salir mas temprano para no ser impuntual. Pero no fue a hablar con él para que no me regañara. Nuestros hijos deben aprender a asumir sus responsabilidades. Si fallaron pues entonces no podemos evitarles las consecuencias sino apoyarlos para que las asuman.

Les cuento una anécdota más de mi experiencia personal. En cierta ocasión junto a dos amigos mas le mentimos al papá de uno de ellos respecto a un viaje que queríamos hacer. Nosotros deseábamos irnos en carro a otra ciudad pero sabíamos que no nos darían el carro para hacerlo entonces le mentimos a don Mingo diciéndole (el padre de mi amigo) que mi papá manejaría. Sabíamos que solo de esa manera obtendríamos el carro. Todo iba bien hasta que al volver tuvimos un accidente. Y todos se dieron cuenta que mi papá ni enterado estaba. Tuve que ir a pararme frente a don Mingo y ofrecerle una disculpa. No fue mi papá el que se disculpó sino que me obligó a que lo hiciera yo. Pero no siempre los padres son así. Hay padres que terminan pagando las fallas de sus hijos. Asumen la responsabilidad para que ellos no sufran. Pero eso lejos de ayudar los perjudica. El papá de un amigo terminó pagando la deuda de su hijo. El muchacho robó en su trabajo una suma aunque no era tan grande pero fue suficiente para que lo despidieran. No lo metían a la cárcel si pagaba lo robado. El hijo se disfrutó el dinero mientras su papá estaba matándose para juntar la plata.

En el siguiente articulo veremos el aspecto de las finanzas y las complacencias a nuestros hijos. Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

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Hijos bajo el cuidado de la niñera digital (Conclusión)

En el articulo anterior vimos el grave peligro que corren nuestros hijos cuando los padres nos volvemos egoístas en cuanto el tiempo que les dedicamos. Dijimos que nos ocupamos por crear un patrimonio material pero descuidamos el patrimonio espiritual. Además vimos que tanto descuido espiritual solo pone en riesgo a nuestros hijos. Que en realidad nosotros teníamos la llave para procrear una generación que adorara a Dios. Ahora veamos cómo esta generación le dio la espalda  a Dios y fue en pos de dioses ajenos y sufrió las consecuencias de tal decisión. También daré algunas semillas para que sembremos en el corazón de nuestros hijos y el nuestro.

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EN POS DE DIOSES AJENOS

Tanta irresponsabilidad parental hizo que una nueva generación no supiera que es Dios verdaderamente. Por ello el desconocimiento de Dios llevó a esta generación a adorar a dioses ajenos. Fueron en pos de todo lo que Dios aborrecía. No tener una relación con Dios llevó a aquella generación a buscar donde no debían (cp. Jue 2:11,13). Esta generación abandonó la fe, olvidó a Dios, dejó de buscarlo. ¿Cómo iba a adorar a un Dios que no conocía? ¿Cómo iba a temerlo, a honrarlo, amarlo, si nadie se lo había presentado? Caso contrario, las naciones que no pudieron echar de la tierra prometida se encargaron de desviarlos hacia la idolatría, hacia los cultos paganos, hacia las falsas doctrinas.

Piense por un momento, nuevamente vemos el patrón de conducta anterior: muchos hermanos fueron muy piadosos pero sus hijos prácticamente aborrecen la iglesia. Se ocuparon de ellos mismos pero no de sus hijos. Ahora porque nuestros hijos no aman a Dios, no quieren saber de la iglesia, porque los padres no les enseñamos. Les enseñamos a comer, hablar, caminar, sumar, restar, etc. Pero no les enseñamos el ABC del Evangelio. No leemos con ellos, no oramos con ellos, no les enseñamos la importancia de Dios en nuestras vidas. Creemos que la iglesia es la encargada pero todo esto se aprende en casa. No invertimos el suficiente tiempo para mostrarles al Dios verdadero. Una buena aplicación para este punto sería que nuestros hijos conocieran nuestro trasfondo espiritual.

Que conozcan como llegamos a los pies de Dios, como nos transformó y como nos ha llevado durante nuestro peregrinaje. Sería bueno que nuestros hijos supieran como Dios obró cambios significativos en nuestras vidas. Además que sepan el trasfondo de nuestra familia. Que conozcan de donde Dios nos ha sacado. Cual fue el Egipto del que Dios nos sacó. Cuales han sido los desiertos que hemos cruzado y los Mares Rojos por los cuales hemos pasado con los pies secos.

¿Cómo se evitarían tantos rateritos en las calles, mareros, viciosos, jovencitas embarazadas, menos deserción escolar, etc.? Haciendo nuestro trabajo como padres, enseñándoles a amar a Dios y viviendo vidas piadosas con ellos. Ahora nada hay en esta vida que no traiga consecuencias, buenas o malas pero siempre hay una reacción ante lo que hacemos.

