MOISES, UN ANTES Y UN DESPUES

Para quienes me conocen no les resultará extraño leer un articulo mío que hable de Moisés. Y no les extraña porque saben que él es uno de mis tres personajes favoritos de la Biblia. El primero, por supuesto es Jesús, el segundo es Moisés y el tercero es Pablo, en ese orden. Al igual que otros personajes bíblicos Moisés fue un hombre ordinario, al que Dios transformó en un hombre extraordinario. Hay un antes y un después en la vida de Moisés, tal y como la hubo en Abraham, Jacob, David, Jeremías, los discípulos, Pablo y otros más. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre él y el resto? Bueno, para mí es simple, Moisés pasó mucho tiempo en comunión con Dios. Tuvo una línea de comunicación directa y constante con el Señor. Fue un diálogo continuo entre ambos. Hablaban por asuntos grandes como por asuntos pequeños.

moises-y-los-misterios

Me encanta que caminaran uno al lado de otro. Que Dios le revelara todos sus planes, que lo usara como medio para anunciarle sus planes al Pueblo. Que cada vez que Moisés quisiera hablar con Él no hacía cita previa, sino que simplemente llegaba al punto de encuentro que establecieron, es decir, al Tabernáculo de Reunión. Me encanta que en cada tribulación, problema o necesidad, Moisés sabía hacia donde volver la mirada. Sabía a quien recurrir, no dudaba ni por un segundo sobre quien se encargaría de resolverlo todo.

Su relación fue tan estrecha que llevó a Moisés de ser un hombre iracundo a un hombre pacifico. Moisés se convirtió en un hombre manso, una cualidad significativa e imprescindible delante de los ojos de Dios, Moisés era el hombre mas manso sobre la faz de la tierra (Nm 12:3), humilde (Biblia de Las Américas). Fue precisamente por esta virtud que Dios dijo de él: en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen del Señor, (Nm 12:7). Es decir, Dios dejó muy en claro que la relación que tenía con Moisés, una en la cuál Dios sabía que podría hablar abiertamente con él y Moisés tendría la capacidad, la madurez, y el discernimiento para comprender la voz de Dios.

Mientras que el pueblo observaba cuando Dios se reunía con Moisés en el Tabernáculo y evitaba escuchar Su Voz, Moisés pasaba días enteros a solas con Él. Para Moisés pasar cuarenta días a solas con Dios no tenían ningún valor significativo, Él sabía que estar delante de la presencia de Dios era mas sublime y mas satisfactorio que cualquier manjar suculento. Sabía que no era una carga estar cerca de Dios, escuchándole, y contemplándole.

Para comprender los sentimientos de Moisés en la presencia de Dios debemos recurrir a las palabras del apóstol Pablo quien dijo: pero todo lo que era para mí ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aun más, yo estimo como perdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo (Fil 3:7-8). Ahora ¿cómo llego a esta conclusión? Porque Moisés confiaba ciegamente en Dios. Aun cuando al inició dudó y se intentó excusar, se convenció de cada palabra que salió del corazón de Dios. Moisés le creyó a Dios.

El autor de Hebreos nos lo confirma al decir: Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes de ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa (He 11:24-26). Moisés descansó en Dios a tal grado que no podía imaginar cómo mas valioso lo terrenal antes que la presencia de Dios.

