PONER A DIOS EN PRIMER LUGAR SIEMPRE TRAE RECOMPENSAS

En cierta ocasión un intérprete de la Ley le  preguntó al Señor Jesucristo: ¿Cuál era el principal mandamiento? Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento”, agregó el Señor (Mt 22:37-38).  De más está decirlo pero en todos los ambientes cristianos esta afirmación es muy conocida. Ahora bien, la experiencia nos muestra que a pesar de saberlo pocos verdaderamente lo ponemos en práctica, pues hay un dicho popular que reza: del dicho al hecho hay mucho trecho. Hay una gran distancia entre decirlo y vivirlo. Hablar no cuesta nada, hacer las cosas es lo verdaderamente complicado.

Decir: “amo a Dios por encima de todo lo demás” suena bonito, pero hacerlo es algo totalmente distinto. Cantamos: “te amo más que a mi vida”, pero pensándolo bien, ¿verdaderamente es así? Poner a Dios por encima de mi propio ego, por encima de mis gustos, mis ambiciones, mis pasiones, mi familia, mi trabajo, mis amigos, eso sí que es amarlo. Eso sí refleja que Cristo es el Señor de mi vida y que por encima de todo amo a Dios.

En la vida se nos presentan oportunidades donde debemos mostrar si eso es una realidad propia o si son solo frases trilladas. Por ejemplo, la “viuda de Sarepta”. Ella vivía precariamente. Dice la Biblia que además de ser viuda, tenía un hijo. Aunque no hay una descripción precisa, suponemos que su hijo era apenas un niño porque dependía de su madre. Lo cierto es que apenas sobrevivían. Además, por aquellos días no había llovido por mandato de Dios a causa de la idolatría del pueblo. Elías le declaró al rey Acab: vive el Señor, Dios de Israel, que ciertamente no habrá rocío de lluvia en estos años, sino por la palabra de mi boca”(1Re 17:1). Y así fue, dejó de llover por mucho tiempo, y como era de esperarse esto afectó cultivos, ganados, todo. La economía de los más pobres se vio afectada severamente a causa de la insensatez del gobernante en turno y los que le antecedieron.

Después de esto, Elías el profeta, estuvo un tiempo viviendo cerca del arroyo de Querit al oriente del Río Jordán. Ahí dice la Biblia que: cuervos lo alimentaban con pan y carne durante la mañana y la tarde (1Re 17:5-6). Fue hasta que el arroyo se secó que Elías nuevamente tuvo que mudarse a otro sitio. Dios le dijo que fuera a Sarepta, y que allí una viuda se encargaría de su sustento (1Re 17:9). Obedientemente dice en el v 10 que Elías hizo lo que Dios le mandó.

Y aquí entra en escena la tan conocida “viuda de Sarepta”. Cuando Elías se presentó con ella le dijo: “Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba. Cuando ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Pero ella respondió: vive el Señor tu Dios, que no tengo pan, sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy recogiendo unos trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que comamos y muramos” (1Re 17:10-12). Si se musicalizara esta escena al estilo Hollywood seguramente oiríamos las notas de un violín triste y sombrío mientras ella le describe al profeta la desgracia en la que se encontraba. Puedo ver además al profeta Elías sintiendo gran compasión por aquella mujer mientras ésta le describía su situación. Quizás pensó, aquí no habrá pan y carne como lo hubo antes, pero estoy seguro que confiaba en lo que Dios le había dicho: “yo he mandado a una viuda de allí que te sustente” (1Re 9b).

Dice v.13: Entonces Elías le dijo: “No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu hijo”. Si el profeta hubiera dicho solamente esto, estoy seguro que aquella mujer y nosotros también diríamos dentro de sí: “este profeta como que no me entendió, le estoy diciendo que ya no queda más que solo para una ración y me está pidiendo que le haga a él y luego que le prepare a mi hijo, ¿de dónde quiere que saque para todos?”. Pero bendito Dios que nos da las Semillas de Fe suficientes para que nosotros al igual que la viuda no tengamos temor pues dice v. 14 que él le dijo: “Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se acabará la harina en la tinaja ni se agotará el aceite en la vasija, hasta el día en que el Señor mande lluvia sobre la faz de la tierra”. En ese momento la música del violín ya no se hubiera escuchado más. Casi imagino que se oiría una orquesta entera in crescendo triunfalista.

