DIOS AUN SIGUE TRABAJANDO EN NOSOTROS

No se con exactitud cuantas veces he sentido que las fuerzas se me terminan. Que aun cuando me he esforzado lo suficiente las cosas no han cambiado. Ya perdí la cuenta del numero de veces en que he atravesado esas etapas en las que las montañas me parecen tan altas, y en donde los caminos escabrosos me parecen tan largos. En donde la carga mas liviana me parece la mas pesada. En donde la densa niebla nubla mi vista y no me deja avanzar ni medio paso mas hacia delante. No es anormal sentirse agotado, aun cuando puedas estar sumergido dentro de la iglesia, pastoreando, o predicando, sirviendo o solo congregándote, las circunstancias de tu vida pueden agotarte grandemente. Al contrario, podemos sentirnos así a pesar de que somos cristianos. Todos podemos caer en esas etapas en las que sentimos que no tenemos la vitalidad necesaria para seguir intentándolo. En las que lo único que deseas es olvidarte por un tiempo de todo y de todos.

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Es por eso que la Biblia me encanta, y me consuela, porque Dios ha dejado testimonios en ella de hombres y mujeres comunes, como tu o como yo, que estaban consagrados a Él y le sirvieron, pero a pesar de ello en algún momento de su vida se sintieron fracasados, desilusionados y deprimidos. Y Dios lo hizo para que tú y yo aprendiéramos de ellos. Para que conociéramos que aun en las peores circunstancias Dios sigue trabajando en nosotros. Cito brevemente dos personajes.

 

El profeta Samuel, enfrentó un momento terrible en su ministerio. Llegada la vejez de Samuel, el pueblo de Israel consideró que era momento de hacer cambios en el liderazgo. Se reunieron para pedirle un rey tal como lo tenían las otras naciones. Ellos le pedían un rey que los juzgara (1S 8:4-5). Puedes imaginar la cara de asombro de Samuel. Todos los años que sirvió fielmente, y ahora simplemente pensaron que era tiempo de hacer cambios sustanciales dentro del pueblo. La Biblia dice que: no agradaron a Samuel aquellas palabras (1S 8:6a). Por supuesto que no. Esto me hace pensar en el numero de trabajadores que dedicaron su vida entera para levantar empresas y llegado el momento les dicen hasta aquí llegaste. Si bien les va algunos, les agradecen su servicio y si no, solo les liquidan lo que les corresponde. Es tan deprimente ser despedido en la vejez porque te preguntas: ¿quién va contratar a un anciano? Y te torturas diciéndote: “tantos años de mi vida ofrecidos a la empresa y así me pagan”. Tampoco es tan diferente en el ministerio. Muchas iglesias hacen a un lado a ministros que entregaron su vida al servicio al Señor cuando estos ya son ancianos.

 

El profeta Elías, después de haber terminado con los profetas de Baal, supo que Jezabel, esposa dElias profetae Acab, deseaba matarlo y huyó a Beerseba, dejó a su criado ahí, y siguió mas lejos, al desierto, y dice la Biblia que: se sentó deb
ajo de un enebro[1]; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy mejor que mis padres. Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido…
(1R 19:3-4a). No te parece increíble ver como un hombre de Dios, exitoso en su ministerio, termine tandeprimido que lo único que desea es morir. No te sorprende ver tan deprimido a Elías después de vencer a los falsos profetas. Pues increíble o no, Elías el profeta de Dios, se sintió de esa manera. Agotado, sin fuerzas para continuar. Sin deseos para seguir intentándolo.

 

Es muy posible que tú que ahora mismo estas leyendo estas palabras, estés iniciando a subir una alta y escabrosa montaña. Que apenas estés comenzando a cruzar un valle de sombra y de muerte en tu vida. O posiblemente estés justo en el medio del ascenso, donde el aire sopla fuerte, en donde te entra la incertidumbre sí debes continuar o sí sería preferible volver atrás. Y que los vientos que están soplándote son contrarios. Pero ten en cuenta que esto no ha terminado.

