¿POR QUÉ JESÚS CAUSA DIVISIÓN?

PENSAMIENTOS EN EL EVANGELIO DE JUAN. (Tiempo estimado de lectura: 10 minutos)

INTRODUCCIÓN

Jesús siempre ha sido objeto de división. Para algunos, Él sigue sin ser quien dijo ser. Siguen si creer que Él es el Mesías, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. Es dramático ver que encima de no creer le atacan, argumentan en su contra, niegan los hechos sin siquiera  haber tenido o tratado de acercarse a Él, movidos más por las corrientes de pensamiento que por la experiencia. Pero para otros como yo, Él si es quien dijo ser, Él es el Hijo Unigénito de Dios, Él es el Dios encarnado que descendió del cielo para ofrecerse voluntariamente en sacrificio por los pecadores. 

Juan capitulo. 7: Jesús causa división.

Sin embargo esto no tomó por sorpresa al Señor, al contrario, Jesús advirtió que esto ocurriría. Él dijo: «que familias se dividirían, tres estarán a mi favor, afirmó, y dos en mi contra, o viceversa. Hijos estarán contra padres, familia política de igual forma, todo por causa de Él» (Luc 12:51-53). En el Evangelio de Juan 7:5 dice que: «ni sus hermanos de sangre creían en Él», menos las multitudes. También en el mismo capítulo se registra que luego de escuchar sus enseñanzas y ver sus obras milagrosas buena parte de la multitud se decía: «¿acaso esperan que el Mesías haga mas señales milagrosas que las que hizo este hombre?» (Jn 7:31), pero otro grupo decía que «estaba endemoniado porque les decía que querían matarle» (Jn 7:20). En en 7:40 ss. Dice que «algunos de la multitud, al oír lo que Jesús decía, afirmaron: Seguramente este hombre es el Profeta que estábamos esperando. Otros decían: Es el Mesías. Pero otros expresaban: ¡No puede ser! ¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?… Así que hubo división entre la multitud a causa de Él.»

La gran pregunta que debemos responder: ¿por que Jesús es motivo de tanta división, que lo provoca? ¿Por qué no se cree globalmente en Él? Déjame mostrarte al menos tres argumentos para responder ¿POR QUÉ JESUS ES MOTIVO DE DIVISION? 

PRIMER ARGUMENTO, FALTA DE FE.

La fe es la principal razón para aceptar o rechazar a Jesús. Mientras que una persona no crea en Él, estará en su contra. O no estará a su favor. Pero esta fe no proviene de la nada. Dios es el artífice de la fe en nuestro corazón. Él es quien nos mueve hacia el hijo, nos atrae a Él, lo afirman varios pasajes como Jn 1:13, 18; 4:27, 32; 6:37, solo por mencionar algunos. Dios nos da y alimenta la fe a través de Su Palabra. A medida que leamos la Biblia y escuchemos mensajes bíblicos nuestra fe florecerá y crecerá. De ahí la importancia que tiene tanto lo uno como lo otro.

Dios es el artífice de la fe en nuestro corazón. Él es quien nos mueve hacia el hijo, nos atrae a Él…Dios nos da y alimenta la fe a través de Su Palabra. A medida que leamos la Biblia y escuchemos mensajes bíblicos nuestra fe florecerá y crecerá. De ahí la importancia que tiene tanto lo uno como lo otro.

Por eso el apóstol Pablo dijo: «¿pero cómo pueden ellos invocarlo para que los salve si no creen en Él? ¿Y cómo pueden creer en Él si nunca han oído de Él? ¿Y cómo pueden oír de Él a menos que alguien se lo diga?» (Ro 10:14). Sin embargo dice más abajo que no todos aceptan la Buena Noticia, no todos son avivados en su corazón (Ro 1016) y necesitan constantes señales milagrosas para poder creerle (Jn 4:48 6:26), contradiciendo así lo que significa la fe, porque la fe se basa en creer a pesar de no ver nada tangible. Entonces, estamos a favor o en contra de Jesús si creemos o no Él. Y esa fe, es el Padre quien la pone en nosotros como consigna Efesios 2:8-9. Concluyendo que El pecado del mundo es no creer en Jesús como consigna Juan 15:9. 

SEGUNDO ARGUMENTO, FALTA DE AMOR GENUINO A CRISTO

Las personas también se dividen por causa del amor a Jesús. Pues Jesús, bien puede ser amado como odiado. Si, leíste bien, a Jesús mucho le amamos, pero también son multitudes las que no lo hacen. Tengo argumentos para decir que incluso, personas que se congregan en una iglesia, pese a su asistencia, en realidad no le aman. Pero eso es material para otro escrito. Jesús no era ajeno a este sentimiento en su contra, a continuación te muestro solo algunos pasajes para sustentar lo dicho. Por ejemplo en 8:42 les dice a los fariseos: «Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque he venido a ustedes de parte de Dios» les dijo a los líderes religiosos. Pues ellos afirmaban ser hijos de Abraham, escudriñaban las Escrituras, pero no imitaban la fe de Abraham. En el v.43 dice que «ni siquiera toleran escuchar su enseñanzas» (lo mismo que ocurre con algunos miembros de las congregaciones), no toleran el mensaje, se resisten a él, no les hace sentido, no lo entienden.

Pero por otro lado, los que le aman, los que pertenecen a Dios, dice en el v.47a: «escuchan con gusto las palabras de Dios». Amar a Jesús está relacionado por tanto, con amar las Escrituras, con obedecerlas, con atesorarlas, como dice en Jn 15:10, «cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor». Por eso es que siempre digo que en la medida que somos expuestos a las Escrituras, creceremos en Fe, seremos edificados, fortalecidos en nuestra vida espiritual, pero también crecerá nuestro amor por Jesús, por Dios, por lo Santo. Más querremos ser guiados por el Espíritu Santo. El amor a Jesús nos lleva a considerar como de menor importancia lo que pertenece a este mundo. Eso pasa a segundo plano. Lo cual nos dirige al ultimo argumento, Jesús esta dividido por amor al mundo terrenal.