Fue en este preciso momento que aquella triste mujer tenía que tomar una decisión, debía decidir si ponía en primer lugar a Dios o no. Debía decidir si le creía al profeta o simplemente cocinaba, comía ella y su hijo y moría. Era ellos o el profeta de Dios. Al fin de al cabo él nunca se presentó como el profeta de Dios, posiblemente ella lo reconoció por su vestidura, pero, ella pudo dudar de sus palabras. Sin embargo, dice el v.15a que ella hizo: “conforme a las palabras de Elías”. En otras palabras, ella puso a Dios en primer lugar. Ella decidió creer que Dios cumpliría su promesa. Ella pudo pensar: así como ya no llovió por boca del profeta, así mismo la comida no escasearía en mi casa.

Dice la segunda parte del v.15 y el v.16, que: “ella, el profeta, y su hijo  comieron por muchos días. La harina de la tinaja no se acabó ni se agotó el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio de Elías”. A este parte, seguramente la música que le pondríamos seria, un coro de ángeles dando gloria a Dios. La mujer puso en primer lugar a Dios y esto trajo recompensas. Dios fue primero que ella y su hijo y Dios la premió.

Quiero sembrar algunas Semillas de Fe en tu corazón.

  1. Humildad. Elías humildemente le pidió a la mujer que le sustentara. Vimos que cuando Elías llegó le dijo dos veces a la mujer: “te ruego me des agua” y “te ruego también que me traigas pan”. Pese a ser el hombre de Dios, profeta de Dios, no llegó imponente, no llegó soberbio, no llegó exigente con aquella mujer. Fue de manera sencilla, humilde a pedirle que lo alimentara. Si tú eres un misionero, un pastor, un siervo del Señor, aprende a pedir a tu iglesia enviadora, o a tus ofrendantes o a tu grey, con humildad. Nunca te impongas ante ellos o les exijas, porque recuerda que Dios es quien te envía y Dios es quien te sustenta.

 

  1. Obediencia. Elías sufrió las consecuencias de la falta de lluvia. Y aunque parecía inverosímil dos veces Dios le mostró que Él estaba en control de las cosas. Lo envió al arrollo y lo sustentó. Lo envió a Sarepta y también lo sustentó. Elias obedeció porque creía en Dios, confiaba en Él. Dios era primero que él mismo. No renegó porque lo envió a lugares incomodos, con personas extrañas, al contrario, obedeció al Señor todo el tiempo. De igual manera la mujer obedeció la voz del profeta. Hizo las cosas “conforme” a lo que le pidió. Si Dios está hablando a tu vida en este tiempo, y a ti te parece extraño lo que Él habla, no preguntes, solo obedece. Ni Elías ni la mujer cuestionaron las ordenes, y Dios los recompensó.

 

  1. Fe. Se necesita fe para creer que no llovió porque Elías lo dijo. Se necesita fe para creer que cuervos alimentaron a Elías con pan y carne. Se necesita fe para creer que Dios sustentaría la casa de aquella mujer. Se necesita fe para creer que las tinajas de harina y aceite no escaseaban. Se necesita fe para creer que Dios cumple todas sus promesas. No sé si por este tiempo te has estado cuestionando, si has estado dudando, si estas atravesando circunstancias donde estas cuestionando tu fe, pero yo te animo a que no dudes, Dios es el mismo de ayer, de hoy y lo será por la eternidad. Si Dios hizo maravillas antes, también las hará hoy de acuerdo a su voluntad.