Hubo un antes y un después en la vida de Moisés, del hombre temeroso y asombrado que se encontró con Dios en aquella zarza al hombre a quien le resplandecía el rostro por pasar días con Dios, no quedaba mas que el recuerdo escrito en el Pentateuco. El encuentro con la zarza fue sorpresivo, el encuentro en el Monte Santo era habitual. Moisés fue transformado, pasó de ser torpe de lengua a ser el profeta de Dios. Pasó de ser un hombre tímido a un hombre valiente que derrotó a los enemigos de Dios. Pasó de ser un hombre que intentaba resolver los problemas por sí mismo a ser un hombre que dependía de Dios todo el tiempo. Moisés dejó de buscar su propia gloria por buscar la Gloria de Dios.

el rostro de Moisés

Moisés no impartió su propias justicia sino que se dejó guiar por la Justicia de Dios. Dejó de condenar para interceder, aun cuando el pueblo era injusto. Después del encuentro en la zarza, Moisés aprendió a sentir como Dios sentía. Llegó a saber cuanto le dolía a Dios ver la incredulidad del pueblo, la frialdad, el negativismo, la insolencia y la capacidad de olvidar que tuvieron. Moisés sintió lo que Dios sentía al ver como el Pueblo rápidamente se iba en pos de dioses falsos, dioses ficticios. Supo lo que Dios experimentaba al ver a un pueblo desagradecido. Entonces ¿qué espero al escribir este resumen muy breve sobre el antes y después de la vida de Moisés? Sembrar al menos tres Semillas de Fe en ti.

Primera Semilla de Fe: Deseo que tengas un encuentro personal con Jesús.

Todo cambió en la vida de Moisés desde el día que Dios se le apareció. A partir de ahí como hemos visto ya nada fue igual. Hubieron cambios significativos en la vida de aquel hombre. Lo mismo deseo para quienes aun no han tenido ese encuentro particular con Dios. Que lo busquen mientras puede ser hallado. Sin importar la condición espiritual en la que hoy estás, mi oración es que te encuentres con Dios cara a cara. Moisés asesinó a un hombre y era un fugitivo, a pesar de ello Dios lo llamó y lo utilizó. Lo mismo puede hacer con cada ser humano que se arrepiente.

Segunda Semilla de Fe: Deseo que mantengas una comunión intima con Jesús.

Lo que marca la diferencia entre ser seguidor de Jesús y ser seguidor de una religión es la forma en la que nos relacionamos con Jesús. Porque si bien es cierto que dentro de una determinada religión tu debes llevar a cabo muchos rituales, hacer muchos méritos, y estar inmerso en miles de actividades, en el cristianismo lo único que necesitas es tener una comunión intima con Jesús. No necesitas hacer mil cosas para tener comunión con tu Señor, al contrario, necesitas tener comunión con tu Señor para llevar a cabo mil cosas. Moisés intentó salvar a su gente por la fuerza, lo cual fue inútil. Luego, tuvo una comunión intima con Dios y fue capaz de liberar a su pueblo y conducirlo hacia la tierra prometida. Primero es la comunión y luego es la acción. De esa cuenta, mi deseo es que mantengamos una comunión constante con Dios, que le busquemos en oración, en tiempos de paz como en tiempos de angustia, en todo momento. No por necesidad, ni por costumbre, sino porque hemos comprendido que es mejor pasar a solas con Él cada día. Porque hemos llegado a entender que es mejor a su lado que lejos de Él. Porque hemos comprendido que la satisfacción de las cosas terrenales son buenas pero la satisfacción que dan las bendiciones celestiales son inimaginables.

Tercera Semilla de Fe: Deseo que cada día te parezcas mas a Jesús.

La meta de cada cristiano es ser como Jesús. Parecerse a Él, vivir como Él vivió, andar como Él anduvo. Hacer lo que Él hizo. Hablar como Él, ser como Él. Y para lograrlo lo que debemos hacer es dejar que día a día Dios nos vaya transformando. Entre mas lo busquemos, entre mas caminemos con Él, entre mas anhelemos su presencia en nuestra vida, entre mas nos sujetemos a sus mandamientos, entre mas nos dirijamos hacia Él, mas nos pareceremos a Él. Nuestro rostro reflejará la gloria de Dios, seremos luz en medio de la oscuridad, seremos como luminares y viviremos como hijos de luz. Todos los días debemos dejar que la luz de la Palabra de Dios nos inunde y que la Guía del Espíritu Santo nos dirija hacia donde Él quiera que vayamos. Debemos doblar nuestras rodillas y hablar con Dios siempre. Solo así nos pareceremos más a Jesús.

