LLAMADO PARA LLAMAR A OTROS

Lucas, el evangelista, nos cuenta que Jesús le dijo a Mateo o Leví, como también se le conoce: “Sígueme“. Al instante dice que se levantó y dejó la mesa de los tributos y lo siguió. Lo siguiente que nos cuenta es que Mateo ofreció un banquete al Señor donde además de los otros discípulos, también fueron invitados otros recaudadores de impuestos, amigos suyos. A simple vista esto no tiene nada de extraordinario. Al contrario, es lógico pensar que si una persona ofrece una cena a quienes debe invitar son sus amigos. Compañeros de trabajo, familia, etc.

Por supuesto esto no fue bien aceptado por todos. Especialmente por los fariseos y maestros de la Ley. Se escandalizaron a ver a un Rabino sentado con esta clase de gente a quienes se les consideraba de baja calaña, unos viles pecadores. Ante tal escándalo, Jesús hizo una de las declaraciones que a mi consideración particular es una de las más extraordinarias que he leído en la Biblia. Él les dijo: “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. No he venido a llamar a Justos sino a pecadores para que se arrepientan (Lc 5:31-32)“. Imagino la cara de frustración que pusieron aquellos hombres cuando el Señor dejó de manifiesto cuál era su labor en la tierra. De esto por lo menos 4 Semillas podemos Sembrar en nuestro corazón.

  1. Gracia irresistible. Cuando Jesús vio a Mateo, no leo ningún diálogo entre ellos. Solo una palabra: Sígueme. No sé qué mirada hizo el Señor pero Mateo no pudo resistirse a su voz. Cuando estamos cara con el Señor y nos llama, nadie puede resistirse a Él.
  2. Gratitud. La respuesta de Mateo al llamado del Señor fue un banquete ofrecido en Su honor. Imagino que Mateo no sabía qué hacer con ese gozo que sentía luego que el Señor lo llamó y en lo único que pensó fue ofrecerle un banquete. Una gran lección para nosotros, porque si bien no le podemos ofrecer un banquete, si podemos adorarle con nuestro servicio, obediencia, devoción, etc. El banquete de Mateo fue una expresión de adoración hacia el Maestro.
  3. Comisión. Mateo entendió que Jesús lo había perdonado. Comprendió que el Señor lo había traído de las tinieblas a La Luz. Solo él y el Señor sabían en que condición estaba su corazón cuando Jesús lo llamó. Y solo Mateo podía saber que necesidades tenían también sus compañeros de trabajo, por eso pensó que ellos también debían escuchar el mensaje de Cristo. Pensó que estando presentes en la cena ellos también podían ser llamados al arrepentimiento y experimentar lo que él estaba sintiendo. De igual manera nosotros estamos comisionados para llamar a otros. Familiares, amigos, compañeros de trabajo, de escuela, de universidad, etc., para que conozcan al Señor y experimenten lo que nosotros hemos experimentado.
  4. Reconciliación. Jesús lo tuvo claro desde antes de la fundación del mundo, Él venía a este mundo siendo Dios, para reconciliarnos con
    el Padre. Él sabía que la única manera en que su pueblo, y todos regresemos al Padre, era y es a través de Él. Las personas buscaban la forma de agradar a Dios para encontrarlo. Pero Jesús nos encuentra primero para luego poder agradar al Padre. Jesús vino con una misión que consumó en su muerte y resurrección. Hoy sigue llamando a pecadores, a enfermos espirituales. Él es el camino, la verdad y la vida y nadie va al Padre sino es por Cristo.

Me despido como siempre diciendo: Haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

Tributemos alabanza al Señor…


Doxología es una expresión verbal de alabanza y adoración a Dios. Es un reconocimiento de la Grandeza y Magnificencia De Dios. Es una expresión en donde se le atribuye a Dios la Gloria y Honor que solo Él merece. El rey David constantemente le expresaba al Señor su alabanza. Los Salmos son una evidencia de ello. También en 1 Crónicas ha quedado registrada una de esas expresiones de adoración.

Dice la Biblia que David hablándoles a los jefes de las tribus de Israel y a los jefes militares, a los administradores de lo bienes, y a otros hombres importantes, que él había mandado a reunir, les dijo: “que el deseaba construir un lugar para que el Arca del Pacto reposara ahí pero Señor le había dicho que no sería él quien le construiría un templo sino que Salomón, su hijo, había sido elegido para ser el sgiuiente rey de Israel y él seria el encargado de construirlo (1Cro 28:1, 4-7).

Si embargo, David les dijo también que él con mucho esfuerzo y habilidad había podido conseguir grandes cantidades de piedras preciosas, oro, plata, etc como preparativo para esta gran obra (1Cro 29:2-4), y luego les preguntó a ellos: ¿Quién, pues, esta dispuesto a dar su ofrenda hoy al Señor? (v.5). Dice que: El pueblo no solo no rehusó dar voluntariamente, sino que ademas dice la Biblia que se alegró al darle de corazón su ofrenda al Señor (vs. 5-9). No pudiendo contenerse David a la respuesta del pueblo, expresó verbalmente su adoración a Dios. La doxología de David dice así:

“Bendito eres, oh Señor, Dios de Israel, nuestro padre por los siglos de los siglos. Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio oh Señor, y tú te exaltas como soberano sobre todo. De ti proceden la riqueza y el honor; tú reinas sobre todo y en tu mano están el poder y la fortaleza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos. Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre, (1Cro. 29:10-13).

Tres Semillas de Fe quiero sembrar en tu corazón a partir de esto:

  1. Expresemos alabanza a Dios constantemente. Así como David solía darle adoración a Dios todo el tiempo, nosotros también procuremos expresarle nuestra adoración al Señor de forma continua. No nos cansemos de darle la Gloria y la Honra porque solo Él la merece. Todo lo que escribió el rey, resume el carácter De Dios. Su grandeza, su poder, su majestad, su soberanía, razones suficientes para expresar nuestra alabanza.
  2. Reconozcámoslo en todo lo que hacemos. David dijo: tuyo es el dominio, de ti procede la riqueza y el honor, tu reinas sobre todo, tres formas de decir que nada de lo que nosotros hagamos proviene de nuestras habilidades, nuestras capacidades, sino que procede De Dios. Nuestra vida se la debemos a Dios. El trabajo que tenemos, la casa donde habitamos, la inteligencia para estudiar, etc. todo proviene De Dios. Por ello en nuestra alabanza reconozcámoslo en todo lo que hacemos.
  3. Agradezcamos por lo que Él es. Esto podemos hacerlo de diversas maneras, podemos hacerlo cantándole, escribiendo, orando, levantando nuestras manos, derramando nuestro corazón, siendo buenos empleados, buenos padres, siendo fieles, ofrendando, etc. Cualquier medio que usemos para agradecerle es bueno. Porque Digno Es Él.

 

Me despido diciéndote: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Versando mi gratitud al Padre

Pensé en Dios desde el amanecer

Su bondad me hizo reflexionar,
que tengo mucho por agradecer
Ya que su amor por mi no se puede cuestionar

Su amor es infinito
Su misericordia indescriptible
Y aunque mi pensamiento es finito
Mi agradecimiento es indecible

Agradeceré toda mi vida
Porque incuestionables son sus maravillas
Ante eso mi alma se siente conmovida
Y mi boca lo expresa con grandes algarabías

Pensé también que al Padre no lo comprendo
Porque a pesar de mí sigue siendo fiel
Y como a su hijo me sigue viendo
Le agradezco que no me permita alejarme de Él