LA BUENA MUJER EDIFICA SU CASA

Introducción

Generalmente los hombres no solemos pensar en el día de nuestra boda tal como lo hacen las mujeres. Esto no significa que de alguna manera no idealicemos a la mujer con la cual nos gustaría casarnos. Por supuesto que si, todos o la gran mayoría pensamos en cómo debería ser la mujer con la cual nos gustaría vivir. Es verdad que por ser hombres nos dejamos llevar en gran parte por la apariencia física, pensamos primero en algunas particularidades físicas especificas que nos gustaría que tuviera nuestra pareja, y relegamos en segundo plano los valores y virtudes que nos gustaría que tuviera nuestra compañera de vida. Anteponemos lo externo a lo interno. Es precisamente por esa forma de elegir a la pareja, que muchos hombres son infelices dentro de su relación matrimonial. Porque se dejaron llevar por la apariencia física y no se percataron de los aspectos internos que definen a su pareja, como la moral, los valores, las virtudes, etc. En este articulo veremos algunos versículos que nos permitirán saber lo que debe y no debería hacer una mujer para edificar su casa. Pero primero veamos cual es el propósito por la cual Dios creó a la mujer.

El propósito de la mujer

 Cuando Dios decidió entregarle al primer hombre, Adán, su compañera de vida, pensó en que esta fuera ayuda idónea para él. Que fuera su complemento y su equilibrio. Las buenas mujeres son precisamente eso, ayudas idóneas, complementos, equilibrio, son las que pueden inspirar a su pareja para que alcance metas, sueños, para que logre sus objetivos en la vida. Se espera que las buenas mujeres, sean virtuosas, honestas, con valores y llenas de virtudes. El famoso dicho reza: detrás de un gran hombre hay una gran mujer, y es así, la mujer virtuosa edifica su casa. Las mujeres inteligentes, saben darle sentido a la vida del hombre. Cuando una mujer sabe ser buena influencia en el hombre este puede convertirse en un ser excepcional.

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La otra cara de la moneda no es tan alentadora, mas bien es trágica, porque así como la buena mujer puede lograr que el hombre sea prospero, una mujer puede influenciar mal a su pareja. En una ocasión escuche una canción que hablaba acerca del poder que tiene la mujer sobre el hombre. Decía que una mujer tiene la capacidad de convertir al hombre en un simple mendigo o lo puede convertir en un señor también. Ese es el punto, que en realidad la mujer puede lograr eso, su influencia puede ser tan buena que lo ayude a convertirse en un buen hombre o que su influencia sea maligna, dañina, al punto que haga de él una piltrafa humana. Conocemos en la historia de varios casos de hombres que encontraron su ruina por causa de una mujer. En los registros de la Biblia podemos mencionar a Sansón quien encontró su ruina con Dalila, y Salomón que sucumbió con los encantos de la Reina de Saba.

Ananías y Safira

 En Hechos 5, encontramos el caso de una pareja de esposos que hubieran quedado registrados en la historia como un buen matrimonio, de fe y generoso, y no como en realidad quedaron, como un par de buenos mentirosos. Ananías y Safira era un matrimonio que aparentemente pertenecían a la iglesia naciente, dice la narración, que un día Ananías dispuso vender la propiedad que tenían y entregar el dinero que recibieran de la venta a los apóstoles, tal y como lo venían haciendo otros creyentes, (cp. Hechos 4:32-37). Dice el pasaje que Safira la esposa estuvo de acuerdo con él en tres cosas, (1) en la venta de la propiedad, (2) en retener una cantidad de la venta y (3) en mentirle a los discípulos.

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Pregunto ¿Qué tiene que ver ella estuviera de acuerdo en todo? Mucho, porque precisamente ese es mi punto, que la esposa supo de antemano que aquello que iban a hacer estaba malo, y no lo detuvo, mas bien estuvo de acuerdo en lo que su esposo iba a hacer. Cuando ella supo la pecaminosidad de los actos de su esposo, tuvo que frenarlo, tuvo que hacerle ver que no estaba bien hacer tal cosa. Si la buena mujer debe equilibrar a su esposo, entonces cuando ella se da cuenta que el hombre esta encaminándose a la ruina, debe ser el contrapeso que evite la caída de él. No puede alentarlo a seguir, debe procurar que entre en razón. Safira no evitó lo que él pensó hacer, y dice la Biblia que el final fue, la muerte de ambos. Repito, esa es la importancia de buscar una mujer que tenga valores, sea inteligente y de buena estima, porque de lo contrario ambos están condenados a la ruina.

Consecuencias de una mala elección

Martin Lutero dijo: la esposa debe lograr que su marido se alegre de llegar a su casa, y él debe lograr que ella se lamente al verlo partir. Sin embargo, tengo que decir que tristemente hay relaciones donde ni él marido quiere regresar rápido al final de su jornada laboral, y donde la esposa ansía que él tampoco regrese rápido a casa. Esta tan dañada la relación que lejos de ser la casa hogar dulce hogar, es mas bien, infierno amargo infierno. En una pareja ambos cónyuges son responsables por mantener sana la relación. Pero, vuelvo a insistir la mujer influye en gran parte para que esto suceda. Cuando una mujer no edifica su hogar con sabiduría la vida en la casa se puede convertir en una verdadera tortura. Veamos un pasaje que nos presenta tres características de una mujer negligente o insensata que no sabe edificar su casa.

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  1. Proverbios 9:13 presenta tres características de una mujer insensata. La insensatez en la Biblia se presenta como necedad. También se puede entender la insensatez como la falta de sentido común. Una mujer insensata es desquiciada, majadera y abusiva. Por ello dice el pasaje que una mujer insensata posee tres características, primero dice que es alborotadora, luego que es simple y finalmente que también es ignorante.
  • Alborotadora, sinónimo de revoltosa, peleonera, explosiva, que no controla su temperamento. Una mujer alborotadora no edifica su casa porque todo el tiempo pasa buscando la confrontación, la riña, todo es un problema para ella, nada le satisface, mas bien, cualquier cosa puede ser un motivo o una razón para iniciar una discusión fuerte. No existe nada mas devastador para un hombre que no encontrar paz ni aun en su propia hogar o con su pareja. La mujer alborotadora hace que su vida sea como un campo de batalla, donde día y noche se discute, se ofende, se hiere, y no existe manera de buscar la paz y el equilibrio familiar. La mujer alborotadora no puede edificar su casa, al contrario lo destruye, y además provoca daños colaterales en sus hijos, y otros familiares.

