PONER A DIOS EN PRIMER LUGAR SIEMPRE TRAE RECOMPENSAS

En cierta ocasión un intérprete de la Ley le  preguntó al Señor Jesucristo: ¿Cuál era el principal mandamiento? Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento”, agregó el Señor (Mt 22:37-38).  De más está decirlo pero en todos los ambientes cristianos esta afirmación es muy conocida. Ahora bien, la experiencia nos muestra que a pesar de saberlo pocos verdaderamente lo ponemos en práctica, pues hay un dicho popular que reza: del dicho al hecho hay mucho trecho. Hay una gran distancia entre decirlo y vivirlo. Hablar no cuesta nada, hacer las cosas es lo verdaderamente complicado.

Decir: “amo a Dios por encima de todo lo demás” suena bonito, pero hacerlo es algo totalmente distinto. Cantamos: “te amo más que a mi vida”, pero pensándolo bien, ¿verdaderamente es así? Poner a Dios por encima de mi propio ego, por encima de mis gustos, mis ambiciones, mis pasiones, mi familia, mi trabajo, mis amigos, eso sí que es amarlo. Eso sí refleja que Cristo es el Señor de mi vida y que por encima de todo amo a Dios.

En la vida se nos presentan oportunidades donde debemos mostrar si eso es una realidad propia o si son solo frases trilladas. Por ejemplo, la “viuda de Sarepta”. Ella vivía precariamente. Dice la Biblia que además de ser viuda, tenía un hijo. Aunque no hay una descripción precisa, suponemos que su hijo era apenas un niño porque dependía de su madre. Lo cierto es que apenas sobrevivían. Además, por aquellos días no había llovido por mandato de Dios a causa de la idolatría del pueblo. Elías le declaró al rey Acab: vive el Señor, Dios de Israel, que ciertamente no habrá rocío de lluvia en estos años, sino por la palabra de mi boca”(1Re 17:1). Y así fue, dejó de llover por mucho tiempo, y como era de esperarse esto afectó cultivos, ganados, todo. La economía de los más pobres se vio afectada severamente a causa de la insensatez del gobernante en turno y los que le antecedieron.

Después de esto, Elías el profeta, estuvo un tiempo viviendo cerca del arroyo de Querit al oriente del Río Jordán. Ahí dice la Biblia que: cuervos lo alimentaban con pan y carne durante la mañana y la tarde (1Re 17:5-6). Fue hasta que el arroyo se secó que Elías nuevamente tuvo que mudarse a otro sitio. Dios le dijo que fuera a Sarepta, y que allí una viuda se encargaría de su sustento (1Re 17:9). Obedientemente dice en el v 10 que Elías hizo lo que Dios le mandó.

Y aquí entra en escena la tan conocida “viuda de Sarepta”. Cuando Elías se presentó con ella le dijo: “Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba. Cuando ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Pero ella respondió: vive el Señor tu Dios, que no tengo pan, sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy recogiendo unos trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que comamos y muramos” (1Re 17:10-12). Si se musicalizara esta escena al estilo Hollywood seguramente oiríamos las notas de un violín triste y sombrío mientras ella le describe al profeta la desgracia en la que se encontraba. Puedo ver además al profeta Elías sintiendo gran compasión por aquella mujer mientras ésta le describía su situación. Quizás pensó, aquí no habrá pan y carne como lo hubo antes, pero estoy seguro que confiaba en lo que Dios le había dicho: “yo he mandado a una viuda de allí que te sustente” (1Re 9b).

Dice v.13: Entonces Elías le dijo: “No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu hijo”. Si el profeta hubiera dicho solamente esto, estoy seguro que aquella mujer y nosotros también diríamos dentro de sí: “este profeta como que no me entendió, le estoy diciendo que ya no queda más que solo para una ración y me está pidiendo que le haga a él y luego que le prepare a mi hijo, ¿de dónde quiere que saque para todos?”. Pero bendito Dios que nos da las Semillas de Fe suficientes para que nosotros al igual que la viuda no tengamos temor pues dice v. 14 que él le dijo: “Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se acabará la harina en la tinaja ni se agotará el aceite en la vasija, hasta el día en que el Señor mande lluvia sobre la faz de la tierra”. En ese momento la música del violín ya no se hubiera escuchado más. Casi imagino que se oiría una orquesta entera in crescendo triunfalista.

Fue en este preciso momento que aquella triste mujer tenía que tomar una decisión, debía decidir si ponía en primer lugar a Dios o no. Debía decidir si le creía al profeta o simplemente cocinaba, comía ella y su hijo y moría. Era ellos o el profeta de Dios. Al fin de al cabo él nunca se presentó como el profeta de Dios, posiblemente ella lo reconoció por su vestidura, pero, ella pudo dudar de sus palabras. Sin embargo, dice el v.15a que ella hizo: “conforme a las palabras de Elías”. En otras palabras, ella puso a Dios en primer lugar. Ella decidió creer que Dios cumpliría su promesa. Ella pudo pensar: así como ya no llovió por boca del profeta, así mismo la comida no escasearía en mi casa.

Dice la segunda parte del v.15 y el v.16, que: “ella, el profeta, y su hijo  comieron por muchos días. La harina de la tinaja no se acabó ni se agotó el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio de Elías”. A este parte, seguramente la música que le pondríamos seria, un coro de ángeles dando gloria a Dios. La mujer puso en primer lugar a Dios y esto trajo recompensas. Dios fue primero que ella y su hijo y Dios la premió.

Quiero sembrar algunas Semillas de Fe en tu corazón.

  1. Humildad. Elías humildemente le pidió a la mujer que le sustentara. Vimos que cuando Elías llegó le dijo dos veces a la mujer: “te ruego me des agua” y “te ruego también que me traigas pan”. Pese a ser el hombre de Dios, profeta de Dios, no llegó imponente, no llegó soberbio, no llegó exigente con aquella mujer. Fue de manera sencilla, humilde a pedirle que lo alimentara. Si tú eres un misionero, un pastor, un siervo del Señor, aprende a pedir a tu iglesia enviadora, o a tus ofrendantes o a tu grey, con humildad. Nunca te impongas ante ellos o les exijas, porque recuerda que Dios es quien te envía y Dios es quien te sustenta.

 

  1. Obediencia. Elías sufrió las consecuencias de la falta de lluvia. Y aunque parecía inverosímil dos veces Dios le mostró que Él estaba en control de las cosas. Lo envió al arrollo y lo sustentó. Lo envió a Sarepta y también lo sustentó. Elias obedeció porque creía en Dios, confiaba en Él. Dios era primero que él mismo. No renegó porque lo envió a lugares incomodos, con personas extrañas, al contrario, obedeció al Señor todo el tiempo. De igual manera la mujer obedeció la voz del profeta. Hizo las cosas “conforme” a lo que le pidió. Si Dios está hablando a tu vida en este tiempo, y a ti te parece extraño lo que Él habla, no preguntes, solo obedece. Ni Elías ni la mujer cuestionaron las ordenes, y Dios los recompensó.