LAS CONSECUENCIAS PARA ESA GENERACIÓN

Por su puesto que las consecuencias para toda aquella generación no pudo ser buena de ninguna forma. Dios se encendió en ira (Jue 2:14,17). Esta generación estaba tan pervertida que prácticamente estaba en rebeldía con Dios. Tenían lapsos en los que se arrepentían y luego volvían a ofender a Dios. Sufrió mucho toda esta generación por causa de su maldad. Dios los reprendió constantemente y ni así estos cambiaron. Ellos vivieron en un circulo vicioso en el cual no lograban consolidarse en su fe. No lograron fundamentarse en la verdad de Dios. Prefirieron sufrir las consecuencias de la desobediencia que disfrutar de las bendiciones que hay para quienes obedecen y temen a Dios. Pregunto:

¿Por qué debemos esperar que nuestras generaciones sufran? Lo evitaríamos si hiciéramos nuestro trabajo como padres. Todo se resuelve si les enseñamos a nuestros hijos a amar a Dios. Si estamos con ellos, si les amamos y les enseñamos con el ejemplo a ser genuinamente amantes de Dios. Si nuestros hijos ven obediencia y sumisión en nosotros seguramente no sufrirán por causa del pecado. Ellos aprenden si ven en nosotros una realidad evangélica. No solo diciéndoles hagan o no hagan, sino haciéndolo juntamente con ellos.

Regresando con Ben Carson. Resulta que se especializó como neurocirujano. Aplicó para un puesto dentro de un hospital. De 125 solicitudes que recibían cada año solo aceptaban a dos. Por su puesto él fue uno de esos dos. Llegó a ser el mejor neurocirujano de USA, aún lo es. Fue pionero en la separación de gemelos siameses. Y tal como lo dijo su mamá ahora ÉL APARECÍA EN LA TV. Ahora lo veían a él en todo el país. Se convirtió en jefe de médicos, y su currículo es amplio. Hoy día es uno de los candidatos en el partido republicano para aspirar a la presidencia de los Estados Unidos. El trabajo de aquella madre obtuvo grandes resultados. Jamás imaginó que su hijo llegaría tan lejos. Pensó que triunfaría pero jamás tanto como lo hizo. El otro hermano se convirtió en ingeniero mecánico. No tan exitoso como Ben pero un buen profesional. Todo lo que la madre sembró en sus hijos fue rentable. Buena cosecha.

APLICACIÓN FINAL

Cada padre es responsable de la educación secular y espiritual de sus hijos. Cada uno decide si dejará que sus hijos sean cuidados y educados por la niñera digital o si decide invertir tiempo, y esfuerzo en su hijos.

Si usted mañana no quiere ver a su hija embarazada a los 13 años, o a su hijo metido en una mara, o robándole, o acusado de homicidios, o vendiendo drogas, este es el tiempo ideal para invertir en él. Nadie hará el trabajo que le corresponde. Podremos tener mejores casas, mejores carros, etc., pero no servirán de nada si nuestros hijos andan perdidos, desamparados, sin esperanza.

HAGAMOS UNA GENERACION QUE ADORE A DIOS. QUE LO HONRE, QUE LO AME, QUE LO BUSQUE, QUE CREA EN ÉL Y QUE NO SE AGOTE DE BUSCAR TODOS LOS DÍAS DE SU VIDA SU BENEVOLENCIA. INVIRTAMOS EN NUESTROS HIJOS, AL FINAL, SOLO NOS EVITARÁ MUCHOS DOLORES DE CABEZA A NOSOTROS Y UN DÍA NOS GOZAREMOS EN LA PRESENCIA DE DIOS TODOS JUNTOS.

SI QUIERE QUE SU HIJO SUFRA ENTONCES NO LE ENSEÑE QUIEN ES DIOS. Y AL IGUAL QUE AQUELLA GENERACION DE ISRAELITAS ESTARA CONDENADA A LA DESGRACIA ETERNA.

Así que a trabajar duro con nuestros hijos y a honrar a Dios. Me despido diciéndote como siempre: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

Hijos bajo el cuidado de la niñera digital (2da parte)

En el articulo anterior les relataba parte de la película: Manos Milagrosas, la historia de Ben Carson. Les conté sobre la enorme influencia que tuvo la madre de Ben y su hermano para que ellos aprovecharan su tiempo en la lectura. Asociamos esta idea con lo que el pueblo de Israel no hizo con la generación que entró a la tierra prometida. Dijimos que la generación posterior a Josué y Caleb no conoció a Dios. Cuestionábamos el hecho del por qué esta generación había dejado de seguir al Dios de Israel. Ahora veamos en este articulo parte de la respuesta a esos cuestionamientos planteados anteriormente. Empecemos por ver una hipótesis. Los padres no enseñaron a sus hijos a conocer y amar a Dios porque no tuvieron el tiempo para hacerlo.