Vivir con una mujer alborotadora es imposible, porque no solo es agresiva sino también es resentida, y vengativa, Prov. 25:24 dice: mejor es estar en un rincón del terrado, que con mujer rencillosa en casa espaciosa, porque no existe un solo lugar donde se encuentre a salvo, no se sabe en que momento actuará de acuerdo a sus sentimientos reprimidos. Es incluso mejor dice el proverbista habitar en el desierto que con mujer rencorosa. La mujer resentida no descansa hasta satisfacer su venganza, porque es rencillosa, Prov. 27:15 compara a una mujer así con una gotera continua en tiempo de lluvia, y también como carcoma en sus huesos (Pro. 12:4b).

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  • Simple: el escritor de los Proverbios dijo que uno de los objetivos de estos dichos es darle sagacidad a los simples. Sagacidad es sinónimo de inteligencia, lucidez, perspicacia. Decir que una mujer insensata es simple es decir que es falta de entendimiento, que carece de sagacidad, sutileza y discernimiento. Las mujeres simples no piensan al hablar, lo primero que viene a su mente lo dicen, no analizan las situaciones, no organizan su mente con inteligencia y no razonan en las situaciones adversas. No sabe manejar los conflictos, no busca soluciones mas bien todo el tiempo ve errores. Las mujeres simples, tampoco saben escuchar y no saben responder, una mujer simple no alienta con sus palabras mas bien destruye con ellas. Todo el tiempo actúan precipitadamente, sin prudencia. No logran ver mas allá de su día a día, no piensan edificar su hogar a través del ahorro, el buen uso de la economía, olvida la importancia que tiene planear el mañana del hogar, no procura que su pareja se establezca, ni se estabilice, mas bien busca los puntos vulnerables para derrumbarlo.
  • Ignorante: finalmente dice que la mujer insensata es ignorante. No busca la superación personal, no le interesa cultivarse o mejorar su conocimiento. Voluntariamente se equivoca, no acepta la responsabilidad de sus errores, es errática la mayor parte del tiempo, además una mujer ignorante no sabe administrar su vida, su casa, su familia. La ignorancia no sabe interpretar los actos buenos o malos de su pareja. Su ignorancia la lleva a pecar constantemente. Una mujer ignorante ni siquiera puede entender los consejos que recibe. Por ello dice el proverbista que: como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa y apartada de razón.

Conclusión

 En conclusión, recordemos que: El matrimonio es para toda la vida, y durante la ceremonia dicen: hasta que la muerte los separe, y no se vale ayudar (broma), entonces es importante saber elegir a una buena mujer, a una que sepa edificar su casa con inteligencia, y recordar que si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican, (Sal. 127:1a). De esa cuenta quiero sembrar algunas semillas de fe que ayuden a los hombres que leerán este articulo para que sepan escoger a un buena mujer y sembrar de la misma manera en ti mujer que leas este articulo, para aprendas, o corrijas tu vida y llegues a ser una mujer que sepa edificar su casa con sabiduría.

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  • Primero, toda mujer inteligente debe poner a Dios como el centro de su casa, tal como dice el Sal. 127:1a.
  • Debe entender también que Dios es cabeza de su esposo, y que su esposo es cabeza de ella. Debe respetar esa autoridad que Dios ha establecido, sujetarse con sencillez a su esposo (cp. 5:22-23, Col. 3:18).
  • Ejerzan el papel que Dios le ha designado, ser ayuda idónea para su marido, (Cp. Gen. 2:18).
  • Si una mujer desea tener un buen hogar debe pedirle a Dios que le conceda gracia delante de su marido y de los demás, de esa cuenta, la mujer agraciada tendrá honra, (Pro. 11:16a), será corona de su marido (Prov. 12:4a).
  • Finalmente, deben entender que las mujeres que deseen establecer sus hogares con inteligencia, deben ser buena influencia no solo con su pareja sino también con sus hijos, y familiares. Que todo cuanto hacen para edificar su conocido es conocido hasta con los de adentro y los de afuera.
  • Proverbios 31:10-31, es la mejor descripción de la mujer virtuosa.

Articulo relacionado, Como herir el corazón de una mujer en dos pasos

Como herir el corazón de una mujer en dos pasos (conclusión)

En el articulo anterior hablamos sobre el respeto verbal y físico que debemos guardar con nuestras esposas, ahora veamos sobre el respeto conyugal que debemos tener.

Respeto conyugal: otra área a la cual se nos llama a tomar en cuenta es, el respeto conyugal. Esta es sin duda el área que mas cuidado requiere. No basta solamente cuidarte de herir a tu cónyuge a través de las palabras o los golpes sino también debes cuidarte de herirla sentimentalmente. No hay peores heridas que pueden provocar dolor en el corazón de tu pareja como lo son las heridas que deja la infidelidad. Para matar el corazón de tu pareja fácilmente solo basta con traicionar su confianza. Las mujeres, dicen algunos, perdonan muchas cosas pero lo que las hiere profundamente es que la persona que les juró un día amarlas y respetarlas por toda la vida, las traicione. La infidelidad conyugal es como si unieras la agresión física y verbal en una sola acción. Porque matas su auto estima tal como si la ofendieras verbalmente y les duele tanto como si las golpeases. Las mujeres son mas entregadas a los hombres, son apegadas, y por ende son mas respetuosas o menos propensas a fallar en ese aspecto.