Termino diciendo, que esos dos encuentros de Moisés con Dios en la zarza y luego en el Monte Santo circulan en mi mente una y otra y otra vez. No dejan de impactarme porque marcan un antes y un después en la vida de Moisés. Muestran que los años que Moisés caminó con Dios tuvieron un efecto en su vida extraordinario. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que recibió los Mandamientos de Dios en el monte Santo. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que debía cubrir su rostro ante sus hermanos, gracias a que la presencia de Dios estaba con él.

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Anuncios

Sanando nuestro matrimonio (4ta. Parte: interesado por mi pareja)

Siguiendo con nuestros artículos sobre el matrimonio, hablaremos en este articulo del segundo síntoma que refleja la falta de interés por mi  pareja. Y esa es la mala comunicación que existe entre cónyuges.

B. Mala comunicación:

La comunicación es un bastión fundamental en toda relación, y no solo en el matrimonio, sino en otras áreas de nuestra vida. Como seres humanos estamos obligados a saber comunicarnos, a hablar, expresar nuestras emociones y nuestros sentimientos. En la comunicación hay dos elementos fundamentales, el emisor y el receptor. Para poder comunicarse es necesarios saber emitir y saber recibir. Es imposible que un matrimonio pueda mantenerse en pie si no sabe comunicarse entre sí. Existen muchos matrimonios donde no existe la suficiente confianza para expresar lo que se siente, lo que se piensa o lo que se quiere. Cualquiera de los dos o los dos puede callarse y vivir años callando sus emociones, porque no es capaz de expresarse. Pero tal como una olla de presión, llega un momento que es mas la presión que puede resistir que finalmente explota. Y así es imposible poder comunicarse. El desinterés conyugal también se evidencia por la mala comunicación. Porque tal parece que dentro del matrimonio las ganas de conversar, de comunicarse o expresarse se terminan poco a poco.

mala comunicación

Ni a uno ni a otro le interesa mas cultivar el dialogo, la expresión de las emociones, ni la comunión. Lentamente dejamos de interesarnos por nuestras parejas. Se nos empieza a olvidar que cuando fuimos novios pasábamos horas y horas hablando, que era horrible no saber nada de nuestra pareja y que por lo mismo buscábamos siempre las ocasiones para vernos o hablarnos. Que fuera por papelitos, o notitas, o dibujos, o por medio de mensajes con un primo o prima, o hermanos, siempre estábamos buscando la forma de hablar. Hoy día es común ver a jóvenes y también algunos adultos, con su teléfono en la mano texteando, comunicándose, expresando con caritas sus emociones. Siempre queríamos decirle a nuestro novio o novia, cuanto le amábamos, cuan importante era saber de él o ella. Interesados por cada cosa que le pasaba, cuando se lastimaba, cuando enfermaba, queríamos saberlo todo. Queríamos saber si había pensado en mi durante el día, o que nos repitiera mil veces cuanto nos amaba y nosotros repetíamos otras mil veces que sentíamos lo mismo.