 

  1. Fe. Se necesita fe para creer que no llovió porque Elías lo dijo. Se necesita fe para creer que cuervos alimentaron a Elías con pan y carne. Se necesita fe para creer que Dios sustentaría la casa de aquella mujer. Se necesita fe para creer que las tinajas de harina y aceite no escaseaban. Se necesita fe para creer que Dios cumple todas sus promesas. No sé si por este tiempo te has estado cuestionando, si has estado dudando, si estas atravesando circunstancias donde estas cuestionando tu fe, pero yo te animo a que no dudes, Dios es el mismo de ayer, de hoy y lo será por la eternidad. Si Dios hizo maravillas antes, también las hará hoy de acuerdo a su voluntad.

 

  1. Soberanía. La viuda de Sarepta no tenía idea de lo que Dios había planeado para ella. No imaginaba que Dios había trazado un plan donde probaría si ella en verdad lo amaba más que a nadie en el mundo. Quizá ella estuvo orando por muchos días a causa de su necesidad, quizá Dios vio su desesperación, quizá Dios pensó hoy responderé a la súplica de esta mujer, en verdad no lo sé, pero lo que sí sé es que Dios le anticipó a Elías que ella lo sustentaría. Él ya sabía que habría de hacer. Lo mismo te digo a ti, hoy al igual que aquella mujer, al igual que Job, no sabes lo que Dios está planeando en el cielo para tu vida. No sabes que ha preparado Dios. No sabes como Dios probará tu fe. No sabes que está ocurriendo en la mente y en el corazón de Dios, pero lo que si debes saber que aun cuando tú lo desconozcas Dios es soberano por encima de todo, y que sus caminos son perfectos. Que sus planes son distintos a los tuyos. Sus planes son de bien y no de mal.

 

  1. Trabajo. Dios recompensó la fe de la viuda proveyéndole el sustento. Sin embargo dice el v.14 al final que Dios los sostendría hasta que la sequía terminara. Significa entonces que volvería llover y ella volvería a trabajar. Durante toda la crisis Dios la sostendría pero luego que terminara ella debía volver al trabajo. Debía seguir siendo la que sostendría a su hijo. Debía seguir esforzándose por sostener su casa. Me encanta Dios, porque sabe cómo buen Padre que debemos esforzarnos por nuestro sostenimiento. Como lo dijo el apóstol Pablo, “bueno es que no coma el que no trabaja”.

 

  1. Dios primero. Amar a Dios por encima de todo es fácil decirlo, vivirlo es totalmente distinto. Elías amó a Dios por encima de él mismo, fue obediente pese a las circunstancias adveras. La viuda también lo amó más que a ella misma y que a su propio hijo, dicho sea de paso, algo que no tan fácilmente puede hacer una madre. Pues sus hijos son su corazón mismo. Pero así lo hicieron. La experiencia con Dios nos lleva a que mostremos si es Él quien ocupa el primer lugar en nuestro corazón o no como lo hicieron ellos. Mi exhortación es a que pongamos al Señor como el centro de nuestra vida y todo lo demás vendrá por añadidura.

 

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

DE ESTE LADO DE LA ETERNIDAD

Introducción

El concepto teológico: “el ya pero todavía no” clarifica en gran manera la realidad a la que estamos expuestos como pueblo de Dios. Nos expone cual es nuestro estatus como seguidores de Cristo de este lado de la eternidad. Nos pone de manifiesto cuales son las bendiciones que hoy hemos alcanzado y cuales aun todavía no podemos disfrutar. Sin embargo no todos los círculos evangélicos parecen comprenderlo y algunos ni siquiera lo conocen. De esa cuenta es que se escuchan demasiados sermones carentes de verdad bíblica y con el enfoque incorrecto. Dando a los oidores falsas presunciones producto de malas interpretaciones.

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El Reino de Dios inaugurado

La entrada de Cristo en la escena terrenal además de cumplimiento profético trajo también esperanza salvífica. Jesús abrió el telón a una nueva era cuando anunciaba: “El reino de Dios se ha acercado, arrepentíos y creed en el evangelio” (Mr 1:15). De ahí en adelante la gran mayoría de sus discursos estuvieron basados en este tema. Sus parábolas, el cumplimiento profético como ya se ha dicho anteriormente se vieron envueltos bajo esta premisa: Dios esta cerca de su pueblo y de aquellos que estén dispuestos a depositar su fe en el Hijo de Dios.

La presencia de Jesús en la tierra abrió una puerta y mostró el camino que conduce a la comunión entre Dios y los seres humanos. Ahora ya no limitada solo para el pueblo judío, sino para todo aquel que en el Cree. Ahora, esto es precisamente lo que los teólogos llaman “el ya”. Es decir “ya” podemos gozar de las múltiples bendiciones que conlleva pertenecer al reino celestial. Podemos disfrutar de reconciliación con Dios, podemos tener una conversación abierta y sincera con Él. Podemos confiar en su cuidado, y gozar de su presencia en nuestros corazones porque ahora Él habita en nuestros corazones por medio del Santo Espíritu. Sabemos que en todas nuestras debilidades Él intercede por nosotros. Esas son de las grandes bendiciones que da pertenecer a ese Reino. O en palabras del Apóstol Pablo: ser ciudadano del Reino.

Lo ilustro así: como guatemalteco si deseo viajar a cualquier país mis beneficios son limitados. Si viajo a México por ejemplo, no puedo disfrutar de los mismos privilegios que un ciudadano mexicano. De la misma forma con un estadounidense. Aun si estoy en suelo americano, si camino por sus calles, aun si alquilara o comprara una casa por naturaleza no puedo tener las mismas garantías a menos claro esta, que me convierta en un ciudadano americano. De esa misma manera, cuando no conocía Cristo no pertenecía a su familia, aun siendo criatura de Dios no era ciudadano del Reino. Fue mas bien, hasta que decidí recibir el regalo de la salvación, arrepintiéndome de mis pecados y haciendo de Jesús mi Señor. Hasta ese momento entonces “ya” puedo contar con algunos de los beneficios o bendiciones anteriormente descritos. Pero ese “ya” me remite a este lado de la eternidad. En otras palabras disfruto desde el día que paso a formar parte de los hijos del Reino pero no de todo lo que Dios da.

Viviendo en un mundo caído

Como expuse anteriormente, el Reino de Dios se ha inaugurado, hemos entrado a una nueva dimensión de vida. Sin embargo “todavía” no hemos alcanzado la plenitud de lo que Dios ha preparado para sus hijos. Lo explico así: la llegada de Jesús trajo muchos cumplimientos, trajo muchas bendiciones –aclaro que esto es para sus seguidores– pero hay circunstancias que todavía tenemos que afrontar mientras estemos de este lado de la eternidad. Quiere decir que “ya he sido perdonado” pero “todavía” tengo que seguir siendo perfeccionado. Porque “todavía” hay áreas de mi vida que no han sido plenamente resueltas. “Todavía” mentimos, “todavía” pecamos, “todavía” nos enfermamos, “todavía” sufrimos, “todavía” lloramos, “todavía” nos preocupamos, “todavía” lamentamos la perdida de un ser querido. “Ya” somos del reino pero “todavía” no hemos alcanzado la plenitud de todas las bendiciones. Pertenecemos al Reino pero “todavía” estamos sufriendo de las consecuencias del mudo caído en el cual vivimos.

