La Salvación es un Regalo de Dios (conclusión).

Continuando con la serie: La Salvación es un Regalo de Dios, hablaremos sobre el agente divino de la salvación es decir Dios. Abordaremos el tema de la Gracia y La Fe. Además explicaremos que la salvación no se obtiene por ningún mérito propio o por obras como menciona Pablo, para finalmente concluir con el tema abordado. Para un mejor comprensión ver los artículos anteriores.

gracia

La salvación por Gracia divina

Esta porción ofrece sin lugar a dudas nuevamente una revelación maravillosa respecto al carácter de Dios. Pablo, muestra a través de estos dos versos, una clara explicación de lo que Dios es capaz de hacer solo por el puro afecto de su voluntad. Por ellos se ha analizar cada verso con sumo cuidado para lograr un mejor entendimiento de lo que Pablo esta revelando de Dios.

Dios es el agente de la Salvación

En el verso 8 Pablo dice: 8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Ya en el verso 5 Pablo había introducido esta expresión. Por gracia sois salvos. Ahora, Pablo ha de conectar lo dicho en vs. 6 y 7, a través de una palabra que explica o da la razón del cómo el hombre ha pasado de muerte a vida. Y de dónde provino tal bendición, así como también, explicará quién es el autor de gran majestuosa obra. Hay cuatro palabras teológicas que son clave en este pasaje: gracia, salvación, fe y don. Y son clave y teológicas porque son los elementos que explican la obra salvífica de Dios. Revelan como es Dios respecto a lo que ha planeado aun desde la fundación del mundo para los seres humanos.

La Gracia de Dios

“La Gracia es la causa y la razón de la salvación, Pablo destaca aquí que todo lo alcanzado en la experiencia de la salvación y la salvación misma es solamente por la Gracia de Dios”.[1] Existen otros pasajes paralelos a este que hablan acerca de la salvación por la Gracia. Uno de ellos es Hechos 15:11, Lucas dice: antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. Tito 2:11 dice: porque por la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, en 3:7 siempre en Tito, Pablo dice: para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Cada pasaje a excepción de las palabras de Pedro en Hechos 15, registra la teología paulina con respecto a la Gracia como los agentes de la Salvación. La razón por la que se hace énfasis en este punto es porque se pretende señalar que la Salvación es una obra absoluta de Dios. El Salmo 3:8 dice: la salvación es de Jehová, la salvación esta vinculada con la Gracia. De principio a fin. En Génesis 3:15, Dios ya advertía sobre la simiente de la mujer que habría de vencer sobre la muerte.

“En todo el proceso desde la dotación del Salvador, en el cumplimiento del tiempo (Jn. 3:16; Ga. 4.4; 1Pe. 1:18-20), pasando por la ejecución del sacrificio expiatorio por el pecado en la Cruz, luego el llamamiento a salvación, la regeneración espiritual y la glorificación final de los redimidos, está comprendido en un todo procedente de la Gracia (Ro. 8:28-30)”. [2]

En la segunda carta a Timoteo, Pablo dice: quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. John MacArthur comenta: “Dios diseñó soberanamente la salvación; la inicia, sostiene y completa soberanamente. Él nos ha perdonado, justificado y librado del pecado y de Satanás, de la muerte y del infierno. En todo sentido y en todo tiempo –pasado, presente y futuro – Dios es nuestro Salvador”.[3]

Por medio de la fe

El Evangelio de Juan revela el propósito por el cual fue escrito: pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y  para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Es por ello que otra de las palabras teológicas clave es la Fe. La Fe es el instrumento para alcanzar la salvación. Instrumento es como el medio, no la causa. Es pues la Fe en cristo lo que asegura la Salvación. Creer que Cristo es el hijo de Dios, el Mesías esperado. Pero no es creer de forma somera, sino de todo corazón. Ro. 10:10 dice: porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. En Juan 3:15 dice: para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.  Fe es creer. Todo aquel que escucha el mensaje esta siendo llamado a creer. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Ro.10:17). Es imposible para el hombre que no cree alcanzar la Salvación. Porque todo hombre que no cree ya ha sido condenado, (Jn. 5:24). Así una vez mas puede observarse que el proceso salvífico proviene de Dios, porque sí la fe llega por oír la Palabra de Dios, entonces es Dios el que convence a todo individuo de pecado por medio de Su Santo Espíritu. “La fe tiene una naturaleza adhesiva, vincula al creyente con aquel que es objeto de su fe. La salvación no es el resultado de creer ciertas ideas o de tomar una decisión de carácter emocional, sino de ser unido a Cristo”.[4]

 Es don de Dios

No de vosotros dice Pablo, ni la fe, ni la salvación proviene del corazón humano sino que proviene del amor de Dios. Es un Don divino. El Don debe entenderse como una dadiva, un regalo que Dios da, un donativo, o una entrega que parte del corazón de Dios. Pablo en Ro. 6:23 hace el contraste entre lo que se obtiene como pago por el pecado y lo que se recibe como regalo de parte de Dios, dice: porque la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor Nuestro. “Por definición una dadiva es algo gratuito, pero a fin de evitar que alguien subestimara la magnitud de la gracia de Dios, Pablo habla de la dádiva de Dios”[5], para concluir esta sección entonces: la salvación es que la salvación es un regalo de Dios, por medio de la Gracia, es decir por medio de algo por lo cual no trabajas ni haces nada para merecer sino que es Dios quien lo desea hacer. El Don de Dios es solo un motivo por el cual cada día el creyente debe estar agradecido, sujeto a Su Voluntad y perseverando por cada día ser más como Cristo. Esto abre el análisis del verso 9.

La salvación no es por obras

            Obras humanas

Esta sección se vuelve menos complicada habiendo explicado el verso 8. Pablo dice que la Salvación es dada por Dios, pero 9no por obras, para que nadie se gloríe. Pareciera hasta de más este verso porque pareciera que el verso anterior fue demasiado claro, sin embargo, el v.9 solo viene a enfatizar el argumento de Pablo para dejar muy en claro que el hombre no tiene ni la posibilidad de presumir que pudo hacer algo en el proceso de la Salvación. Cuando Pablo expresa que la salvación no es por obras, esta diciendo que ni las obras que se hacen para cumplir la Ley, para el caso de los creyentes que provenían de ese contexto, ni las obras que podían hacer los gentiles en sus rituales anteriores, podrían salvarlos. Generalmente una persona cuando hace mas esfuerzo en una tarea busca ser reconocida. Ese reconocimiento lo lleva a sentirse orgulloso de lo que ha hecho. Como un atleta que busca ser el mejor para ser reconocido de todos. En el tema de la Salvación Pablo esta diciendo que el hombre no tiene nada de que gloriarse porque nada ha hecho para salvarse, y todo lo que pudo hacer, le hubiera servido.