En la medida que somos expuestos a las Escrituras, creceremos en Fe, seremos edificados, fortalecidos en nuestra vida espiritual, pero también crecerá nuestro amor por Jesús, por Dios, por lo Santo. Más querremos ser guiados por el Espíritu Santo.

TERCERO, EXCESIVO AMOR A ESTE MUNDO

Jesús también esta divido por causa de los valores de este mundo. Quienes no aman a Jesús aman vivir bajo los valores de este mundo. Se conducen guiados por las corrientes terrenales.  Pero los que aman a Jesús se conducen bajo los preceptos del reino. Viven por ellos. No son impresionados ni movidos por causa de lo que todos mundo piensen o crean o deseen. Al contrario, se mantienen firmes en su amor por Jesús. Pues si le amamos a Él, se inclina la balanza hacia Él y no hacia el amor por lo terrenal. Nos permite separar nuestras prioridades espirituales de las prioridades y de las exigencias terrenales. Nos despega de los deseos de este mundo, lo material no deja ser importante, pero si se convierte en secundario. El amor por Jesús produce en el mundo odio hacia Él y hacia nosotros. Por Jesús, porque Él los acusa de hacer lo malo (Jn 7:7), expone sus pensamientos oscuros, deseos mezquinos, malas acciones (Jn 3:20). En quienes le amamos provoca odio porque no pertenecen, ni se conducen como el mundo lo hace, porque no forman parte de Él, porque han sido sido elegidos por Él (Jn 15:18ss). Este odio es tal que provocará que suframos similares sufrimientos que los sufridos por Jesús. Incluso dice que algunos morirán en manos de personas que piensan que están haciendo un servicio santo para Dios (Jn 16:2).

Esto ultimo, no nos debe desanimar, Jesús dijo que nos lo advertía para avivar nuestra fe, pero también dijo que debíamos sentirnos bienaventurados si sufríamos por su causa. Lejos de desanimarnos nos debe servir como parámetro para evaluar nuestra vida espiritual. Pues si estamos viviendo como lo hace el mundo, congraciándonos con él, buscando su aceptación y aprobación, más identificados con sus valores y conductas que con las del reino, seguramente es porque le amamos más a él que a Jesús. La iglesia –como dijo mi amigo pastor Moisés Alvarado en una predica reciente: «es la reserva moral de este mundo». Por lo tanto, no puede ni debe tratar de ser igual a este mundo. Debe ser distinto aun si le cuesta vivir solo, odiado por sus convicciones. Aun si le cuesta la vida misma.

CONCLUSIÓN

Mientras el Padre no ponga Fe en nosotros, mientras no seamos iluminados por la Palabra de Dios, no amaremos a Jesús más de lo que amamos este mundo. Seguiremos viviendo aferrados y dirigidos por la corriente de este mundo, evidentemente o no estaremos diciendo que odiamos a Jesús. Un punto más, el llamado de Dios para sus discípulos es a mostrar

Resta nada más preguntarte: ¿En que bando quieres estar? Con quienes le creen, aman a Jesús o con quienes dudan de Él, le odian y aman más este mundo? 

Mientras tú decides, yo me despido como siempre diciéndote: ¡haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible! Esto fue: Semillas de Fe. 

LAS CINCO A’s PARA LEER LA BIBLIA EFICIENTEMENTE

Comenzó el año y te propusiste comenzarlo leyendo tu Biblia.  Pero te preguntas ¿Cómo puedo hacerlo bien? ¿Cuál será la mejor metodología para apreciar todo el consejo de Dios? 

¿Cómo hago para que no se me olvide lo que he leído? 

Permíteme presentarte un método que te ayudará a leer tu Biblia de manera eficiente. Este método lo he nombrado Las Cinco A’s para leer la Biblia eficientemente.

Deseo que sea de bendición y edificación para tu vida. Mientras tú lo lees, yo me despido como siempre diciéndote: ¡Haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible!. Esto fue Semillas de Fe.

¿Cómo saber si Jesús es mi amigo?

 

En ‭Jn‬ ‭15:14 dice Jesús: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.”

Pregunta clave: ¿puedo decir que soy amigo de Jesús si no leo la Biblia?
Cuando digo: “yo soy amigo de Jesús” estoy afirmando que le amo como a mi amigo, que estimo sus consejos, que soy confiable para él y él es confiable para mi también. Pues Si soy confiable entonces me revelará todo cuanto me conviene saber.
Decir: “que amo a Jesús, porque asisto a una iglesia. O a través de actos fríos y autómatas que realizo semana a semana. O adivinando si lo que hago le agrada o no. O prestando un servicio en su nombre pero desconociéndolo a Él”, eso no es amarlo.
Entonces preguntémonos ¿Cómo sé si amo a Jesús y si soy su amigo? Él dijo: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” Jn‬ ‭14:23‬.
Notemos el efecto dominó en estas palabras, si amo a Jesús, automáticamente guardo su palabra, y si la guardo lo siguiente es que el Padre me amará y estará permanentemente en mi vida, junto a Jesús. Entonces: Soy amigo de Jesús si amo Su Palabra. Si leo la Biblia, si la escudriño, si la creo y cumplo. Porque solo así todo lo que hagamos en su nombre tendrá verdadero sentido.
Por último, no podemos olvidar que solo en la Biblia una persona, cualquiera, sin importar si asiste o no a una iglesia, y principalmente si asiste, puede conocer la voluntad De Dios para su vida, y conocer de forma acertada a quien dice llamar amigo o llegar a serlo genuinamente.

Haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.
Semillas de Fe

Estudia, practica y enseña…

«Este Esdras subió de Babilonia, y era escriba experto en la ley de Moisés, que el SEÑOR, Dios de Israel, había dado; y el rey le concedió todo lo que pedía porque la mano del SEÑOR su Dios estaba sobre él. Esd 7:6

Esdras recibía el favor del rey. Todo lo que le pedía le era concedido porque Dios estaba con él. Hallaba gracia delante del gobernante porque Esdras era alguien experto en la Ley de Moisés. Alguien que había buscado a Dios primero en Su Palabra. La gracia que Esdras encontraba en el rey era a causa de la transformación que la relación que tenía con Dios. Similar a José, todo cuanto hizo en Egipto prosperó porque Dios estaba con él. Todo lo que nosotros hacemos en nuestras diferentes ocupaciones debería ser sometido a la voluntad y soberanía de Dios para que siempre sea prosperado. En otras palabras, el centro de nuestra agenda diaria debe ser Dios. Y nosotros siempre debemos estar en el mismo centro de su voluntad para que la relación sea de doble vía.

5585e7a053fac_lavozG

 El centro de nuestra agenda diaria debe ser Dios

Ahora pregunto: ¿Cómo llegó Esdras a convertirse en un experto de la ley de Moisés? Las respuesta está en el vs 10:

Ya que Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del SEÑOR, y a practicarla, y a enseñar sus estatutos y ordenanzas en Israel.» Esd 7:10

Me encanta que la Biblia nos explique esos detalles, tres, para ser más específicos:
I. Esdras había dedicado su corazón a estudiar la Ley del Señor.
II. Esdras había dedicado su corazón a practicar la Ley del Señor. Y
III. Esdras había dedicado su corazón a enseñar sus estatutos y ordenanzas.

El estudio académico de la Biblia no es malo, aunque hoy día muchos aún se oponen a que asistas a un seminario o instituto bíblico, basándose en un pasaje que ha sido mal entendido. Pablo escribió a la iglesia de Corinto: la letra mata, pero el Espíritu da vida (2Co3:6). No estoy diciendo que Pablo este diciendo una mentira, o que el Espíritu no de vida, por supuesto que no es lo que digo. Lo que sí digo es que estamos entendiendo mal sus palabras. Estamos dándole un sentido que él no quiso darle. Cuando Pablo hablaba de la letra estaba refiriéndose al antiguo Pacto no al estudio de la Palabra.

Sin embargo es necesario destacar que Esdras no solo había dedicado su corazón a estudiarla, también lo había dedicado a practicarla. La Ley en sí misma no salvaba a nadie, es lo que Pablo estaba diciendo, pero practicarla ayudaba a vivir en obediencia a Dios. Honraba con sus hechos el nombre de Dios. Esdras al dedicar su corazón para practicar la Ley mostraba su obediencia y temor al Dios Todopoderoso. Esa capacidad de estudiar y practicar la ley, automáticamente lo respaldaba para enseñarla. El enseñaba lo que vivía. Su vida respaldaba sus enseñanzas. No era simplemente alguien que enseñaba a cumplir la ley sino que él mismo lo hacía.

Reto importante para todos el que nos deja Esdras, primero ser estudiosos de la Palabra, segundo vivirla, y tercero enseñarla. No solo a través de las palabras sino a través de nuestra propia vida. Como lo hizo Cristo, o Pablo y todos los otros seguidores de Jesus. Reto también es no querer menospreciar el estudio formal, porque gracias a la dedicación de muchos hombres y mujeres, hoy gozamos de buenos libros, traducciones de la Biblia, diccionarios etc.

En conclusión: Jesus comparó a quienes escuchaban sus palabras y las practicaban con hombres sabios que están cimentados sobre la Roca (Mat 7:24). Y cualquiera que anule un mandamiento, el que sea y así enseñe a otros o por decirlo de otra manera, mal los enseñe, será llamado muy pequeño en el Reino de los Cielos (Mat 5:19). Pablo le dijo a Timoteo

«Entretanto que llego, ocúpate en la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza (…) Reflexiona sobre estas cosas; dedícate a ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.» (1 Ti‬ ‭4:13, 15-16‬).

Así que ha dedicar el corazón para estudiar, practicar y enseñar la Escritura: porque haciéndolo -como Pablo dijo- asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan. ¡Oh que Gran bendición! Me despido diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

NO SOLO DE PAN SE VIVE

Jesús fue tentado

La sola idea de pensar aislarme durante cuarenta días y en el desierto me parece descabellada. No me hago a la idea de estar ni un solo día rodeado de alimañas, sin pan y sin agua. Sin embargo el Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para ser tentado (cp. Mt 4:1,11; Mr 1:12,13; Lc 4:1,13). Cuarenta días con sus noches Jesús estuvo aislado de todo el mundo que le rodeaba. Lejos de las personas, de las “comodidades” de una casa (si podemos llamarles así), sin comida y sin agua. El Espíritu lo llevó a propósito previo a iniciar su ministerio terrenal. Antes que todos conocieran al extraordinario Hijo de Dios, Jesús tuvo que ser probado. Dentro de las ofertas que Satanás le propuso a Jesús fue que convirtiera las piedras en pan. Él sabía que luego de esa larga jornada sin comer, ni beber agua era más fácil que Jesús accediera a tal demanda. Pensó que la vulnerabilidad que podría tener Jesús haría que cayera en su tentación. Imaginó que la necesidad del Hijo de Dios lo obligaría a caer en su trampa.

image

No debe extrañarnos que el diablo actuara así con Jesús, pues todo el tiempo esa ha sido su estrategia, la del engaño. La de ofrecernos algo que en apariencia es lo mejor y lo necesario para nosotros. El diablo no ha cambiado, ni lo hará jamás. La red con la que intenta hacernos caer sigue siendo la misma, en distinta presentación y con diferente fórmula pero al final siempre es engañar a sus víctimas. Su naturaleza es mentir. Jesus dijo que desde siempre él ha mentido porque él es el padre de mentira (Jn 8:44). El diablo ha engañado al mundo entero, desde Adán y Eva ya ha estado haciendo lo mismo, y aún habrá un tiempo cuando todavía se le permitirá salir de nuevo para probar al mundo con engaños, (Ap 12:9; 20:7, 10) pero finalmente pagará eternamente.