Es tal como si un escultor tenga programado abrir una exposición de sus obras. Tiene una fecha establecida. Mientras eso llega esta trabajando en sus esculturas. No puede abrir antes porque aun no esta listo. Sus obras están inconclusas. “ya” tiene fecha pero “todavía” no ha llegado el cumplimiento. En otras palabras, cada cristiano de este lado de la eternidad es una obra en proceso porque Dios ”todavía” esta perfeccionando. Todavía esta afinando la buena obra que empezó en nosotros y la culminará hasta el día de Jesucristo” (Fil 1:6). Disfruta “ya” de la comunión con Dios pero “todavía” no disfruta de la plenitud de esa bendición que será alcanzada hasta que esté en su presencia.

Las falsas predicaciones

En los prolegómenos dije que comprender este concepto del “ya” pero “todavía no” clarifica cual es el estatus en el que nos encontramos como seguidores comprometidos de Cristo. Porque al tenerlo claro, nos protegemos de falsas predicaciones. Nos protegemos de esa mentira que cada día escuchamos con mas frecuencia y rápidamente se esta propagando, esa que dice que: “Dios nos quiere sanos, Dios nos quiere felices, Dios nos quiere victoriosos, Dios nos quiere millonarios, Dios nos quiere libres del dolor, Dios no quiere que enfrentemos el luto, etc.”. Pero siempre cuando escucho afirmaciones así me pregunto: Si Dios quisiera en verdad todo eso, ¿Qué sentido tendría ir al cielo? ¿Qué sentido tendría que Cristo se haya ido a preparar moradas para nosotros? ¿Qué sentido tiene la Biblia diga: El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas” (Ap 21:4-5)?

En el cielo todas las cosas serán hechas nuevas, y lo que hoy experimentamos en este lado de la eternidad no tienen comparación alguna con lo que experimentaremos en el cielo. Por ello es verdad que a Dios no le place ver el dolor del ser humano y por eso planeó antes de la creación del mundo que su Hijo viniera a este mundo, inaugurara su Reino y trajera salvación y vida eterna para sus hijos. Pero vamos en un proceso salvífico y perfeccionador, vamos avanzando hacia la meta donde nos espera un galardón preparado por Dios. Mientras eso llega nos toca enfrentar las diversas circunstancias de la vida, pero no solos porque tenemos la certeza “que Dios está con nosotros”.

Por tanto no nos dejemos llevar por esas falsedades que exponen los comerciantes de la fe, pues por dichas afirmaciones hay personas que prefieren abandonar la iglesia al ver que las falsas promesas hechas no alcanzan cumplimiento. Creámosle a Dios y a Su Palabra pero sobre todo comprendamos que es Soberano sobre todas las cosas y si Él quiere podemos sanar, podemos alcanzar múltiples bendiciones, porque ya pertenecemos al Reino de Su Amado Hijo. Y si debemos enfrentarlas hagámoslo con gozo para la Gloria de Su Nombre.

Me despido como siempre diciéndote: HAZ TU LO POSIBLE Y DEJA QUE DIOS HAGA LO IMPOSIBLE.

 

¿Aun no lo comprenden?

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El apóstol Pablo fue muy tajante con los gálatas al darse cuenta que rápidamente habían dejado de lado sus enseñanzas para volver nuevamente a la observación de las practicas judías. Los llamó insensatos –por decirlo alguna manera ligera– por haber dejado de lado el sacrificio de Cristo por volver a las obras de la Ley. Pablo no comprendía cómo era posible que ellos prefirieran volver a La Ley y abandonar la FE en Cristo Jesús. Al observar tal asombro de Pablo, automáticamente mi mente me remonta a los días del éxodo.  El pueblo De Dios actuando y pensando de la misma manera. Constantemente deseaban volver a Egipto donde fueron duramente esclavizados, donde prácticamente no conocían ni un poco lo que significa libertad. Su anhelo era volver atrás cuando se enfrentaban a lo que no entendían. Tengo que decir que desde este lado de la historia las cosas parecen simples pero en las sandalias de ellos por supuesto que no lo fue. Ellos no comprendían los planes De Dios para sus vidas. No lograban ver el mañana en la tierra prometida porque no creían a Dios. Veían solamente su realidad presente. Nunca entendieron que el desierto era una escuela para ellos.

En una devocional leía acerca de unos arboles que estaban encerrados en una cúpula de vidrio en un desierto y que aun sin estar con viento se habían caído, y que la conclusión de los científicos fue que su poca resistencia se debía a que nunca fueron sometidos a vientos fuertes. No desarrollaron resistencia porque nunca experimentaron una fuerza que los ayudara a desarrollarla. Eso era el desierto la fuerza que los ayudaría a desarrollar resistencia a las dificultades. Y sobre todo les ayudaría a desarrollar su Fe en Dios.

Sumado a que el pueblo de Israel no comprendía lo que Dios hacía porque no se habían podido desprender de la mentalidad de esclavos. Vivieron tantos años en esa condición que no entendían que ahora la Gracia De Dios se encargaba de ellos. Cuando debían recoger Maná o codornices, siempre querían acaparar mas de lo que debían, porque su mentalidad de esclavos no les permitía ver que todos los días Dios se encargaría de ellos. Los esclavos reciben raciones ocasionalmente, los hijos De Dios se sostienen de la provisión del Padre. Entonces, gálatas, judíos o cualquier ser humano siempre va preferir irse a la segura, a lo que puede ver, a lo que puede palpar, como reza un refrán “lo comido es lo seguro”. De ahí que prefiere erigir imágenes de barro, de yeso, de metal, porque le resultan mas fácil adorar lo que ve. Pero en Dios las cosas son diferentes, no por gusto en tres pasajes distintos se escribió “El justo vivirá por la fe”. Y Pablo se lo enseñó a los corintios “porque por fe andamos y no por vista”.

Pero repito, de este lado de la historia las cosas parecen simples pero en las sandalias de ellos por supuesto que no lo fue. Ellos no comprendían los planes De Dios para sus vidas. Como tampoco hoy día muchos no lo reconocen. Dios obra en nuestras vidas aun sin nosotros darnos cuenta, sin notarlo. Él esta trabajando en silencio, esta puliendo nuestras aristas mas agudas. Dios no piensa dejar a sus hijos,  y existe mucha evidencia para demostrarlo. Me remito a dos versículos nada mas. En el AT siempre en el éxodo del pueblo, dice en Números 9 y 10 que la nube y la columna de fuego representaban la presencia De Dios, y que nadie se movía si Ella no lo hacía, y que no se apartaba de ellos en ningún momento. Entonces Dios nunca los dejó solos pese a ellos mismos. En el NT Jesus prometió la llegada del Espíritu Santo para que permaneciera con nosotros. Y un extra: El nombre del Hijo De Dios es Emanuel que significa Dios con nosotros.

