EL MENSAJE DE LA CRUZ: VERGÜENZA O SALVACION

Introducción

En plena “Semana Santa” como es conocida esta fecha, el mundo cristiano se manifiesta de acuerdo a sus creencias. Una gran parte de ese mundo cristiano, el tradicional, como todos los años, expresa su fe a través del sacrificio, la representación procesional, los alimentos típicos de la época, su folklore y sobre todo, con el cumplimiento doloso de obras penitentes para redimirse delante de Dios de todas sus culpas. La otra parte del mundo cristiano, se muestra impávido ante la fecha. Pocos son los que expresan de alguna forma lo que para ellos representa la semana de la Pasión de Cristo. De ahí en mas, la gran mayoría ni siquiera observa con reflexión lo que representa para su fe, los hechos que ocurrieron hace mas de dos mil años.

La Pascua Judía

La fiesta de la Pascua judía era una fiesta que hacía recordar a los judíos el día en que Dios tuvo misericordia de ellos y los sacó de Egipto. Representa la obra portentosa de Dios sobre una nación que sufrió esclavitud, crueldad y amargura. Era por tanto, menester de los padres contar a sus hijos todo lo que Dios había hecho por ellos. Las diez plagas, la protección en el desierto, la desobediencia del pueblo, el establecimiento de la Ley Moral, y Ceremonial de Dios, la conquista de los pueblos, etc., eran muchas de las historias que se narraban en el seno de los hogares, para recordar cuán bondadoso es Dios y cuán grande es Su Misericordia a favor de los que a Él le place favorecer.

Sin embargo en el contexto de nuestro tiempo, ni se recuerda en la familia, ni se reflexiona en los círculos eclesiales. De alguna manera no fomentamos ni la observación, ni la reflexión sobre los hechos que fundamentan nuestra fe. Olvidamos o no repensamos el sacrificio de Cristo en la Cruz a la luz de lo que significa para nuestra fe. Alfonso Ropero escribió:

“El cristianismo nació al pie de una cruz, de la sangre y del agua que manaban del costado de Cristo, y creció y se extendió bajo la sombra de esa cruz y de esa agua. De esa muerte y de esa vida. De esa muerte que es vida y de esa vida que es muerte. Ni en los tiempos de calma está la Iglesia libre de tormentas”.[1]

Entonces es significativo para nosotros preguntarnos ¿Cuál es el mensaje que percibimos hoy desde la Cruz? ¿Es vergüenza o es salvación? ¿Lo comprendemos tal como lo comprendían los primeros cristianos? O ¿Está tan secularizada la Cruz que ya no es motivo de reflexión para el pueblo evangélico y el mundo en general? ¿Representa la Cruz lo mismo que simbolizó en el presente de Cristo? ¿Sigue retándonos a renunciar a todo, incluso a nosotros mismos, con tal de ganar a Cristo? ¿Cómo deberíamos proclamar su mensaje a un mundo que ya no se escandaliza con la Cruz? Empecemos por conocer el trasfondo histórico de la cruz.

La Cruz en la historia

El primer lugar a donde debemos dirigirnos para comprender el mensaje de la Cruz es a la historia. Necesitamos saber, como ha sido concebida la cruz desde el principio de este movimiento que ha trastornado al mundo entero. Todos los humanismos han chocado con la cruz –dice José Luis Martín Descalzo– para los romanos, una “religión de la cruz” era algo antiestético, indigno, perverso.[2] Entre los judíos, esta forma de ejecución se consideraba especialmente abominable por las palabras de Dt 21:3: el colgado es maldito de Dios. “La cruz tiene todo lo que un torturador perverso y sádico podría pedirle a una forma de ejecución”.[3] Cicerón, el poeta romano se refirió a ella como “la mas cruel y abominable de las torturas” y dijo que “la propia ‘cruz’ debería estar lejos, no solo del cuerpo de cualquier ciudadano romano, sino también de sus pensamientos, sus ojos y sus oídos (Pro Rabirio perduellionis 5.16). Jesús el crucificado, era tan repugnante que se consideraba un atentado contra las buenas costumbres hablar sobre el tema. Una imagen antigua que unos niños para ridiculizar a uno de sus compañeros que profesaba ser cristiano: describe a un crucificado con cabeza de burro y tiene una inscripción que reza: Alexámeno adora a su Dios. Bien hace Martín Descalzo al decir que: “la cruz no figuraba por aquel entonces en tronos ni coronas. No era signo de triunfo en las batallas o en las iglesias. Connotaba, por el contrario, escarnio, vergüenza, irrisión”.[4] Aun los gentiles veían a todo crucificado con el mas completo desdén –dice John MacArthur– y era una escena tan obscena que en la sociedad no era correcto hablar de la crucifixión. La cruz era símbolo de vergüenza y sufrimiento.[5]

alexamenos

La Cruz del sufrimiento

Morir crucificado hemos dicho que era un insulto degradante, y la idea de adorar a un individuo que había muerto crucificado era absolutamente inimaginable. De esa cuenta es que hoy no valoramos el mensaje de la Cruz. Ya no vemos a nadie morir crucificado, y a causa de ello no nos impactamos como en aquel entonces. Hoy día cualquiera se cuelga una cruz, la besa, hace una señal como símbolo protector, la pone encima de su cabecera, pero de ninguna manera comprende que esa Cruz representa el amor sufriente de Cristo por quienes se dedicaron a despreciarlo. Con el paso de los siglos, hemos aprendido a evitar el escándalo de la cruz con lo mas hábil de las técnicas: acostumbrándonos a ella o convirtiéndola en signo de triunfo o sentimentalismo –apunta Descalzo–. La hemos colocado en lo alto de tronos y coronas, en las torres de templos, en los escotes de las señoras. La hemos bañado en oro y adornado de orfebrería.[6] No le hemos dado el verdadero sentido que tuvo en tiempos primitivos.

Por eso al principio dije, la iglesia no esta reflexionando en los fundamentos de su fe. No observa con atención la razón de lo que cree. No alcanza a comprender la dimensión de lo que representa esta fecha. Pedro intentó reprender a Cristo cuando les dijo que habría de padecer en una cruz (Mc 8:32). Tres veces anunció su padecimiento voluntario en manos de los sacerdotes y escribas y que al tercer día resucitaría (Mc 8:31; 9:30,32; 10:32,34). No hubo mas que silencio a sus palabras, los discípulos no comprendían sus palabras y tampoco se atrevían ha preguntarle. Moltmann escribió: “Hasta los discípulos de Jesús huyeron todos de la cruz de su Maestro. Los cristianos que no experimentan la sensación de tener que huir de este Crucificado, es que no han comprendido todavía con suficiente radicalidad”.[7]

La Cruz tiene un significado en la cual solo los cristianos pueden hablar de ella de un modo positivo, y ello solo por la redención que Jesús consiguió a través de ella. Deberíamos hablar de la Cruz, con tal actitud que al hacerlo nuestros cuerpos se estremecieran. La Cruz representó para Cristo el punto donde se consumaría la obra superlativa de amor del Padre. Martín Descalzo cita al padre De Lubac dice:

Cristo no vino para realizar la obra de la encarnación. La Palabra se hizo carne para llevar a cabo la obra de la redención. El misterio de Cristo también es nuestro misterio. Lo que ocurrió en la Cabeza debe también suceder en los miembros: encarnación, muerte y resurrección, es decir: arraigo, desarraigo y transformación. Una vida no es auténticamente cristiana sino contiene este triple riesgo.[8]

En palabras de la Biblia, diríamos algo semejante a los que apuntaba Lubac:

Si el mundo os aborrece, sabed que a mi me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo los aborrece. (Jn 15:18,19). También dijo Jesús a sus discípulos: Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsaran de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí (Jn 16:1,3).