Nadie puede hacer lo bueno

Las obras de una persona no regenerada son por naturaleza mala, incapaces de salvarlo, por eso Pablo cita en Ro. 3, el Salmo 14 que dice: no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. No hay una sola persona que en su condición de maldad sea capaz de pensar en hacer algo lo suficientemente sustancial para conseguir que Dios lo perdone. Las obras, o esfuerzos humanos nunca iban a poder posicionarlo delante de Dios, o llevarlo a ser coheredero con Cristo. Muy probablemente sí el hombre tuviera el deseo de hacer algo para alcanzar su salvación, la misma soberbia que en él existe lo llevaría a la jactancia. En 1Cor 1:27-31, Pablo dice que Dios escogió tanto a débiles como a viles y menospreciados para avergonzar a los sabios, a los fuertes, con la finalidad que nadie se gloríe, y si es que acaso quiera o desee un creyente jactarse de algo, que lo haga pero en el Señor. Otros pasajes similares en el contexto remoto de la Biblia, son el del Evangelio de Lucas, Jesús les dijo a sus discípulos: pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos, (Lucas 10:20).

Y también en Deut. 7 Dios le dice a la nación de Israel que los escogió: no por ser vosotros mas que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el mas insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de faraón rey de Egipto, (Deut. 7:7:8), en el capitulo 9, hace énfasis a esto: no piense en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja delante de ti. No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, (Deut. 9:4-5a). Nunca se trata de lo que el hombre pueda hacer, siempre es por lo que Dios quiere hacer. No es como se ha visto, por su justicia, o por ser mejores o mas capaces es que Dios toma a una persona sino porque Él así lo desea. Tiene misericordia de quien desea tenerla.

Conclusiones finales

La Salvación no puede ganarse por medio de sacrificios, o rituales, por bondad, buenos deseos, ni por medio de rituales religiosos, o por medio de penitencias, la Salvación es en lo absoluto un proceso que Dios lleva a cabo de principio a fin. Dios da a cada uno según Él desea. Si alguno quiere ir en pos de Cristo, debe negarse así mismo, renunciar a su ego, su soberbia. Creer en Cristo, poner su absoluta confianza en Él, y permanecer unido a Él. Pues la fe en Él, lo hace participe de sus bendiciones.

Dios salva, sin necesidad alguna de que el hombre se esfuerce, Él da, provee para cambiar de un estado de muerte espiritual a uno de vida, y vida en abundancia. Pasar de un estado a otro puede alcanzarse por medio de Cristo. Él es el camino al Padre, el único camino. La Salvación es definitiva desde que una persona pone su fe en Cristo, desde ahí ha pasado de muerte a vida. De ahí, solo queda dejar atrás el pecado, vivir en santidad y esperar la glorificación futura. La salvación fue consumada por Cristo en el pasado, pero sus efectos siguen estando vigentes en el presente y así mismo en el futuro. Aunque una persona puede jactarse de sus méritos propios, Pablo deja en claro que el hombre no debe jactarse de nada, y si lo hace debería hacerlo del tipo de comunión que tiene con Dios.

[1] Samuel Pérez Millos, Comentario exegético al griego del Nuevo Testametno: Efesios, (Editorial Clíe: Barcelona, España), 149.

[2] Ibíd. 149.

[3] John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: 2Timoteo, (Editorial Portavoz: Grand Rapids, Michigan, 2012), 30.

[4]Klyne Snodgrass, Comentario de Efesios, Trad. Pedro L. Gómez, (Editorial Vida: Miami, Florida, 2009), 130.

[5] John MacArthur, Romanos, 397.

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La Salvación es un Regalo de Dios (2da Parte)

En este articulo retomamos la serie que iniciamos hace ya tres años y consideramos pertinente retomarla. De antemano mil disculpas y desde ya les comento que estaremos publicándola completa en los próximos días. La Serie de Artículos se titula: La Salvación es un Regalo de Dios, fundamentada en lo escrito por Pablo en la carta a los Efesios, específicamente en el capitulo 2. Para una mejor comprensión de esta segunda parte, les pediría a nuestros lectores ver La salvación es un regalo de Dios (1era Parte).

En este articulo, se abordarán asuntos como: el nuevo estado de vida espiritual que una persona adquiere cuando ha puesto su fe en Jesucristo y es Salvo. Conoceremos dos atributos morales de Dios, La Misericordia y Su Amor. Y finalmente conoceremos que posición ocupa el creyente en su nuevo estado de Gracia.  E

El nuevo estado de vida espiritual

El contraste entre las dos naturalezas se encuentra en el  2:4-5, Pablo escribe: pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), primero hay que destacar del v.4, dos atributos de Dios que el apóstol Pablo señala. Y en segundo lugar, la circunstancia en las cuales muestra Dios estos atributos.

Dios es rico en misericordia y gran amor

La naturaleza o esencia de Dios esta constituida por lo que Él es, no por lo que Él hace, es lo que distingue a Dios, de lo que esta compuesto, es parte de su Ser, de todo aquello que Él posee en sí mismo. Millard Erickson define los atributos de Dios así: “Cuando hablamos de los atributos de Dios, nos referimos a las cualidades de Dios que constituyen lo que es, las características mismas de su naturaleza… Los atributos son cualidades de la Divinidad en su conjunto”.[1] Entre los atributos, de Dios, están los atributos morales[2]. Uno de ellos es es Su Misericordia y otro Su gran amor. Esta misericordia va dirigida a aquellos que están en condiciones de aflicción, angustia, dificultad, o como los dice en el pasaje, aun en la peor de las circunstancias como la muerte espiritual, Dios muestra su misericordia.

 En cuanto al amor como otro atributo moral de Dios, puede decirse que: “Dios se da enteramente a nosotros, el amor como entrega de sí mismo para beneficio de otros. Este atributo de dios muestra que es parte de su naturaleza dar de sí mismo a fin de dar bendición o bien a otros”.[3] Dios se entregó plenamente cuando entregó a Jesucristo. Juan 3:16, la cita por excelencia lo dice: de tal manera amó Dios al mundo, que entregó a su hijo, con el superlativo, de tal manera, puede entenderse que ese amor es incalculable. Es un amor que refleja desinterés hacia algo en particular e interés por un mundo caído. ”En el judaísmo rara vez (o nunca) se hablaba de que Dios amara al mundo aparte de Israel. Dios desea alcanzar este mundo por medio, su hijo. Afirmar que el amor de Dios se extiende mas allá de los limites raciales o nacionales es una idea singularmente cristiana”.[4] Y pudiera agregarse, singularmente maravillosa.

En el contexto paralelo, el apóstol Pablo, dijo en Romanos 5:8:  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun  pecadores, Cristo murió por nosotros. A lo cual John MacArthur comenta: “Esa clase de amor inmerecido y abnegado está por completo fuera de la comprensión humana, pero ese es el amor que el Dios justo e infinitamente santo tuvo para con nosotros siendo aun pecadores”[5] Dios por medio de Cristo ha dado vida a los pecadores. La primera mención de la salvación por Gracia, aparece al final del v.5 y será comentada en párrafos posteriores.