Entonces antes de dar un paso atrás y abandonar este precioso camino, antes de volver al vomito como lo hace el perro, antes de volver a revolcarte en el fango como lo hace el cerdo que ha sido limpiado, piensa que solo en Cristo hay libertad. Piensa que solo por medio del poder del Espíritu Santo podemos disfrutar de la verdadera libertad. Y sobre todo meditemos en lo que Pedro le dijo a Jesús, ¿a quién iremos? tu tienes palabras de vida eterna (Jn 6:68).

Me despido diciendo, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

MOISES, UN ANTES Y UN DESPUES

Para quienes me conocen no les resultará extraño leer un articulo mío que hable de Moisés. Y no les extraña porque saben que él es uno de mis tres personajes favoritos de la Biblia. El primero, por supuesto es Jesús, el segundo es Moisés y el tercero es Pablo, en ese orden. Al igual que otros personajes bíblicos Moisés fue un hombre ordinario, al que Dios transformó en un hombre extraordinario. Hay un antes y un después en la vida de Moisés, tal y como la hubo en Abraham, Jacob, David, Jeremías, los discípulos, Pablo y otros más. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre él y el resto? Bueno, para mí es simple, Moisés pasó mucho tiempo en comunión con Dios. Tuvo una línea de comunicación directa y constante con el Señor. Fue un diálogo continuo entre ambos. Hablaban por asuntos grandes como por asuntos pequeños.

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Me encanta que caminaran uno al lado de otro. Que Dios le revelara todos sus planes, que lo usara como medio para anunciarle sus planes al Pueblo. Que cada vez que Moisés quisiera hablar con Él no hacía cita previa, sino que simplemente llegaba al punto de encuentro que establecieron, es decir, al Tabernáculo de Reunión. Me encanta que en cada tribulación, problema o necesidad, Moisés sabía hacia donde volver la mirada. Sabía a quien recurrir, no dudaba ni por un segundo sobre quien se encargaría de resolverlo todo.

Su relación fue tan estrecha que llevó a Moisés de ser un hombre iracundo a un hombre pacifico. Moisés se convirtió en un hombre manso, una cualidad significativa e imprescindible delante de los ojos de Dios, Moisés era el hombre mas manso sobre la faz de la tierra (Nm 12:3), humilde (Biblia de Las Américas). Fue precisamente por esta virtud que Dios dijo de él: en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen del Señor, (Nm 12:7). Es decir, Dios dejó muy en claro que la relación que tenía con Moisés, una en la cuál Dios sabía que podría hablar abiertamente con él y Moisés tendría la capacidad, la madurez, y el discernimiento para comprender la voz de Dios.

Mientras que el pueblo observaba cuando Dios se reunía con Moisés en el Tabernáculo y evitaba escuchar Su Voz, Moisés pasaba días enteros a solas con Él. Para Moisés pasar cuarenta días a solas con Dios no tenían ningún valor significativo, Él sabía que estar delante de la presencia de Dios era mas sublime y mas satisfactorio que cualquier manjar suculento. Sabía que no era una carga estar cerca de Dios, escuchándole, y contemplándole.

Para comprender los sentimientos de Moisés en la presencia de Dios debemos recurrir a las palabras del apóstol Pablo quien dijo: pero todo lo que era para mí ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aun más, yo estimo como perdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo (Fil 3:7-8). Ahora ¿cómo llego a esta conclusión? Porque Moisés confiaba ciegamente en Dios. Aun cuando al inició dudó y se intentó excusar, se convenció de cada palabra que salió del corazón de Dios. Moisés le creyó a Dios.

El autor de Hebreos nos lo confirma al decir: Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes de ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa (He 11:24-26). Moisés descansó en Dios a tal grado que no podía imaginar cómo mas valioso lo terrenal antes que la presencia de Dios.

Hubo un antes y un después en la vida de Moisés, del hombre temeroso y asombrado que se encontró con Dios en aquella zarza al hombre a quien le resplandecía el rostro por pasar días con Dios, no quedaba mas que el recuerdo escrito en el Pentateuco. El encuentro con la zarza fue sorpresivo, el encuentro en el Monte Santo era habitual. Moisés fue transformado, pasó de ser torpe de lengua a ser el profeta de Dios. Pasó de ser un hombre tímido a un hombre valiente que derrotó a los enemigos de Dios. Pasó de ser un hombre que intentaba resolver los problemas por sí mismo a ser un hombre que dependía de Dios todo el tiempo. Moisés dejó de buscar su propia gloria por buscar la Gloria de Dios.

el rostro de Moisés

Moisés no impartió su propias justicia sino que se dejó guiar por la Justicia de Dios. Dejó de condenar para interceder, aun cuando el pueblo era injusto. Después del encuentro en la zarza, Moisés aprendió a sentir como Dios sentía. Llegó a saber cuanto le dolía a Dios ver la incredulidad del pueblo, la frialdad, el negativismo, la insolencia y la capacidad de olvidar que tuvieron. Moisés sintió lo que Dios sentía al ver como el Pueblo rápidamente se iba en pos de dioses falsos, dioses ficticios. Supo lo que Dios experimentaba al ver a un pueblo desagradecido. Entonces ¿qué espero al escribir este resumen muy breve sobre el antes y después de la vida de Moisés? Sembrar al menos tres Semillas de Fe en ti.

Primera Semilla de Fe: Deseo que tengas un encuentro personal con Jesús.

Todo cambió en la vida de Moisés desde el día que Dios se le apareció. A partir de ahí como hemos visto ya nada fue igual. Hubieron cambios significativos en la vida de aquel hombre. Lo mismo deseo para quienes aun no han tenido ese encuentro particular con Dios. Que lo busquen mientras puede ser hallado. Sin importar la condición espiritual en la que hoy estás, mi oración es que te encuentres con Dios cara a cara. Moisés asesinó a un hombre y era un fugitivo, a pesar de ello Dios lo llamó y lo utilizó. Lo mismo puede hacer con cada ser humano que se arrepiente.

Segunda Semilla de Fe: Deseo que mantengas una comunión intima con Jesús.

Lo que marca la diferencia entre ser seguidor de Jesús y ser seguidor de una religión es la forma en la que nos relacionamos con Jesús. Porque si bien es cierto que dentro de una determinada religión tu debes llevar a cabo muchos rituales, hacer muchos méritos, y estar inmerso en miles de actividades, en el cristianismo lo único que necesitas es tener una comunión intima con Jesús. No necesitas hacer mil cosas para tener comunión con tu Señor, al contrario, necesitas tener comunión con tu Señor para llevar a cabo mil cosas. Moisés intentó salvar a su gente por la fuerza, lo cual fue inútil. Luego, tuvo una comunión intima con Dios y fue capaz de liberar a su pueblo y conducirlo hacia la tierra prometida. Primero es la comunión y luego es la acción. De esa cuenta, mi deseo es que mantengamos una comunión constante con Dios, que le busquemos en oración, en tiempos de paz como en tiempos de angustia, en todo momento. No por necesidad, ni por costumbre, sino porque hemos comprendido que es mejor pasar a solas con Él cada día. Porque hemos llegado a entender que es mejor a su lado que lejos de Él. Porque hemos comprendido que la satisfacción de las cosas terrenales son buenas pero la satisfacción que dan las bendiciones celestiales son inimaginables.