LA CONQUISTA DE CANAÁN

La tarea principal que el pueblo de Israel llevó a cabo en su ingreso a Canaán fue la conquista de todas aquellas ciudades. No puedo ahondar en ello, pero si tengo que decir que el pueblo estuvo bastante ocupado en esta tarea. Batalla tras batalla, persecuciones a los enemigos, trazo de los linderos, establecimiento de las tiendas, era el diario vivir de los padres de aquella generación.

Esto me hace pensar que tanto esfuerzo, tanta dedicación por conquistar, construir, crear un patrimonio, les hizo olvidarse de una tarea indispensable, el cuidado y educación de sus hijos. Los padres hicieron una parte de su trabajo pero descuidaron otra indispensable, velar por el crecimiento espiritual de sus hijos. Recordemos que Dios ordenó a los padres en Dt 6:4,9 que debían cumplir con una tarea esencial en la vida de sus hijos. Ellos debían ser quienes enseñarían a las nuevas generaciones quién es Dios y qué representaba para su pueblo. Mientras comían o salían por el camino, o antes de acostarse debían hablarles sobre Dios. Incluso en las paredes y postes de la casa debían escribir sobre el amor de Dios.

Cuando leo esto pienso en nosotros. Estamos ocupados en nuestro trabajo, nuestras ocupaciones, negocios, etc., y nuestros hijos al igual que aquella generación están sin recibir nuestros cuidados, sin nuestra atención y sin nuestra guía espiritual. Estamos afanados construyéndoles un patrimonio material pero no estamos sentando las bases de su vida espiritual. Estamos alcanzando metas profesionales y personales pero estamos dejando de lado las necesidades mas importantes de nuestros hijos. Tanto papá y mamá son responsables de sus hijos. La ley de cada país los responsabiliza de su protección, su sustento, educación, etc., pero los principios bíblicos lo hacen responsable de su crecimiento espiritual. Hoy vemos que nuestros hijos se crían prácticamente solos. Los padres trabajamos mas de ocho horas al día, sin contar el tiempo que tomamos para distracciones y el tiempo que perdemos en el trafico. Hay padres que salen de casa mientras sus hijos aun duermen y cuando vuelven los encuentran ya dormidos. La identidad no se la estamos dando nosotros a nuestros hijos, sino lo que ve en las redes sociales, en el internet, en la televisión, en la calle, en el mundo que esta a su alrededor.

Por eso es valido hacerse las siguientes preguntas:

¿Quién es el encargado de cuidar a nuestros hijos? ¿La TV, el celular, la Tablet, la computadora, el internet? ¿El vecino, el amigo, la iglesia, o la escuela? ¡Ninguno! Los responsables somos los padres de familia.

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Nuestros hijos son nuestra responsabilidad y no tenemos ninguna excusa para no velar por su cuidado. Tanta lejanía nos debería alarmar. Recientemente sonó en nuestros noticieros, periódicos, tv, la noticia del hijo de pastor “profeta/apóstol” quien era el autor intelectual de un secuestro. Lo culpaban de haber dañado la integridad de una niña de 16 años. Decían que él había organizado el secuestro, y se encargaba de pedir el precio del rescate. Repito la noticia sonó y fue escandalosa porque era hijo de un “pastor”. Las personas hacen mas escandalo cuando un evangélico da que hablar por algo malo, aunque nunca por lo bueno que hacen. Pero el punto no es ese, sino que, no se esperaba tal comportamiento de alguien que había sido criado supuestamente bajo el temor de Dios.

Sin duda alguna me hizo reflexionar, hice mis conjeturas y pensé que es posible que aquel “ministro de la fe” al igual que el pueblo de Israel, estuvo tan ocupado en su ministerio que descuidó a su familia. Que se afanó por cuidar otras ovejas y no se preocupó por velar el primer redil que tenía a su cargo, su propia familia. No estoy afirmando que sea así, pero, este ha sido un patrón entre las familias pastorales. Mucho ministerio, mucha iglesia, muchos cargos, muchos eventos y las familias descuidadas. Sin fin de hijos de pastores reniegan de la fe, porque se consideran huérfanos. Tuvieron un padre aplaudido en el pulpito pero prácticamente un desconocido en casa. Sin embargo, esto no solo aplica en la vida de las familias pastorales, también aplica en la vida de cualquier familia. Muchos logros, muchos títulos colgados en las paredes, mucho dinero en casa, muchos lujos pero no hay familias integradas. Cada uno vive en su rollo. Cada uno toma su teléfono celular, su computadora, su Tablet, o su televisión, y vive dentro del mismo lugar pero aislado en su propio mundo. Nuestros hijos están siendo enseñados y “educados por la niñera digital”.