 

  1. Soberanía. La viuda de Sarepta no tenía idea de lo que Dios había planeado para ella. No imaginaba que Dios había trazado un plan donde probaría si ella en verdad lo amaba más que a nadie en el mundo. Quizá ella estuvo orando por muchos días a causa de su necesidad, quizá Dios vio su desesperación, quizá Dios pensó hoy responderé a la súplica de esta mujer, en verdad no lo sé, pero lo que sí sé es que Dios le anticipó a Elías que ella lo sustentaría. Él ya sabía que habría de hacer. Lo mismo te digo a ti, hoy al igual que aquella mujer, al igual que Job, no sabes lo que Dios está planeando en el cielo para tu vida. No sabes que ha preparado Dios. No sabes como Dios probará tu fe. No sabes que está ocurriendo en la mente y en el corazón de Dios, pero lo que si debes saber que aun cuando tú lo desconozcas Dios es soberano por encima de todo, y que sus caminos son perfectos. Que sus planes son distintos a los tuyos. Sus planes son de bien y no de mal.

 

  1. Trabajo. Dios recompensó la fe de la viuda proveyéndole el sustento. Sin embargo dice el v.14 al final que Dios los sostendría hasta que la sequía terminara. Significa entonces que volvería llover y ella volvería a trabajar. Durante toda la crisis Dios la sostendría pero luego que terminara ella debía volver al trabajo. Debía seguir siendo la que sostendría a su hijo. Debía seguir esforzándose por sostener su casa. Me encanta Dios, porque sabe cómo buen Padre que debemos esforzarnos por nuestro sostenimiento. Como lo dijo el apóstol Pablo, “bueno es que no coma el que no trabaja”.

 

  1. Dios primero. Amar a Dios por encima de todo es fácil decirlo, vivirlo es totalmente distinto. Elías amó a Dios por encima de él mismo, fue obediente pese a las circunstancias adveras. La viuda también lo amó más que a ella misma y que a su propio hijo, dicho sea de paso, algo que no tan fácilmente puede hacer una madre. Pues sus hijos son su corazón mismo. Pero así lo hicieron. La experiencia con Dios nos lleva a que mostremos si es Él quien ocupa el primer lugar en nuestro corazón o no como lo hicieron ellos. Mi exhortación es a que pongamos al Señor como el centro de nuestra vida y todo lo demás vendrá por añadidura.

 

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

Enfrentemos la crítica con sabiduría (Conclusión)

APLICACIONES PRÁCTICAS PARA MANEJAR LA CRÍTICA

 Enfrente la crítica con humildad

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Enfrentar a los detractores no es instigar a discutir airadamente. Más bien promueve el dialogo, discutir hasta encontrar un punto medio que equilibre las circunstancias y sobre todo encontrar el medio para limar las asperezas, los puntos de irritación. Y para ello la mejor forma es hacerlo con sencillez de corazón. El apóstol Pedro dice: Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto, (1Pedro 3:15b-16a, NVI). Destacan en primer lugar que ante las críticas se necesita estar preparado para responder a quienes cuestionan, pero, dice Pedro, con gentileza y respeto.

La palabra que utiliza Pedro para gentileza es traducida de prauteh, que es la misma palabra empleada por Pablo en 2Co 10:1 Y que también significa: mansedumbre, apacibilidad, humildad, dulzura. [1] Así mismo dice Pedro que se debe responder con respeto traducida de fo,boj que también puede traducirse como reverencia.[2] Así que a la hora de enfrentar a quienes critican lo que se realiza debe hacerse primero estando preparados para defenderse, segundo con humildad y finalmente con respeto. No todo lo que un líder plantea será bien recibido como hemos visto, pero sí esta seguro de hacia donde quiere ir, y se ha preparado para llegar hasta ese punto debe avanzar. Lo mejor es conocer bien el proyecto para poder defenderlo. Imagine a un vendedor que ofrezca su producto sin conocerlo, seguramente será inefectivo. Las criticas que construyen siempre se deben aceptar. Y los proyectos siempre se deben defender con sabiduría.