Tercera Semilla de Fe: Deseo que cada día te parezcas mas a Jesús.

La meta de cada cristiano es ser como Jesús. Parecerse a Él, vivir como Él vivió, andar como Él anduvo. Hacer lo que Él hizo. Hablar como Él, ser como Él. Y para lograrlo lo que debemos hacer es dejar que día a día Dios nos vaya transformando. Entre mas lo busquemos, entre mas caminemos con Él, entre mas anhelemos su presencia en nuestra vida, entre mas nos sujetemos a sus mandamientos, entre mas nos dirijamos hacia Él, mas nos pareceremos a Él. Nuestro rostro reflejará la gloria de Dios, seremos luz en medio de la oscuridad, seremos como luminares y viviremos como hijos de luz. Todos los días debemos dejar que la luz de la Palabra de Dios nos inunde y que la Guía del Espíritu Santo nos dirija hacia donde Él quiera que vayamos. Debemos doblar nuestras rodillas y hablar con Dios siempre. Solo así nos pareceremos más a Jesús.

Termino diciendo, que esos dos encuentros de Moisés con Dios en la zarza y luego en el Monte Santo circulan en mi mente una y otra y otra vez. No dejan de impactarme porque marcan un antes y un después en la vida de Moisés. Muestran que los años que Moisés caminó con Dios tuvieron un efecto en su vida extraordinario. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que recibió los Mandamientos de Dios en el monte Santo. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que debía cubrir su rostro ante sus hermanos, gracias a que la presencia de Dios estaba con él.

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

CORAZONES DE DIAMANTE

Introducción

Los diamantes son sin lugar a dudas una de las piedras mas preciosas y mas costosas que existen en la faz de la tierra. Su valor las hace muy codiciables. Su valor es tan alto que hasta le ha costado la muerte, tanto a las personas que las extraen como a quienes las comercian e incluso a quienes los poseen. El diamante es una piedra singular. Por su belleza y valor es la piedra que usan la mayoría de los anillos que se les entregan a las novias. Algunos originales, otros imitación, pero sirve como símbolo de un compromiso en una pareja. Porque su valor representa que el compromiso es de mucho valor también. En cualquiera de sus formas o tamaños, los diamantes son bien remunerados.

La dureza del diamante

Pero no solo esa es la característica de los diamantes. También son reconocidos por ser el material natural mas duro que existe en la faz de la tierra. No hay ningún material mas duro que los diamantes. Mientras que hay materiales que con las uñas pueden ser rallados el diamante solo puede ser rallado por otro diamante. La dureza no es mas que la fuerza que los materiales oponen para ser penetrados, o desgastados, rallados o para ser cortados. El científico Friedrich Mohs estableció una escala para ubicar la dureza de los materiales, datando que el diamante es el mas duro de todos los materiales. También el geólogo austriaco August Karl Rosiwal determinó que el diamante es el elemento mineral que mas resiste a la penetración, desgaste, ralladura, o al corte. Es impresionante que un mineral que puede ser tan bello también posea esta particularidad de ser el material mas duro que existe.

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La dureza del corazón

El corazón del ser humano se parece a los diamantes. Porque por un lado puede irradiar belleza, por el otro también puede ser muy duro. Yo y estoy seguro que tu también, has escuchado la expresión: “que corazón mas bello el que tiene esa persona”. Y también hemos escuchado decir: “esa persona es de duro corazón”. Si, el corazón puede ser o muy bello o muy duro. En la Biblia hay un pasaje que me hizo reflexionar en esta característica del corazón. El profeta Zacarías escribió de parte de Dios: Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon los oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír La Ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos (Zac 7:11,12). El contraste que el profeta hacía con estas palabras era que el pueblo había escuchado que Dios mandaba a que hicieran lo recto delante de sus ojos, que hicieran juicios de acuerdo a la verdad, que hicieran misericordia y fueron piadosos con sus hermanos; que no oprimieran a las viudas, ni a los huérfanos, tampoco al extranjero y a los pobres. Dios les pedía que no albergaran sentimientos malos en contra de su prójimo (Zac 7:8,11). Sin embargo como hemos leído, el pueblo no quiso escuchar. No prestó atención a las palabras de Dios. lejos de recibir en obediencia lo que Dios mandaba: dice que pusieron su corazón como diamante. ¿Entiendes por qué digo que los corazones pueden ser bellos pero también pueden ser duros como los diamantes?

Las consecuencias para un corazón endurecido

El pueblo de Israel tuvo la oportunidad de escuchar a un buen número de hombres que Dios levantó en aquellos tiempos. Jehová de los ejércitos los puso para que anunciaran palabras de arrepentimiento a Su pueblo. Estos profetas verdaderos eran los encargados de llamar a la cordura al pueblo. Les declaraban las palabras de La Ley, y les afirmaban que si obedecían a la voz de Dios, todo el tiempo recibirían Su favor. Pero de no hacerlo así también recibirían juicio divino. –A manera de paréntesis, enfatizo, ‘profetas verdaderos’ porque ellos si hablaban de parte de Dios, lo cual difiere abismalmente con los que hoy día se auto proclaman profetas y no anuncian nada mas que lo que las personas quieren oír.– Sin embargo –para continuar– el pueblo le volvió la espalda a Dios y no quisieron oír. Su corazón no permitía que la Palabra de Dios impactara en ellos. No porque no fuera poderosa sino porque ellos no deseaban escucharla. Nada peor que un corazón endurecido. Bien describió el apóstol Pablo en la carta a los romanos: Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios (Ro 2:5).

Cada que el pueblo de Dios se negaba a escuchar las demandas de los profetas, mas se acercaban al cumplimiento del juicio divino. A veces cuando leemos someramente la Biblia pensamos que Dios es injusto y condena a la ligera al ser humano. Pero nada mas lejos de la verdad. Dios es paciente, tardo para airarse, grande en misericordia. Y anuncia lo que está por venir con mucho tiempo de antelación para dar oportunidad que las personas se arrepientan. Sin embargo, como dice Pablo, por la dureza de un corazón que no se arrepiente de sus malas obras, el ser humano va acumulando mas elementos que lo condenarán el día que Dios estableció para juzgar al mundo entero. Para un corazón duro y no arrepentido solo puede haber ira divina.

Las consecuencias son serias, y no son injustas, insisto en ello. Porque Dios no quiere que nadie se pierda, pero el hombre decide tomar caminos que le parecen agradables pero son caminos que los llevan a la muerte. Cada que alguien insiste en permanecer lejos de Dios acumula juicio sobre él.

Déjame mostrarte brevemente un ejemplo de un hombre que decidió oponerse a Dios y cuales fueron las consecuencias de sus acciones.