Nadie hará el trabajo de los padres. Los maestros, la iglesia, la familia secundaria no hará el trabajo que le corresponde hacer a los papás. Queremos hijos educados, correctos, que no anden en maras ni en drogas, y sobre todo hijos que alaben a Dios pero no queremos invertir el suficiente tiempo en educarlos en las verdades de Dios. Deseamos hijos que no nos avergüencen pero no les hemos dado los elementos necesarios para que lo logren. Vivimos apartados de sus necesidades y sus problemas. No somos parte integral de sus vidas. Nuestros hijos no llegan a tenernos la suficiente confianza como para conocer sus temores.

HIJOS BAJO EL CUIDADO DE LA NIÑERA DIGITAL (1era parte)

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Introducción

Hace unos días vi una película que trata de un caso real. La película se llama Manos Milagrosas, la historia de Ben Carson. Trata de un niño negro en épocas donde en los USA los negros no eran tan aceptados. En tiempos donde estaba álgida la lucha racial. El niño se mudó de ciudad y cuando empezó a estudiar en su nueva escuela era el más rezagado de su clase. Las calificaciones más bajas de la clase pertenecían a Beny, como le decía su madre. Ben además de tener problemas escolares, tenía dos obstáculos mas que vencer, primero, era hijo de una madre soltera. Su hermano mayor y él vivían solos con mamá porque su padre los había abandonado. Y segundo, tenía problema para controlarse. De pronto, cuando se enojaba sufría de ataques de ira. Era violento, e irracional.

Cierto día la madre de Ben se dio cuenta que su hijo tenía problemas de visión. Lo comprobó poniéndolo a leer a cierta distancia pero Ben no podía ver. Una de las respuestas a sus malas calificaciones fue esa precisamente, que Ben tenía problemas de la vista. Su madre no tardó mucho en reunir el dinero y resolvió el problema. A partir de ahí Ben empezó a mejorar sus notas. Cada prueba que la maestra realizaba iba comprobando la mejoría del chico. Mucho ayudó las palabras de la madre de Ben. Porque constantemente estaba incentivando a sus dos hijos para que estudiarán. Ella era analfabeta y sabía la desventaja que representaba, sumado al color de su piel. El analfabetismo fue uno de los mejores secretos guardados por su mamá. Además de una profunda depresión que callaba, la cual había sido provocada por el abandono de su pareja, el padre de los niños.

Un día mientras limpiaba la casa de un ex profesor universitario, viudo, ella notó que aquel hombre tenía una enorme habitación llena de libros. Para donde volviera la mirada, habían libros. Aquel hombre poseía una biblioteca personal de dos niveles. Todo esto llamó la atención de aquella madre y con un poco de temor y sorpresa le preguntó al profesor: ¿ha leído todos estos libros? A lo que él le respondió: la gran mayoría. No daba crédito a la respuesta del profesor. Aquella experiencia la hizo pensar en sus hijos. De inmediato pensó en lo benefico que sería para sus hijos si ellos cultivaran el habito de la lectura. Determinó que a partir de aquel día sus hijos no verían más televisión. Qué podrían ver TV solo dos horas a la semana de programas seleccionados. Por supuesto tal decisión no cayó en gracia a sus hijos. Cómo podrían pasar su tiempo sin ver televisión. Ben le preguntó: si no veremos televisión que haremos con todo el tiempo libre. A lo cual su madre le dijo: que bueno que preguntes eso. Lo que harán de aquí en adelante es: ir a la biblioteca y leer dos libros semanales, sumado a que entregaran un reporte de lectura. Cada vez que vayan y lean me contarán lo que leyeron. Ellos no estaban de acuerdo con aquella decisión. Pero aquella simple mujer tenía visión, y les dijo:

SI SE PREPARAN BIEN, MUY PRONTO EN LUGAR DE ESTAR VIENDO LA TV, SERÁN A USTEDES A QUIENES TODO EL PAIS ESTARÁ VIENDO.