Dios lleva al pecador a una nueva posición

Los vs. 6-7 son la muestra de un estado distinto del creyente en una época presente y posterior a la muerte espiritual. Pablo dice: 6Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con Él en regiones celestes, Ahora es necesario preguntar ¿a qué se refiere Pablo con la resurrección con Cristo? la respuesta estriba en el hecho de considerar el estado espiritual en el cual se encuentra una persona antes de Jesús y que la resurrección es el nuevo nacimiento espiritual con Cristo. El hombre como se ha dicho estaba muerto, pero la unión con Cristo, el acercamiento por medio de la cruz de Cristo, le da vida. Lo resucita a una nueva clase de vida. Justo en el momento que recibe la salvación su estado espiritual cambia. Muere al pecado y resucita a la justicia de Dios. Por ello, es imposible que el hombre que ha sido salvo pueda continuar viviendo como antes cuando estaba muerto en sus delitos.

Al mismo tiempo, ya en el presente el creyente disfruta de las bendiciones espirituales que están en los lugares celestiales. Es decir en la esfera en donde Dios se encuentra, donde todas la bendiciones están reservadas para el que es salvo. Pablo dice: Si, pues, habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios (Col. 3:1). Pongan la mirada en aquellas promesas maravillosas que aguardan por ustedes. Y si bien es cierto que hay promesas que han sido dadas ya, otras serán dadas en tiempos postreros. William Hendriksen comenta: “No recibimos toda esta gloria de una sola vez. Sin embargo, el derecho a recibirla en forma plena está asegurado y la nueva vida ya se ha iniciado”.[6] Según el v.7, Dios lo hace: 7para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramo sobre nosotros en Cristo Jesús. El propósito de Dios dar a conocer Su Gracia, para que por medio de Su Iglesia se revele su incomparable riqueza. Es la iglesia el exponente principal de toda esa bondad divina. El Evangelio revela a Jesucristo, quien a su vez muestra al Padre, el creyente revela la acción de Cristo por el amor del Padre. La eternidad será fiel testigo de la gran bondad de Dios que fue derramada sobre los creyentes.

Entonces, habiendo visto que existen dos estados espirituales para cada ser humano, antes y después de Cristo, es decir que sin Cristo los seres humanos están muertos, completamente lejos de Dios, siendo gobernados por el reino de las tinieblas, dominados y esclavizados al pecado, siguiendo sus propias pasiones, pero, ya en Cristo, hay un nuevo estado de vida espiritual. Dios se lo concede a través de su Misericordia y Su gran Amor, dos de sus atributos morales que goce en el presente de grandes bendiciones y que muchas otras aguardan para el día de la resurrección final. Además se vio que la posición del creyente cambia. Pasa del reino de las tinieblas al Reino de Dios. Y, por lo tanto la forma de vida, su actitud, su conducta debe estar basada a su nuevo estado de vida. Ahora puede explicarse y entenderse lo que significa la salvación por Gracia divina. Y, cómo es Dios quien se encarga de realizarla, como Dios muestra cuán grandes y ricas bondades tiene para cada creyente.

[1] Ibíd. 289.

[2] Wayne Grüdem, Teología sistematica, (Editorial Vida: Miami, Florida, 2007), 206.

[3] Ibíd. 205.

[4] Gary M. Burge, Juan: comentarios bíblicos con aplicación, (Editorial Vida: Miami, Florida, 2011), 111.

[5] John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Romanos, Trad. John Alfredo Bernal, (Editorial Portavoz: Grand Rapids, Michigan, 2010), 326-7.

[6] William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento: Efesios, (Gran Rapids Michigan: Libros Desafío, 1984), 93.

 

PONER A DIOS EN PRIMER LUGAR SIEMPRE TRAE RECOMPENSAS

En cierta ocasión un intérprete de la Ley le  preguntó al Señor Jesucristo: ¿Cuál era el principal mandamiento? Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento”, agregó el Señor (Mt 22:37-38).  De más está decirlo pero en todos los ambientes cristianos esta afirmación es muy conocida. Ahora bien, la experiencia nos muestra que a pesar de saberlo pocos verdaderamente lo ponemos en práctica, pues hay un dicho popular que reza: del dicho al hecho hay mucho trecho. Hay una gran distancia entre decirlo y vivirlo. Hablar no cuesta nada, hacer las cosas es lo verdaderamente complicado.

Decir: “amo a Dios por encima de todo lo demás” suena bonito, pero hacerlo es algo totalmente distinto. Cantamos: “te amo más que a mi vida”, pero pensándolo bien, ¿verdaderamente es así? Poner a Dios por encima de mi propio ego, por encima de mis gustos, mis ambiciones, mis pasiones, mi familia, mi trabajo, mis amigos, eso sí que es amarlo. Eso sí refleja que Cristo es el Señor de mi vida y que por encima de todo amo a Dios.

En la vida se nos presentan oportunidades donde debemos mostrar si eso es una realidad propia o si son solo frases trilladas. Por ejemplo, la “viuda de Sarepta”. Ella vivía precariamente. Dice la Biblia que además de ser viuda, tenía un hijo. Aunque no hay una descripción precisa, suponemos que su hijo era apenas un niño porque dependía de su madre. Lo cierto es que apenas sobrevivían. Además, por aquellos días no había llovido por mandato de Dios a causa de la idolatría del pueblo. Elías le declaró al rey Acab: vive el Señor, Dios de Israel, que ciertamente no habrá rocío de lluvia en estos años, sino por la palabra de mi boca”(1Re 17:1). Y así fue, dejó de llover por mucho tiempo, y como era de esperarse esto afectó cultivos, ganados, todo. La economía de los más pobres se vio afectada severamente a causa de la insensatez del gobernante en turno y los que le antecedieron.

Después de esto, Elías el profeta, estuvo un tiempo viviendo cerca del arroyo de Querit al oriente del Río Jordán. Ahí dice la Biblia que: cuervos lo alimentaban con pan y carne durante la mañana y la tarde (1Re 17:5-6). Fue hasta que el arroyo se secó que Elías nuevamente tuvo que mudarse a otro sitio. Dios le dijo que fuera a Sarepta, y que allí una viuda se encargaría de su sustento (1Re 17:9). Obedientemente dice en el v 10 que Elías hizo lo que Dios le mandó.

Y aquí entra en escena la tan conocida “viuda de Sarepta”. Cuando Elías se presentó con ella le dijo: “Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba. Cuando ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Pero ella respondió: vive el Señor tu Dios, que no tengo pan, sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy recogiendo unos trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que comamos y muramos” (1Re 17:10-12). Si se musicalizara esta escena al estilo Hollywood seguramente oiríamos las notas de un violín triste y sombrío mientras ella le describe al profeta la desgracia en la que se encontraba. Puedo ver además al profeta Elías sintiendo gran compasión por aquella mujer mientras ésta le describía su situación. Quizás pensó, aquí no habrá pan y carne como lo hubo antes, pero estoy seguro que confiaba en lo que Dios le había dicho: “yo he mandado a una viuda de allí que te sustente” (1Re 9b).