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Los hombres por otro lado somos mas propensos a fallar en esa área. Por ende este pasaje que exige que respetemos a nuestra pareja nos esta diciendo que pongamos atención a como vamos a conducirnos, porque no podemos ser irrespetuosos al pacto matrimonial. Los hombres debemos respetar los parámetros de nuestras relaciones. El corazón de una mujer es muy fuerte pero ante la infidelidad se hace añicos. Nada hiere mas que este hecho. La reconstrucción de una relación puede darse, la relación de la pareja puede restaurarse en un tiempo relativamente corto, pero el corazón de una mujer puede pasar años y años para que pueda volver a latir normalmente. Estoy convencido que una vez lastimado difícilmente podrá volver a palpitar igual. Pedro quiere que respetemos a nuestras parejas porque incluso el solo hecho de ver a otra mujer puede llegar a herirlas.

 Las mujeres como hemos dicho sufren cambios no solo hormonales sino también físicos, y eso provoca desinterés de parte de los hombres hacia ellas. Nos volvemos mas esquivos y empezamos a ver a otros lados. A buscar en otros lugares lo que según nosotros ya no provoca nuestra pareja. La cuestión puntual en esto es que lo que ha cambiado posiblemente es el físico de tu esposa y no sus valores, ni su esencia, por lo tanto no puedes dejarte impulsar por lo que tus ojos te dicen. Si amas a tu pareja realmente siempre estarás satisfecho. Y si nuestro corazón esta satisfecho entonces como dice Proverbios 27:7, el hombre saciado desprecia el panal de miel; pero el hambriento todo lo amargo es dulce. Si te sientes insatisfecho lo mejor es hablar con tu pareja, porque entonces cualquier cosa amarga que encuentres en la calle te parecerá apetecible. Y esto a su vez es una bomba de tiempo puesta en el corazón de tu pareja.

      Respeto a la mujer en general

Finalmente diré que en esta parte del pasaje también nos invita a respetar a la mujer en general. La misoginia es una de las malas practicas que se están viviendo en nuestra sociedad actualmente. Las mujeres se han convertido en un blanco perfecto para la violencia. El numero de muertes de mujeres ha crecido año con año no solo en Guatemala sino en todo el mundo. Necesitamos ser conscientes y hacer conciencia en otros para frenar este mal. No porque las mujeres sean mas sensibles o mas frágiles deben ser instrumentos para descargar la ira. O no por ello debe arremeterse contra ellas. Cuidemos de forma general en lo posible a nuestras mujeres, lo cual incluye, madres, abuelas, esposas, hijas, compañeras de trabajo, etc. Porque es nuestro llamado.

 La consecuencia de no cumplir este mandato

 El pasaje termina diciendo que si no somos comprensivos con nuestras esposas y no las respetamos, nuestras oraciones pueden ser estorbadas. Si entendemos que orar a Dios requiere un corazón humilde, genuino y limpio, no podemos estar clamando al Padre si no cuidamos a la compañera de nuestra vida. A la Isha que nos dio para vivir equilibradamente. Las oraciones de los esposos encontraran mejor respuesta si han sabido cuidar un regalo que Dios le ha dado. Porque la misma Biblia dice que regalo de Dios son las esposas prudentes (Prov. 19:14). La varona también es coheredera de la gracia, también es creación de Dios, también es hija de Dios por ende, debemos cuidar a la hija del Padre. Si un padre terrenal sufre con las heridas de su hija, cuanto mas duele el corazón de Dios si no cuidamos a Sus hijas.

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El pasaje es muy claro en cuanto a lo que estamos llamados a ser dentro del matrimonio, o en el noviazgo, tanto para los hombres como para las mujeres. Ambos somos responsables por la relación que tengamos, responsables ante Dios y responsables delante de la sociedad. Si procuramos vivir en sana comunión dentro del matrimonio seremos ejemplo para con los otros hermanos, y los jóvenes pero máxime lo seremos con los de afuera, los que aun no se rigen por lo que la Biblia dice, porque de esa manera influiremos en ellos para que sepan que los hijos de Dios viven sus matrimonios de manera distinta. Las buenas familias, son luz en medio de la sociedad que esta carente de valores. Procuremos entonces vivir de acuerdo a esos parámetros.

 Me despido como siempre diciéndote: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Como herir el corazón de una mujer en dos pasos (2da parte)

Hemos dicho que de las facetas de la mujer que requieren comprensión son la menstruación y el embarazo, pero también las tensiones diarias que experimenta necesitan ser atendidas.

Las tensiones diarias: Muchas separaciones se dan porque los hombres no logran comprender a sus esposas. No logran comprender que ellas actúan distinto, que vienen programas de forma diferente. Por ejemplo la gran mayoría de esposas que además de trabajar deben velar por las necesidades del hogar están sometidas a mucha presión. Su tiempo es consumido por las exigencias de los demás. Los hijos demandan su tiempo, la casa demanda su tiempo, al igual que el cuidado del trabajo y el esposo. Y aun si no trabajara fuera, igualmente las tensiones diarias son muchas. Al final del día solo quieren un par de oídos que las escuchen y las apoyen. Los hombres debo decir y reconocer que no sabemos escuchar. Ciertamente ellas hablan tres o cuatro veces mas que los hombres pero al menos esperan que sus parejas las comprendan, que las atiendan, que les digan que todo estará bien, y que les ayuden a sobrellevar las cargas del hogar.

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Como hombres, repito, aun cuando no estamos diseñados para escuchar, podemos cambiar ese aspecto, y educarnos, para ser mas comprensivos y conscientes que lo que ellas experimentan es un sacrificio a favor de la relación. Por lo cual nos queda ser mas sensibles y no ser tan exigentes. Y no ser tan egoístas y déspotas para demandar mas a nuestra pareja de lo que nos dan. Antes de pretender intimidad con tu pareja, piensa si todo lo que vivió en el día le permitirá sentirse disponible, o motivada a ello. Si bien es cierto que la Biblia nos dice que no debemos negarnos mutuamente, también es cierto que debemos saber comunicarnos para que ambos estemos de acuerdo y conozcamos nuestras necesidades.