Porque la gran noticia en todo esto es que Dios aun sigue trabajando con nosotros. Él no se ha dado por vencido, y nunca lo hará. Te dije anteriormente que la Biblia me encantaba porque cuando la leo me anima, me conforta y me consuela. Porque en su contenido Dios formándote puedo encontrar promesas como esta que el apóstol Pablo les escribió a los Filipenses: estoy persuadido o convencido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. En otras palabras Dios aun no ha renunciado a formarte, a trabajar en ti. A fortalecerte en tus debilidades, Dios no ha parado los trabajos de restauración espiritual y emocional en nosotros. Dios no descansa, no se adormita, no se da por vencido. Él aun esta forjando el hombre que tiene en mente. Aun sigue quebrando el barro y dándole una nueva forma. Aun se oyen los martillazos sobre el cincel que Dios esta usando para moldear tu vida a la estatura de la dimensión de Jesucristo. Dios sigue trabajando con cada uno de nosotros porque Él sabe que para el día de Jesucristo debemos presentarnos sin mancha ni arruga.

 

Sé que quizás no soy el único que se haya sentido de esa manera alguna vez en la vida. Pero toma en cuenta esto: “si nunca sufriéramos como podrías alabar a Dios por su Gracia en nosotros. Si no cayéramos como podrías aferrarnos a la mano que Él nos extiende. Si no lloráramos como podría Él limpiarnos los ojos con su manto precioso. Los tiempos difíciles también son necesarios en nuestra vida cristiana porque fortalecen nuestra fe, nos afirman en Cristo y nos hacen madurar espiritualmente. Es exactamente como me dijo recientemente una sabia mujer: que las tormentas mas fuertes son las que preparan a los buenos marineros.

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Ni el profeta Samuel, ni el profeta Elías desistieron de su andar con Dios por estas adversidades en sus vidas. Al contrario, Dios les confortó y les infundió nuevas fuerzas para que continuaran su camino. Dios quiso que el profeta Samuel no se sintiera mal por el rechazo del pueblo y lo consoló con estas palabras: no te han rechazado a ti, sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos, (1S 8:7). Por otro lado a Elías le envió a un ángel dos veces para levantarlo y darle de comer. En la segunda visita el ángel agregó: levántate, y come, porque largo camino te resta (1R 19:7). En otras palabras le dijo: Elías esto aun no termina. Finalmente la restauración de Elías estuvo a cargo del mismo Dios en persona. Pues ese mismo Dios es que el que comenzó una buena obra en ti y la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Así que echa todas tus cargas, tus ansiedades y tus depresiones sobre Él, y Él las llevará con todo gusto. Dios es experto en levantar caídos. En renovar las fuerzas. Es experto en armar corazones despedazados. Si fue capaz de ordenar el caos del universo, puede ordenar todas las áreas de tu vida.

 

Me despido no sin antes decirte: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

[1] Árbol de aproximadamente 20 metros de altura. Copa densa, parecido al ciprés.

Sanando nuestro matrimonio (1era. Parte)

Sabían ustedes que tristemente el adulterio es una de las principales razones por las cuales mas matrimonios se divorcian actualmente dentro de las sociedades modernas. Tanto matrimonios jóvenes como no tan jóvenes se están destruyendo a causa de este terrible problema social, ojo, problema, no solución. El adulterio es un problema que afecta tanto a creyentes como a no creyentes. No discrimina a nadie. Cada día mas hijos también se ven afectados por causa de la infidelidad de uno o ambos de sus padres.

En uno de sus artículos, el pastor y conductor del programa radial: La Familia es Prioridad, el pastor Víctor Súchite pregunta: “¿Sabía usted que según las estadísticas actuales, aproximadamente el 60% de los hombres casados y el 40% de las mujeres casadas le han sido infieles a sus parejas, al menos en una oportunidad (la familia es prioridad, programa radial) escuche bien, al menos en una oportunidad. Es decir que debemos aceptar que el adulterio es un hecho muy común dentro de las familias en el mundo entero.