Dice v.13: Entonces Elías le dijo: “No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu hijo”. Si el profeta hubiera dicho solamente esto, estoy seguro que aquella mujer y nosotros también diríamos dentro de sí: “este profeta como que no me entendió, le estoy diciendo que ya no queda más que solo para una ración y me está pidiendo que le haga a él y luego que le prepare a mi hijo, ¿de dónde quiere que saque para todos?”. Pero bendito Dios que nos da las Semillas de Fe suficientes para que nosotros al igual que la viuda no tengamos temor pues dice v. 14 que él le dijo: “Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se acabará la harina en la tinaja ni se agotará el aceite en la vasija, hasta el día en que el Señor mande lluvia sobre la faz de la tierra”. En ese momento la música del violín ya no se hubiera escuchado más. Casi imagino que se oiría una orquesta entera in crescendo triunfalista.

Fue en este preciso momento que aquella triste mujer tenía que tomar una decisión, debía decidir si ponía en primer lugar a Dios o no. Debía decidir si le creía al profeta o simplemente cocinaba, comía ella y su hijo y moría. Era ellos o el profeta de Dios. Al fin de al cabo él nunca se presentó como el profeta de Dios, posiblemente ella lo reconoció por su vestidura, pero, ella pudo dudar de sus palabras. Sin embargo, dice el v.15a que ella hizo: “conforme a las palabras de Elías”. En otras palabras, ella puso a Dios en primer lugar. Ella decidió creer que Dios cumpliría su promesa. Ella pudo pensar: así como ya no llovió por boca del profeta, así mismo la comida no escasearía en mi casa.

Dice la segunda parte del v.15 y el v.16, que: “ella, el profeta, y su hijo  comieron por muchos días. La harina de la tinaja no se acabó ni se agotó el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio de Elías”. A este parte, seguramente la música que le pondríamos seria, un coro de ángeles dando gloria a Dios. La mujer puso en primer lugar a Dios y esto trajo recompensas. Dios fue primero que ella y su hijo y Dios la premió.

Quiero sembrar algunas Semillas de Fe en tu corazón.

  1. Humildad. Elías humildemente le pidió a la mujer que le sustentara. Vimos que cuando Elías llegó le dijo dos veces a la mujer: “te ruego me des agua” y “te ruego también que me traigas pan”. Pese a ser el hombre de Dios, profeta de Dios, no llegó imponente, no llegó soberbio, no llegó exigente con aquella mujer. Fue de manera sencilla, humilde a pedirle que lo alimentara. Si tú eres un misionero, un pastor, un siervo del Señor, aprende a pedir a tu iglesia enviadora, o a tus ofrendantes o a tu grey, con humildad. Nunca te impongas ante ellos o les exijas, porque recuerda que Dios es quien te envía y Dios es quien te sustenta.

 

  1. Obediencia. Elías sufrió las consecuencias de la falta de lluvia. Y aunque parecía inverosímil dos veces Dios le mostró que Él estaba en control de las cosas. Lo envió al arrollo y lo sustentó. Lo envió a Sarepta y también lo sustentó. Elias obedeció porque creía en Dios, confiaba en Él. Dios era primero que él mismo. No renegó porque lo envió a lugares incomodos, con personas extrañas, al contrario, obedeció al Señor todo el tiempo. De igual manera la mujer obedeció la voz del profeta. Hizo las cosas “conforme” a lo que le pidió. Si Dios está hablando a tu vida en este tiempo, y a ti te parece extraño lo que Él habla, no preguntes, solo obedece. Ni Elías ni la mujer cuestionaron las ordenes, y Dios los recompensó.

 

  1. Fe. Se necesita fe para creer que no llovió porque Elías lo dijo. Se necesita fe para creer que cuervos alimentaron a Elías con pan y carne. Se necesita fe para creer que Dios sustentaría la casa de aquella mujer. Se necesita fe para creer que las tinajas de harina y aceite no escaseaban. Se necesita fe para creer que Dios cumple todas sus promesas. No sé si por este tiempo te has estado cuestionando, si has estado dudando, si estas atravesando circunstancias donde estas cuestionando tu fe, pero yo te animo a que no dudes, Dios es el mismo de ayer, de hoy y lo será por la eternidad. Si Dios hizo maravillas antes, también las hará hoy de acuerdo a su voluntad.

 

  1. Soberanía. La viuda de Sarepta no tenía idea de lo que Dios había planeado para ella. No imaginaba que Dios había trazado un plan donde probaría si ella en verdad lo amaba más que a nadie en el mundo. Quizá ella estuvo orando por muchos días a causa de su necesidad, quizá Dios vio su desesperación, quizá Dios pensó hoy responderé a la súplica de esta mujer, en verdad no lo sé, pero lo que sí sé es que Dios le anticipó a Elías que ella lo sustentaría. Él ya sabía que habría de hacer. Lo mismo te digo a ti, hoy al igual que aquella mujer, al igual que Job, no sabes lo que Dios está planeando en el cielo para tu vida. No sabes que ha preparado Dios. No sabes como Dios probará tu fe. No sabes que está ocurriendo en la mente y en el corazón de Dios, pero lo que si debes saber que aun cuando tú lo desconozcas Dios es soberano por encima de todo, y que sus caminos son perfectos. Que sus planes son distintos a los tuyos. Sus planes son de bien y no de mal.

 

  1. Trabajo. Dios recompensó la fe de la viuda proveyéndole el sustento. Sin embargo dice el v.14 al final que Dios los sostendría hasta que la sequía terminara. Significa entonces que volvería llover y ella volvería a trabajar. Durante toda la crisis Dios la sostendría pero luego que terminara ella debía volver al trabajo. Debía seguir siendo la que sostendría a su hijo. Debía seguir esforzándose por sostener su casa. Me encanta Dios, porque sabe cómo buen Padre que debemos esforzarnos por nuestro sostenimiento. Como lo dijo el apóstol Pablo, “bueno es que no coma el que no trabaja”.

 

  1. Dios primero. Amar a Dios por encima de todo es fácil decirlo, vivirlo es totalmente distinto. Elías amó a Dios por encima de él mismo, fue obediente pese a las circunstancias adveras. La viuda también lo amó más que a ella misma y que a su propio hijo, dicho sea de paso, algo que no tan fácilmente puede hacer una madre. Pues sus hijos son su corazón mismo. Pero así lo hicieron. La experiencia con Dios nos lleva a que mostremos si es Él quien ocupa el primer lugar en nuestro corazón o no como lo hicieron ellos. Mi exhortación es a que pongamos al Señor como el centro de nuestra vida y todo lo demás vendrá por añadidura.

 

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

DE ESTE LADO DE LA ETERNIDAD

Introducción

El concepto teológico: “el ya pero todavía no” clarifica en gran manera la realidad a la que estamos expuestos como pueblo de Dios. Nos expone cual es nuestro estatus como seguidores de Cristo de este lado de la eternidad. Nos pone de manifiesto cuales son las bendiciones que hoy hemos alcanzado y cuales aun todavía no podemos disfrutar. Sin embargo no todos los círculos evangélicos parecen comprenderlo y algunos ni siquiera lo conocen. De esa cuenta es que se escuchan demasiados sermones carentes de verdad bíblica y con el enfoque incorrecto. Dando a los oidores falsas presunciones producto de malas interpretaciones.