Ejerza el poder espiritual ante la crítica

Como seres humanos, instintivamente siempre estamos buscando solucionar los problemas que enfrentamos. Nuestro instinto de supervivencia nos lleva a buscar las formas para salir adelante. Dentro de esa búsqueda por lo general recurrimos a las armas terrenales. Sin embargo muchas veces las luchas no son de esta índole, sino mas bien tienen a seres espirituales como los artífices principales. Los líderes enfrentan luchas espirituales todo el tiempo. Cuando están planteando el crecimiento espiritual de su iglesia o ministerio, el enemigo no puede quedarse quieto. Pablo entendió esto cuando dijo en Efesios 6:12: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

 

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Entonces el medio de defensa ante tales ataques también debe ser espiritual. Aunque un líder parezca frágil o tímido, como en el caso de Pablo, tiene el poder de Dios que puede ejercer en cualquier situación contra quienes se oponen a él. Pablo dice: aunque andamos en la carne no militamos según la carne (2Cor. 10:3). Ciertamente algunos problemas parecen comunes pero detrás de ellos pueden existir fuerzas espirituales que estén buscando detener la visión de Dios. Nehemías fue un líder que enfrentó a ciertos personajes que deseaban impedir que él llevara a cabo la visión que Dios le había puesto en su corazón. Por ello Nehemías oraba, pedía a Dios que le ayudara para terminar lo que había empezado. Sigue diciendo el apóstol Pablo que las fortalezas son de carácter intelectual, y dichas fortalezas se oponen al conocimiento de Dios por lo tanto Pablo debe destruirlas pero refutándolas intelectualmente a través del convencimiento. “esto se refiere a la destrucción total de las fortalezas de sabiduría humana y satánica y al rescate de aquellos que están en ellas para que no sean condenados”. [3]

Entonces un líder debe estar sujeto a la oración, a la guía del Espíritu Santo, para poder resistir a aquellos que están oponiéndose a la visión. Grandes batallas se han ganado de rodillas. Grandes ministerios han culminado dando mucha honra a Dios porque sus lideres estuvieron constantemente buscando que fuera Dios el que peleara por ellos. Solo los que entienden que Dios es mas poderoso que aquel que ejerce su poder en la tierra, pueden llegar a ver como todo lo que emprende es fructuoso.

Viva de manera irreprensible para evitar la crítica

Como dijimos, existen críticas tanto constructivas como destructivas. Así mismo hay críticas bien y mal fundamentadas, es decir que muchas veces alguien puede ser objeto de crítica por causa de su mal proceder y otras veces no. El líder deberá enfrentar un numero de veces criticas sin fundamento. Y eso es bueno porque genera confianza en sus seguidores. Cuando a un líder lo critican sin fundamento, lo que mantiene su posición es la integridad con la que vive. Esta estrategia tiene que ver más con el ser que con el hacer de la persona. La mejor forma de enfrentar las críticas es evitando ser personas a quienes se les puede señalar sus faltas. Cristo fue un hombre congruente con el mensaje que predicaba. De igual forma Pablo procuró ser irreprensible y ordenó que sus discípulos lo fueran también. “en cada lista que el apóstol Pablo dio a los líderes de las iglesias, la calificación primaria y más indispensable para los hombres en el liderazgo es que fueran «irreprensibles» (1 Timoteo 3.2, 10; Tito 1.6-7). Pablo empleó una palabra en griego que significa «por encima del reproche», sin culpa, sin mancha”.[4]

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Ya que el líder está expuesto a las miradas de todos sus seguidores debe procurar cumplir fielmente con este principio. Pedro recomienda también: honren en su corazón a Cristo como Señor manteniendo la conciencia limpia, para que los que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo, se avergüencen de sus calumnias (1Pe 3:16, NVI). Entonces, no existe mejor defensa para los lideres que vivir de manera irreprensible, íntegros, sin tachas, sin señalamientos. Por su puesto que este es un esfuerzo constante. Se debe ser irreprensible todo el tiempo. Dentro y fuera de la organización, en la familia, en el trabajo, para ganar confianza de quienes lo siguen. Muchos lideres pierden su influencia cuando su vida esta llena de faltas graves. Cuando su discurso no coincide con sus hechos. 