El sufrimiento esta reservado para los cristianos que portan pese a su oprobio la Cruz de Cristo. Jesús no ocultó tal cosa, fue explicito al padecer la crucifixión: Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará? (Lc 23:31). Es verdad se puede hablar en sentido favorable por lo que Cristo hizo pero no excluye de ninguna forma el sufrimiento que representa aquel a quien por cierto ni si quiera muchos alzaron la vista para verlo. Dios mismo muestra sufrimiento en la Cruz. La Cruz muestra al Dios que se hizo humano y al Dios que sufre por la muerte de Su Hijo. En Jesús Dios es también crucificado y muere. [9] El sufrimiento, la vergüenza, el dolor y el repudio de la cruz por tanto merece una respuesta de aquellos a quienes se les predica su mensaje.

La cruz merece una respuesta: salvación o locura

El apóstol Pablo se presentó delante de la iglesia de Corinto con un mensaje que no fue recibido con mucho entusiasmo. Mas bien fue un mensaje que obligaba a responder a favor o en contra. Fue despectivo, vergonzoso y blanco fácil para el rechazo. En 1Co 1:18 Pablo escribió: Porque la Palabra de la Cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Dos grupos se distinguen como los receptores de este mensaje, los que se salvan y los que se pierden. Esto exige una respuesta para quienes oyen, perderse o salvarse. Pablo no se guardó nada de su mensaje pese a que este no era en ninguna forma nada atractivo como se ha dicho. Predicó bajo el poder del Espíritu Santo, no con sabiduría humana sino con poder de Dios. Con temor y temblor anunció el testimonio de Dios, no fue por excelencia de palabras y tampoco se propuso cosa alguna mas que conocer a Jesucristo y a este crucificado. No buscó suavizar el mensaje, no buscó una forma menos hiriente y tampoco buscó una forma que lo hiciera popular o light. No se vio obligado a forzar a nadie persuadiéndolo a través de palabras vacías. Al contrario como John Macarthur ha dicho: “la verdad sin barniz, sin tergiversación, ni modificación, inevitable, es que el Evangelio es en verdad difícil de creer. Es mas, si se deja sin ayuda al pecador, le es absolutamente imposible”.[10]

Bien dice Martín Descalzo:

“la gran tentación de los cristianos es ésta: como el mundo moderno no digiere la cruz, hagámosle un Cristo “ad usum delphinis”; suavicémoslo, ofrezcámosle un Jesús al que pueda entender, tal vez acepte un Cristo despojado de sangre y de todo elemento sobre natural; démosle un Maestro que les sea “útil” para mejorar la superficie de este mundo, aunque tengamos que arrancarle lo que le caracteriza; sirvamos una fe digerible; hagamos como el profesor que ofrece como solución a los problemas no la que sabe que es la correcta, sino aquella que sus alumnos desean y esperan; adaptémonos a la mentalidad de los hombre de hoy, aunque, al hacerlo, dejemos de darles el oxigeno que precisamente ellos necesitan.

La iglesia post-moderna, esa del consumismo, esa de la mercadotecnia, esa de la movida por el éxito de los números y las masas, no ha comprendido que el mensaje de la Cruz no necesita ser suavizado, limitado ni menos aligerado. Es locura para algunos, a los que no comprenden su mensaje y también es salvación para los que creen. Es paradójico desde la concepción de Dios, necesitas perder tu vida para salvarla. Renunciar para conseguir. Perder para ganar. Morir para vivir. Perderlo todo para ganarlo todo. El mensaje es escandaloso, pero nunca nadie que aceptó tal verdad se negó a negarse a sí mismo. El poder de Dios por la Palabra de la cruz es lo que salva a las personas.

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Lo que Pablo dice a los corintios es que el evangelio choca con nuestras emociones, choca contra nuestra mentalidad, choca con nuestras relaciones personales,[11] y por eso exige una respuesta. Los mártires se decantaron por la cruz de Cristo. La aceptaron en sus vidas, fueron oprobio ante el mundo, no negaron su mensaje y así lo comunicaron. Pablo dijo a Timoteo: pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando espíritus engañadores y a doctrinas de demonios (1Ti 4:1). También le dijo: también debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos… (2Ti 3:1,2a) y puntualizó: porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, y apartaran la verdad del oído y se volverán a las fabulas (2Ti 4:3,4).

Ahora la gran pregunta es: ¿qué decides tú? Aceptas su mensaje o lo rechazas. ¿Será el mensaje de la Cruz locura o salvación para ti?¿Aceptarás la verdad por cruda que sea esta o te irás en pos de aquellos que predican light, y te dicen lo que tu quieres oír y no lo que necesitas saber? Entonces si quieres valorar lo que esta fecha conmemora, reflexiona sobre el mensaje que sigue dando Nuestro Señor Cristo, si quieres ir en pos de Mí, niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme. Me despido diciéndote como siempre: Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

[1] Alfonso Ropero B. Mártires y perseguidores, Pág. 21

[2] José Luis Martín Descalzo, Vida y Ministerio de Jesús de Nazareth, Pág. 678.

[3] Robert H. Stein, Jesús el Mesías: un estudio de la vida de Cristo, Pág. 289.

[4] José Luis Martín Descalso, Pág. 680.

[5] John MacArthur, Difícil de creer, Pág. 40 de la versión e-book.

[6] Martín Descalzo, 679,

[7] Jurgen Moltmann, El Dios crucificado.

[8] Descalzo, Pág. 684.

[9] Alfonso Ropero, Mártires y perseguidores, Pág. 22.

[10] John MacArthur, Difícil de Creer, Pag. 32.

[11] Ibíd. 44.

REVELANDO A CRISTO DESDE LA PRIMERA EPISTOLA DE JUAN (1era. Parte)

Introducción

La primera carta de Juan al igual que toda la Biblia esta centrada en Jesucristo el hijo unigénito de Dios. En ella podemos conocer mucho del carácter divino de Cristo. Sin embargo, aun existen grupos que discuten si Cristo es Dios o no. Evidentemente los grupos que niegan la deidad de Cristo pasan por alto lo que Juan nos dice en sus epístolas y lo que la Biblia en su panorama general también dice acerca de Él. El apóstol Juan los describe como herejes. Juan dice también que aquellos que no confiesen que Cristo viene de Dios poseen el espíritu del anticristo (1Jn 4:3b) así como también poseen espíritu de error (1Jn 4:6b). Los grupos detractores afirman que Jesús es simplemente creación de Dios. Que el no es Dios. Que Cristo al ser creado por Dios esta subordinado a Él.

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Estas afirmaciones comenzaron con Arrio (¿250-336?) y fueron discutidas en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C. donde fueron declaradas como herejías. Aun cuando fue exonerado en el año 335 en el concilio de Tiro, tras su muerte en el concilio de Constantinopla en el año 381 Arrio fue declarado anatema. Tristemente la doctrina arriana tuvo eco en la historia y aun perdura en algunas sectas como los mormones y los testigos de Jehová, quienes no creen que Jesucristo es Dios. Además que afirman que Jesús no ha existido desde siempre.

Esta serie de artículos tiene como fin exponer los atributos de Cristo semejantes a los atributos de Dios pues es Dios. Nuestra base de exposición será la primera epístola de Juan. Veremos de Cristo su eternidad, su santidad, su fidelidad, su justicia, y su naturaleza divina. Además veremos lo que Juan nos dice sobre su encarnación, su obra redentora, la centralidad del Evangelio que existe en Él y sobre los mandatos que pidió que sus seguidores debían seguir. Finalmente mostraremos como en la epístola queda manifiesto que Jesús es Dios.

CRISTO ES ETERNO

De la misma forma que lo hace en el Evangelio que lleva su nombre, Juan comienza la primera epístola hablando sobre la eternidad de Jesús. En 1:1-2 dice:

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);

Empecemos por responder la pregunta ¿A qué se refiere Juan cuando dice lo que era desde el principio? Según Alfred Tuggy la palabra griega de la cual es traducido principio es arcé y significa, lo que es primero, fuente de origen, punto de partida, soberanía. Desde la concepción filosófica, esta palabra es un nuevo inicio en una secuencia temporal. Se usa para describir el material primario del cual evoluciona todo, concepto similar expresa Juan al decir: Todas las cosas por él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Jn 1:3). El apóstol Pablo también escribió: porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él (Col. 1:16).