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El Reino de Dios inaugurado

La entrada de Cristo en la escena terrenal además de cumplimiento profético trajo también esperanza salvífica. Jesús abrió el telón a una nueva era cuando anunciaba: “El reino de Dios se ha acercado, arrepentíos y creed en el evangelio” (Mr 1:15). De ahí en adelante la gran mayoría de sus discursos estuvieron basados en este tema. Sus parábolas, el cumplimiento profético como ya se ha dicho anteriormente se vieron envueltos bajo esta premisa: Dios esta cerca de su pueblo y de aquellos que estén dispuestos a depositar su fe en el Hijo de Dios.

La presencia de Jesús en la tierra abrió una puerta y mostró el camino que conduce a la comunión entre Dios y los seres humanos. Ahora ya no limitada solo para el pueblo judío, sino para todo aquel que en el Cree. Ahora, esto es precisamente lo que los teólogos llaman “el ya”. Es decir “ya” podemos gozar de las múltiples bendiciones que conlleva pertenecer al reino celestial. Podemos disfrutar de reconciliación con Dios, podemos tener una conversación abierta y sincera con Él. Podemos confiar en su cuidado, y gozar de su presencia en nuestros corazones porque ahora Él habita en nuestros corazones por medio del Santo Espíritu. Sabemos que en todas nuestras debilidades Él intercede por nosotros. Esas son de las grandes bendiciones que da pertenecer a ese Reino. O en palabras del Apóstol Pablo: ser ciudadano del Reino.

Lo ilustro así: como guatemalteco si deseo viajar a cualquier país mis beneficios son limitados. Si viajo a México por ejemplo, no puedo disfrutar de los mismos privilegios que un ciudadano mexicano. De la misma forma con un estadounidense. Aun si estoy en suelo americano, si camino por sus calles, aun si alquilara o comprara una casa por naturaleza no puedo tener las mismas garantías a menos claro esta, que me convierta en un ciudadano americano. De esa misma manera, cuando no conocía Cristo no pertenecía a su familia, aun siendo criatura de Dios no era ciudadano del Reino. Fue mas bien, hasta que decidí recibir el regalo de la salvación, arrepintiéndome de mis pecados y haciendo de Jesús mi Señor. Hasta ese momento entonces “ya” puedo contar con algunos de los beneficios o bendiciones anteriormente descritos. Pero ese “ya” me remite a este lado de la eternidad. En otras palabras disfruto desde el día que paso a formar parte de los hijos del Reino pero no de todo lo que Dios da.

Viviendo en un mundo caído

Como expuse anteriormente, el Reino de Dios se ha inaugurado, hemos entrado a una nueva dimensión de vida. Sin embargo “todavía” no hemos alcanzado la plenitud de lo que Dios ha preparado para sus hijos. Lo explico así: la llegada de Jesús trajo muchos cumplimientos, trajo muchas bendiciones –aclaro que esto es para sus seguidores– pero hay circunstancias que todavía tenemos que afrontar mientras estemos de este lado de la eternidad. Quiere decir que “ya he sido perdonado” pero “todavía” tengo que seguir siendo perfeccionado. Porque “todavía” hay áreas de mi vida que no han sido plenamente resueltas. “Todavía” mentimos, “todavía” pecamos, “todavía” nos enfermamos, “todavía” sufrimos, “todavía” lloramos, “todavía” nos preocupamos, “todavía” lamentamos la perdida de un ser querido. “Ya” somos del reino pero “todavía” no hemos alcanzado la plenitud de todas las bendiciones. Pertenecemos al Reino pero “todavía” estamos sufriendo de las consecuencias del mudo caído en el cual vivimos.

Es tal como si un escultor tenga programado abrir una exposición de sus obras. Tiene una fecha establecida. Mientras eso llega esta trabajando en sus esculturas. No puede abrir antes porque aun no esta listo. Sus obras están inconclusas. “ya” tiene fecha pero “todavía” no ha llegado el cumplimiento. En otras palabras, cada cristiano de este lado de la eternidad es una obra en proceso porque Dios ”todavía” esta perfeccionando. Todavía esta afinando la buena obra que empezó en nosotros y la culminará hasta el día de Jesucristo” (Fil 1:6). Disfruta “ya” de la comunión con Dios pero “todavía” no disfruta de la plenitud de esa bendición que será alcanzada hasta que esté en su presencia.

Las falsas predicaciones

En los prolegómenos dije que comprender este concepto del “ya” pero “todavía no” clarifica cual es el estatus en el que nos encontramos como seguidores comprometidos de Cristo. Porque al tenerlo claro, nos protegemos de falsas predicaciones. Nos protegemos de esa mentira que cada día escuchamos con mas frecuencia y rápidamente se esta propagando, esa que dice que: “Dios nos quiere sanos, Dios nos quiere felices, Dios nos quiere victoriosos, Dios nos quiere millonarios, Dios nos quiere libres del dolor, Dios no quiere que enfrentemos el luto, etc.”. Pero siempre cuando escucho afirmaciones así me pregunto: Si Dios quisiera en verdad todo eso, ¿Qué sentido tendría ir al cielo? ¿Qué sentido tendría que Cristo se haya ido a preparar moradas para nosotros? ¿Qué sentido tiene la Biblia diga: El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas” (Ap 21:4-5)?

En el cielo todas las cosas serán hechas nuevas, y lo que hoy experimentamos en este lado de la eternidad no tienen comparación alguna con lo que experimentaremos en el cielo. Por ello es verdad que a Dios no le place ver el dolor del ser humano y por eso planeó antes de la creación del mundo que su Hijo viniera a este mundo, inaugurara su Reino y trajera salvación y vida eterna para sus hijos. Pero vamos en un proceso salvífico y perfeccionador, vamos avanzando hacia la meta donde nos espera un galardón preparado por Dios. Mientras eso llega nos toca enfrentar las diversas circunstancias de la vida, pero no solos porque tenemos la certeza “que Dios está con nosotros”.

Por tanto no nos dejemos llevar por esas falsedades que exponen los comerciantes de la fe, pues por dichas afirmaciones hay personas que prefieren abandonar la iglesia al ver que las falsas promesas hechas no alcanzan cumplimiento. Creámosle a Dios y a Su Palabra pero sobre todo comprendamos que es Soberano sobre todas las cosas y si Él quiere podemos sanar, podemos alcanzar múltiples bendiciones, porque ya pertenecemos al Reino de Su Amado Hijo. Y si debemos enfrentarlas hagámoslo con gozo para la Gloria de Su Nombre.

Me despido como siempre diciéndote: HAZ TU LO POSIBLE Y DEJA QUE DIOS HAGA LO IMPOSIBLE.

 

¿Aun no lo comprenden?