Él conoce nuestras debilidades y siempre busca derribarnos atacándolas. Busca nuestra vulnerabilidad y con saña arremete. No tiene ninguna compasión con sus víctima porque se goza cuando las ve en el suelo destruidas. Aún ahí hace lo posible por no dejarlas con vida. A Jesús lo vio con hambre y le propuso un banquete de piedras convertidas en pan. A otra persona pudiera ofrecerle un plan para ganar dinero ilícitamente sabiendo que no hay sustento en casa, o que ya han pasado días sin comer. A una mujer pudiera plantearle la idea que engañar a su esposo es la mejor manera de retribuir tanto dolor que él le ha provocado. O perder su virginidad quizá es la mejor forma de protesta que una señorita podría plantarse en contra de sus padres. O bien ver pornografía es la manera más fácil de un joven para adelantarse a tener relaciones sexuales. O que quitarse la vida es la solución más fácil para superar la depresión. Una mentira que está vendiendo mucho últimamente y le está dando réditos es la de hacer creer a las personas que Dios se equivocó poniéndolos en cuerpos diferentes. Les hace creer a jóvenes, adultos y ancianos que nacieron con sexo contrario al que tienen. Por eso hoy vemos que proliferan exponencialmente los homosexuales y los transgénero, porque están comprándole esa idea al diablo.

En fin, hay tantas formas que el diablo tiene como debilidades tiene el mundo. Pero hay esperanza para todo ello. Jesús trazó la salida. Cuando enfrentemos debilidad, cuando estemos experimentando síntomas de debilidad, cuando nos sintamos vulnerables, cuando creamos que la salida fácil esta delante de nosotros o sintamos que ya estamos considerando la propuesta del diablo debemos recurrir a la Palabra de Dios. Ahí encontraremos TODO lo que necesitemos para contrarrestar los embates del enemigo y para experimentar paz en nuestro corazón. Jesús le dijo: no sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios (Mt 4:4). En otras palabras: “tu propuesta parece atractiva pero no es la única, ni la mejor. Encuentro mas satisfacción y paz en lo que el Padre me da que en lo barato de tu ofrecimiento”. El salmista escribió: Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra. Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar. Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado. Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido. Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado. (Sal 118:28; 119:28; 92-93).

En conclusión no hay nada más satisfactorio que hacer la voluntad de Dios. Es como alimento para nuestro espíritu. Jesús lo experimentó y comparó cumplir la voluntad de Dios con la satisfacción del alimento (Cp. Jn 4:34). Siempre el beneficiario es quien obedece y Dios es honrado. Así que no importa cuán espectacular o atractiva sea la propuesta del enemigo, jamás será lo suficientemente buena para tu vida. Porque el pecado es de satisfacción efervescente. Un rato lo disfrutas para luego pagar un costo muy elevado. En cambio en Dios, hay promesas eternas para quienes se nutren de Su Palabra. Así como se nota en el cuerpo cuando una persona se alimenta bien, también se reflejará en una persona cuando está nutriéndose de la Palabra que sale de boca de Dios, es decir La Biblia. Jesús fue probado y no falló, por ello Dios lo exaltó. Tú también serás exaltado si no cedes a la tentación del diablo. Me despido como siempre diciéndote, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

EL TEXTO FUERA DE CONTEXTO

No recuerdo cuantas veces escuché a mis profesores del seminario decir: “el texto fuera de contexto, es puro pretexto”, tanto me lo dijeron que ahora, fuera de las aulas de clase, me resulta imposible estudiar los pasajes bíblicos de forma aislada. Es más, cada que escucho a cualquier predicador ya sea en televisión, en la radio o en alguna iglesia, inmediatamente esa frase viene a mi mente. Conocer el contexto me sirve para comprender lo que escucho, para reflexionar en ello también y comprobar si lo que escucho proviene de Dios (1Jn 4:1).

sacar-de-contexto-biblico

Ya sea el contexto inmediato anterior o el inmediato posterior deben ser cuidadosamente estudiados. De la misma forma el contexto remoto y paralelo merecen igual atención. “El ministro debe relacionar todo pasaje particular de las Escrituras –dice Haddon Robinson– con el libro del que forma parte”. Cuando los pasajes se enmarcan dentro del contexto, existen mas posibilidades para que el predicador, comprenda y exponga con fidelidad los pasajes bíblicos. Para la audiencia también habrá un buen numero de posibilidades que esa Palabra afecte sus vidas.

No puede ningún predicador extraer pasajes a su antojo, o al azar, porque “la Biblia es ‘un libro’, –dice Stephen F. Olford– de modo que debemos asegurarnos de entender ‘todo’ el contexto, incluyendo el A.T. y el N.T., según lo demande el texto”. Es casi como si un relojero decidiera quitar algunos engranajes a la maquinaria de un bello reloj suizo. Resultaría imposible que tal reloj funcionara. Tampoco se vale que un predicador sitúe sus sermones en lo que el texto no dice o que lo force a decir lo que él quiere que diga. “Algunos predicadores usan la Biblia de la manera que un borracho usa un poste de luz –dice David Helm– más para apoyarse en él que para iluminarse y para darle luz a otros”. Uno de los peligros que existen de no observar detenidamente el contexto bíblico e histórico de los pasajes es que se puede caer en errores doctrinales, y aun peor, podría un predicador estar exponiendo sermones que aparentemente son “sana doctrina” pero en realidad son herejías disfrazadas. John MacArthur lo dice así: “lo que un predicador declara que un pasaje dice puede ser muy diferente de lo que realmente indica” si no observa con atención el contexto bíblico.