Cuando analizamos esta pregunta y estas cifras, no es muy difícil decir que, muy probablemente dentro del grupo de lectores de este blog existan personas que han atravesado por tan amarga experiencia, o incluso en este preciso momento estén atravesando un proceso de esta naturaleza, o están ya considerando el divorcio como una de las opciones para resolver dicho problema, o a penas están viviendo una etapa de asimilación tras la confesión de su cónyuge, o bien ya, favorablemente, han iniciado un proceso de restauración matrimonial. Sea el caso que sea, en los próximos artículos abordaremos el adulterio como tema central y nuestro objetivo es poder ayudar a sanar los corazones de aquellos matrimonios que han sido dañados.

sanando el corazón de mi cónyuge

El adulterio, como todos los pecados que el hombre comete, no es un acto que surja de la noche a la mañana. Es mas bien un proceso, en donde todo aquel hombre o mujer sin darse cuenta, o conscientemente, se empieza a exponer a una situación de mucho riesgo hasta que llega el momento en el cual finalmente termina cometiendo pecado. Es por ello que antes de sanar un matrimonio herido, necesitamos conocer tres peligros a los que estamos expuestos como matrimonios actualmente y cuales son las soluciones que la Biblia nos ofrece para evitar caer en tales peligros.

Primer Peligro: FALTA DE VALORACION CONYUGAL

En la vida, tanto hombres como mujeres necesitamos sentirnos valiosos como seres humanos. Necesitamos saber que representamos algo para alguien. Nos gusta saber, por naturaleza que las personas, y en este caso especifico nuestro cónyuge nos valora. Que significamos algo para él o para ella. Que cada acción, actitud, esfuerzo, que hacemos representa algo valioso para nuestra pareja. Gary Chapman, en su libro: Los cinco lenguajes del amor dice que: “Los psicólogos han llegado a la conclusión de que la necesidad de sentirse amado es una de las necesidades primarias del ser humano”. Para una persona es prioritario sentir que alguien lo ama y que lo valora. Desde su niñez busca llamar la atención de sus padres, le gusta que reconozcan sus gracias, incluso sus travesuras. Por ello cuando un nuevo miembro llega a la familia los hermanos mayores se vuelven mas inquietos porque sienten que les están robando atención. Necesitan sentirse apreciados y no que están pasando de moda. Ya que no existe peor situación para una persona que sentirse devaluado. Porque esto los pone en la categoría de inútiles u obsoletos. Le gusta recibir una palmada en el trabajo por su buen desempeño, o aplaudido después de una conferencia. O que le reconocen por ser buen estudiante. En fin, le gusta sentirse valioso.

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Todos en general buscamos ser reconocidos por lo que somos y también, porque no decirlo, por lo que tenemos y hacemos. Es parte de nuestra naturaleza humana. De igual manera en las relaciones sentimentales, desde el noviazgo todos procuramos ganarnos la admiración de nuestra pareja. Tratamos de presentar nuestra mejor imagen delante de ellos, nos esforzamos cada día para que nuestra pareja conozca el lado mas interesante de nosotros. Procuramos que nos vean como personas de bien, que tenemos educación, que somos esforzados, que somos amables, con buenos sentimientos y valores. Jamás queremos que vean nuestro mal genio, o nuestros defectos. Queremos ganarnos el corazón de nuestra pareja a base de nuestros mejores argumentos. Y lo conseguimos. Sin embargo, es triste reconocer que: una vez casados muchas cosas cambian, y una de ellas es la falta de valoración conyugal. Quiero mostrarte dos casos de falta de valoración conyugal:

A. Esfuerzos invisibles.

Una critica que comúnmente hace un esposo hacia su esposa es que ella no trabaja como él. NO RECONOCE QUE: Su esposa a diario lidia con todas las tareas que se deben hacer en casa: como limpiar la casa, ordenarla, lavar ropa, doblar, planchar, si hay niños, cuidarlos. Cocinar. Toda esposa desearía al menos una vez a la semana escuchar que la comida esta deliciosa, que la casa se ve hermosa, o un ramo de rosas que le hagan ver que se le reconoce por todo lo que ha hecho en su duro día de trabajo. Sin embargo este trabajo casi nunca se ve y menos se agradece.