Así que antes estos tres elementos, procura ser comprensivo con tu pareja. Atiende su llamado, escucha sus necesidades, y comprende cada etapa de su vida. habiendo dicho esto, veamos cual es el otro argumento que el apóstol Pedro nos dice que debemos cuidar para no herir el corazón de nuestra pareja.

 Paso 2: falta de respeto

 Además de vivir con las esposas sabiamente, el apóstol Pedro pide que los esposos den honor a la esposa como a vaso mas frágil y como a coherederas de la gracia de la vida. Ahora es necesario responder ¿qué significa esto? De nuevo, la NVI dice: tratando cada uno a su esposa con respeto. En otras palabras, los hombres debemos tratar a las mujeres con respeto, o consideración, u honor. Empecemos primero por el respeto a la esposa en distintas áreas.

           Respeto a la esposa

El apóstol Pedro esta siendo muy claro al decir que los hombres debemos dar honor a nuestras esposas. Honrarlas, respetarlas, no solo como a personas sino por lo que representan en la familia. Y aclara que ese respeto es porque ellas son como vasos mas frágiles. La figura a la que Pedro esta comparando la delicadeza de la mujer es como la de un vaso de fino cristal, que con un golpecito no tan fuerte puede llegar a romperse con mucha facilidad. Ahora bien, veamos algunas áreas en donde debemos enfatizar nuestro respeto a ellas.

 Respeto verbal: Las mujeres son muy sensibles, tanto que una sola palabra puede llegar a destrozar su corazón. Por su puesto, también debo ser claro y no generalizar. Tal como antes las mujeres también son diversas en su manera de ser. Pero la gran mayoría de ellas si resienten con mucha facilidad una palabra grosera, una respuesta brusca o una palabra con un tono muy alto. Todo esto puede llegar a lastimarlas profundamente. En las discusiones lo mejor es aprender a escuchar y luego responder. Y preferentemente evitar seguir discusiones cuando los ánimos ya están fuera de tono. Lo mejor es enfriarse, calmarse para evitar decir una palabra que no salga de nuestro corazón pero vaya cargada de suficiente dinamita como para matarles el corazón.

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 Muchas mujeres caminan por la vida aparentemente vivas pero muertas internamente. Los esposos se han encargado de matar su auto estima con las palabras que les dicen. El corazón de una mujer se alimenta con halagos, palabras bonitas, con palabras tiernas, con detalles. Cuando somos novios somos poetas pero cuando somos esposos como que nuestra inspiración se acaba. Lejos de matar el corazón de tu pareja con palabras altisonantes y groseras, procura decirle lo mucho que te gusta, lo mucho que significa para ella. Las mujeres necesitan escuchar que son importantes, que lo que hacen esta bien, necesitan escuchar la aprobación de su esposo ante lo que hacen. Recuerda ellas son como vasos frágiles, que pueden romperse fácilmente. Cuida tus palabras, mas bien como dice el apóstol Pablo, que tus palabras sean sazonadas con sal, que sirvan para edificarla, y animarla.

 Respeto físico: si las palabras pueden destrozar el corazón de tu pareja, tanto mas puede hacerlo el irrespeto físico. Hay palabras que hieren pero también hay golpes que marcan a una mujer. Vaso mas frágil, ten presente esta frase. Porque tal como el cristal que puede romperse también el cuerpo de tu pareja puede lastimarse. Los hombres por lo general poseemos mas fuerza que las mujeres, el maltrato físico es algo que se da mucho en las parejas que no logran tener buena comunicación, y no tienen dominio propio de sus emociones. Los hombres respetamos a nuestras esposas cuando no hacemos uso del maltrato físico. No puede llegarse a este extremo por ningún motivo. Mas bien es algo que debemos cuidar exageradamente. Ninguna mujer se merece que un hombre abuse de ella físicamente, ni tampoco los hombres merecen ser agredidos. Por lo tanto debe existir muchas vías de escape antes de llegar a cometer tal bajeza. Por ello el apóstol Pablo dice: que los maridos deben amar a sus esposas como aman su propio cuerpo. Nadie puede aborrecer su propio cuerpo, es decir que quien atenta contra la integridad física de su pareja es tal como si se hiciera daño físicamente él mismo. Por lo tanto debemos respetar la integridad física de nuestra pareja.

En nuestro siguiente articulo seguiremos hablando de este tema, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

COMO HERIR EL CORAZON DE UNA MUJER EN DOS PASOS (1era Parte)

Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso mas frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. (1Pe. 3:7)

 Introducción

Cuando Dios pensó en una isha, varona, o mujer, para compañera del hombre, estableció que ella fuera su ayuda idónea. Que fuera su contra peso, la parte le diera equilibro. La parte que complementara las carencias que él tenía. Los hombres distamos en mucho de las mujeres. Tenemos diferencias marcadas, no solo en nuestros cuerpos sino también en la forma de expresar nuestras emociones. Las mujeres gozan de sensibilidad, ternura, dedicación, y de muchas otras características que los hombres no poseemos. Tanto la mujer como el hombre se necesitan mutuamente porque se complementan. Y por mas que queramos insistir en que podemos coexistir sin ayudarnos, la realidad es que no podemos. Tanto la mujer necesita del hombre como ella de él.

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Las necesidades del hombre son distintas a las necesidades de la mujer. Si por un lado el hombre es menos exigente en cuanto lo que desea recibir de parte de su pareja, la mujer es mas compleja. Ella busca mas respuestas a sus necesidades, es mas podría decir que ella las exige de su cónyuge. En el texto que hemos tomado, en el capítulo tres de su primera epístola, el apóstol Pedro, establece algunos mandatos tanto para hombres como para mujeres para que ambos puedan vivir en armonía dentro del matrimonio. La instrucción del apóstol esta dirigida para que ambos procuren dar el mayor testimonio para con los no creyentes. En este escrito quiero que conozcamos tres elementos que pueden matar el corazón de tu pareja si no los tomas en cuenta.