Por lo tanto, un expositor fiel a la Escritura, y temeroso de Dios, debe ser consciente al realizar la labor exegética antes de predicar. No puede darse el lujo de ignorar la linea de tiempo que existe entre el ayer bíblico y el día de hoy. Tampoco puede ignorar la diferencia de cultura oriental con la occidental. Su responsabilidad lo obliga a ser honorable con el estudio bíblico. Porque exponer la Biblia dentro de su contexto es exponer vetas de oro bíblico y hasta abrir vetas mayores. Es decir lo que el escritor inspirado quiso que todos supiéramos. Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

CULTIVEMOS EL PLACER DE LA LECTURA

Quien no recuerda cuando aprendió a leer, leíamos todo, rótulos, carteles, los envoltorios de lo que usaba mami en la cocina, leíamos todo lo que nos ponían enfrente. ¿dónde quedó ese gusto por la lectura? La lectura es un buen habito que se debe cultivar. Cierta frase dice: Analfabeto no es aquella persona que no sabe leer, analfabeto es aquella persona que sabiendo leer no lo hace. O lo que dijo el escritor, historiador, filósofo y abogado francés Voltaire: Cuanto más lee uno, más se instruye; cuanto más medita, más se halla en situación de afirmar que no sabe nada.

 

retratos-de-una-generacic3b3n

Procuremos cultivar el buen habito de leer, prioritariamente leer la Palabra de Dios. Cuando oramos le hablamos a Dios, cuando leemos la Biblia Dios nos habla a nosotros (Agustín). Si leemos la Biblia podremos entender cuál es la voluntad de Dios para poder vivir de acuerdo a ella. Procuremos entonces que nuestra lectura sea edificante, que nos llene, que nos haga enfrentar los días con la certeza que Dios nos ha dado promesas para que vivamos bien. La Biblia es nuestro manual de vida. El salmista escribió: Tu has establecido tus preceptos, para que se cumplan fielmente (Sal 119:4). La Palabra de Dios no es como las leyes terrenas, las cuales comúnmente decimos que fueron para romperse. Al contrario, la Ley de Dios o la Palabra de Dios no es ni para ignorarla, ni para quebrantarla. Las personas son engañadas por supuestos “pastores, o “súper apóstoles”, porque no conoce lo que Dios dice. Vemos hoy que cada vez los “hombres de Dios” se van auto nombrando con títulos que les dan mas fama, mas nombre, mas jerarquía, y las personas dice amén, consienten tales cosas porque no leen la Biblia.

El salmista también comprendía lo importante que era conocer la Palabra de Dios para poder adorar al Omnipotente Dios, escribió: Te alabaré con integridad de corazón, cuando aprenda tus justos juicios (Sal 119:7). También comprendió que atesorando la Palabra de Dios en su corazón pecaría menos (Sal 119:11). Leer la Palabra de Dios para algunos resulta tedioso, aburrido, y hasta cansado. De cierta forma esta es la excusa perfecta para no leerla. No han leído mas de tres palabras y ya están bostezando, o cerrando los ojos. Que diferencia a lo que el salmista dijo: A toda hora siento un mundo en la garganta por el deseo de conocer tus juicios (Sal 119:20). ¡Oh que Dios nos permitiera tal anhelo! Que ese fuera también nuestro sentir, que también nosotros dijéramos: Tus estatutos son mi deleite; son también mis consejeros (Sal 119:24). Nuestras congregaciones serían muy diferentes, nuestras familias y nuestras sociedad.

Por eso mi deseo al escribir este artículo es que podamos decir: Inclina mi corazón hacia tus estatutos y no hacia las ganancias desmedidas. Aparta mi vista de cosas vanas, dame vida conforme a tu palabra. Confirma tu promesa a este siervo, como lo has hecho con los que te temen (Sal 119:37-38). Termino diciendo: Haz tu lo posible por leer la Biblia y deja que Dios haga lo imposible llenarte de Su bendición con palabras de esperanza todos los días.

DECISIONES QUE TRASCIENDEN EN EL TIEMPO

Existen decisiones que tomamos a diario que son intrascendentes, como el color de camisa, o el tipo de zapatos que usaremos, o el estilo de nuestro peinado. Por otro lado, hay decisiones que si tienen cierto efecto en nuestra vida, pero, son temporales, como por ejemplo: la carrera que estudiaremos, con quien nos casaremos, o el tipo de empleo que desarrollaremos. Sin embargo, hay decisiones que sí que causan efectos en nuestra vida temporal en la tierra y trascienden en la eternidad. Dios sabe eso, y en la Biblia muchos pasajes nos llevan a tomar una decisión, aquí algunos de ellos:

Dios le dijo al Pueblo de Israel: Deut. 30:15-16a dice: Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal; pues te ordeno hoy amar al Señor tu Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques…

El líder Josué decidió servir a Dios. Y si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién habéis de servir; si a los dioses que sirvieron vuestros padres, que estaban al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; PERO YO Y MI CASA, SERVIREMOS AL SEÑOR. Josué 24:15.

Dios le dijo a Jeremías: Y dirás a este pueblo: Así dice el Señor: He aquí, pongo delante de vosotros el camino de la vida y el camino de la muerte. Jer. 21:8

Elías le dijo al pueblo: ¿hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él. 1Re 18:21.