Esto motivó a Ben y a su hermano a conocer más sobre literatura, música, arte, etc. La madre no se quedó atrás y le pidió al profesor que le enseñara a leer. Ella practicaba sus clases con la lectura de la Biblia. Rápidamente aprendió a leer. Ben y su hermano crecieron cultivándose. Su esfuerzo trajo frutos. Ben pasó de ser el estudiante con las notas más bajas a ser el estudiante con las notas más sobresalientes. Fue reconocido a nivel de toda la escuela. Todo esto lo llevó a estudiar medicina a una universidad prestigiosa de USA gracias a una beca que ganó por sus notas. Todo esto lo logró gracias a la influencia positiva de su madre. Ella no se cansó de motivar a sus hijos para que estudiarán. Los llevaba a la iglesia, les enseño a orar. Los crió de la forma que iba forjando buenos principios en sus hijos. Es evidente que el trabajo de aquella madre poco a poco iba cosechando buenos frutos. De aquí podemos sacar una semilla para sembrar en nuestras vidas:

“LA BUENA SIEMBRA QUE HAGAMOS LOS PADRES EN NUESTROS HIJOS SIEMPRE TRAERÁ BUENAS COSECHAS”

Nuestra responsabilidad como padres es forjar a nuestros hijos para que enfrenten con integridad la vida. Para que sepan cómo enfrentarse al día sin tener temor al fracaso. No solo en el área académica sino también en el área espiritual. Cuando los padres dejamos de realizar esa tarea graves consecuencias pueden llegar a nuestras vidas y a las vidas de nuestros hijos, principalmente. Tal como ocurrió a los hijos de Israel luego que la generación de Josué y Caleb muriera.

“Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Jue 2:10”.

Cuando lees esto en la Biblia sin prestar atención al mensaje, estoy seguro que no verías lo dramáticas que pueden ser estas palabras. La generación que Moisés sacó de Egipto pereció en el desierto por incrédulos. La generación de Josué y Caleb entró a la tierra prometida. Pero la generación siguiente, prácticamente no conoció a Dios. Entraron a la tierra prometida pero desconociendo al artífice de todo. Prácticamente desconocían el trasfondo de su estancia en aquel lugar. No conocían su origen, sus raíces, y menos aun, quien era Dios para ellos.

Al observar esto de inmediato nos tenemos que preguntar ¿por qué toda aquella generación nueva no conocía a Dios, Sus Obras, y Su Ley? ¿Quién fue el responsable de que toda aquella generación desconociera a Jehová? ¿Quién dejó de hacer su trabajo? ¿Quién no hizo lo que debía hacer? ¿Dónde se estancó el mensaje y por qué no llegó a los hijos? La respuesta apunta directamente a los padres de aquella generación.

EL SUEÑO AMERICANO SE ROBÓ A MI ESPOSO (3era Parte)

En articulo anteriores hemos visto que en el diseño de Dios no esta contemplado la idea de un matrimonio a distancia y que las parejas deben honrar el mandato porque viene de parte de Dios. Ahora responderemos dos preguntas más y en el último articulo veremos los peligros que corre un matrimonio así. Ahora veamos la pregunta numero dos.

Segundo ¿Debe una mujer pedirle el divorcio a su esposo si él no decide regresar pronto?

Como se dijo arriba, el plan de Dios para la familia es que vivan juntos. Que se mantengan unidas. El divorcio en sí mismo delante de Dios es abominación. No es algo que considere bueno. Jesús dijo que la única posible razón por la que una pareja podría divorciarse era por causa de fornicación, es decir por todo tipo de pecado sexual que se cometa dentro del matrimonio (Mt 19:9). Pero también enseñó que sus verdaderos seguidores debían extender gracia sobre sus ofensores, no una vez, ni dos, ni siete, sino hasta setenta veces siete (Mt 18:21-22). Pudiendo aplicar esta enseñanza al hecho que sí un cónyuge ofende a otro a través de una relación pecaminosa de tipo sexual pueda existir la posibilidad del perdón. Que el cónyuge ofendido pueda extender la gracia sobre su pareja y considerar perdonarlo. Tengo que decir también y dejar claro que esa enseñanza de Jesús no significa que un esposo o esposa deba cometer un sinfín numero de veces algún pecado de tipo sexual y que en todo momento deba ser perdonado, porque decirlo así sonaría que es una licencia para pecar. Lo que si estoy diciendo es que consideren es que el divorcio tiene que ser la ultima instancia a la que una pareja deba recurrir. Que en la medida de lo posible busquen mantenerse bajo el vinculo sagrado del matrimonio. Jesús enseñó que lo que Dios une, el hombre no puede separarlo (Mt 19:6b).