 Paso 1: falta de comprensión

 El mensaje que dirige el apóstol Pedro en este versículo esta dirigido específicamente a los esposos. Previamente, en los versos anteriores, ha dictado también directrices para las esposas, específicamente en cuanto a la sujeción humilde a sus esposos y el respeto que deben guardarle. El versículo inicia diciendo: ustedes hombres, igualmente, indicando con ello que los esposos también deben tener hacer algo para mantener la relación conyugal. Una relación es de dos, no vale que solo una de las dos partes ponga esfuerzo y empeño por sostenerla. Se espera que ambos estén aportando lo mismo para que la relación funcione.

El mandato tiene que ver con una de las necesidades que la mujer busca que su pareja satisfaga, la comprensión. El texto dice: , vivid con ellas sabiamente, la Nueva Versión Internacional traduce esta expresión como: sean comprensivos en su vida conyugal. Si por un lado el hombre espera de su esposa respeto, por otro lado las mujeres esperan recibir de su esposo comprensión. Repito y enfatizo, las diferencias entre ambos son muy distintas. Los hombres si bien es cierto que también buscan ser comprendidos, son las mujeres quienes mas desean serlo. Es un mito que la mujer elige a su pareja solo por el físico, o por su estatus económico. Es mas casi puedo decir que estos dos aspectos pasan a segundo plano –al menos la gran mayoría de mujeres no eligen así–. La mujer se centra mas en los valores del hombre. Espera y desea sentirse segura, protegida, amada. Desea sentirse feliz, de ahí que tanto se habla del príncipe azul, ese que logre cumplir todos sus sueños. Las mujeres desean que su pareja tenga carácter, que sea equilibrado emocionalmente, que sea responsable, luchador, que tenga metas y aspiraciones, que sepa darle un sentido y dirección a la relación. Desean saber que les espera al lado de su pareja. Pero sobre todo ellas desean que sus esposos las comprendan.

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           Distintas facetas de la mujer que requieren comprensión

 La menstruación: La mujer atraviesa distintas etapas en su vida. Cada etapa produce emociones diversas en ella. La menstruación por ejemplo, es una etapa incomoda para ellas, estresante, una etapa en la que se conjugan emociones y cambios hormonales, y de ahí que sus estados de animo sean variables. Ante todo esto, necesitan comprensión de parte de su pareja. Muchos esposos llegan a pensar que sus esposas toman la menstruación como una excusa para no tener relaciones sexuales. No logran comprender que para ellas este tiempo en sí mismo ya es bastante molesto. De nuevo la combinación de cambios hormonales y emociones, provoca que las mujeres estén irritables, incomodas, y apáticas a realizar actividades junto a su esposo. Por lo tanto, como hombre toma el tiempo para aprender mas sobre como es este tiempo para ella. Preocúpate por saber cuales son las fechas en las que estará menstruando, y así sepas como responder ante sus cambios. Intenta saber lo que siente, que áreas de su cuerpo les duele mas, asiste con ellas a sus visitas medicas.

 El embarazo: el embarazo es otra etapa que la mujer experimenta que necesita de mucha comprensión de parte del esposo. Si bien es cierto que el periodo menstrual dura unos pocos días y es complejo el embarazo lo es aun mas. No solo porque es un periodo de tiempo mas largo sino porque las mujeres experimentan aun mas cambios y sus emociones son mas variables. Desde los primeros síntomas, hasta el trauma de ver los cambios en su cuerpo, la mujer en poco tiempo se transforma también en otra persona. De nuevo, los hombres no logramos entenderlo completamente porque somos agentes externos. Pero como he dicho previamente es una relación de dos, y si la esposa es quien sufre todos estos pesares, los hombres deben ser parte de todo lo que siente, apoyarla, y sobre todo comprenderla en cada etapa del embarazo. Porque mes tras mes, el embarazo provee alegría y emociones diversas, pero también puede provocar que la mujer se deprima, que se enoje, que se irrite fácilmente. Además no es fácil llevar otro ser dentro de sí, por lo tanto como esposos no pensemos ni durante el embarazo ni posterior a, que somos menos importantes para las esposas. No pensemos que ellas nos ha relegado a un plano secundario, mas bien agradezcamos que ellas se toman el tiempo de cuidar el fruto de nuestro amor.

En el siguiente articulo continuaremos con este tema, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Sanando nuestro matrimonio: Interesado por mi pareja (3ra. Parte)

Siguiendo con esta serie de artículos que hemos denominado Sanando Nuestro Matrimonio , hablaremos sobre como podemos interesarnos mas por nuestras parejas. El primer peligro que corre nuestro matrimonio es la falta de valoración conyugal. El no valorar los esfuerzos que ambos cónyuges realizan. Ademas vimos que las parejas pueden llegar a no notar los cambios que su pareja realiza, y que al no ser valorado uno u otro cónyuge fácilmente ambos se exponen a la tentación de ver a otras personas. Ahora, si la falta de valoración es un terrible mal que debemos evitar, también lo es la falta de interés conyugal. Así que,  veamos el segundo peligro que corre nuestros matrimonios y lo que podemos hacer para prevenirlo.

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Segundo Peligro: FALTA DE INTERES CONYUGAL

En ocasiones los matrimonios van decayendo por falta de interés conyugal. Los esposos caen en algunos peligros que dañan su relación de pareja. Falta de innovación matrimonial. Falta de interés por reinventar la relación marital. Ambos cónyuges están inmersos en una embarcación que puede surcar por aguas tranquilas como por aguas turbulentas, por lo tanto, ambos deben trabajar por salvar la relación. No pueden dejar que la nave se vaya a pique, sino mas bien, deben mantenerla a flote, dos maneras de poder hacerlo es 1) Trabajando juntos, y 2) Poniendo a Dios como capitán. Deben estar seguros que nadie mas que ellos harán posible una vida marital feliz. Las parejas que no se preocupan pueden caer sutilmente en las trampas que el enemigo pone delante de ellos. Una pareja fácilmente se deja de interesar por su cónyuge cuando cae en la monotonía.