Finalmente Jesús dijo: Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, Y POCOS SON LOS QUE LA HAYAN. Mat (7:13-14)

Concluyo diciendo: cualquier sistema religioso que no incluya a Cristo para salvación, conduce a la perdición y muerte eterna. Ignorar estas verdades también cuenta como una decisión. Pregunto:

¿Cuál será tu decisión?

Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

TIENEN OIDOS PERO NO ESCUCHAN (Conclusión)

 

hqdefault

  1. Escuchan la Palabra pero el corazón se les ha endurecido

 En la introducción hablamos sobre la asistencia ininterrumpida a tres servicios de fin de semana, y contabilizamos 156 predicas, ahora, si llevásemos esto a otro extremo de dramatismo, en el cual analizáramos 5 años con iguales condiciones, esto nos daría un valor de 780 predicas. Ahora ¿qué pretendo con esto? Mostrar que numerosas personas han sufrido un efecto contrario después de escuchar cuantiosas veces la Palabra de Dios. ¿Cuál efecto? El peor de todos, un corazón endurecido. La Palabra de Dios no es aprovechada porque quienes oyen, han oído tanto ignorándola que su corazón ya se ha endurecido. Es como si se hiciera un callo en el corazón y este les quitara por completo la sensibilidad al mensaje. Quiero que veamos algunos ejemplos de personajes bíblicos que endurecieron su corazón al mensaje de Dios y las consecuencias de tal rechazo.

  1. El corazón de faraón, Éxodo 7:14 dice: Entonces Jehová dijo a Moisés: el corazón de faraón esta endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. Moisés y Aarón, se presentaron delante del poderoso faraón, pero este no podía oír nada de lo que los mensajeros de Dios le decían porque su corazón estaba duro como roca. El gran problema de esto es que fue Dios en su soberanía quien endureció el corazón de faraón. La razón por la que no escuchaba lo que ellos le anunciaban era porque Dios no se lo había permitido. 7:3-4 dice: y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. Y faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. Toda una nación padeció grandes horrores por la dureza de corazón de su líder. Sí el hubiese escuchado la voz de Dios, las cosas posiblemente hubiesen sido distintas. Pero no lo fueron, así quiso Dios que fuesen. La Palabra de Dios se predica, y se puede escuchar como hemos dicho 780 años en cinco años o 156 en un año y un corazón endurecido no escuchará ni media palabra. Nuestra oración debería ser que jamás Dios endurezca nuestro corazón. Tanto el que escucha como el que predica debe ir confiando en que el Poder de la Palabra hará un efecto en su vida.

El corazón del rey Ezequías, entregó a Jeremías para que hicieran con él lo que desearan porque no creyó su mensaje. La razón, un corazón endurecido. A causa de eso Jeremías fue echado en una cisterna (letrina), Jeremías 38:5: y dijo el rey Sedequías: he aquí que él esta en vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra vosotros. Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo hicieron echar en la cisterna de Malquías hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la cárcel; y metieron a Jeremías con sogas. Y en la cisterna no había aguas, sino cieno y se hundió Jeremías en el cieno. Nuevamente sabemos lo que sucedió con el pueblo, el dolor terrible que sufrieron por no escuchar ni su líder ni ellos mismos la voz del profeta. Dios mandó a Jeremías a: tú, pues, ciñe tus lomos, levántate y háblales todo cuanto te mande… (Jer. 1:17a).

El señor Jesús contó sobre dos hombres, uno rico y un mendigo. Ambos murieron y fueron a destinos distintos. Lo que quiero remarcar es que en el momento de mayor tormento en el Hades del hombre rico, rogó a Abraham que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: a Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: no, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos, (Lc 16: 27-31). Él suplicaba que alguien, un muerto reviviera y les hablara sobre el tormento que sufren los que no escuchan la voz de Dios en vida. Pero Abraham le dice que no hay necesidad que vaya un muerto porque ahí esta la Palabra viva en Moisés y los profetas. Y si no escuchan el mensaje menos le creerán a alguien que diga que ha revivido solo para hablarles. Un corazón endurecido que no oye la voz de Dios como creerá a un muerto resucitado.

Podría seguir mencionando un sin fin de pasajes que muestran la dureza del corazón de hombres y mujeres, y las consecuencias que sufrieron por ello. Un concepto similar es cuando dice la Palabra: duros de cerviz. Hay “creyentes” duros de cerviz, duros de corazón. Oyen y oyen pero no creen porque el corazón ya no alcanza a percibir lo que Dios quiere decirles.

Conclusión

La Palabra de Dios por supuesto que es efectiva, poderosa, extremadamente impactante, pero tal como el Señor Jesús lo expone en Mateo 13, la Palabra es la misma, pero los terrenos donde cae la semilla es diversa. Una palabra predicada jamás será infructuosa. En Isaías 55:11 dice: así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito por el cual la envié. La predicación tiene propósitos, los propósitos de Dios. Él sabe que pone en el corazón del predicador. Su finalidad es que cumpla un objetivo especifico en quienes escuchan, pero hay corazones que no logran atender la voz de Dios por las razones que hemos dicho: escuchan pero no tienen fe, escuchan pero no creen en el mensajero y finalmente escuchan pero su corazón endurecido no les permite creer.

Para un corazón así en Jeremías 23:29 dice el Señor: ¿no es mi Palabra como fuego y como martillo que despedaza la roca? Pero obviamente ninguna persona que es sometida a tal proceso puede no llorar. Hay corazones duros o impuros que necesitan de la dureza del martillo o de lo abrasivo del calor, pero el Señor cumple sus propósitos. Ninguno puede resistirse al poder de la Palabra, porque como dice en Hebreos 4:12-13 Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Si una persona oye una predica y no la escucha, la Palabra de Dios conoce que en su corazón hay incredulidad, que hay resistencia al mensaje, que no importa cuanta verdad escuche simplemente no atenderá la voz de Dios. Me encanta como termina este pasaje: no hay cosa creada oculta a su vista. Todo esta expuesto ante el Dios Todopoderoso. El problema no es la semilla sino la tierra infértil.