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Nunca el divorcio podría solucionar el matrimonio de un esposo que se ha marchado. Porque si la meta es encontrar o iniciar una nueva relación tengo que decir que Jesús también enseñó que si se unen a terceras personas los divorciados cometen adulterio (Mt 19:9b), entonces una decisión de esa magnitud debe ser consensuada, meditada, debe estar sujeta a mucha oración por parte del cónyuge que la este considerando. Como dije previamente el asunto del tiempo de ausencia debe ser planeado, platicado, estipulado. Se deben trazar metas concretas con la partida del esposo. Especificar cuantos años se irá, que cosas harán para mantenerse económicamente hablando para cuando el vuelva. Es decir, pondrán un negocio, comprarán algún bien inmueble, establecerán las condiciones para poder evitar la salida nuevamente del esposo.

Una pareja que decide una separación así debe tener un plan por bien de su matrimonio. No hacerlo constituirá un estilo de vida que tornará cada vez mas pesadas las cosas. No pueden estar en un constante ida y vuelta porque no es ese el modelo de Dios. Los divorcios se pueden evitar, toda vez existan acuerdos. Algunos esposos ven la posibilidad de unirse en matrimonio a otra persona en Estados Unidos con la finalidad de conseguir los papeles que lo puedan legalizar. Considero que esta acción viola toda la norma decretada por Dios. Además que se consideraría una bajeza, una vileza para su esposa y sus hijos. Es una traición a conveniencia. Por su puesto que jamás Dios aprueba algo como esto por mas que se intente justificar. En síntesis nada justifica la idea de un divorcio.

Tercero ¿Debe una mujer sacrificar la comodidad del dinero que recibe mensualmente a cambio de vivir al lado de su esposo?

Esta pregunta suena romántica. En realidad si lo es. El romance es un ingrediente necesario en el matrimonio. Fue de hecho el factor recurrente en la etapa del noviazgo. Por ende en el matrimonio no puede excluirse. Y ¿por qué digo que esta pregunta es romántica? Porque al final de cuentas las cosas materiales van y vienen. Y en la escala de valores, tengo que decir que ningún carro del año satisface la necesidad de afecto que una persona desea. Muchos hombres pensamos que regalando cosas de mucho valor lograremos demostrar mas amor por nuestras mujeres. Francamente estamos en un gran error. Cualquier mujer preferiría vivir debajo de un árbol pero al lado del hombre que ama. No quiero decir que las mujeres no aspiren a comodidades o lujos, pero si le preguntas a una mujer cristiana, comprometida con el Evangelio, si cambiaría todo los lujos y el dinero que tiene por tener un hombre de Dios a su lado, no lo dudaría ni una sola vez. El dinero no compra afecto. Los carros no dan besos ni caricias. Los lujos no dan consuelos a las tristezas, ni complementan soledades. ¿Entiendes dónde esta el romance? Esta en el hecho que las parejas desean permanecer juntas siempre, el cómo es lo menos importante.

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Hombres y mujeres tenemos percepciones distintas de lo que es vivir juntos. Los hombres prometemos la luna y las estrellas, las mujeres solo quieren un hombre a su lado. Prometemos viajes, casas cómodas, las mujeres solo desean que no nos separemos de ellas. Quieren vernos todos los días a su lado. ¿Cómo puedo estar seguro de ello? Lo haré a través de la demostración, pero tu deberás ayudarme recordando algo o haciendo una tarea. Has notado la mirada de una mujer que enviudó después de vivir por años junto a su esposo. ¿Has visto su mirada? ¿Sabes qué le ocurre cuando regresa a casa, qué siente, qué piensa? Bueno si lo sabes o no, es una buen reto que puedas averiguarlo. Platica con una mujer viuda y te llevarás grandes sorpresas. He escuchado decir que una parte de ellas fue enterrada junto a su esposo el día de su sepelio. Que las cosas no serán lo mismo sin él. Por supuesto no estoy diciendo que los esposos no lo resientan, claro que si. Pero en verdad las esposas resienten mas. Ellas sabían la hora que a él le gustaba comer, su plato favorito, cual camisa le gustaba mas. Al partir, ya no habrán mas camisas que planchar, no habrán mas conversaciones antes de dormir. Lo que intento decir es que la ausencia deja un hueco en la vida del viudo o viuda que no podrá llenarse con nada ni con nadie. Por eso es romántico, porque es preferible vivir juntos en circunstancias económicas menores que vivir abundantemente llenos de bienes materiales pero como si hubiésemos enviudado.

Las parejas se casan para toda la vida y en parte de la ceremonia se prometen estar unidos en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. Entonces esa promesa debe cumplirse. A lo largo de mi vida (41 años, no es mucho) pero he aprendido que para vivir bien no se necesita mucho dinero. Nuestros hijos bien se disfrutan una golosina como bien disfrutan una buena comida. Nuestras parejas bien se sonrojan con una rosa que con dos docenas. Igual disfrutan una caminata a nuestro lado que andar en un carro ultimo modelo. Lo material no compensa lo sentimental. Por eso parejas que están en esta situación, consideren la idea de vivir juntos, permanecer juntos, caminar juntos. Al final nada de lo material se lleva uno. Lo que si queda es la satisfacción que vivieron una vida plena, feliz, donde juntos aprendieron a salir adelante. Piensen si es el estilo de vida que quieren llevar, porque lejos están expuestos a varios peligros. El enemigo anda como león rugiente buscando a quien devorar como dice el apóstol Pedro, y un matrimonio a distancia es una buena presa para ser devorado.