En la LXX este concepto se relaciona con tiempo primigenio. Entonces el Verbo, es decir Cristo, ha existido exactamente como Dios lo ha hecho. Cristo se hizo perceptible a los discípulos pero es eternamente preexistente, ya que es Dios mismo quien aquí se da a nosotros. Antes de la creación de todo el mundo, y todo cuanto conocemos Cristo ya existía. Juan también escribió: en el principio ya existía el Verbo, y el verbo estaba con Dios, y el verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio (Jn 1:1-2 NVI). Concluimos diciendo, que sí aceptamos que toda la Biblia es inspirada por Dios en la epístola de Juan las evidencias respecto a la preexistencia de Cristo son irrefutables.

CRISTO ES LA FUENTE DE LA VIDA ETERNA

Hemos visto que Jesús preexistía antes de todo lo que conocemos, es decir antes de la creación. Una evidencia que Jesús es eterno. Ahora, es necesario decir que Cristo no solamente es eterno sino que además Él es la fuente de la vida eterna. En 2:25 dice:

Y esta es la promesa que Él nos hizo, la vida eterna.

En los versos anteriores a esta declaración se nos dice que Jesús promete la vida eterna a aquellos que celosamente guardan las palabras de Cristo. De hacerlo así permanecerán en Cristo, y también en el Padre. Ahora para permanecer en Él hay que ser parte de la familia de Dios. En otras palabras la fe en Jesucristo es la llave que abre la puerta para una vida de eternidad con Él. En el contexto inmediato al pasaje, la epístola dice que en Jesús no hay mentira, que Él es la luz y por tanto no hay tinieblas en Él. Al pensar que en Jesús hay vida eterna porque lo ha prometido podemos tener la certeza y la garantía que así es. Él lo prometió y así será. El apóstol Juan puede afirmar tal promesa porque él estuvo presente en el momento que lo dijo. Sumado a esto, la manifestación o la prueba que Dios nos da respecto a que hay vida eterna es Jesucristo en 5:11, Juan nos dice:

Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo, el que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida (NVI).

Cristo mismo es la señal indiscutible que existe vida eterna. Que ha existido, que todo fue creado por Él y además Él puede dar vida, porque todas las cosas subsisten por su causa (Jn 1:3). Juan sigue diciendo que todo aquel ser humano que ponga su fe en el Hijo recibe departe de Dios vida eterna porque la vida eterna procede de Jesús. Aquellos que no son reconocidos por Dios como hijos no tienen la vida eterna. Por mas que crean conocerlo, y saber algo sobre Él no tienen la vida eterna. Porque la fuente eterna de la vida es Jesús. Sume a esto que Jesús nos revela al Padre, nos da entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el verdadero –afirma Juan– con su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna (1Jn 5:20 NVI). ¡Oh que gran verdad! Jesús es Dios verdadero, Jesús es eterno, y Jesús es la vida eterna. Cierro con uno de mis pasajes favoritos para apuntalar esta gran verdad Juan escribió: y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien, has envidado (Juan 17:3).

Aplicación:

Tras esta primera evidencia sobre la eternidad de Jesús, mi deseo es: que si tu querido lector, aun no has reconocido a Jesucristo como Señor de tu vida y aun no es Él tu salvador, este día reconozcas tu necesidad de perdón de pecados. Que en este día puedas reconocer que sin Él estas encaminándote a tener otra clase de vida eterna, de dolor, de sufrimiento. Sin Cristo nuestro destino final será lamentable. Mi deseo es que ese no sea tu destino final, al contrario, al igual que Dios mi deseo es que vengas a vida eterna con Cristo. Deseo que examines tu vida y pienses en cuanto puedes perder si Cristo no mora en ti. Si tienes dudas al respecto escríbeme o déjame un comentario.

LA BURRA MARTINA (Conclusión)

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Resista los deseos de la carne

En la primera parte de este articulo, hablamos sobre las luchas que cada creyente tiene, dijimos que muchas veces la carne gana la batalla, explicamos que la carne es débil, nos arrastra, pero que tarde o temprano las facturas por nuestros actos pecaminosos se pagan. Así que en esta segunda parte permite hablar sobre como podemos enfrentar estas luchas constantes que tenemos. Permítame ofrecerle algunos breves consejos para ayudarlo con esa difícil tarea que es resistir los deseos de la carne.

  1. Comprenda que hemos muerto al pecado

El apóstol Pablo escribió: “Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él? (Ro 6:2b)”. Lo que significa esto es, que un día Dios nos convenció por medio de su Santo Espíritu que el pecado nos había convertido en muertos vivientes. Aunque andábamos en este mundo nuestro espíritu estaba muerto por causa del pecado. Fue así que aceptamos el regalo de la vida que Dios nos ofrecía. Morimos al pecado y resucitamos para vida eterna aun sin que nuestro cuerpo muriera. Decidimos matar esa naturaleza pecaminosa porque entendimos que de esa manera ofendíamos a Dios. Si estamos unidos en la muerte de Cristo, resucitaremos en vida eterna.

  1. Entienda que el dominio del pecado ha sido roto

“Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado, porque el que muere queda liberado del pecado” (Ro 6:6-7). Antes de Cristo teníamos un amo, el diablo, quien nos dominaba, manejaba nuestra vida a su sabor y antojo, él prácticamente hacía de nosotros lo que deseaba. Nos convencía que satisfacer nuestros deseos era lo mejor para nosotros. Pero una vez Cristo se manifestó en nosotros ese dominio se terminó. Cristo rompió las cadenas que nos tenían atados a ese amo cruel. No podemos seguir obedeciendo a un amo que ya no tiene autoridad sobre nuestras vidas. Es como seguir trabajando para una empresa a la cual ya no pertenezco. Por ello en el mismo capitulo dice Pablo: “ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos” (Ro 6:11-12).

  1. Ofrezcan su cuerpo como instrumento de justicia a Dios

“No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse mas bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están sujetos bajo la ley sino bajo la gracia” (Ro 6:13-14). Como hemos dicho, esto se trata de decisiones. Una persona que entiende que ha muerto al pecado, que ya no existen ataduras con su antiguo amo, debe decidir que hacer con su cuerpo. Debe decidir si quiere utilizarlo para lo que es bueno o para lo que es malo. Quizás para ilustrarlo de mejor manera diría que es tal como si usted compre una súper computadora. Ella en sí misma es amoral, no posee moralidad alguna. Usted decide si la usa para trabajo, o la utiliza para ver pornografía. Puede aprovechar su rendimiento para su trabajo y sacarle todo el jugo a esa maquina, o puede degradar su mente viendo toda clase de basura. De la misma manera con su cuerpo. Usted decide si lo utiliza para alabanza del nombre de Dios o para vergüenza de usted mismo. Si no quiere que el pecado tenga dominio sobre usted presente su cuerpo para lo que es bueno y agradable a Dios.

  1. Ore y manténgase alerta

En el pasaje que citamos de Mateo, Jesús conocía que la carne es débil, que siempre esta indispuesta, siempre quiere hacer lo que gusta, por ello recomendaba que sus discípulos “velaran y oraran para que no entraran en tentación” (Mt 26:41a). Observe con cuidado que Jesús habla de tentación no de pecado. Que estén alertas y orando para ni siquiera caer en tentación. La tentación es la antesala del pecado. Nadie peca de inmediato, previo a hacerlo medita en su corazón. Desea, cavila, maquina las cosas y eso es la tentación. Cuando comienza a considerar que algo o alguien le dará satisfacción esta siendo tentado. Pero Jesús dice, estén alertas, cuando empiecen a darse cuenta que algo que no es bueno para ustedes los atrae demasiado mejor oren. Háblenle a Dios sobre sus debilidades porque de no hacerlo, cuando menos lo sientan estarán pecando. Por ello es necesario hacerse constantemente un auto análisis para observar cuando estamos a punto de caer en tentación. Y así de inmediato someternos a Dios. Eso me lleva a mi siguiente recomendación.