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El apóstol Pablo fue muy tajante con los gálatas al darse cuenta que rápidamente habían dejado de lado sus enseñanzas para volver nuevamente a la observación de las practicas judías. Los llamó insensatos –por decirlo alguna manera ligera– por haber dejado de lado el sacrificio de Cristo por volver a las obras de la Ley. Pablo no comprendía cómo era posible que ellos prefirieran volver a La Ley y abandonar la FE en Cristo Jesús. Al observar tal asombro de Pablo, automáticamente mi mente me remonta a los días del éxodo.  El pueblo De Dios actuando y pensando de la misma manera. Constantemente deseaban volver a Egipto donde fueron duramente esclavizados, donde prácticamente no conocían ni un poco lo que significa libertad. Su anhelo era volver atrás cuando se enfrentaban a lo que no entendían. Tengo que decir que desde este lado de la historia las cosas parecen simples pero en las sandalias de ellos por supuesto que no lo fue. Ellos no comprendían los planes De Dios para sus vidas. No lograban ver el mañana en la tierra prometida porque no creían a Dios. Veían solamente su realidad presente. Nunca entendieron que el desierto era una escuela para ellos.

En una devocional leía acerca de unos arboles que estaban encerrados en una cúpula de vidrio en un desierto y que aun sin estar con viento se habían caído, y que la conclusión de los científicos fue que su poca resistencia se debía a que nunca fueron sometidos a vientos fuertes. No desarrollaron resistencia porque nunca experimentaron una fuerza que los ayudara a desarrollarla. Eso era el desierto la fuerza que los ayudaría a desarrollar resistencia a las dificultades. Y sobre todo les ayudaría a desarrollar su Fe en Dios.

Sumado a que el pueblo de Israel no comprendía lo que Dios hacía porque no se habían podido desprender de la mentalidad de esclavos. Vivieron tantos años en esa condición que no entendían que ahora la Gracia De Dios se encargaba de ellos. Cuando debían recoger Maná o codornices, siempre querían acaparar mas de lo que debían, porque su mentalidad de esclavos no les permitía ver que todos los días Dios se encargaría de ellos. Los esclavos reciben raciones ocasionalmente, los hijos De Dios se sostienen de la provisión del Padre. Entonces, gálatas, judíos o cualquier ser humano siempre va preferir irse a la segura, a lo que puede ver, a lo que puede palpar, como reza un refrán “lo comido es lo seguro”. De ahí que prefiere erigir imágenes de barro, de yeso, de metal, porque le resultan mas fácil adorar lo que ve. Pero en Dios las cosas son diferentes, no por gusto en tres pasajes distintos se escribió “El justo vivirá por la fe”. Y Pablo se lo enseñó a los corintios “porque por fe andamos y no por vista”.

Pero repito, de este lado de la historia las cosas parecen simples pero en las sandalias de ellos por supuesto que no lo fue. Ellos no comprendían los planes De Dios para sus vidas. Como tampoco hoy día muchos no lo reconocen. Dios obra en nuestras vidas aun sin nosotros darnos cuenta, sin notarlo. Él esta trabajando en silencio, esta puliendo nuestras aristas mas agudas. Dios no piensa dejar a sus hijos,  y existe mucha evidencia para demostrarlo. Me remito a dos versículos nada mas. En el AT siempre en el éxodo del pueblo, dice en Números 9 y 10 que la nube y la columna de fuego representaban la presencia De Dios, y que nadie se movía si Ella no lo hacía, y que no se apartaba de ellos en ningún momento. Entonces Dios nunca los dejó solos pese a ellos mismos. En el NT Jesus prometió la llegada del Espíritu Santo para que permaneciera con nosotros. Y un extra: El nombre del Hijo De Dios es Emanuel que significa Dios con nosotros.

Entonces antes de dar un paso atrás y abandonar este precioso camino, antes de volver al vomito como lo hace el perro, antes de volver a revolcarte en el fango como lo hace el cerdo que ha sido limpiado, piensa que solo en Cristo hay libertad. Piensa que solo por medio del poder del Espíritu Santo podemos disfrutar de la verdadera libertad. Y sobre todo meditemos en lo que Pedro le dijo a Jesús, ¿a quién iremos? tu tienes palabras de vida eterna (Jn 6:68).

Me despido diciendo, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

MOISES, UN ANTES Y UN DESPUES

Para quienes me conocen no les resultará extraño leer un articulo mío que hable de Moisés. Y no les extraña porque saben que él es uno de mis tres personajes favoritos de la Biblia. El primero, por supuesto es Jesús, el segundo es Moisés y el tercero es Pablo, en ese orden. Al igual que otros personajes bíblicos Moisés fue un hombre ordinario, al que Dios transformó en un hombre extraordinario. Hay un antes y un después en la vida de Moisés, tal y como la hubo en Abraham, Jacob, David, Jeremías, los discípulos, Pablo y otros más. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre él y el resto? Bueno, para mí es simple, Moisés pasó mucho tiempo en comunión con Dios. Tuvo una línea de comunicación directa y constante con el Señor. Fue un diálogo continuo entre ambos. Hablaban por asuntos grandes como por asuntos pequeños.

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Me encanta que caminaran uno al lado de otro. Que Dios le revelara todos sus planes, que lo usara como medio para anunciarle sus planes al Pueblo. Que cada vez que Moisés quisiera hablar con Él no hacía cita previa, sino que simplemente llegaba al punto de encuentro que establecieron, es decir, al Tabernáculo de Reunión. Me encanta que en cada tribulación, problema o necesidad, Moisés sabía hacia donde volver la mirada. Sabía a quien recurrir, no dudaba ni por un segundo sobre quien se encargaría de resolverlo todo.

Su relación fue tan estrecha que llevó a Moisés de ser un hombre iracundo a un hombre pacifico. Moisés se convirtió en un hombre manso, una cualidad significativa e imprescindible delante de los ojos de Dios, Moisés era el hombre mas manso sobre la faz de la tierra (Nm 12:3), humilde (Biblia de Las Américas). Fue precisamente por esta virtud que Dios dijo de él: en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen del Señor, (Nm 12:7). Es decir, Dios dejó muy en claro que la relación que tenía con Moisés, una en la cuál Dios sabía que podría hablar abiertamente con él y Moisés tendría la capacidad, la madurez, y el discernimiento para comprender la voz de Dios.

Mientras que el pueblo observaba cuando Dios se reunía con Moisés en el Tabernáculo y evitaba escuchar Su Voz, Moisés pasaba días enteros a solas con Él. Para Moisés pasar cuarenta días a solas con Dios no tenían ningún valor significativo, Él sabía que estar delante de la presencia de Dios era mas sublime y mas satisfactorio que cualquier manjar suculento. Sabía que no era una carga estar cerca de Dios, escuchándole, y contemplándole.

Para comprender los sentimientos de Moisés en la presencia de Dios debemos recurrir a las palabras del apóstol Pablo quien dijo: pero todo lo que era para mí ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aun más, yo estimo como perdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo (Fil 3:7-8). Ahora ¿cómo llego a esta conclusión? Porque Moisés confiaba ciegamente en Dios. Aun cuando al inició dudó y se intentó excusar, se convenció de cada palabra que salió del corazón de Dios. Moisés le creyó a Dios.

El autor de Hebreos nos lo confirma al decir: Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes de ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa (He 11:24-26). Moisés descansó en Dios a tal grado que no podía imaginar cómo mas valioso lo terrenal antes que la presencia de Dios.