En el último articulo de eta serie veremos algunos de los peligros que corren los matrimonios a distancia. Mientras tanto haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

 

EL SUEÑO AMERICANO SE ROBÓ A MI ESPOSO (2da Parte)

En la primera parte de este articulo vimos lo difícil que resulta la situación familiar, sentimental, etc., para una mujer que afronta la partida de su esposo hacia Estados Unidos en busca de una mejor oportunidad laboral. Planteamos una primer pregunta y empezamos a responderla, ahora continuaremos respondiendo y luego también responderemos dos preguntas mas.

La primer pregunta era: ¿Debe una mujer seguir sujeta a su esposo como ordena la Biblia aunque él no este presente?

Dijimos que el diseño divino para el matrimonio era que los esposos se mantuvieran unidos. Que Dios no consideró el matrimonio para que los esposos se mantuvieran lejos uno de otro. Además para responder esto diremos que:

En segundo lugar, es a Dios que se honra con este mandato. El apóstol Pablo escribió a la iglesia de Éfeso: Esposas, sométanse a sus propios como al Señor. Porque es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y Salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo (Ef. 5:22-23). Por su puesto que él (Pablo) lo escribió inspirado por el Espíritu Santo, lo cual significa que este mandato es de parte de Dios. Por ello este precepto aplica hasta para cuando los esposos no estén presentes. Las mujeres honran primero a Dios y luego a sus esposos cuando cumplen con esta ordenanza. Lo que se honra cuando una mujer se somete a su esposo es la Voluntad de Dios. Él quiere que ellas den honor al apellido que llevan, que representen bien su matrimonio en la sociedad en la que viven. Que si de común acuerdo aceptaron que él viajara a USA para trabajar que sean prudentes, castas, respetuosas, abnegadas, y sobre todo se conduzcan con honestidad. Que busquen a Dios para esos momentos en los que su corazón anhela la presencia de su esposo. En el papel puede que no suene tan fácil, y es verdad no lo es, pero para Dios no hay nada imposible. No hay sentimiento que Él no pueda compensar ni dolor que no pueda aliviar. Pero no se vale que tomen decisiones que luego cueste un matrimonio.

Tercero, el matrimonio es un misterio. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo (Ef 5:24), Jesús comparó el matrimonio terrenal con la unión de Cristo el Novio con la iglesia, su novia. Él volverá de un momento a otro y vendrá por una iglesia pura, sin mancha ni arruga. De igual manera, las esposas deben vivir tal como si en cualquier momento su esposo toca a la puerta y llama. Las esposas deben vivir creyendo en que sus esposos pronto volverán. El sometimiento no es subyugación como de tipo esclavitud. Es más bien una aceptación que su esposo es cabeza del hogar. Someterse al esposo es honrarlo, respetarlo, ser fiel. Las esposas saben honrar a su esposo cuando son cautas para expresarse de él. Al no divulgar sus sensaciones respecto a la ausencia de él. Someterse a su esposo es vivir piadosamente ante todos. Hablarle a sus hijos bien de su padre, hacerles ver que su lejanía es por el bien de la familia. Aunque sabemos perfectamente que una familia dividida no puede estar bien. Pero someterse es eso, aceptar sacrificialmente algo por el bien común de la familia. Cuando Pablo dice en todo, abarca todo. Abarca el enojo, abarca la frustración, y si como pareja aceptaron la decisión de la partida, debe quedar asentado que una esposa se somete a su esposo aunque él no este presente. Debe vivir como si él estuviera ahí.