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A. La Monotonía marital 

Con el paso de los años es muy fácil caer en la monotonía o costumbre en nuestro matrimonio. Todo se hace ya de manera mecánica, robótica. Parece que ya no existe interés alguno por cultivar la relación de pareja. Factores como el exceso de trabajo o el cuidado de los niños, o las tareas propias del hogar, nos llevan a desinteresarnos por las necesidades de nuestra pareja. Charles Swindoll en su libro: Matrimonio: de Sobrevivir a prosperar, hace una serie de preguntas: “¿programa usted regularmente tiempo para pasarlo como pareja? Cuando usted llegue al final de su vida, ¿qué preferiría que la gente diga de usted: ¿fue una buena esposa para su esposo, o fue un buen esposo para su esposa o, Falleció un dedicado profesional?”[1] este listado de preguntas bien puede servirnos como un test para conocer que tanto estamos priorizando cultivar nuestra relación de pareja. Ya que al no hacerlo estamos exponiéndonos para buscar nuevos intereses. Durante nuestro noviazgo, o en los primeros años de casados, siempre estamos buscando las maneras para sorprendernos como esposos. Flores, regalos, peluches, toda clase de ideas y planes llevamos a cabo por tal de conquistar a nuestra pareja. Sin duda alguna, todo el tiempo estamos a la expectativa en nuestra relación.

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Pero, de pronto, sin previo aviso, todo se va apagando. Ya no nos dan ganas de hacer cosas juntos, ya no queremos salir a comer, ya no queremos hacer nada nuevo. Todos los días se vuelven rutinarios. La misma hora de levantarse, de desayunar el mismo desayuno, las mismas actividades ambos. Al final del día todos cansados. Los mismos lugares a frecuentar, el mismo día para hacer el super,  en fin se acaban las sorpresas y las ideas. Ya no hay deseos de buscar mejorar la relación porque ya no hay interés conyugal. Todo es lo mismo. No hay tiempo para una salida a cenar fuera de casa. O dejar recomendados a los niños y tener una velada romántica. Por ello cuando esto sucede LA ESPOSA EMPIEZA A SENTIRSE INCOMODA. Pues todo el día encerrada. Acusa al esposo que él se la pasa en la calle mientras que ella como esclava de su hogar. Prefiere distraerse en otras actividades y no prestar atención a su esposo. Por otro lado el esposo PREFIERE BUSCAR OTRAS ACTIVIDADES. Lejos de querer llegar a casa le resulta mejor pasar mas tiempo en su trabajo, con amigos o en otras actividades. Que tampoco es malo que individualmente tengan cosas por hacer. El problema es las razones por las que lo quieren hacer. La monotonía es un tema que se da en casi todos los matrimonios. Se ha comprobado que una de las causas de divorcio es la falta de interés en la pareja. Personas que se han divorciado dicen que ya no encontraban en su pareja razones para seguir intentando. Ya no había nada que los motivara a seguir en la relación. Por ello depende de cada pareja buscar soluciones a la monotonía. Mis Semillas de Fe para esta situación son las siguientes:

  • Para el esposo: No puede caer en el repudio de su esposa. Debe amarla, alimentarla, cuidarla, tal cual Cristo lo hace con la iglesia (Ef. 5:28-29). Debe velar porque su esposa se sienta amada, sacrificar muchos de sus intereses personales por los intereses de su esposa. Dedicar tiempo a su pareja para que se sienta valorada. Sacarla de sus rutinas y hacerla sentir que ella también es una prioridad en su vida.

  • Para la esposa: debe amar a su esposo, por encima de las cosas rutinarias. Si afirma amar a Dios pero no cultiva su relación marital niega tal afirmación. (1Juan 4:20-21). El esposo, enfrenta muchas situaciones dentro del trabajo que lo ponen en situaciones de mucha tensión. Lo menos que desea es mas tensión. Por ello la esposa debe buscar las formas de hacer que él en casa y fuera de ella, o con ella, encuentre algo distinto, que se sienta confiado. No expuesto a lo mismo diariamente.

  • Para ambos: Toda relación debe cultivarse, ambos esposos deben luchar por sacar adelante la relación. Porque los dos son una sola carne. Ya no son dos, sino uno solo. La responsabilidad es compartida (Mat. 19:5b-6, Rom 12:10). Ambos deben buscar las actividades que a ambos les satisfacen. Salir solo o con los hijos pero planear tiempos diferentes. Planear como sorprenderse. Planear sus vacaciones. Socializar con amigos en pareja. Para que no pasen los años y piensen que las cosas ya no valen la pena hacerlas.

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Como siempre mi consejo es: Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible…

[1] Charles Swindoll, Matrimonio: de sobrevivir a prosperar, (Grupo Nelson: Nashville, Ten., 2007), 168.

Sanando nuestro matrimonio (2da. Parte)

En el articulo anterior vimos que el primer peligro que corre un matrimonio es: La Falta de Valoración Conyugal. Y tiene que ver con el poco reconocimiento que se tienen ambos cónyuges ante los esfuerzos de su pareja. Los esfuerzos invisibles es el primer caso que vimos de falta de valoración conyugal. Ahora veamos el segundo caso.

B. Cambios invisibles

Esto sucede cuando, uno o ambos esposos no notan cambios en su pareja.

Desde el punto de vista masculino, no existe una tendencia a cambiar. Mismo peinado, mismas camisas, mismos zapatos, en fin. Pero, pese a ello, nunca esta de mas que su esposa lo halague, lo observe cuando hay algo distinto en su vestuario. O que lo anime a hacer algún tipo de ejercicio cuando ha descuidado su físico. Aunque los hombres no funcionan bajo los halagos de su esposa en los cambios que tiene, tampoco esto significa que no pueda recibir atención y admiración. Y, tampoco significa para él que no pueda buscar verse y sentirse mejor. La esposa se enamoró de un hombre que buscaba verse bien. El hecho que estén casados no significa que esto ya no importe. Todo lo contrario, verse bien es parte de agradar a su esposa. Ella también puede sentir atracción por otra persona si su esposo descuida en demasía su personalidad. El esposo también debe pensar que todos los días puede y tiene que conquistar a su esposa. Algunos esposos desatienden esta área porque piensan que ya no vale la pena hacerlo. Algunas veces se descuidan tanto que su aseo personal no es prioritario y así quieren que sus esposas respondan o accedan a tener intimidad con ellos. ¿Por qué es importante hacerlo? PORQUE LAS ESPOSAS NO FUNCIONAN ASI. Necesitan las condiciones ideales para poder llegar a tener un momento de intimidad placentero. Un hombre sucio y sudoroso no es lo que tienen en mente cuando es hora de irse a la habitación. Los hombres aunque no hagan grandes cambios deben buscar siempre verse como los príncipes azules de sus esposas.