Deseo para tu vida lo siguiente: que ores fervientemente para que tu corazón sea la tierra mas fértil posible, donde la Semilla de la Palabra de Dios germine, crezca sanamente, y de fruto al ciento por uno. Mientras tanto te digo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

TIENEN OIDOS PERO NO ESCUCHAN (2da Parte)

Jesús-entre-la-muchedumbre-43_i-am-the-bread-of-life_900x600_72dpi_1

 

Hemos leído que la Palabra de Dios debe ser escuchada con Fe. Porque al hacerlo esto producirá mas Fe en nosotros. Y que la falta de Fe es lo que no permite que la Palabra de Dios sea aprovechada. Ahora leamos que la Palabra de Dios muchas veces no impacta en nuestras vidas porque no le creemos al mensajero, al predicador.

 

  1. Escuchan la Palabra pero no le creen al mensajero

 

Para este punto vamos a dar por sentado dos cosas. Primero, que quien predica lo hace fielmente, es decir, estamos hablando de una predicación expositiva, bien estructurada, bien coordinada. Con buena exegesis, correcta interpretación y buena comunicación del Mensaje. Segundo, que quien predica mantiene un buen testimonio. Que es una persona irreprensible, que con su vida confirma el mensaje predicado. ¿Por qué es necesario esto? Para poder evitar que estos dos elementos sean los que lo descalifiquen para la comunicación del Mensaje. Y que esa sea la razón por la cual la Palabra de Dios no impacte la vida de algunos de nosotros. Como seres humanos constantemente estamos poniendo más la mirada en el mensajero que los oídos en el mensaje. Entonces por eso tengo que aclarar este punto, y debo recurrir al mejor de los ejemplos para demostrar que algunos no aprovechan el mensaje de Dios porque descalifican al mensajero, al Señor Jesús, varón perfecto, sin pecado, y a quien sin embargo muchos no le creyeron.

 

  1. En el Evangelio de Marcos dice que en cuanto Jesús pasó ayunando por cuarenta días, y fue tentado en el desierto, comenzó su ministerio terrenal. Tres de las cosas que de inmediato hizo fue predicar el arrepentimiento, anunciar el Reino de Dios (Mc 1:14) y enseñar en las sinagogas (Mc 1:21). Las personas que tuvieron la oportunidad de rodearlo y escucharlo se admiraban de su enseñanza. En 1:22 dice: y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas, es decir que las personas reconocían que existía una diferencia marcada entre los métodos pedagógicos del Señor Jesús y los maestros de aquella época. Que por un lado estaban los métodos tradicionales y por otro estaban los métodos novedosos con los que él había comenzado a enseñarles.

No fue una, ni dos veces en las que, quienes escucharon fueron sorprendidos por las Palabras del Señor. En el mismo capitulo dice que luego de sanar a un hombre que tenía un espíritu inmundo las personas exclamaron: ¿qué es esto? ¿qué nueva doctrina es ésta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen? (1:27), sin embargo a pesar de todas estas manifestaciones maravillosas del Señor, las personas no creían a su mensaje porque le cuestionaban. Veamos algunos de los cuestionamientos que les impidieron creer y por los cuales la Palabra de Dios no impactó sus vidas.

 

Cuestionaban su descendencia familiar. En Mateo 13:53-57a dice que después que Jesús terminó de enseñar a través de varias parábolas, y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿de dónde tiene este sabiduría y estos milagros? ¿no es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿no están todas sus hermanas con nosotros? ¿de dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de Él… Jesús causaba furor en sus oyentes. Pero vuelvo a enfatizar que no escuchaban el mensaje sino que cuestionaban al mensajero. Sus preguntas no iban mas allá de lo superficial.

 

Exactamente esto sucede hoy día. Pueden predicarse buenos mensajes, y abajo las personas están cuestionando al predicador. Hablando banalidades de él. La Palabra no les impacta porque piensan que el origen familiar del predicador no lo respalda. Conocen posiblemente la sencillez de su familia, o la escasez de recursos con los que han vivido y eso lo utilizan para desacreditarlo. O también están pensando que no tiene los títulos suficientes cómo para estar predicando la Palabra de Dios. O cuestionan sí fue o no a algún instituto bíblico o seminario, para expresarse como lo hace. Es decir que esto no debería ser tema de conversación mientras alguien expone la Palabra de Dios. Ni siquiera debería pensarse. A menos que fuera para agradecer su buena preparación. Aunque en realidad no es ni un instituto, ni un seminario, ni la habilidad para exponer la Palabra lo que hace bueno a un predicador, sino que es el respaldo de Dios lo que hace impactante su mensaje. Porque es Dios por medio de su Santo Espíritu el que le da gracia al mensajero.

 

La reacción de Jesús ante tales cuestionamientos fue de tristeza. No podía ser otra, porque observaba lo trivial que era el pensamiento de sus oyentes. Jesús les dijo: un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo y entre su propia familia (Mt 13:57b, NTV). Esto lo he experimentado en carne propia. Puedo decir cuáles eran las sensaciones del Señor en este caso. Puedes ofrecerte para apoyar a tu propia congregación, pero muchas veces encuentras mas cabida fuera de ella, que dentro. Gracias a Dios que puedes ir a cualquier otro lugar y las personas aprecian tus esfuerzos, tu servicio, aunque tristemente con los tuyos no sucede así.