  1. Sométase todo el tiempo a Dios

Santiago 4:7 dice, “Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes”. No hay mejor forma que resistir los deseos de la carne cuando nos sometemos a Dios. Cuando le decimos a Dios que Él no permita que nuestros deseos pecaminosos germinen en nuestro corazón. Someterse a Dios es cederle todos los permisos a Él de nuestra vida. Es someter nuestro deseo sexual, someter nuestro deseo mundano, es someter nuestro orgullo, nuestro machismo o feminismo. Es someter nuestra boca, nuestra mano, nuestro cuerpo en general. Es someter nuestros pensamientos pecaminosos a Él. Una vez que estemos bajo la voluntad maravillosa y soberana de Dios al diablo será mas fácil resistirlo. Nada tendrá que hacer con nosotros cuando nos ve siendo obedientes a Dios. Por su puesto que siempre buscará las formas de hacernos caer pero le será imposible mientras sigamos bajo esa cobertura divina.

  1. Evalúe las consecuencias futuras

Finalmente, vuelvo a citar al apóstol Pablo en su carta a los Gálatas, “El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna” (Gal 6:8). No imagino cómo será el castigo eterno. Lo único que alcanzo a comprender es que la vida eterna será un regocijo. Será increíble poder estar en la presencia de Dios, frente a Cristo, rodeado de multitud de testigos, de hombres que fueron fieles a Dios que sacrificaron sus deseos terrenales y decidieron por los galardones celestiales. Y eso, eso si que me emociona. Evaluar las consecuencias futuras constantemente nos ayudará a saber que perdemos un gozo eterno por una “felicidad” temporal y francamente no vale la pena. La carne siega muerte, el espíritu segará vida eterna en Cristo Jesús. Por esa razón bien vale la pena decirle no a la carne por mas atractiva que parezca lo que esté delante de nosotros.

La burra Martina le dio batalla a su amo. Pasaron varios minutos antes que finalmente Martina obedeciera. No fue fácil porque sin que yo pudiera notarlo, aparecieron mas personas para ayudar a aquel hombre. Solo así Martina se quitó del camino.

7. Busca ayuda con hermanos maduros en la fe 

Lo cual también me lleva a decirte que cuando tú creas que no puedes mas con alguna situación, busca a hombres confiables, que sean espirituales, que sean amorosos y pídeles que te ayuden con esa tentación o ese pecado que esta estorbando tu vida. No dejes que un deseo te convierta en esclavo de una pasión.

Me despido, como siempre diciéndote: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

NO CONTRISTEMOS AL ESPIRITU SANTO (Conclusión)

Espíritu Santo

Sellados para el día de la redención

 

Hasta ahora en el desarrollo de este escrito se ha referido acerca de la relación que existe entre el creyente y el Espíritu Santo, así como también cuales son las acciones que hacen que se ofenda. Dicho de otra manera cuales son las acciones que lo contristan. Ahora se hará referencia a un hecho importante, además de que se ofende a la Persona Santa que es, también se debe entender que el Espíritu Santo tal como lo dice en esta carta a los Efesios es el sello de garantía para la salvación a aquellos que han creído en el evangelio. El creyente recibe un gran favor, un favor inmerecido de parte de Dios quien no únicamente reconcilia a la humanidad sino que además garantiza una vida eterna tras sellarlos para un día venidero. El Espíritu Santo es el sello que garantiza que el creyente es propiedad de Dios. Este sello es lo que garantiza además que el creyente tiene una relación cercana con Dios. El llamado a la reflexión que hace el apóstol Pablo entonces sería porque contristar a quien nos redarguye, sella y confirma a los creyentes con Dios. Que mal puede hacer a una persona como para no entender que el Espíritu Santo es puro y no debe ser contristado. Klyne Snodgrass comenta:

Este versículo señala la incongruencia que representa agraviar a aquel que es la prueba que pertenecemos a Dios y estamos destinados a su futura salvación. ¿Por qué vivir contrariamente a aquel que ha puesto su sello de propiedad en nosotros y haciendo violencia a nuestro destino? Pablo trae acá la escatología en relación con la ética, y de nuevo expresa el doble enfoque en el presente y en el futuro.[1]

 

Y visto de otra manera en alusión a la misma referencia del texto, puede decirse que si existe una motivación de angustia, dolor o tristeza en el Espíritu Santo, dado que habita en la vida del creyente esto debe reflejarse de manera inmediata en cómo se muestra en el creyente ante los demás. El gozo, la espiritualidad, la seguridad y la confianza seguramente se verán afectados ya que el Espíritu Santo en gran manera no estará pleno en una vida que le provoca dolor.

Toda la existencia cristiana es un penetrar en el ser del gozo, en la que nos hace estar el Espíritu de gozo desde el bautismo. Pero el espíritu de Gozo, en el que nos hallamos nosotros, orientados hacia la redención futura, se “contrista” cuando nosotros, en nuestras acciones y palabras, no probamos si conservamos lo que somos por Él.[2]

 

A manera concluyente se puede agregar las palabras de Gordon Fee respecto a la comunión con el Espíritu Santo:

La comunión en el Espíritu Santo hace que este amor y Gracia sean continuamente reales en la vida personal de los creyentes y en la comunidad de fe.[3]

 

Por tanto la actitud de cada creyente debe ser no ofender a la promesa cumplida que colma la vida de los cristianos de una esperanza en una eternidad que es tan cierto como que Cristo resucitó de entre los muertos y está sentado a la diestra del Padre. ¿Cómo? Entendiendo que el estilo de vida que demanda la comunión con el Espíritu Santo es de pureza, santidad y piedad. Si una persona no alcanza a comprender el papel que el Espíritu Santo desempeña en su vida, si no le da lugar a obrar en todas las áreas, es muy poco probable que esa regeneración espiritual se de por completo. El Espíritu Santo tiene un campo de acción definido, la vida de las personas. No podemos pensar que vivir vidas pecaminosas y vidas en Santidad son mutuamente compartidas, por el contrario son excluyente una de otra. Vivir por el Espíritu significa que podamos permitirle a Él que nos dirija, nos guíe, nos enseñe todo aquello que nos lleva hacia la vida que agrada a Dios. Es procurar que el cuerpo, es decir el Templo sea cada vez mas completamente lleno de Su Santa Presencia. La consecuencia de esa plenitud espiritual será manifiesto ante todos los demás, además cada cosa que hagas tendrá mejores posibilidades de alcanzar bendiciones a los demás.

Como siempre me despido diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

 

 

 

 

 

 

[1] Klyne Snodgrass Comentario de Efesios: del texto bíblico a una aplicación contemporánea, (Editorial Vida, 2009). 308.

[2] Heinrich Schlier La carta a los Efesios. (Ediciones Sígueme, 2008). 298-299.

[3] Gordon D. Fee, Pablo el Espíritu y el pueblo de Dios,(Editorial Vida, 2007). 42.

NO CONTRISTEMOS AL ESPIRITU SANTO (1era. Parte)

Espiritu Santo

Introducción

 El presente escrito pretende mostrar la relación estrecha que existe entre el Espíritu Santo de Dios y los creyentes. De igual manera mostrar la incidencia que tiene en Él, todo aquello que como iglesia hacemos diariamente en nuestro peregrinaje en esta tierra. El desarrollo de este articulo estará basado bajo dos divisiones principales tomando como base Efesios 4:30.[1] En primer lugar se tratará la postura de la incidencia que tienen en el Espíritu Santo las acciones indebidas que los creyentes realizan y el daño que producen en él. En segundo lugar se verán las implicaciones que tiene el hecho de ser sellados con el Espíritu Santo y el papel importante que juega Él como garantía para los creyentes.

No contristéis al Espíritu Santo de Dios

Definiendo el verbo contristar

 En los prolegómenos de este escrito se señaló que el pasaje bíblico que serviría de base para el desarrollo de este escrito es Efesios 4:30 el cual dice:

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Uno de los primeros asuntos que es necesario resolver es la definición de una palabra que si bien es cierto no parece complicada, si es poco común su empleo en nuestra jerga cristiana. La palabra lupéo es traducido por Reina-Valera. versión del 60 como contristar. Sin embargo existen otros verbos que son sinónimos y que ayudan a la comprensión de este verbo. El verbo contristar también significa: afligir, entristecer, agraviar y en voz pasiva ser agraviado.[2] Estos verbos están directamente asociados a las acciones específicamente negativas que pueden realizar las creyentes, consciente o inconscientemente hacia otra persona, hacia un ser querido, o hacia otros creyentes. Además la repercusión de estas acciones está dirigida directamente o está conectada con los sentimientos de esa persona con quien se tiene un fuerte lazo sentimental. En este caso esa persona es, el Espíritu Santo.