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Suena bastante duro y sacrificado decirle esto a una esposa. Sin embargo es precisamente este aspecto el que debe estar incluido dentro de la conversación previa a decidir que el esposo se marche de casa. El tiempo que él permanecerá lejos debe ser un compromiso invariablemente establecido. Aunque las cosas son inseguras porque ir a Estados Unidos es una lotería, primero no sabes si lograrás cruzar la frontera, segundo si rápidamente hallarás trabajo y tercero si en pocos días volverás deportado. Pero suponiendo que lo logres, entonces se debe hablar sobre el tiempo de estadía. Esto ayudará a que la esposa viva expectante. Someterse al esposo en todo implica guardar el lecho matrimonial sin mancha, vivir pensando en el amor que se prometieron. Y sobre todo afrontar todo lo que como esposa deba vivir haciendo varios roles. Esposo lejos de casa y esposa en casa, ambos deben hacer bien sus papeles, por ello, el apóstol Pablo inicia diciendo en esa serie de exhortaciones, sométanse unos a otros. Porque en la medida que lo hagan, testificaran a otros matrimonios. Un matrimonio cristiano testifica hasta con su relación conyugal. Nuestra sociedad que vive carente de modelos adecuados para seguir admira a aquellos esposos que viven bajo la obediencia a Dios, por ello es que una esposa que vive respetuosamente cuando su esposo esta ausente testifica que es hija de Dios. Así que someterse es obedecer a Dios porque a Él se honra con este mandato.

En el siguiente articulo presentaremos las otras preguntas y las responderemos. Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

 

 

 

 

GUATEMALA SOMOS TODOS!!

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Si tan mal esta nuestro panorama político,
si tan mal vemos la propuesta de un candidato inexperto,
si tan mal nos parece la propuesta del que se dice honesto,
si tan mal esta nuestro congreso y nuestro sistema judicial,
si tan mal están la gran mayoría de nuestros políticos, y gobernantes
si tan mal está nuestra sociedad… pregunto

¿no sería este el momento oportuno
para que nos volviéramos una sociedad mas influyente,
para que fuéramos una sociedad mas propositiva y no tan solo critica,
para que con nuestros valores participemos dentro de este ámbito,
para que a través de nuestra conducta cívica ayudemos a construir un mejor país
para que de los cientos de guatemaltecos honestos aportemos algo a nuestro país y participemos, así ya
no sería solo uno el que lleve la bandera de la honestidad.
para que los los jóvenes que hoy ocupan las aulas universitarias, se preparen con toda honestidad e integridad
y así podamos tener la esperanza de una mejor clase política y existan mas posibilidades de un futuro digno para el país,
para que empecemos a trabajar ya, y así no nos digan que somos inexpertos,
para que la hagamos valer aquel dicho que dice: “que los buenos somos mas” pero no escondidos dentro de nuestras almejas?

Guatemala somos todos, es responsabilidad de todos los guatemaltecos construir un mejor país.
Todos podemos hacer de nuestro país un mejor lugar si comenzamos por nuestra familia.
Si empezamos a formar hombres y mujeres de bien, que amen a Dios, que tengan temor de Él.
Si dejamos de lado la violencia, la agresividad y las ofensas en el hogar.
Si contruimos mejores familias Porque desde ahí vienen nuestros problemas,
con padres que invierten mas su sueldo en el licor, el tabaco y otros deleites, antes que en su propia familia. Con padres
que abandonan a sus esposas, a sus hijos, y dejan que una madre soltera eche para adelante con 3 y 4 o hasta mas hijos sola.
Con padres irresponsables que no atienden las necesidades emocionales de sus hijos y los orillan a buscar consuelo y amor
en pandillas y otros grupos que los destruyen. Con padres ausentes, egoístas e irresponsables. Con familias que están divididas.
Desde casa podemos enseñar a nuestros hijos que solo con esfuerzo se logran las cosas, que el dinero no se obtiene robando
ni delinquiendo. Que el camino mas seguro para alcanzar nuestras metas será siempre el de la honestidad. Que nadie
que desee vivir con libertad podrá hacerlo si se corrompe. Si vende su nombre por unos cuantos dólares.

En conclusión
Todos podemos ayudar a construir una Guatemala mas influyente si participamos mas y hablamos menos. Porque siempre somos
los que criticamos a los que están jugando pero cuando se nos pide participar nos negamos. Detrás de la barda es mas fácil ver las cosas,
pero en el ruedo la vista es completamente distinta.

Todos podemos ayudar a construir una Guatemala pacifica, Si procuramos pelear menos y amar más. Si perdonamos más y odiamos menos.
Si somos mas amables y menos irritables. Todos podemos contribuir haciendo bien nuestro papel. Siendo buenos trabajadores,
buenos estudiantes. Preparándonos a conciencia. Inculcando una visión de desarrollo en nuestros hijos. Promoviendo mas la preparación
academica antes que el analfabetismo. Hasta con simples detalles como ceder el paso en el tráfico podemos influir en la construccion
de nuestra bella Guatemala.

Pero sobre todo, si dejamos que el Dios Verdadero sea el que gobierne Guatemala y Jesucristo sea el Señor de nuestras vidas
y que el Espiritu Santo dirija las vidas de cada uno de los guatemaltecos.

HAZ TU LO POSIBLE Y DEJA QUE DIOS HAGA LO IMPOSIBLE