Faraón

El libro de Éxodo nos cuenta como Dios mandó Moisés para que liberara al pueblo de Israel. Le dijo a Moisés y a Aarón su hermano, que se presentaran delante del faraón y le dijeran que debía dejar ir al pueblo para que ofreciera sacrificio a Dios en el desierto. Sin embargo y pese a que pudieron salir el faraón tenían endurecido el corazón. Dios había dicho a Moisés que la empresa sería difícil porque Él mismo Dios endurecería el corazón de faraón (Éx 4:21). Y así fue, Dios multiplicó sus señales y sus maravillas delante de faraón pero este no entendió. No hizo caso a la voz de Dios y sufrió. Nueve plagas en verdad abrumadoras azotaron a Egipto y la décima fue en verdad aun mas dolorosa, pues todos los primogénitos de la tierra egipcia murieron, por supuesto, incluido el primogénito de faraón. Aun así , el faraón solo entendió parcialmente. Porque dejó ir al pueblo, pero luego intentó arremeter contra ellos nuevamente. De la misma manera también pagó las consecuencias cuando sucumbió con su ejercito en las aguas del Mar Rojo.

Similares consecuencias sufrieron otros personajes que decidieron resistirse al impacto de la voz de Dios. El pueblo de Israel se dividió. El reino del norte fue cautivo por los asirios y jamás volvieron a la tierra prometida. Y el reino del sur, como dice Zacarías fue esparcido con torbellino a naciones extrañas. La profecía encontró cumplimiento cuando Babilonia los exilió. Siempre que decidimos oponernos a la voz de Dios las consecuencias son devastadoras. Por la gran dureza de su corazón, –dijo Zacarías– convirtieron en desierto la tierra deseable (Zac 7:14b). Es decir toda la bendición que Dios les entregó desapareció por negarse a escuchar Su Palabra.

El impacto de la Palabra de Dios

Hemos dicho que solo un diamante es capaz de afectar a otro diamante. Es decir para tallar algo duro, solo algo igual, o mas duro puede lograrlo. Lo que intento decir es que la Palabra bendita de Dios es mas bella que los diamantes y mas poderosa también. Solo ella es capaz de quebrantar al corazón mas duro. Quiero usar una de las metáforas descritas por Jeremías para respaldar lo que digo. Dios le dijo a Jeremías: ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? (Je 23:29). En otras palabras dice Dios que su Palabra tiene suficiente poder para romper cualquier piedra por mas dura que sea. Aun puede quebrantar los corazones mas endurecidos que existen. Dios a través de la Biblia nos puede doblegar. No hay nada que esa bendita Palabra no pueda traspasar. Por ello el escritor de Hebreos la comparó con una espada de doble filo. Él dijo: la Palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas (He 4:12,13).

Semillas de Fe

Entonces, ¿que debemos hacer?

La primer Semilla de Fe que quiero sembrar en ti es esta:

Escucha la Palabra de Dios pero hazlo creyendo

Dice también el escritor de Hebreos que a los antiguos no les aprovechó escuchar a Dios porque no acompañaron con fe lo que oían (He 4:2). Era como Jesús dijo: el que tenga oídos que oiga (Mt 11:15), crean lo que Dios tiene que decir, para que el Espiritu Santo los convenza de pecado, arrepentirse y así no acumular mas ira para el día venidero. Así como también para hacer de Jesús su Señor y Salvador. Su Juez Justo y su abogado.

La segunda Semilla de Fe es:

Ora para que Dios no permita que tu corazón sea endurecido

Nada mas lamentable que un corazón de diamante. El autor de Hebreos cuenta que el pueblo endureció su corazón ante Dios y como consecuencia Dios juró que toda aquella generación no entraría en su reposo (He 4:3). Dice también ahí que el reposo no era un reposo temporal sino eterno. Entiendes, las consecuencias para un corazón endurecido como hemos visto son severas. Por ello, mi invitación es que todos los días oremos para que nuestro corazón sea sensible a la voz de Dios. Que escuchemos lo que debe decirnos porque al hacerlo viviremos con gozo y paz en nuestro corazón. Y un corazón alegre, hermosea el rostro, y agrego, lo convierte en un rostro mas hermoso que un diamante.

TIENEN OIDOS PERO NO ESCUCHAN (2da Parte)

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Hemos leído que la Palabra de Dios debe ser escuchada con Fe. Porque al hacerlo esto producirá mas Fe en nosotros. Y que la falta de Fe es lo que no permite que la Palabra de Dios sea aprovechada. Ahora leamos que la Palabra de Dios muchas veces no impacta en nuestras vidas porque no le creemos al mensajero, al predicador.

 

  1. Escuchan la Palabra pero no le creen al mensajero

 

Para este punto vamos a dar por sentado dos cosas. Primero, que quien predica lo hace fielmente, es decir, estamos hablando de una predicación expositiva, bien estructurada, bien coordinada. Con buena exegesis, correcta interpretación y buena comunicación del Mensaje. Segundo, que quien predica mantiene un buen testimonio. Que es una persona irreprensible, que con su vida confirma el mensaje predicado. ¿Por qué es necesario esto? Para poder evitar que estos dos elementos sean los que lo descalifiquen para la comunicación del Mensaje. Y que esa sea la razón por la cual la Palabra de Dios no impacte la vida de algunos de nosotros. Como seres humanos constantemente estamos poniendo más la mirada en el mensajero que los oídos en el mensaje. Entonces por eso tengo que aclarar este punto, y debo recurrir al mejor de los ejemplos para demostrar que algunos no aprovechan el mensaje de Dios porque descalifican al mensajero, al Señor Jesús, varón perfecto, sin pecado, y a quien sin embargo muchos no le creyeron.

 

  1. En el Evangelio de Marcos dice que en cuanto Jesús pasó ayunando por cuarenta días, y fue tentado en el desierto, comenzó su ministerio terrenal. Tres de las cosas que de inmediato hizo fue predicar el arrepentimiento, anunciar el Reino de Dios (Mc 1:14) y enseñar en las sinagogas (Mc 1:21). Las personas que tuvieron la oportunidad de rodearlo y escucharlo se admiraban de su enseñanza. En 1:22 dice: y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas, es decir que las personas reconocían que existía una diferencia marcada entre los métodos pedagógicos del Señor Jesús y los maestros de aquella época. Que por un lado estaban los métodos tradicionales y por otro estaban los métodos novedosos con los que él había comenzado a enseñarles.

No fue una, ni dos veces en las que, quienes escucharon fueron sorprendidos por las Palabras del Señor. En el mismo capitulo dice que luego de sanar a un hombre que tenía un espíritu inmundo las personas exclamaron: ¿qué es esto? ¿qué nueva doctrina es ésta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen? (1:27), sin embargo a pesar de todas estas manifestaciones maravillosas del Señor, las personas no creían a su mensaje porque le cuestionaban. Veamos algunos de los cuestionamientos que les impidieron creer y por los cuales la Palabra de Dios no impactó sus vidas.

 

Cuestionaban su descendencia familiar. En Mateo 13:53-57a dice que después que Jesús terminó de enseñar a través de varias parábolas, y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿de dónde tiene este sabiduría y estos milagros? ¿no es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿no están todas sus hermanas con nosotros? ¿de dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de Él… Jesús causaba furor en sus oyentes. Pero vuelvo a enfatizar que no escuchaban el mensaje sino que cuestionaban al mensajero. Sus preguntas no iban mas allá de lo superficial.