Por otro lado, el esposo, todos los días sale a bregar a la calle. Se esfuerza porque todos los días pueda mantenerse vigente en su trabajo. Se expone a las dificultades y peligros de la calle, con la finalidad de sostener el hogar de una manera agradable. Pero, TAMPOCO SE RECONOCE su esfuerzo. Es casi seguro que de vez en cuando le gustaría escuchar a él también que se le agradece por todo lo que hace día con día para traer el sostenimiento económico de la casa. Si a la esposa le gustaría recibir un ramo de rosas en reconocimiento a su trabajo, al esposo también le gustaría cenar algo especial de vez en cuando por las luchas que sostiene.

reconocimientos invisibles

Nuestros esfuerzos no deberían ser inasibles para nuestro cónyuge. No deberíamos ser ajenos a la necesidad del otro. Pues, al no existir esta clase de valoración dentro del matrimonio, empiezan a formarse grietas dentro de la relación. Se empiezan a formar rupturas y se empieza a dar también paso a los malos pensamientos, o las frustraciones para que entren por esas grietas. Cada espacio se empieza a llenar de ideas y estas ideas se convierten en  pensamientos y luego en palabras. Y palabras que hieren.

La Semillas de Fe para esta situación:

  1. Para el esposo: recordar que en todo momento la Biblia nos manda a amar a nuestra esposa. De la forma en que Cristo amó a la iglesia. Entregándose sacrificialmente a ella. (Ef. 5:25). En este caso amarla significa valorar todo lo que hace para mantener el equilibrio en el hogar. Amarla es reconocer que posiblemente ella antepuso la familia por sus sueños profesionales, o personales, ya que muchas esposas se dedican completamente al hogar. Y lo hizo por amor a él y por amor a Dios. El esposo debe amar a su esposa sin importar que ella ya no tenga todo el tiempo de antes para arreglarse para su visita. Debe amarla aun cuando halla días donde no se vea deslumbrante. Debe amarla por cada detalle que llevan su sello dentro de la casa.
  2. Para la esposa: someterse a su esposo. Es decir, subyugarse a él. Respetando la posición que Cristo estableció para él dentro del matrimonio. Subyugarse es entender que su esposo es su cabeza. Es el hombre que merece no solo su respeto sino su admiración. Cada mujer que ve a su esposo como se esfuerza por traer el sustento a casa lo respeta. Nunca menosprecia lo que hace, sea un albañil, agricultor, vendedor de periódicos, sea lo que sea, porque lo importante es que lucha todos los días por que a la familia nunca le falte el alimento en la mesa.
  3. Para ambos: Recordar que: El amor no se comporta con rudeza (1Cor. 13:5a). No se deben menospreciar uno al otro, sino mas bien motivarse, incentivarse, exhortarse para que juntos puedan salir adelante. Que siempre existan palabras de halago, de valoración, tal y como cuando eran novios.

Continuaremos en el siguiente articulo, mientras tanto, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

¿Realmente valdrá la pena lo que estoy haciendo?

No recuerdo cuando fue la ultima noche que había estado al pie de la cama de alguno de mis tres hijos, cuidándolos, observándolos, velando por ellos, por causa de alguna enfermedad que padecieren. Realmente no lo recuerdo, es mas no me recordaba lo difícil que es para Sebastián, el menor de los tres (hoy enfermo), tomarse la medicina, tragarse una simple pastilla, y menos me recordaba cuando había sido la ultima vez que lo había ayudado para que se la tomara. Sin duda alguna la ausencia me ha pasado facturas muy altas. Me ha hecho ajeno a muchas de sus necesidades, y no hablo solo de las necesidades económicas, o materiales, sino las necesidades paternales. Mis hijos han vivido grandes momentos, malos también, duros, tristes, alegres, divertidos, de derrota y de triunfo, y yo me he perdido muchos de ellos. Y es por ello que me cuestiono, me hago esta pregunta: ¿Realmente valdrá la pena lo que hago?

dia del padre

Porque cuando veo que ciertamente he alcanzado algunas de mis metas, cuando veo que alcanzado ciertos logros, también veo que he sacrificado la estancia con mis hijos, la convivencia, la unión, y la amistad. He pagado un precio muy alto, y del cual todavía tengo mis dudas sobre sí realmente ha valido la pena. Lo peor de todo es que estoy seguro que si les preguntara a mis hijos si hubieran preferido tener menos comodidades pero un padre menos ausente la respuesta seria contundente: preferimos un padre cerca que todo lo que nos has podido regalar, o comprar. Y cuando se la respuesta también se llena de lagrimas mis ojos y la garganta se empieza a anudar de tristeza y dolor, porque veo que han sufrido mis hijos y yo me he perdido de momentos irepetibles de sus vidas. Se que no puedo volver atrás el tiempo, que por mas que llore o lamente, mis hijos no volverán a balbucear su primera palabra, o gatear para alcanzar un juguete, o a llenarse la cara de frijoles al comer. Se que no puedo volver el tiempo atrás, se que no puedo regresar, para reparar todo el daño hecho, y quisiera poder hacerlo con la experiencia que hoy tengo para no volver a equivocarme, pero sencillamente, no puedo.