La tercera persona de la Trinidad

Explicar la tercera persona de la Trinidad es una tarea nada sencilla, sin embargo es más serio no creer en Él como hoy en día muchos lo hacen. Aunque el objetivo de este escrito no es explicar la persona del Espíritu Santo, si es necesario hacer alusión a su persona. El Espíritu Santo es, en este caso, la Persona que sufre o recibe la acción cuando el creyente hace algo que está en contra de Su Santidad. El Espíritu Santo es un ser infinito, por esta razón al momento de explicarse no se puede racionalizar. La trinidad tiene el significado de tres, pero a la vez también significa que los tres son unidad. Una Trinidad en unidad. El Espíritu Santo es absolutamente Dios. La Biblia presenta al Espíritu Santo como el Ser que da vida, que la sustenta, y como el Ser que guía a la iglesia. Y que así mismo es un ser con una personalidad sensible. Principalmente si de pecado se trata el Espíritu Santo por ser Dios, Santo y Puro no es tolerante al pecado o a las faltas que pueda cometer el creyente en su relación con Él.

La relación del Espíritu Santo y la iglesia

Jesús habló a sus discípulos a cerca del Espíritu Santo y lo que Él representaría en sus vidas. Jesús dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo vendría a consolarlos, vendría a ser el medio por el cual su comunión con el Padre y el Hijo no cesaría. Así como también sería el Espíritu Santo quien los ayudaría en todo.

En Juan 14:16-17 dice: Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

El pasaje expresa que el Espíritu Santo sería quien consolaría a la iglesia primitiva en aquel tiempo y lo haría en nuestro tiempo. También que el Espíritu Santo estaría con ellos y en ellos.

Así mismo en Hechos 1:7-9 narra Lucas que Jesús les dijo a sus discípulos al tiempo que partía:

No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

Jesús asciende al cielo y una vez más hace referencia al papel que el Espíritu Santo tendría con sus discípulos, amén de provisión y sustento, el Espíritu Santo se manifestaría para llevar a cabo la misión que Cristo encomienda, testificar a las naciones.

Finalmente esta promesa es cumplida, como tantas más que han encontrado cumplimiento ya, Hechos 2:1-4 dice:

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

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Este suceso es el cumplimiento de la Promesa de Jesús, sin embargo cabe decir que esta promesa no es limitada. Tampoco es exclusivista a un número o grupo de personas en específico. Tampoco se puede decir que tuvo cumplimiento solo para ese día en específico. Por el contrario, el Espíritu Santo sigue bautizando, sigue trascendiendo en el tiempo y sigue manifestándose en la vida de los creyentes.

Bajo este entendido se puede decir entonces que el Espíritu Santo es parte importante en la vida del hombre que ha rendido su vida a Jesucristo. La iglesia del primer siglo, tanto como la iglesia de hoy, sigue llenándose de la presencia del Espíritu Santo para llevar a cabo la obra de Dios. El Espíritu Santo también continua capacitando, sigue redarguyendo los corazones de los cristianos, y sobre todo, sigue guiando la vida del creyente en su peregrinaje en este mundo pecaminoso para que se abstenga de hacer lo malo delante de Dios. Es decir para que procure en todo llevar una vida de santidad, integridad y sujeción a la voluntad perfecta de Dios . Es decir, una vida que refleje la presencia del Espíritu Santo en él creyente.

En el articulo siguiente veremos, como se contrista al E.S. en relación al pasaje de estudio, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

[1] En este escrito se ha tomado como base bíblica la versión de la Biblia Reina –Valera versión del año 60, salvo alguna observación diferente.

[2] Alfred E. Tuggy Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento. (Editorial Mundo Hispano, 1996), 331.

Estrategias misioneras de Pablo en la Iglesia de Filipo (Conclusión)

 En el articulo previo iniciamos viendo algunos elementos que contiene la carta de Pablo a los filipenses, ahora continuemos a partir de un aspecto teológico relevante, la salvación.

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  1. La Salvación

El Evangelio ha progresado, ha avanzado. Los filipenses no han dejado de participar del Evangelio (1:5), La teología paulina expone que en el proceso salvífico la Trinidad tiene participación. La Salvación la inicia Dios, Jesús la lleva a cabo, y el Espíritu Santo permite al creyente experimentarla.

  1. La cristología

La carta a los filipenses también deja un mensaje cristológico. Como la mayoría de la teología paulina, la carta a los filipenses también centra su mensaje en Cristo. Como se dijo previamente la salvación es alcanzada por medio de Cristo. El himno del capitulo dos enseña a los receptores de la carta y a los cristianos de este siglo, una excelente manera de llevar la vida cristiana (2:1-11). Pablo invita a que exista en la vida del creyente el mismo sentir humilde que hubo en Cristo. Que toda persona que ha creído en Cristo debe ver a los demás como superior a él mismo. Pablo quiere que el creyente ponga su mirada en la actitud que Cristo tuvo, al despojarse de sí mismo, no se aferró a su Gloria y se hizo hombre. Las relaciones del ser humano redimido deben estar basados en la vida de Cristo. Debe ser modelada su vida a la vida de Cristo.

 La Escatología

En 1:6, 10; 2:16 Pablo describe el día de Cristo como el día de la consumación de la salvación, es decir la segunda venida de Cristo. La teología paulina del “ya pero todavía no” es manifiesta en la carta también. Si bien es cierto los filipenses se jactaban de su ciudadanía romana, en Cristo se debe gozar de la ciudadanía celestial que ya posee (Fil 3:20). Mientras esta en este tiempo ya goza de las bendiciones del Reino pero aun no se completa el gozo, sino hasta el día de Cristo. Las dificultades presentes y las necesidades son parte de la vida cristiana pero la iglesia esta llamada para obtener el premio escatológico final (3:14).

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 Análisis misionero estratégico

 El segundo viaje misionero de Pablo al igual que los otros viajes alcanzó sus objetivos primordiales, que las personas conocieran el mensaje salvífico a través del Evangelio. La vida y pasión de Cristo fue el tema central de su predicación. Las estrategias misioneras de Pablo fueron varias.

  1. Dependencia del Espíritu Santo

En el versículo 6 del capitulo 16 del libro de Hechos, se narra como fue prohibida la llegada de Pablo en Asia, por medio del Espíritu Santo. También dice el texto que se los impidió en Bitinia. A través de una visión se les mandó predicar en Macedonia. Entonces toda expedición misionera debe estar dispuesta por la dependencia al Espíritu Santo. Antes de iniciar el primer viaje misionero fue el mismo Espíritu quien pidió a Pablo y Bernabé para emprender esta travesía.

  1. Iglesia enviadora

La labor misionera debe estar apoyada por una iglesia que lo respalde. En el primer viaje misionera de Pablo la iglesia oró por ellos antes de empezar este recorrido. El trabajo misionero resulta mas difícil llevarlo a cabo sino se cuenta con una iglesia que lo respalde. La iglesia se compromete a orar constantemente por el misionero, se puede y debe comprometer con el sustento económico, y el cuidado pastoral.

  1. Apoyo misionero

Otro aspecto relevante de la labor misionera de Pablo es que generalmente viajaba acompañado. Realizaba la labor misionera pero también discipulaba a quienes lo acompañaban. En el caso de Lucas como se ha dicho pudo ser quien se quedó a cargo de la iglesia de Filipos. Pablo buscó que otras personas se involucraran en el trabajo. Para el caso de los casados su esposa se convierte en apoyo a su labor, pero también se requiere formar equipos de trabajo en la labor misionera. La ayuda fraternal ayuda mucho en esta causa.

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  1. La ubicación de los lugares de reunión

 Conociendo que las personas se reunían en los días de reposo, Pablo fue en búsqueda de ellos. Una estrategia que Pablo empleó fue esa precisamente que los lugares donde predicara estuvieran concurridos. En algunos casos fueron las sinagogas donde Pablo discutía sobre el cumplimiento de la llegada del Mesías. A través de ello muchas personas aceptaron que Jesús era aquel a quien ellos esperaban.