Conclusión

Se ha expuesto cuatro razones por la cuales existe critica dentro las organizaciones. Estas razones analizadas fríamente son poco alentadoras, provocan muchas dudas y pocos deseos de ocupar puestos de liderazgo. Y si ya ejercemos dichos puestos, al estudiarlas, pueden provocar deseos de renunciar. Sin embargo como se ha desarrollado, la Palabra de Dios es fuente inagotable de bendición y ayuda en cualquier circunstancia. Porque provee un buen numero de principios aplicables, a nuestra vida y nuestro ministerio, lo cual es una ayuda firme para saber manejar la crítica. Por lo tanto, lo importante es, que aun cuando seamos criticados, busquemos fervientemente Dios para mantenernos firmes hasta que su voluntad sea otra.

 

[1] Alfred E. Tuggy, Lexico griego-español del nuevo testamento (TX: Editorial Mundo Hispano, 1996), 471.

[2] Ibíd. 604.

[3] Biblia de estudio MacArthur, Versión Reina-Valera, revisión de 1960. (Grupo Nelson: Colombia, 2011) 1628.

[4] John MacArthur Liderazgo,(Editorial Betania, división de Grupo Nelson: Nashville, Tennessee, USA, 2006), 163.

NAVIDAD SIN PESEBRE NO ES NAVIDAD

Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso, y mirra, (Lc 2:10-11). 

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Introducción:

La gran mayoría de las personas tiene muy clara en sus mentes la imagen del Cristo encarnado llegando a este mundo con mucha humildad y sencillez, en un pequeño pesebre, último recurso por cierto, a falta de lugar en el mesón. Sin embargo a medida que pasa el tiempo es obvio que las multitudes están tan llenas de ideas y conocimientos equivocados respecto al Mesías. Algunos ni siquiera entienden las razones verdaderas de su arribo a este mundo caótico y perdido. Otros ni siquiera piensan que sea una historia verdadera. Algunos otros no están ni interesados en saber la verdad.

Ante este hecho lamentable es bueno hacer algunas preguntas: ¿Qué pasó con la navidad del pesebre? ¿Qué pasó con nosotros y nuestra comprensión del por qué vino sin pompa y sin caravana? ¿En qué momento perdimos el sentido de la fecha y dejamos de ver al Hijo Unigénito de Dios? ¿Cuándo nos extraviamos de la verdad? ¿Cuándo dejamos de volver la mirada hacia el pesebre?

La Navidad reviste la humildad del Hijo 

Es innegable que hemos perdido el rumbo. Hemos olvidado que Jesús voluntariamente hizo su aparición contradiciendo los modelos mundiales. Violando los protocolos para su llegada al planeta tierra. Jesús, el Rey, el Hijo del Dios Altísimo, no quiso la honra de los poderosos sino la doxología de ángeles y pastorcillos. No quiso la suntuosidad de un palacio, sino que prefirió la calidez de un establo. No quiso las reverencias de muchos siervos, mas bien se rodeó de la mansedumbre de los animales. Él así lo quiso, así lo pensó. No fue un plan fallido, con opción B. Dios así hizo su presentación. Uniendo una comunidad distinta. Ángeles, pastores y hombres de ciencia, adorando cada uno a su manera pero con gran regocijo. Ejemplo de humildad fue Jesús desde su arribo a la tierra y en toda la trayectoria de su ministerio terrenal. Jesús así lo quiso.

La Navidad se ha cubierto de materialismo

En pleno siglo XXI no estamos viendo la navidad de la misma manera. La vemos a través de la lupa del consumo y la festividad. La vemos a través de la locura de las compras, del endeudamiento de las tarjetas. Estamos viendo la Navidad a través de la fiesta, convivios, reuniones, algarabías, comidas, luces de colores, y adornos. Hemos de a poco convertido la Navidad en algo material. Estamos fuera de perspectiva, fuera de óptica y sentido. Jesús recibió presentes como objeto de adoración. Como el resultado del regocijo de los visitantes. Pero hemos visto que pensamos mas en estrenos, en ropas caras y finas, y miramos sobre los hombros a los necesitados. ¿A dónde se fue nuestro amor y sensibilidad? Jesús quiso que observáramos con atención que la Navidad no se celebra con el corazón. Con adoración pura y sincera. Jesús no se goza con nuestro afán por las compras. Ni con la idea de un hombre anciano, vestido de rojo que reparte regalos. Ese no es el sentido.