 Reconozco que ser padre es una gran experiencia pero también es una gran responsabilidad, y como hombres siempre deberíamos estar preguntándonos si lo que hacemos vale mas que lo que nuestros hijos necesitan. Porque trabajamos, luchamos, soportamos en nuestros trabajos por llevar el sostén material, nos graduamos de la U, luchamos por alcanzar los mejores puestos en las empresas, o tener un negocio mas grande, sin darnos cuenta que en ese esfuerzo también dejamos a un lado lo que ellos realmente quieren y necesitan, amor y atención. Porque si no lo sabías, padre joven, ellos no quieren un padre cansado, no quieren un padre enojado, regañón, un padre que solo tenga su hogar como un hotel, no quieren a un hombre que los ignore toda la noche, sino mas bien ellos desean, o mejor dicho necesitan a un compañero de juegos, un bailarín, un contador de historias, un arquitecto que les construya torres de legos, necesitan un ingeniero de carreteras que les construya las autopistas para sus carritos. Necesitan al doctor que vele sus sueños, al guardia que les de seguridad en las noches, al maestro que les repase sus lecciones del colegio. Necesitan al pastor que les ayude con sus primeras oraciones y le explique como se debe leer la Biblia y les enseñe cual es el camino que los dirija a Dios. Necesitan al amigo, al confidente, al artista, al poeta, al sabelotodo ambulante, al diccionario, al matemático, al científico e historiador, al narrador de cuentos. Ellos necesitan a un padre mas que a un capitalista que solo aporte dinero a casa.

padre co lego

Por ello hoy al escribir estas palabras, no me resultó tan difícil, no tuve que leer y re leer antes de publicar, porque lo hice con toda sinceridad, desde lo profundo de mi ser, y también lo estoy escribiendo con mucho dolor, porque lo estoy haciendo desde mi experiencia personal.

A la vez estoy escribiendo con mucha gratitud, porque a pesar que no he estado en todos los momentos de la vida de mis hijos aun cuento con su admiración, con su respeto, su desesperación por verme, aun los dos varones quieren ser ingenieros como yo, aun la niña, mi niña, siente el gusto de sentarse cerca de mi para que la acaricie, aun cuando les he fallado en las promesas que les he hecho, siguen creyendo en mi, aun cuando los he lastimado con mi ausencia siguen amándome y aun cuando ha pasado días sin verlos siguen extrañándome, sorprendiéndome con sus logros y llenándome de regalos, sonrisas, besos, abrazos y muestras de ternura.

Creo que aunque no ha sido todas las horas que ellos desearían, han valorado los tiempos de calidad que hemos vivido. Han valorado las horas en las que nos reunimos alrededor de una mesa para jugar bancopoli, o en las que tiramos colchones en el piso y vemos películas, o las horas en las que bromeamos tanto que no paramos de reír. O en la que armamos algo de la nada para poder compartir tiempo, o en esos días que salimos a un lugar para comer. Han valorado que mis manos cuando los rodean les están diciendo cuanto los amo. Han valorado las veces que hemos hablado sobre el regalo de 15 años o los consejos después de una ruptura con la novia. Han valorado que siga luchando por amor a ellos.

 Sinceramente puedo decir que soy un hombre completamente agradecido con Dios por mis tres hijos. Y por esa gran mujer que los ha guiado en mi ausencia, la que siempre ha logrado que ellos me vean como el mejor papa del mundo. Y por lo maravillosos que son mis tres pequeñitos aunque ya estén grandes. Mi consejo es que: si eres un papá joven, piensa bien, si lo que estas haciendo o estés pensando empezar a hacer vale mas la pena que el tiempo que podrías compartir con tus hijos porque cuando te vengas a dar cuenta y quieras pasar mas tiempo con ellos podría ser demasiado tarde. Y recuerda, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.