  1. El mensaje es predicado sin restricción

En el primer grupo de personas alcanzadas en Filipo se encontraba Lidia. Y otras mujeres. Es decir que no puede limitarse la predicación a un grupo especifico de personas. Pablo a pesar de ser judío no vio con malos ojos predicarle a aquellas mujeres. De igual manera sucedió con la familia del carcelero que se convirtió durante el incidente en la cárcel. Pablo estaba fijado en predicar el Evangelio y eso hizo. Sin distinción.

  1. Enfrentar las adversidades

La joven endemoniada resultó un problema para Pablo, pero no fue razón para no enfrentarlo. Esto le acarreó mas problemas aparentemente pero no fue así. Le abrió la posibilidad de predicarles a otros como el carcelero y su familia.

  1. Seguimiento a la iglesia

Como se ha dicho se presume que fue Lucas quien se quedó asignado para continuar la labor con la iglesia de Filipo. Un gentil a los gentiles. Una iglesia autóctona guiada por alguien que pudiera identificarse con ellos. Los misioneros pueden plantar iglesias pero es mejor cuando se establecen liderazgos propios de los lugares donde se planta las iglesias.

Cristo murió por los pecadores (2da Parte)

pecadorLa obra de Dios en la vida del pecador

            El amor de Dios por sus enemigos

 El amor es otro de los atributos de Dios. Además de su Santidad la Naturaleza de Dios es el amor. No es que en Él haya amor, Él es amor. No hay otro mas grande que el de Dios. El amor de Dios queda manifiesto en sus acciones hacia sus enemigos. Se patentiza en sus decisiones a favor de quienes no somos sus amigos. Juan 3:16, tan conocido pero a veces tan poco entendido en su forma absoluta nos dice que Dios, quien era nuestro enemigo, nos amó “de tal manera” que fue capaz de entregar a su Hijo, su único hijo, para reconciliarnos con Él. La manera que Dios encontró para reparar la relación rota que había entre Él y nosotros fue a través de entregar en sacrificio a su único Hijo. El amor de Dios se materializa con la muerte de Cristo por los seres humanos. En el pasaje que hemos citado en el encabezado Pablo dice que el propósito de Cristo en su llegada al mundo fue morir por causa de los pecadores. Teológicamente esto se conoce como la expiación de Cristo. “La expiación es la obra que Cristo hizo en su vida y muerte para ganar nuestra salvación”, (Grudem 595).

 Jesús es el precio que Dios pagó por sus enemigos. Ro. 5:8 dice que Cristo cuando aun éramos sus enemigos murió por nosotros. El apóstol Juan dice: En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su hijo en propiciación (sacrificio, sustitución) por nuestros pecados (1Juan 4:10). En el verso anterior Juan dice que en ese sacrificio Dios mostró su amor para con nosotros. Éramos enemigos de Dios por tanta ofensa que habíamos cometido en su contra, ahora este enemigo hizo lo que ningún otro hubiera hecho, desistió del pleito, decidió terminar con el objeto de nuestra enemistad, el pecado, también decidió hacer algo para contentarse con nosotros dándonos una ofrenda de paz, es decir a su Hijo Unigénito, y en lugar de seguir en confrontación decidió amarnos. El amor se demuestra con hechos y Dios lo hizo, nos dio la ofrenda del perdón a través de su hijo. Existe otro elemento que Dios utilizó para romper con la enemistad que teníamos con Él, la justicia.

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 La justicia de Dios aplicada a sus enemigos

 El amor fue lo que motivó a Dios a romper con la guerra que había entre nosotros y Él. Pero también lo fue Su Justicia. De antemano Dios sabía que por nuestra propia voluntad no haríamos nada para reconciliarnos con Él. Que los seres humanos no estábamos pensando o planeando algo para poder terminar con esta enemistad. Y si lo hubiéramos planeado no existía nada creado en este mundo que pudiera ser un presente suficientemente bueno delante de Dios como para aplacar su ira. Por ello Dios en su Justicia y en su amor como hemos visto, decidió terminar con nuestra trifulca. Dios proveyó la ofrenda por amor y por justicia. Todos los intentos que el hombre hubiera intentado y cabe decir que aun muchos intentan a través de sacrificios, de penitencias, y de ritualismos, no son trascendentes delante de los ojos de Dios. Si lo queremos ver en términos jurídicos, ninguna fianza, ningún amparo, ninguna medida sustitutiva hubiera sido argumento suficiente para que esta querella terminara. Dios lo sabía y por eso como Juez justo, a sabiendas de la condena, puso el valor de la multa, y la pagó. La fianza esta pagada, el pleito a terminado. Pero esto no termina ahí, esa es la primera parte de lo que Dios hizo. Porque la Salvación es una obra completa que Dios hace en la vida del pecador. Ahora también Dios atrae al hombre y la mujer pecadora a Cristo, para que a través de Él podamos ser perdonados. ¡oh que Dios tan maravilloso es este! Cristo murió por los pecados de todos los hombres para que puedan ser justificados delante de Dios.

 Cristo murió por los pecadores

 Cristo murió por causa del pecado que había en el mundo y por todos los pecadores del mundo. Si, leíste bien, Cristo murió por todos los pecadores. Murió por los violadores, por los homosexuales, por los adúlteros, mentirosos, fornicarios, por los que gustan ver pornografía, por los que roban, matan, corrompen sus vidas, por los que secuestran, por los narcotraficantes, por los drogadictos, por los alcohólicos, por los fumadores, por los artistas que se casan y se divorcian constantemente, por los que maltratan a sus esposas, sus hijos y sus familiares. Cristo murió por Roxana Baldetti, Otto Pérez Molina, por Manuel Baldizón, por Alejandro Sinibaldi, por Juan Carlos Monzón, murió por todos los políticos que se han corrompido, también por los pandilleros, por los del crimen organizado, por los que han provocado abortos, por los suicidas, por los de Al Qaeda, por los de “La Línea”, por los que abusan de sus esposas, por los que roban tiempo en su trabajo, por los que se llevan material de la oficina, por los que no pagan sus impuestos, por los que explotan a sus trabajadores, por los que creen que no tienen pecados, por los que se justifican, por los criticones, por los que se jactan de su maldad, por los que pagan mordidas, por los que copian en el examen, por los que no son honestos, en fin Cristo murió por todos los pecadores.

En el próximo articulo continuaremos hablando sobre este tema, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Cristo murió por los pecadores (1era. Parte)

Cristo murió por los pecadores

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. (1Timoteo 1:15)

 ¿Qué es el pecado?

Se dice que Dios es Santo, sus estándares son altos, puros, y exigentes, es incomparable su pureza a cualquier cosa que consideremos pura en la tierra. La Esencia de Dios es incontaminada, es totalmente limpia. No existe nada que sea corrompido en Él. Entendiendo esto podemos decir entonces que: “pecado es cualquier desviación grande, mediana, pequeña, minúscula, microscópica que el ser humano haga del estándar de Dios”, o como lo define Wayne Grudem, “el pecado es no conformarse a la ley moral de Dios en acciones, actitudes o naturaleza”, (Wayne Grudem, Teología Sistemática, Pág. 513).

 ¿Qué es ser pecador?

 A partir de estas definiciones podemos decir que: todos los hombres somos pecadores, porque nos hemos desviado completamente de los estándares de Dios. No microscópicamente sino macroscópicamente. Nos hemos desviado porque no nos hemos conformado, amoldado, o adaptado a los estándares morales de Dios. Nuestras acciones y nuestras actitudes reflejan que el pecado impera en nuestras vidas. Esto es porque desde el principio nuestra naturaleza es pecaminosa. Estamos inclinados hacia el pecado. Nuestros actos pecaminosos corresponden a nuestra naturaleza pecaminosa. No estamos buscando a Dios porque no existe justicia en nosotros. El apóstol Pablo es claro al decir en la carta a los romanos, lo siguiente:

 No hay justo, ni aun uno; no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Ro. 3:10b-12).