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 Tampoco las mujeres pueden caer en el error de descuidarse en su vida personal. No es saludable para la relación matrimonial. Verse bien las hace sentir bien y su esposo siempre se sentirá atraído hacia ella. Una mujer debe ser disciplinada en sus quehaceres diarios para no descuidar su apariencia personal. ¿Por qué es importante hacerlo? PARA NO EXPONER A SU ESPOSO A LAS TENTACIONES que están fuera de casa. David Hormachea dice al respecto: “nos encanta estar con las personas que nos atraen más…independientemente de quienes seamos o si somos o no atractivos, siempre existe una persona que nos atrae y nosotros siempre seremos atractivos para alguien”[1]. Basado en esto, si pensamos que generalmente el esposo sale de casa a trabajar, es muy probable que este rodeado de todo tipo de personas. Posiblemente sus compañeros de trabajo incluyen mujeres. Mujeres que pueden ser atractivas. Que incluso algunas de ellas por la exigencia del trabajo, deben estar todo el tiempo muy bien vestidas.  Si su esposa no se cuida también su esposo queda  expuesto a la atracción por otras personas. Puede empezar a ver la baraja de posibilidades que hay en el trabajo y comparar. Seguramente notará una enorme diferencia. La fidelidad es importante pero ambos cónyuges buscan mantenerla no solo por ellos mismos sino para cuidar los pasos de su esposo. Yo soy responsable por mi cónyuge y ella por mi. Son dos mejor que uno. No solo es no caer yo sino procurar que mi cónyuge tampoco caiga. Es cuidarse las espaldas ambos. Y, sobre todo, se debe valorar cada cambio que cada uno haga.

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La falta de valoración conyugal se da cuando los esposos no saben observar los cambios en su pareja o dejan de agradecer por esos cambios. Entre mas centremos la mirada en nuestro cónyuge menos posibilidades habrán de ver hacia otro lugar. ¿Qué podemos hacer entonces?

  • En el caso del esposo: Debe cuidar todo aquello que ve, porque cualquier hombre que ve a una mujer para codiciarla ya ha cometido adulterio (Mat. 5:28). Debe cuidar que su mirada este posada únicamente en quien debe. Prov. 5:15 dice: Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo. Además no puede exigir a su esposa se vea como alguien que ella no es. Debe recordar que la Biblia manda a la esposa a no vestir de forma ostentosa (1Pe 3:3-4) y que la amó en la juventud siendo de una manera, no puede esperar que los años no provoquen cambios en ella. Pero el amor debe perdurar a pesar de ello. Debe alegrarse con la mujer de su juventud. (Prov. 5:18b).
  • El consejo para la esposa es es: no desear una relación como la que una vecina, amiga u otra persona tiene. Desear lo que otra tiene es menospreciar a su esposo, (Ef. 5:1). Ella a veces idealiza los personajes de telenovelas, los de las películas. Todo eso es un producto que se vende bien. Cada esposa debe amar a su esposo. Valorarlo. Cuidar cada detalle de tal forma que él sienta que aun sigue siendo el centro de las miradas de su esposa. El trabajo agota, no tiene el día entero para dedicarlo al gimnasio. O a su apariencia, ni invierte todo su dinero para comprar ropa que lo haga ver como modelo.
  • Para ambos, no codiciar nada, ni a nadie. (Ex. 20:17).

[1] David Hormachea, El adulterio: ¿Qué hago?, (Grupo Nelson: Nashville, Ten., 2009), 74.

Sanando nuestro matrimonio (1era. Parte)

Sabían ustedes que tristemente el adulterio es una de las principales razones por las cuales mas matrimonios se divorcian actualmente dentro de las sociedades modernas. Tanto matrimonios jóvenes como no tan jóvenes se están destruyendo a causa de este terrible problema social, ojo, problema, no solución. El adulterio es un problema que afecta tanto a creyentes como a no creyentes. No discrimina a nadie. Cada día mas hijos también se ven afectados por causa de la infidelidad de uno o ambos de sus padres.

En uno de sus artículos, el pastor y conductor del programa radial: La Familia es Prioridad, el pastor Víctor Súchite pregunta: “¿Sabía usted que según las estadísticas actuales, aproximadamente el 60% de los hombres casados y el 40% de las mujeres casadas le han sido infieles a sus parejas, al menos en una oportunidad (la familia es prioridad, programa radial) escuche bien, al menos en una oportunidad. Es decir que debemos aceptar que el adulterio es un hecho muy común dentro de las familias en el mundo entero.

Cuando analizamos esta pregunta y estas cifras, no es muy difícil decir que, muy probablemente dentro del grupo de lectores de este blog existan personas que han atravesado por tan amarga experiencia, o incluso en este preciso momento estén atravesando un proceso de esta naturaleza, o están ya considerando el divorcio como una de las opciones para resolver dicho problema, o a penas están viviendo una etapa de asimilación tras la confesión de su cónyuge, o bien ya, favorablemente, han iniciado un proceso de restauración matrimonial. Sea el caso que sea, en los próximos artículos abordaremos el adulterio como tema central y nuestro objetivo es poder ayudar a sanar los corazones de aquellos matrimonios que han sido dañados.

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El adulterio, como todos los pecados que el hombre comete, no es un acto que surja de la noche a la mañana. Es mas bien un proceso, en donde todo aquel hombre o mujer sin darse cuenta, o conscientemente, se empieza a exponer a una situación de mucho riesgo hasta que llega el momento en el cual finalmente termina cometiendo pecado. Es por ello que antes de sanar un matrimonio herido, necesitamos conocer tres peligros a los que estamos expuestos como matrimonios actualmente y cuales son las soluciones que la Biblia nos ofrece para evitar caer en tales peligros.