 

Exactamente esto sucede hoy día. Pueden predicarse buenos mensajes, y abajo las personas están cuestionando al predicador. Hablando banalidades de él. La Palabra no les impacta porque piensan que el origen familiar del predicador no lo respalda. Conocen posiblemente la sencillez de su familia, o la escasez de recursos con los que han vivido y eso lo utilizan para desacreditarlo. O también están pensando que no tiene los títulos suficientes cómo para estar predicando la Palabra de Dios. O cuestionan sí fue o no a algún instituto bíblico o seminario, para expresarse como lo hace. Es decir que esto no debería ser tema de conversación mientras alguien expone la Palabra de Dios. Ni siquiera debería pensarse. A menos que fuera para agradecer su buena preparación. Aunque en realidad no es ni un instituto, ni un seminario, ni la habilidad para exponer la Palabra lo que hace bueno a un predicador, sino que es el respaldo de Dios lo que hace impactante su mensaje. Porque es Dios por medio de su Santo Espíritu el que le da gracia al mensajero.

 

La reacción de Jesús ante tales cuestionamientos fue de tristeza. No podía ser otra, porque observaba lo trivial que era el pensamiento de sus oyentes. Jesús les dijo: un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo y entre su propia familia (Mt 13:57b, NTV). Esto lo he experimentado en carne propia. Puedo decir cuáles eran las sensaciones del Señor en este caso. Puedes ofrecerte para apoyar a tu propia congregación, pero muchas veces encuentras mas cabida fuera de ella, que dentro. Gracias a Dios que puedes ir a cualquier otro lugar y las personas aprecian tus esfuerzos, tu servicio, aunque tristemente con los tuyos no sucede así.

 

La iglesia postmoderna esta plagada de hermanos a los que yo llamo “sensacionalistas” porque se dejan llevar por la “fama” de algunos predicadores. Llega un predicador de otro lugar, y es toda una experiencia subliminal, produce un gran alboroto, y pone a tope las emociones de algunos de los oyentes. Se dejan llevar mas por la emoción que por el mensaje. Puede pararse y decir casi cualquier barbaridad (no siempre es así) y le dicen amén. Mientras que cuando toman a hermanos locales, hay poca asistencia, menosprecio de su enseñanza, etc., aunque su mensaje sea asertivo, bíblico, y bien expuesto, poco importa porque él no viene de otro lugar, o no es tan reconocido en el medio evangélico.

 

Jesús lo experimentó y por supuesto que esta actitud tuvo también una consecuencia seria ¿Cuál? Por tanto –dice la Biblia– hizo sólo unos pocos milagros allí debido a la incredulidad de ellos, (13:58). Entonces, muchos feligreses no alcanzan a ser impactados por la Palabra de Dios porque no escuchan el mensaje sino que ponen los ojos en el mensajero. Pierden de vista lo que Dios quiere hacer en sus vidas por fijarse mas en cosas superficiales que en lo medular de la predicación. No pasa nada con ellos porque están mas atentos a simplezas que a verdades. Entran y salen de las reuniones congregacionales exactamente como entraron, vacíos. Grave error. Dios quiere obrar significativamente y lo hace. Únicamente en quienes oyen su voz y no en quienes ponen su mirada en las cosas terrenales.

 

Cuestionaban su autoridad

 

¿Con qué autoridad haces estas cosas? –le preguntaban los principales sacerdotes, escribas y ancianos a Jesús– ¿quién te dio autoridad para hacer estas cosas? –decían– (Mc 11:28), estaban sorprendidos, pero a la vez molestos. Jesús se manejaba de una manera que a ellos simplemente no les parecía correcta porque no cumplía con sus estándares, sus métodos, y sus reglamentos. Jesús rompió con los paradigmas de su tiempo pero no lo entendían algunos. No eran capaces de comprender las acciones y menos las palabras de Jesús porque estaban pensando más en el origen de la autoridad de Jesús.

 

La gran mayoría de las organizaciones se rigen por estatutos, reglamentos, normas que utilizan como base para determinar quien tiene y quien no tiene –según ellos– autoridad para predicar, pastorear, o ejercer cualquier ministerio dentro de sus organizaciones. Se requieren procesos largos, engorrosos para poder acceder a tales organizaciones. Si no estas autorizado por ellos nada de lo que hagas tiene la tan nombrada y famosa “cobertura”. Por lo tanto, no estas en la capacidad de poder hacer nada.

 

Entonces es necesario preguntarse ¿De dónde viene la autoridad para ejercer algún ministerio? ¿Quién da esa autoridad? ¿Cómo se recibe tal autoridad?

 

Estas preguntas se responden con varios pasajes, pero veamos únicamente Mc 1:9-10, aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre Él. Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Entonces, la autoridad proviene de Dios, es Dios quien la otorga. En pleno acto publico, la Trinidad se hizo presente. Dios Espíritu se posó sobre Jesús, empoderándolo para todo cuanto fuera a realizar en la tierra. Dios da la autoridad por medio del Espíritu Santo. La Biblia dice que todo siervo de Dios esta enteramente capacitado para toda buena obra cuando atiende el consejo de la Palabra de Dios que ha sido inspirada por Él a través de su Espíritu Santo (2Ti 3:16-17). Jesús tenía autoridad de parte de Dios. Todo cuanto hizo fue porque Él era Dios y el Espíritu estaba sobre Él. El principal elemento, recurso, o requisito que debe poseer todo ministro es la autoridad divina. Sin ella nada podemos hacer. La autoridad dada por Dios no es cuestionable. No debería ser. Pero como he dicho arriba, algunas instituciones descalifican a algunos hermanos porque no consideran que este tenga lo necesario para poder servir.

 

Es necesario decir también que se requiere mucho discernimiento para poder reconocer tal autoridad. Porque estamos viviendo tiempos en los cuales muchos salen con cada titulo auto impuesto que la Sana Doctrina no esta siendo expuesta. Se auto proclaman de tantas maneras aduciendo que tienen autoridad divina pero la realidad es que esto resulta mas un peligro que un consuelo. La autoridad divina es patente ante los ojos de los demás. Algunos ejemplos:

 

Los apóstoles Pedro y Juan dejaron boquiabiertos a quienes los escuchaban, Hechos 4:13 dice que: viendo el denuedo (temeridad, audacia) de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Las personas reconocían que las capacidades de ellos no provenían de ellos mismos, sino que era la consecuencia de andar con Jesús.

 

Esteban, el primer mártir, tuvo la capacidad de recitar grandes porciones de la Escritura veterotestamentaria (Hch 7:2-53) porque era un hombre lleno del Espíritu Santo (Hch 6:3, 8). Expresó todo lo que Dios había hecho con sus antepasados, no porque tuviera buena memoria, sino porque era un hombre muy espiritual. Tanto, que estuvo dispuesto a morir por la causa de Cristo.

 

Último ejemplo, el apóstol Pablo, quien dijo: así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el Poder de Dios, (1Co 2:1-5). El apóstol Pablo reconocía delante de la iglesia de Corinto que en ningún momento su mensaje era relevante por causa de una buena demagogia o retorica que él pudiera poseer. Mas bien era porque el Espíritu de Dios lo respaldaba y porque su mensaje era Cristocéntrico. A los de Tesalónica les dijo: porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el Evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

 

Entonces, repito, la autoridad dada por Dios es incuestionable y es patente a los oídos de quienes escuchan el mensaje. Un predicador respaldado por Dios auténticamente, no debe ser cuestionado. La Palabra causará un efecto extraordinario cuando se acepta como Palabra de Dios.