 En ningún rincón de la tierra puede hallarse ninguna persona que no sea considerada pecadora. Todos somos pecadores delante de los ojos de Dios. De acuerdo a este pasaje no existe una sola persona que sea justa y tampoco existe quien, este buscando a Dios. No puede, ni lo entiende. La Biblia señala claramente que todos nos hemos desviado de los estándares rectos de Dios, no sabemos hacer lo bueno, no sabemos lo que es bueno, no anhelamos lo bueno, todo lo contrario, todos hacemos por naturaleza lo malo. Existen personas que son muy correctas, educadas, que no son problemáticas, o que no roben, que no maten, que incluso le hagan bien a otras personas, pero al igual que cualquier persona tiene áreas oscuras en su vida que no le permiten ser considerado como absolutamente puro. Ejemplifiquémoslo de la siguiente manera: el agua pura, traída de las montañas, de apariencia cristalina, es embotellada bajo altos estándares industriales, pregunto ¿es totalmente pura? No. Porque desde que fue procesada hubo algo que hizo que perdiera su pureza. El contacto con el plástico ya no la hace totalmente pura. El contacto con el medio ambiente, con los químicos de la botella, con los químicos de la pintura etc. la convierten en totalmente pura. Aparentemente es pura pero no lo es. Igual con las personas pueden tener muchos aspectos destacables en su vida, pero no son totalmente puros. No hay justo, no hay ni siquiera uno.

 El efecto del pecado en mi vida

 Por supuesto que el no saber hacer lo bueno, el no anhelar lo bueno, y desviarse de los estándares de Dios, me convierte en un opositor y enemigo de Él. Una persona no puede estar cercano a su enemigo, porque tiene miedo que le haga daño, su presencia lo ofende, lo desprecia, lo repudia, no desea tener cerca a quien no le parece ni un poquito agradable. Considera que sus actitudes, sus acciones son despreciables. Con sus hechos lo ofende. Bueno nosotros somos enemigos de Dios por causa del pecado. A causa de nuestras acciones, actitudes o por nuestra naturaleza pecaminosa somos enemigos de Dios. Nuestras actitudes y acciones constantemente lo desagradan Él. Consecuentemente entonces el pecado, también citando a Pablo nos aleja de Dios. No podemos gozar de la Gloria del Dios Altísimo por nuestra condición pecaminosa, (Ro. 3:23). Estamos destituidos, privados, de poder gozar cualquier Don de Dios a causa del pecado. Volviendo a la figura anterior, ningún enemigo de un Rey, podrá jamás ser convidado a un banquete, a una reunión, que él organice, esto solo esta reservado para los amigos, para los que son afines al Rey. Bueno con Dios no podemos tener convivencia por causa del pecado.

En el próximo articulo continuaremos con este tema, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

EL EFECTO QUE PRODUCE EN MI VIDA LA SANGRE DEL CORDERO PASCUAL


CORDERO DE DIOS

Introducción

La figura que sobre sale en la primera parte del capitulo uno del Evangelio de Juan es: Juan el Bautista. Juan El Bautista fue el último de los profetas, apartado de la sociedad elitista, lejos de la hipocresía y con mucho valor para señalar los pecados que el pueblo cometía. Señaló las injusticias y los excesos de algunos hombres, como el adulterio de Herodes, a quien constantemente le señalaba que no le era lícito estar viviendo con Herodías la mujer de su hermano. Sumergido en su mundo asceta, ermitaño y solitario, Juan constantemente llamaba al arrepentimiento por medio de su predicación, pedía que aquellos que verdaderamente estaban arrepentidos dieran evidencia de ello. Señaló, también, el juicio contra aquellos que se mostraban falsamente piadosos, les aseguró que sobre ellos ya pesaba la condena por no ser genuinos.

 El testimonio de Juan El Bautista

Y así en el capitulo 1, Juan El Bautista aparece dando testimonio sobre la llegada de Jesús (Juan 1:19-27). Él anuncia que en poco tiempo llegará uno que es mayor que él. Ante esta declaración, el Bautista es cuestionado por los sacerdotes y levitas a petición de los fariseos (v.24). Juan no se adjudicó el título de Mesías, por el contrario, afirmó que su bautismo era distinto al bautismo que el Hijo de Dios realizaría (v.26). Además de no adjudicarse el titulo mesiánico, Juan reconoció cual era su posición respecto a Cristo. Él afirmó que Jesús era tan superior a él que ni aun se consideraba digno de desatar la correa de su calzado (v.27).

 La máxima declaración de Juan El Bautista

De todas las verdades que Juan declaró y anunció, la mayor declaración profética que hizo ocurrió en un día en el que hacía lo que acostumbraba hacer todos los días, un día aparentemente normal. Dice la Biblia que un día en el que Juan predicaba y bautizaba en el Río Jordán, de inmediato quedó conmocionado, atónito cuando reconoció al Mesías que se aproximaba a donde él estaba. Sus ojos se le llenaron de regocijo al ver que la profecía finalmente se cumplía. Al verlo Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Con estas palabras Juan anunciaba, primero que Jesús representaba al Cordero Pascual, segundo que quien lo preveía para sacrificio era Dios, y tercero, su efecto sobre la humanidad era limpiarla de pecado.

Juan el Bautista

 Jesús el Cordero Pascual

¿Por qué Jesús es el Cordero Pascual? Recordemos que los corderos eran los animales que se acostumbraba sacrificar en el día de la Pascua judía. La Pascua era una remembranza de lo acontecido en Egipto. Recordaba al pueblo como Dios los había librado de la opresión que vivieron cuando eran esclavos de Faraón. La sangre del cordero rociada en los dinteles y en los postes de las casas donde habitaron sus antepasados fue la que impidió que el ángel de la muerte entrara en sus hogares y matara a los primogénitos de las familias. El cordero que sacrificaban las familias los representó y los cubrió de la maldición que cayó sobre todos los hijos primogénitos de los egipcios. Entonces lo que Juan esta anunciando es que Jesús es el Cordero que Dios sacrificaría a favor del mundo. Jesús es el Cordero Pascual que se sacrificaría a favor de toda la humanidad. En lugar que cada ser humano pecador de la tierra muera, Dios proveyó la ofrenda que evitaría la muerte de la humanidad a causa de su maldad. Jesús es el vicario (sustituto) que Dios da como ofrenda a favor de todo el mundo para reconciliarnos con Él.

 La Sangre del Cordero Pascual nos limpia de pecado

Además Juan anuncia que este Cordero no solo será la ofrenda pascual a favor del mundo sino que también su sacrificio permitirá que los pecados de los seres humanos sean quitados. El apóstol Pablo dice en la carta a los Romanos que: la paga del pecado es muerte (Ro. 6:23a) es decir que la recompensa que los hombres merecen recibir por su condición pecaminosa es la muerte eterna. En la pascua la sangre del cordero sacrificado los libraría de morir físicamente, pero con la Sangre de Cristo la muerte que se evita es, la eterna. Los seres humanos necesitan ser lavados por medio de la Sangre de Cristo para poder tener Vida Eterna. Los pecados de los hombres no se quita con sacrificios humanos, o con ofrendas, o con cualquier clase de obra bien intencionada, solo la Sangre de Cristo nos limpia de pecados. El apóstol Pablo también dice lo siguiente en la Carta a los Romanos.

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús, (Ro. 3:24-26).

 Parafraseando ambos pasajes, el de Juan 1:29 y Romanos 3, diremos: Jesús es el Cordero que Dios proveyó gratuitamente por medio de su infinita Gracia para emancipar a las personas del yugo del pecado. Dios justifica a los pecadores a través de la Sangre que derramó Jesús, el Cordero Pascual, que Dios mismo entregó para sustitución de los hombres. Que en lugar que los seres humanos muriéramos por causa del pecado, Dios entregó a Cristo para sustituirnos a los que creyéramos en Él. La humanidad debe poner su fe en esta sangre derramada para que sus pecados les sean quitados. Dios en su gran amor y paciencia manifiesta su justicia, pasa por alto nuestras faltas, los pecados que cometimos en el pasado para que podamos ver que Él es Justo y que además nos vuelve justos al poner la fe en Cristo su Hijo.