Primer Peligro: FALTA DE VALORACION CONYUGAL

En la vida, tanto hombres como mujeres necesitamos sentirnos valiosos como seres humanos. Necesitamos saber que representamos algo para alguien. Nos gusta saber, por naturaleza que las personas, y en este caso especifico nuestro cónyuge nos valora. Que significamos algo para él o para ella. Que cada acción, actitud, esfuerzo, que hacemos representa algo valioso para nuestra pareja. Gary Chapman, en su libro: Los cinco lenguajes del amor dice que: “Los psicólogos han llegado a la conclusión de que la necesidad de sentirse amado es una de las necesidades primarias del ser humano”. Para una persona es prioritario sentir que alguien lo ama y que lo valora. Desde su niñez busca llamar la atención de sus padres, le gusta que reconozcan sus gracias, incluso sus travesuras. Por ello cuando un nuevo miembro llega a la familia los hermanos mayores se vuelven mas inquietos porque sienten que les están robando atención. Necesitan sentirse apreciados y no que están pasando de moda. Ya que no existe peor situación para una persona que sentirse devaluado. Porque esto los pone en la categoría de inútiles u obsoletos. Le gusta recibir una palmada en el trabajo por su buen desempeño, o aplaudido después de una conferencia. O que le reconocen por ser buen estudiante. En fin, le gusta sentirse valioso.

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Todos en general buscamos ser reconocidos por lo que somos y también, porque no decirlo, por lo que tenemos y hacemos. Es parte de nuestra naturaleza humana. De igual manera en las relaciones sentimentales, desde el noviazgo todos procuramos ganarnos la admiración de nuestra pareja. Tratamos de presentar nuestra mejor imagen delante de ellos, nos esforzamos cada día para que nuestra pareja conozca el lado mas interesante de nosotros. Procuramos que nos vean como personas de bien, que tenemos educación, que somos esforzados, que somos amables, con buenos sentimientos y valores. Jamás queremos que vean nuestro mal genio, o nuestros defectos. Queremos ganarnos el corazón de nuestra pareja a base de nuestros mejores argumentos. Y lo conseguimos. Sin embargo, es triste reconocer que: una vez casados muchas cosas cambian, y una de ellas es la falta de valoración conyugal. Quiero mostrarte dos casos de falta de valoración conyugal:

A. Esfuerzos invisibles.

Una critica que comúnmente hace un esposo hacia su esposa es que ella no trabaja como él. NO RECONOCE QUE: Su esposa a diario lidia con todas las tareas que se deben hacer en casa: como limpiar la casa, ordenarla, lavar ropa, doblar, planchar, si hay niños, cuidarlos. Cocinar. Toda esposa desearía al menos una vez a la semana escuchar que la comida esta deliciosa, que la casa se ve hermosa, o un ramo de rosas que le hagan ver que se le reconoce por todo lo que ha hecho en su duro día de trabajo. Sin embargo este trabajo casi nunca se ve y menos se agradece.

Por otro lado, el esposo, todos los días sale a bregar a la calle. Se esfuerza porque todos los días pueda mantenerse vigente en su trabajo. Se expone a las dificultades y peligros de la calle, con la finalidad de sostener el hogar de una manera agradable. Pero, TAMPOCO SE RECONOCE su esfuerzo. Es casi seguro que de vez en cuando le gustaría escuchar a él también que se le agradece por todo lo que hace día con día para traer el sostenimiento económico de la casa. Si a la esposa le gustaría recibir un ramo de rosas en reconocimiento a su trabajo, al esposo también le gustaría cenar algo especial de vez en cuando por las luchas que sostiene.

reconocimientos invisibles

Nuestros esfuerzos no deberían ser inasibles para nuestro cónyuge. No deberíamos ser ajenos a la necesidad del otro. Pues, al no existir esta clase de valoración dentro del matrimonio, empiezan a formarse grietas dentro de la relación. Se empiezan a formar rupturas y se empieza a dar también paso a los malos pensamientos, o las frustraciones para que entren por esas grietas. Cada espacio se empieza a llenar de ideas y estas ideas se convierten en  pensamientos y luego en palabras. Y palabras que hieren.

La Semillas de Fe para esta situación:

  1. Para el esposo: recordar que en todo momento la Biblia nos manda a amar a nuestra esposa. De la forma en que Cristo amó a la iglesia. Entregándose sacrificialmente a ella. (Ef. 5:25). En este caso amarla significa valorar todo lo que hace para mantener el equilibrio en el hogar. Amarla es reconocer que posiblemente ella antepuso la familia por sus sueños profesionales, o personales, ya que muchas esposas se dedican completamente al hogar. Y lo hizo por amor a él y por amor a Dios. El esposo debe amar a su esposa sin importar que ella ya no tenga todo el tiempo de antes para arreglarse para su visita. Debe amarla aun cuando halla días donde no se vea deslumbrante. Debe amarla por cada detalle que llevan su sello dentro de la casa.
  2. Para la esposa: someterse a su esposo. Es decir, subyugarse a él. Respetando la posición que Cristo estableció para él dentro del matrimonio. Subyugarse es entender que su esposo es su cabeza. Es el hombre que merece no solo su respeto sino su admiración. Cada mujer que ve a su esposo como se esfuerza por traer el sustento a casa lo respeta. Nunca menosprecia lo que hace, sea un albañil, agricultor, vendedor de periódicos, sea lo que sea, porque lo importante es que lucha todos los días por que a la familia nunca le falte el alimento en la mesa.
  3. Para ambos: Recordar que: El amor no se comporta con rudeza (1Cor. 13:5a). No se deben menospreciar uno al otro, sino mas bien motivarse, incentivarse, exhortarse para que juntos puedan salir adelante. Que siempre existan palabras de halago, de valoración, tal y como cuando eran novios.

Continuaremos en el siguiente articulo, mientras tanto, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.