TIENEN OIDOS PERO NO ESCUCHAN (1era Parte)

 

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Introducción

Si pudiéramos hacer el recuento de un año de asistencia a la iglesia para conocer cuántas predicas escuchamos durante solo ese año, diría que aproximadamente serían unas 156 predicas. Esto pensando que el año tuvo 52 sábados y 52 domingos, además que en domingo hubo una predica por la mañana y otra por la noche y que asistimos ininterrumpidamente a ambos servicios. Cuando veo esa cifra diría que 156 predicas son muchas predicas. Son muchas oportunidades en las cuales hemos podido no solo escuchar el consejo de Dios para nuestra vida, sino que también hemos tenido la oportunidad que Dios nos corrija, enseñe, instruya, reprenda, llene de esperanza, consuele, anime, fortalezca nuestra fe, o nos recuerde cual es la misión a la que hemos sido llamados.

Sin embargo, me parece dramático y hasta triste, que a pesar que tenemos la oportunidad de escuchar tantas veces la Palabra de Dios, nuestras vidas parece que simplemente no han sido permeadas por ella. Que esa Palabra ha entrado por un oído y ha salido por otro. Que no ha sido tan relevante como para ser escuchada. Que aunque tenemos oídos no escuchamos. Esto me lleva a hacerme las siguientes preguntas: ¿Es inefectiva la Palabra de Dios como para ser ignorada? ¿Pueden algunos creyentes no ser afectados por Su Poder? ¿Es posible que una persona escuche la Palabra de Dios muchas veces sin llegar a ser confrontado por ella? ¿Puede una persona escuchar la Palabra de Dios continuamente y no alcanzar a comprender la grandeza de Su Autor?

En esta serie de artículos quiero que reflexionemos en tres razones por las cuales algunas personas no llegan a ser impactadas por la Palabra de Dios cuando esta se predica fielmente y cuales son las consecuencias para su vida.

  1. Escuchan la Palabra pero no la creen

Uno de los matrimonios fundamentales dentro del cristianismo es el que se da entre la Fe y la Palabra de Dios. Ambos son inseparables. Cada que se escucha la Palabra de Dios con Fe, esta debe producir mas Fe. El mismo apóstol Pablo escribió en la carta a los Romanos que: …la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo, (Ro. 10:17), no podemos ni leer la Biblia, ni escuchar una predicación sin que esta produzca Fe en nosotros, como tampoco podemos escuchar sin creer que lo predicado es verdad. Ahora, es necesario decir que en el papel así debería suceder con todos, pero en la practica las cosas son distintas. Hay quien no alcanza ser impactado por la Palabra porque no la cree. No tiene Fe ni para escuchar como tampoco para que esa Fe se reproduzca en más Fe. Veamos algunos ejemplos.

  1. Hebreos 4:2 dice: Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva, como también a ellos; pero la Palabra que oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron.
    1. Contextualizando el pasaje, lo que el escritor esta diciendo es que al igual que en tiempos en los cuales el Pueblo de Dios peregrinó en el desierto y Dios habló, así mismo se nos ha anunciado la buena nueva a nosotros. Tal como les fue anunciado a ellos, Dios en este tiempo nos ha hablado, de hecho el mismo escritor de Hebreos dice al inicio de la carta: Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo, (He 1:1-2). Pero, el problema mas grande y que debe ser tomado en cuenta es que la Palabra hablada no fue aprovechada, no porque no fuera buena Palabra, o porque no fuera eficaz, o poderosa, sino porque quienes escucharon no la creyeron. No tuvieron Fe. Su incredulidad no les permitió ver más allá de lo que su mente comprendía. Sus ojos espirituales solo podían alcanzar a ver hasta donde sus ojos carnales tenían alcance.

¿Es posible eso? Por supuestos que es posible, las personas piensan que lo que la Biblia dice muchas veces no tiene lógica, no es congruente, o que simplemente es inexplicable. Piensan que algunas cosas son demasiado fáciles y otras demasiado complejas como para ser verdad.

Naamán el Sirio por ejemplo, cuestionó las palabras del profeta cuando este le dijo que únicamente con sumergirse siete veces en el Río Jordán sanaría de la lepra que padecía. Sus palabras fueron: he aquí, yo pensé: “seguramente él vendría a mí, y se detendrá e invocará el nombre del Señor su Dios, moverá su mano sobre la parte enferma y curará la lepra” ¿no son el Abaná y el Farfar, ríos de Damasco, mejor que todas las aguas de Israel? ¿No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio? (2R 5:11-12) Le pareció demasiado fácil lo que el profeta Eliseo le estaba pidiendo que hiciera. Dudó que solo bastaba con lavarse en un río que no se comparaba con los ríos de su país para poder sanar. No creyó que algo tan sencillo bastara para recuperar la sanidad en su piel. Sin embargo, algunos de la comitiva que lo acompañaban si creyeron. En ningún momento se había dirigido a ellos el profeta, pero escucharon con Fe. Sus oídos si estaban afinados para convencerse que era posible sanar de manera tan simple. Ellos estaban convencidos que las palabras del profeta eran verdaderas.

Tanto, que se atrevieron a hablarle a su señor: (…) se le acercaron y le hablaron, diciendo: padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras alguna gran cosa, ¿no la hubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: “lávate, y quedarás limpio! (2R 5:13). De aquí podemos aprender que cuando dentro de nuestras congregaciones algunos no tienen fe es necesario alentarlos para que crean. También que algunas veces es importante explicar algunos asuntos que no han quedado claros para que nuestra fe sea fortalecida. En Ro 14:1 dice Pablo: Aceptad al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones, sino para que sea fortalecido en el Señor. Algunos son débiles en su fe y el Señor lo sabe, por eso invita a que quienes son mas fuertes ayuden a madurar a los débiles.

Siguiendo con Naamán el Sirio leproso, dice la narración que escuchó a sus siervos, creyó las palabras del profeta y se puso en acción. El vs 14 dice: entonces él bajó y se sumergió siete veces en el Jordán CONFORME A LA PALABRA DEL HOMBRE DE DIOS; y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio.

La Palabra de Dios debe escucharse, creerse y ponerla por obra. Algunos escuchan pero no creen, otros escuchan, creen pero no la ponen por obra. Pero algunos la escuchan, creen y la ponen por obra, estos son los que dan fruto al ciento por uno. Son los que llevan mucho fruto. La Palabra tiene Poder, el problema es ese, que muchos no la acompañan con Fe.

¿Cuál es la consecuencia de escuchar sin Fe? Primero, Dios se enoja por causa de la incredulidad. A Su Pueblo, les juró que no entrarían en su reposo a causa de su falta de Fe (He 3:19). Y segundo, que la Palabra de Dios no les aprovecha. No produce en ellos lo que se espera que produzca, mas Fe.