novios hablando

Pero hoy, lamentablemente muchos matrimonio ya ni se recuerdan de nada de esa época dorada. Porque hoy el silencio es el visitante habitual dentro del matrimonio. Es mas fácil escuchar a los grillos, a los ruidos de la calle, a escuchar palabras dentro de los esposos. Preferimos hablar con otras personas de la calle, o el trabajo, o el vecino a comunicarnos con nuestras parejas. Sabes porque dicen que cuando alguien falla dentro del matrimonio siempre se entera de ultimo, es porque nunca se prestó atención a los pequeños detalles. El papel de todo hombre y mujer que esta casado es conocer lo mejor que pueda a su pareja. Es poder servirle de consejero, de apoyo, de ayuda. No por ello la Biblia le llama a la esposa ayuda idónea, porque es quien debe escuchar y apoyar, participar de todos los temores, de su esposo. Debe animarlo a que consiga sus metas, sus sueños y ayudarlo en sus fracasos. Así mismo la Biblia manda a amar a nuestras esposas de manera sacrificial. Poniéndola por encima de nuestros partidos de fútbol, o por encima de nuestras necesidades. Pero hablar o comunicar no es gritar u ofender, es saber decir con las palabras correctas todo aquello que nos molesta. Comunicarse tampoco es estar señalando las faltas del otro. Es aceptar mis errores cuando con amor me los hacen ver. Ambos tienen mucho que decir, solo basta con que uno empiece hablando y el otro oyendo, y luego invertir el papel.

images-4

Debemos escucharlas también, aunque ella hable tres veces mas que nosotros. Por eso dije que hay que saber recibir en la relación. No tenemos porque dejar de hablar, de comunicarnos, de expresarnos, porque como esposos debemos saber cuando uno u otro esta poniendo en peligro, cuando se esta acercando a cometer adulterio. Cuando esta haciendo lo suficiente para deprimirse o buscar soluciones en donde no las hay. Piensa bien que cada día que pasa, es importante para poder expresarnos. Poder tener la confianza necesaria para decirle a nuestra pareja que ore por nosotros cuando estamos sintiéndonos atraídos por otra persona. Que podamos decirle que hubo alguien que le dijo algo en la calle, o en cualquier lugar que no le pareció desagradable. La comunicación va amarrada con la confianza. Vuelvo y digo, hay que saber decir y se debe saber escuchar. Si no existe la comunicación será mas fácil estar expuesto al pecado. Porque cuando no hablamos se empieza a crear una barrera entre ambos, al grado que cada uno se empieza a convertir en un completo extraño del otro.

escuchando con sabiduria

Uno de los sintomas en nuestros matrimonios para saber si hay mala comunicación es cuando el único tema en común son los hijos. Lo que les pasa, lo que necesitan o lo que van hacer. Si de ahí en mas, no se habla, tienes que encender los focos rojos porque hay un serio riesgo de fallar.

Por ello yo te quiero recomendar lo siguiente:

  • Para el esposo: Aprender a escuchar antes que hablar. Generalmente las mujeres hablan mas que los hombres. Pero los hombre no sabemos escuchar. “Se estima que una persona suele oír solamente el 20% de lo que se habla. ¿Qué hace falta para escuchar con eficacia? Escuchar eficazmente significa que cuando alguien habla usted no esta pensando en lo que va decir cuando el otro termine. Por el contrario es captar todo lo que dice el interlocutor”.[1] Entonces aunque resulte difícil es esperar a que nuestra pareja diga todo lo que lleva dentro de sí.
  •  Para la esposa: hablar no es ofender. Cada palabra debe ser dicha con cuidado. Sazonada con sal, (Col. 4:6).
  • Para ambos: el primero de los consejos que ofrecen Guillermo Tayloy y el Dr. Mijangos en su libro: La familia auténticamente cristiana, para mantener viva la comunicación es: “compartir su vida espiritual juntos. Ellos proponen que exista una vida unidad espiritual, una vida de oración juntos”.[2] En otras palabras proponen que aun cuando no es fácil encontrar el mejor tiempo para orar juntos con la finalidad de crecer juntos espiritualmente.

orando como esposos

[1] Les Thompson, La familia desde una perspectiva bíblica, (Universidad Flet: Miami, Fl., 2003), 84.

[2] Guillermo Taylor, Sergio Mijangos, La familia auténticamente cristiana, (Editorial Portavoz: Gran Rapids, Michigan), 1983), 93.

[3] David Hormachea, ¿conoce usted a su esposa? (Editorial CLC Colombia: Bogotá, 2006), 114.