 

La iglesia postmoderna esta plagada de hermanos a los que yo llamo “sensacionalistas” porque se dejan llevar por la “fama” de algunos predicadores. Llega un predicador de otro lugar, y es toda una experiencia subliminal, produce un gran alboroto, y pone a tope las emociones de algunos de los oyentes. Se dejan llevar mas por la emoción que por el mensaje. Puede pararse y decir casi cualquier barbaridad (no siempre es así) y le dicen amén. Mientras que cuando toman a hermanos locales, hay poca asistencia, menosprecio de su enseñanza, etc., aunque su mensaje sea asertivo, bíblico, y bien expuesto, poco importa porque él no viene de otro lugar, o no es tan reconocido en el medio evangélico.

 

Jesús lo experimentó y por supuesto que esta actitud tuvo también una consecuencia seria ¿Cuál? Por tanto –dice la Biblia– hizo sólo unos pocos milagros allí debido a la incredulidad de ellos, (13:58). Entonces, muchos feligreses no alcanzan a ser impactados por la Palabra de Dios porque no escuchan el mensaje sino que ponen los ojos en el mensajero. Pierden de vista lo que Dios quiere hacer en sus vidas por fijarse mas en cosas superficiales que en lo medular de la predicación. No pasa nada con ellos porque están mas atentos a simplezas que a verdades. Entran y salen de las reuniones congregacionales exactamente como entraron, vacíos. Grave error. Dios quiere obrar significativamente y lo hace. Únicamente en quienes oyen su voz y no en quienes ponen su mirada en las cosas terrenales.

 

Cuestionaban su autoridad

 

¿Con qué autoridad haces estas cosas? –le preguntaban los principales sacerdotes, escribas y ancianos a Jesús– ¿quién te dio autoridad para hacer estas cosas? –decían– (Mc 11:28), estaban sorprendidos, pero a la vez molestos. Jesús se manejaba de una manera que a ellos simplemente no les parecía correcta porque no cumplía con sus estándares, sus métodos, y sus reglamentos. Jesús rompió con los paradigmas de su tiempo pero no lo entendían algunos. No eran capaces de comprender las acciones y menos las palabras de Jesús porque estaban pensando más en el origen de la autoridad de Jesús.

 

La gran mayoría de las organizaciones se rigen por estatutos, reglamentos, normas que utilizan como base para determinar quien tiene y quien no tiene –según ellos– autoridad para predicar, pastorear, o ejercer cualquier ministerio dentro de sus organizaciones. Se requieren procesos largos, engorrosos para poder acceder a tales organizaciones. Si no estas autorizado por ellos nada de lo que hagas tiene la tan nombrada y famosa “cobertura”. Por lo tanto, no estas en la capacidad de poder hacer nada.

 

Entonces es necesario preguntarse ¿De dónde viene la autoridad para ejercer algún ministerio? ¿Quién da esa autoridad? ¿Cómo se recibe tal autoridad?

 

Estas preguntas se responden con varios pasajes, pero veamos únicamente Mc 1:9-10, aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre Él. Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Entonces, la autoridad proviene de Dios, es Dios quien la otorga. En pleno acto publico, la Trinidad se hizo presente. Dios Espíritu se posó sobre Jesús, empoderándolo para todo cuanto fuera a realizar en la tierra. Dios da la autoridad por medio del Espíritu Santo. La Biblia dice que todo siervo de Dios esta enteramente capacitado para toda buena obra cuando atiende el consejo de la Palabra de Dios que ha sido inspirada por Él a través de su Espíritu Santo (2Ti 3:16-17). Jesús tenía autoridad de parte de Dios. Todo cuanto hizo fue porque Él era Dios y el Espíritu estaba sobre Él. El principal elemento, recurso, o requisito que debe poseer todo ministro es la autoridad divina. Sin ella nada podemos hacer. La autoridad dada por Dios no es cuestionable. No debería ser. Pero como he dicho arriba, algunas instituciones descalifican a algunos hermanos porque no consideran que este tenga lo necesario para poder servir.

 

Es necesario decir también que se requiere mucho discernimiento para poder reconocer tal autoridad. Porque estamos viviendo tiempos en los cuales muchos salen con cada titulo auto impuesto que la Sana Doctrina no esta siendo expuesta. Se auto proclaman de tantas maneras aduciendo que tienen autoridad divina pero la realidad es que esto resulta mas un peligro que un consuelo. La autoridad divina es patente ante los ojos de los demás. Algunos ejemplos:

 

Los apóstoles Pedro y Juan dejaron boquiabiertos a quienes los escuchaban, Hechos 4:13 dice que: viendo el denuedo (temeridad, audacia) de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Las personas reconocían que las capacidades de ellos no provenían de ellos mismos, sino que era la consecuencia de andar con Jesús.

 

Esteban, el primer mártir, tuvo la capacidad de recitar grandes porciones de la Escritura veterotestamentaria (Hch 7:2-53) porque era un hombre lleno del Espíritu Santo (Hch 6:3, 8). Expresó todo lo que Dios había hecho con sus antepasados, no porque tuviera buena memoria, sino porque era un hombre muy espiritual. Tanto, que estuvo dispuesto a morir por la causa de Cristo.

 

Último ejemplo, el apóstol Pablo, quien dijo: así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el Poder de Dios, (1Co 2:1-5). El apóstol Pablo reconocía delante de la iglesia de Corinto que en ningún momento su mensaje era relevante por causa de una buena demagogia o retorica que él pudiera poseer. Mas bien era porque el Espíritu de Dios lo respaldaba y porque su mensaje era Cristocéntrico. A los de Tesalónica les dijo: porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el Evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

 

Entonces, repito, la autoridad dada por Dios es incuestionable y es patente a los oídos de quienes escuchan el mensaje. Un predicador respaldado por Dios auténticamente, no debe ser cuestionado. La Palabra causará un efecto extraordinario cuando se acepta como Palabra de Dios.