Hubo un antes y un después en la vida de Moisés, del hombre temeroso y asombrado que se encontró con Dios en aquella zarza al hombre a quien le resplandecía el rostro por pasar días con Dios, no quedaba mas que el recuerdo escrito en el Pentateuco. El encuentro con la zarza fue sorpresivo, el encuentro en el Monte Santo era habitual. Moisés fue transformado, pasó de ser torpe de lengua a ser el profeta de Dios. Pasó de ser un hombre tímido a un hombre valiente que derrotó a los enemigos de Dios. Pasó de ser un hombre que intentaba resolver los problemas por sí mismo a ser un hombre que dependía de Dios todo el tiempo. Moisés dejó de buscar su propia gloria por buscar la Gloria de Dios.

el rostro de Moisés

Moisés no impartió su propias justicia sino que se dejó guiar por la Justicia de Dios. Dejó de condenar para interceder, aun cuando el pueblo era injusto. Después del encuentro en la zarza, Moisés aprendió a sentir como Dios sentía. Llegó a saber cuanto le dolía a Dios ver la incredulidad del pueblo, la frialdad, el negativismo, la insolencia y la capacidad de olvidar que tuvieron. Moisés sintió lo que Dios sentía al ver como el Pueblo rápidamente se iba en pos de dioses falsos, dioses ficticios. Supo lo que Dios experimentaba al ver a un pueblo desagradecido. Entonces ¿qué espero al escribir este resumen muy breve sobre el antes y después de la vida de Moisés? Sembrar al menos tres Semillas de Fe en ti.

Primera Semilla de Fe: Deseo que tengas un encuentro personal con Jesús.

Todo cambió en la vida de Moisés desde el día que Dios se le apareció. A partir de ahí como hemos visto ya nada fue igual. Hubieron cambios significativos en la vida de aquel hombre. Lo mismo deseo para quienes aun no han tenido ese encuentro particular con Dios. Que lo busquen mientras puede ser hallado. Sin importar la condición espiritual en la que hoy estás, mi oración es que te encuentres con Dios cara a cara. Moisés asesinó a un hombre y era un fugitivo, a pesar de ello Dios lo llamó y lo utilizó. Lo mismo puede hacer con cada ser humano que se arrepiente.

Segunda Semilla de Fe: Deseo que mantengas una comunión intima con Jesús.

Lo que marca la diferencia entre ser seguidor de Jesús y ser seguidor de una religión es la forma en la que nos relacionamos con Jesús. Porque si bien es cierto que dentro de una determinada religión tu debes llevar a cabo muchos rituales, hacer muchos méritos, y estar inmerso en miles de actividades, en el cristianismo lo único que necesitas es tener una comunión intima con Jesús. No necesitas hacer mil cosas para tener comunión con tu Señor, al contrario, necesitas tener comunión con tu Señor para llevar a cabo mil cosas. Moisés intentó salvar a su gente por la fuerza, lo cual fue inútil. Luego, tuvo una comunión intima con Dios y fue capaz de liberar a su pueblo y conducirlo hacia la tierra prometida. Primero es la comunión y luego es la acción. De esa cuenta, mi deseo es que mantengamos una comunión constante con Dios, que le busquemos en oración, en tiempos de paz como en tiempos de angustia, en todo momento. No por necesidad, ni por costumbre, sino porque hemos comprendido que es mejor pasar a solas con Él cada día. Porque hemos llegado a entender que es mejor a su lado que lejos de Él. Porque hemos comprendido que la satisfacción de las cosas terrenales son buenas pero la satisfacción que dan las bendiciones celestiales son inimaginables.

Tercera Semilla de Fe: Deseo que cada día te parezcas mas a Jesús.

La meta de cada cristiano es ser como Jesús. Parecerse a Él, vivir como Él vivió, andar como Él anduvo. Hacer lo que Él hizo. Hablar como Él, ser como Él. Y para lograrlo lo que debemos hacer es dejar que día a día Dios nos vaya transformando. Entre mas lo busquemos, entre mas caminemos con Él, entre mas anhelemos su presencia en nuestra vida, entre mas nos sujetemos a sus mandamientos, entre mas nos dirijamos hacia Él, mas nos pareceremos a Él. Nuestro rostro reflejará la gloria de Dios, seremos luz en medio de la oscuridad, seremos como luminares y viviremos como hijos de luz. Todos los días debemos dejar que la luz de la Palabra de Dios nos inunde y que la Guía del Espíritu Santo nos dirija hacia donde Él quiera que vayamos. Debemos doblar nuestras rodillas y hablar con Dios siempre. Solo así nos pareceremos más a Jesús.

Termino diciendo, que esos dos encuentros de Moisés con Dios en la zarza y luego en el Monte Santo circulan en mi mente una y otra y otra vez. No dejan de impactarme porque marcan un antes y un después en la vida de Moisés. Muestran que los años que Moisés caminó con Dios tuvieron un efecto en su vida extraordinario. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que recibió los Mandamientos de Dios en el monte Santo. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que debía cubrir su rostro ante sus hermanos, gracias a que la presencia de Dios estaba con él.

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

CORAZONES DE DIAMANTE

Introducción

Los diamantes son sin lugar a dudas una de las piedras mas preciosas y mas costosas que existen en la faz de la tierra. Su valor las hace muy codiciables. Su valor es tan alto que hasta le ha costado la muerte, tanto a las personas que las extraen como a quienes las comercian e incluso a quienes los poseen. El diamante es una piedra singular. Por su belleza y valor es la piedra que usan la mayoría de los anillos que se les entregan a las novias. Algunos originales, otros imitación, pero sirve como símbolo de un compromiso en una pareja. Porque su valor representa que el compromiso es de mucho valor también. En cualquiera de sus formas o tamaños, los diamantes son bien remunerados.

La dureza del diamante

Pero no solo esa es la característica de los diamantes. También son reconocidos por ser el material natural mas duro que existe en la faz de la tierra. No hay ningún material mas duro que los diamantes. Mientras que hay materiales que con las uñas pueden ser rallados el diamante solo puede ser rallado por otro diamante. La dureza no es mas que la fuerza que los materiales oponen para ser penetrados, o desgastados, rallados o para ser cortados. El científico Friedrich Mohs estableció una escala para ubicar la dureza de los materiales, datando que el diamante es el mas duro de todos los materiales. También el geólogo austriaco August Karl Rosiwal determinó que el diamante es el elemento mineral que mas resiste a la penetración, desgaste, ralladura, o al corte. Es impresionante que un mineral que puede ser tan bello también posea esta particularidad de ser el material mas duro que existe.

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La dureza del corazón

El corazón del ser humano se parece a los diamantes. Porque por un lado puede irradiar belleza, por el otro también puede ser muy duro. Yo y estoy seguro que tu también, has escuchado la expresión: “que corazón mas bello el que tiene esa persona”. Y también hemos escuchado decir: “esa persona es de duro corazón”. Si, el corazón puede ser o muy bello o muy duro. En la Biblia hay un pasaje que me hizo reflexionar en esta característica del corazón. El profeta Zacarías escribió de parte de Dios: Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon los oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír La Ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos (Zac 7:11,12). El contraste que el profeta hacía con estas palabras era que el pueblo había escuchado que Dios mandaba a que hicieran lo recto delante de sus ojos, que hicieran juicios de acuerdo a la verdad, que hicieran misericordia y fueron piadosos con sus hermanos; que no oprimieran a las viudas, ni a los huérfanos, tampoco al extranjero y a los pobres. Dios les pedía que no albergaran sentimientos malos en contra de su prójimo (Zac 7:8,11). Sin embargo como hemos leído, el pueblo no quiso escuchar. No prestó atención a las palabras de Dios. lejos de recibir en obediencia lo que Dios mandaba: dice que pusieron su corazón como diamante. ¿Entiendes por qué digo que los corazones pueden ser bellos pero también pueden ser duros como los diamantes?