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El amor de Dios es demasiado grande, porque sabiendo que no existe nada que pueda acercarnos a Él, ofrendó el Cordero –perfecto por cierto– que es Su Hijo, lo sacrificó a favor de nosotros, nos limpió de pecado y nos hizo aceptos delante de Él. Finalizó la enemistad que existía entre los pecadores y Él. Pablo dice: Estando ya justificados en la Sangre, por Él seremos salvos de la ira, (Ro. 5:9). ¡Oh que Grande Amor el de Dios Padre! Quien no pide sacrificio sino obediencia. Quien en su infinita Gracia, gratuitamente nos da Vida Eterna por la Fe en Su Hijo, ese es EL EFECTO EN MI VIDA DE LA SANGRE DEL CORDERO PASCUAL.

Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

PREDICANDO CON FIDELIDAD EL EVANGELIO

Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo, (1Co 1:17).

PentecostesEl apóstol Pablo en múltiples pasajes de la Biblia describe acerca del llamado que recibió de parte de Dios. Un llamado con un propósito específico, predicar el Evangelio de Cristo. En el saludo que hace a los corintos Pablo dice sobre su llamado al ministerio de la predicación que fue por la voluntad de Dios, algo que da un parámetro para todos los que deseen emprender en este ministerio tan maravilloso y único. El llamado proviene de Dios, es un llamado para cada persona en especifico y con un propósito especifico. Tal es el caso de Pablo. En la carta a los Romanos Pablo especifica el propósito de ese llamado, escribe lo siguiente: Yo, Pablo, esclavo de Cristo Jesús y elegido por Dios para ser apóstol y enviado a predicar su Buena Noticia (Ro 1:1, NTV). Pablo no fue llamado a bautizar, y tampoco fue llamado a realizar alguna otra tarea especifica, sino que su llamado fue a predicar el Evangelio de Salvación. La Semilla de Fe que se pretende destacar en esta publicación tiene que ver con la calidad de la predicación del Evangelio que se esta realizando en el siglo XXI comparado a partir de cómo Pablo desarrolló este ministerio.

Para empezar la predicación del apóstol Pablo estuvo basada en la sabiduría divina y no en la sabiduría humana, ya que en tiempos de Pablo habían corrientes griegas conocidas como los gnósticos, quienes fundaban sus ideas y sus creencias en el conocimiento filosófico. No comprendían de la misma manera que Pablo la predicación o la exposición de ningún tipo. Pero en el caso de Pablo esta sabiduría provenía del conocimiento de Cristo. Este conocimiento lo podemos entender en dos rutas principalmente.

La primera de estas rutas es el conocimiento experimental con Cristo. Pablo era uno de los principales perseguidores de la iglesia naciente. Fue testigo presencial de la muerte de Esteban, consintiendo su lapidación.  Pero de camino a Damasco siempre buscando detener a los cristianos tuvo su encuentro personal con Cristo, y luego de unos días su vida fue transformada completamente, pasó de ser un perseguidor a un predicador, rápidamente se dio a la tarea de predicar el Evangelio. La segunda ruta tiene que ver con el conocimiento a partir de las Escrituras. Pablo fue discípulo de Gamaliel uno de los principales rabinos de su tiempo, fue destacado en su labor como fariseo, instruido además en una de las principales universidades de su tiempo, la universidad de Tarso. De ahí que su nombre anterior era Saulo de Tarso. Por lo tanto Pablo llenaba a cabalidad las cualidades indispensables para predicar el Evangelio. Ningún predicador puede aventurarse a realizar este ministerio sino tiene un conocimiento personal y bíblico de Cristo.

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Dicen los que saben que uno de los fundamentos importantes para exponer en publico de manera exitosa es manejar el tema que se pretende exponer. Conocer ampliamente sobre lo que se va a hablar.

 Pablo conocía a Cristo tanto presencialmente como escrituralmente. Por eso Pablo decía a los colosenses que el intercedía en oración por ellos: para que fueran alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, (Colosenses 2:2-3). Es decir que quien pretende predicar de Cristo debe conocer a Cristo y de Cristo. La predicación paulina es la que anuncia la cruz de Cristo, mensaje que para los que la rechazan parece ridícula, pero para los que la aceptan es poder de Dios (1Cor 1:18). Este conocimiento del que Pablo habla se comprende de mejor forma en el siguiente pasaje: “Ya que Dios, en su sabio designio, dispuso que el mundo no lo conociera mediante la sabiduría humana, tuvo a bien salvar, mediante la locura de la predicación, a los que creen”. (1Co 1:21, NVI). En conclusión la predicación verdadera está íntimamente ligada con el conocimiento de Cristo de lo contrario son únicamente huecas sutilezas, mera palabrería.

La predicación es uno de los instrumentos que Dios utiliza para engrandecer su obra. Es a través de la predicación que las predicacion de pedropersonas llegan a conocer de Cristo. Por lo tanto se requiere que dicha predicación esté basada específicamente en lo que Dios tiene que decir, no en lo que el predicador quiera. En los capítulos dos al cuatro del libro de Hechos se narra sobre las dos veces que Pedro predicó a la multitud y los frutos que tuvo esa predicación. Los que recibieron las palabras de Pedro se bautizaron y se agregaron a las filas de la iglesia naciente, el número de aquellos fue un aproximado de tres mil personas (Hechos 2:41). La segunda ocasión que lo hizo los resultados fueron aún más sobresalientes pues el número de los que aceptaron su mensaje oscilaba entre los cinco mil. ¿Cuál fue la razón de tales resultados? Que ambos mensajes se basaron estrictamente en la persona de Cristo. Fueron predicaciones cristo-céntricas.

John MacArthur citando a Richard L. Mayhue dice: “La Escritura inequívocamente requiere una proclamación centrada en la voluntad de Dios y en la obligación que tiene la humanidad de obedecer. El patrón expositivo se recomienda a sí mismo, mediante hombres totalmente comprometidos con la Palabra de Dios, como predicación que es fiel a la Biblia”.(John MacArthur, La predicación, trad. Javier A. Quiñones Ortiz, 19).

lobo-1Esta cualidad que se observa en Pablo es desafiante. Invita a que como predicadores estemos procurando constantemente apegarnos a las sagradas escrituras. Estudiándola tal y como se observa en Esdras, pues dice que él: “se había dedicado por completo a estudiar la ley del SEÑOR, a ponerla en práctica y a enseñar sus preceptos y normas a los israelitas”, (Esdras 7:10, NVI). El error mayor que se observa en algunos de los predicadores de este tiempo es que no le han dado el lugar prominente a la Escritura que debe tener. Se ha caído en el error de forzar el texto. Procurando que este apoye alguna de las ideologías de las iglesias. Una de estas es la famosa corriente de la prosperidad, muchos procuran el uso de los textos para motivar el derroche de ofrendas de sus miembros. No pretendo decir que la Biblia no apruebe las ofrendas o el uso de los diezmos pero no es el punto central de la Escritura. Y es en este sentido que muchos han preferido apartarse de la fe porque ven que todas las predicaciones giran en base al dinero.

 FinalmCharles_Haddon_Spurgeon_by_Alexander_Melvilleente diremos que la predicación bíblica no solo consta del estudio del texto, y la oración incesante del predicador sino que también de la preparación adecuada del predicador. En múltiples sentidos, por ejemplo el predicador debe prepara
r su voz, su intelecto, su capacidad de expresión. Charles Spurgeon, el príncipe de los predicadores describe: “Si me es menester predicar el Evangelio, no podré hacer uso sino de mi propia voz. Y por tanto, debo educar mis órganos vocales. No puedo pensar sino con mi propio cerebro, ni sentir sino con mi propio corazón, y en consecuencia, debo cultivar mis facultades intelectuales y emocionales”. (Charles Spurgeon, Discurso a mis estudiantes, 6).

Así que si tu estas inmerso en este santo ministerio de la predicación, recuerda conocer a la Persona de quien vas a hablar, ser fiel a Su Palabra y prepararte constantemente para hacerlo con fidelidad. Me despido como siempre diciéndote: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.