Las consecuencias para un corazón endurecido

El pueblo de Israel tuvo la oportunidad de escuchar a un buen número de hombres que Dios levantó en aquellos tiempos. Jehová de los ejércitos los puso para que anunciaran palabras de arrepentimiento a Su pueblo. Estos profetas verdaderos eran los encargados de llamar a la cordura al pueblo. Les declaraban las palabras de La Ley, y les afirmaban que si obedecían a la voz de Dios, todo el tiempo recibirían Su favor. Pero de no hacerlo así también recibirían juicio divino. –A manera de paréntesis, enfatizo, ‘profetas verdaderos’ porque ellos si hablaban de parte de Dios, lo cual difiere abismalmente con los que hoy día se auto proclaman profetas y no anuncian nada mas que lo que las personas quieren oír.– Sin embargo –para continuar– el pueblo le volvió la espalda a Dios y no quisieron oír. Su corazón no permitía que la Palabra de Dios impactara en ellos. No porque no fuera poderosa sino porque ellos no deseaban escucharla. Nada peor que un corazón endurecido. Bien describió el apóstol Pablo en la carta a los romanos: Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios (Ro 2:5).

Cada que el pueblo de Dios se negaba a escuchar las demandas de los profetas, mas se acercaban al cumplimiento del juicio divino. A veces cuando leemos someramente la Biblia pensamos que Dios es injusto y condena a la ligera al ser humano. Pero nada mas lejos de la verdad. Dios es paciente, tardo para airarse, grande en misericordia. Y anuncia lo que está por venir con mucho tiempo de antelación para dar oportunidad que las personas se arrepientan. Sin embargo, como dice Pablo, por la dureza de un corazón que no se arrepiente de sus malas obras, el ser humano va acumulando mas elementos que lo condenarán el día que Dios estableció para juzgar al mundo entero. Para un corazón duro y no arrepentido solo puede haber ira divina.

Las consecuencias son serias, y no son injustas, insisto en ello. Porque Dios no quiere que nadie se pierda, pero el hombre decide tomar caminos que le parecen agradables pero son caminos que los llevan a la muerte. Cada que alguien insiste en permanecer lejos de Dios acumula juicio sobre él.

Déjame mostrarte brevemente un ejemplo de un hombre que decidió oponerse a Dios y cuales fueron las consecuencias de sus acciones.

Faraón

El libro de Éxodo nos cuenta como Dios mandó Moisés para que liberara al pueblo de Israel. Le dijo a Moisés y a Aarón su hermano, que se presentaran delante del faraón y le dijeran que debía dejar ir al pueblo para que ofreciera sacrificio a Dios en el desierto. Sin embargo y pese a que pudieron salir el faraón tenían endurecido el corazón. Dios había dicho a Moisés que la empresa sería difícil porque Él mismo Dios endurecería el corazón de faraón (Éx 4:21). Y así fue, Dios multiplicó sus señales y sus maravillas delante de faraón pero este no entendió. No hizo caso a la voz de Dios y sufrió. Nueve plagas en verdad abrumadoras azotaron a Egipto y la décima fue en verdad aun mas dolorosa, pues todos los primogénitos de la tierra egipcia murieron, por supuesto, incluido el primogénito de faraón. Aun así , el faraón solo entendió parcialmente. Porque dejó ir al pueblo, pero luego intentó arremeter contra ellos nuevamente. De la misma manera también pagó las consecuencias cuando sucumbió con su ejercito en las aguas del Mar Rojo.

Similares consecuencias sufrieron otros personajes que decidieron resistirse al impacto de la voz de Dios. El pueblo de Israel se dividió. El reino del norte fue cautivo por los asirios y jamás volvieron a la tierra prometida. Y el reino del sur, como dice Zacarías fue esparcido con torbellino a naciones extrañas. La profecía encontró cumplimiento cuando Babilonia los exilió. Siempre que decidimos oponernos a la voz de Dios las consecuencias son devastadoras. Por la gran dureza de su corazón, –dijo Zacarías– convirtieron en desierto la tierra deseable (Zac 7:14b). Es decir toda la bendición que Dios les entregó desapareció por negarse a escuchar Su Palabra.

El impacto de la Palabra de Dios

Hemos dicho que solo un diamante es capaz de afectar a otro diamante. Es decir para tallar algo duro, solo algo igual, o mas duro puede lograrlo. Lo que intento decir es que la Palabra bendita de Dios es mas bella que los diamantes y mas poderosa también. Solo ella es capaz de quebrantar al corazón mas duro. Quiero usar una de las metáforas descritas por Jeremías para respaldar lo que digo. Dios le dijo a Jeremías: ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? (Je 23:29). En otras palabras dice Dios que su Palabra tiene suficiente poder para romper cualquier piedra por mas dura que sea. Aun puede quebrantar los corazones mas endurecidos que existen. Dios a través de la Biblia nos puede doblegar. No hay nada que esa bendita Palabra no pueda traspasar. Por ello el escritor de Hebreos la comparó con una espada de doble filo. Él dijo: la Palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas (He 4:12,13).

Semillas de Fe

Entonces, ¿que debemos hacer?

La primer Semilla de Fe que quiero sembrar en ti es esta:

Escucha la Palabra de Dios pero hazlo creyendo

Dice también el escritor de Hebreos que a los antiguos no les aprovechó escuchar a Dios porque no acompañaron con fe lo que oían (He 4:2). Era como Jesús dijo: el que tenga oídos que oiga (Mt 11:15), crean lo que Dios tiene que decir, para que el Espiritu Santo los convenza de pecado, arrepentirse y así no acumular mas ira para el día venidero. Así como también para hacer de Jesús su Señor y Salvador. Su Juez Justo y su abogado.

La segunda Semilla de Fe es:

Ora para que Dios no permita que tu corazón sea endurecido

Nada mas lamentable que un corazón de diamante. El autor de Hebreos cuenta que el pueblo endureció su corazón ante Dios y como consecuencia Dios juró que toda aquella generación no entraría en su reposo (He 4:3). Dice también ahí que el reposo no era un reposo temporal sino eterno. Entiendes, las consecuencias para un corazón endurecido como hemos visto son severas. Por ello, mi invitación es que todos los días oremos para que nuestro corazón sea sensible a la voz de Dios. Que escuchemos lo que debe decirnos porque al hacerlo viviremos con gozo y paz en nuestro corazón. Y un corazón alegre, hermosea el rostro, y agrego, lo convierte en un rostro mas hermoso que un diamante.