La Navidad es rememoración del Hijo 

Si bien es cierto que la fecha exacta del nacimiento del Mesías no se tiene, y aun cuando la menos probable es 25 de diciembre, recordemos que Jesús es real, nació, tabernaculizó entre los hombres: Jesús es el centro de la navidad. Es la rememoración del nacimiento del hombre-Dios que se tomó forma de siervo, murió y resucitó. La navidad se trata de Jesús. Necesitamos una relectura de los Evangelios para comprender que Navidad sin pesebre no es Navidad si no mas bien es un día mas lleno de despropósitos. Jesús es Señor del día de reposo, es Señor sobre todas las cosas, es Señor de nuestras vidas y por su puesto es Señor de la Navidad. Él es digno de honra, gloria y alabanza. La navidad conmemora a Jesús arribando para acercar el Reino de Dios a los hombres y traer paz a hombres de buena voluntad. La Navidad es el principio de la Esperanza de los que ponen su fe en Cristo. Es la prueba inicial del amor humanado de Dios. Es la expresión de su deseo de comunicarse y acercarse a la raza humana pecadora. Es la evidencia de un Dios que se interesa por perdonar a quien se ha dedicado a ofenderlo. La Navidad se trata del Hijo de Dios, Cristo, Nuestro Señor.

Así que en esta fecha recuerda, Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

Todos aplaudimos la verdad pero nos resistimos a decirla

Después que el Rey David fuera confrontado por el Profeta Natán, no tuvo más alternativa que reconocer que había pecado contra Dios. David entendió de inmediato que era ilógico negar su culpabilidad. Él conocía que delante de los ojos de Dios nada se puede ocultar. No tenía caso intentar excusarse o justificarse o tratar de evadir su responsabilidad, porque Dios ya conocía lo que él había hecho. David aceptó que no podía intentar engañar a Dios.

David era un hombre conforme al corazón de Dios precisamente porque no actuaba como los otros hombres. Adán por ejemplo luego de pecar evadió su responsabilidad y culpó a la mujer por haberle dado del fruto prohibido y a Dios por haberle dado a la mujer. De la misma manera lo hizo Caín cuando Dios lo confronto por haberle dado muerte a su hermano Abel. Misma actitud encontramos en Saúl cuando fue confrontado por Samuel. Dos veces ofendió seriamente a Dios y las dos veces culpo a los demás, negó su falta y se intentó justificar. Fue por esa actitud que Dios optó por retirarlo del reinado. Ver el articulo: Es más fácil culpar a otros. https://semillaquedafrutoalcientoporuno.wordpress.com/2012/11/05/es-mas-facil-culpar-a-otros/

David no solo aceptó su culpabilidad sino que también con mucha humildad aceptó las consecuencias de sus actos. Él entendió que aun cuando era el rey mas gloriado y reconocido de toda Jerusalén y sus alrededores, nada de esto lo excluiría de sufrir las penalidades por su falta. Aceptó la voluntad de Dios con mucha paciencia y sobriedad. Él entendió que por mucho favor que pudiera tener de Dios, de Su justicia no podría escapar. Porque Delante de Dios no importa nuestra posición, títulos, estatus económico, nada, si eres culpable lo eres y debes pagar por tus pecados.

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Reflexionando en esto y en la situación que esta enfrentado el presidente Otto Pérez Molina, he llegado a la conclusión que lo mejor que podría hacer él es reconocer inmediatamente que falló como presidente de la nación. Que de nada sirve tratar de tapar el sol con un dedo. Que es inútil qué se siga aferrando a su puesto. Debe aceptar ya que el teatro se le cayó, que todas las cosas se le descubrieron, que todo lo señala como responsable. No tiene sentido que insista en negar lo que hizo. Todos le aplaudiríamos que saliera diciendo que acepta su culpabilidad. Aplaudiríamos su honestidad y su valentía. Porque precisamente eso es lo que tiene indignado al país, la capacidad que ha tenido para negar los hechos. Las escuchas telefónicas solo vinieron a confirmar lo que ya todos sabían y a pesar de ellos insiste en decir que es inocente. Al igual que con David, su posición como máximo mandatario no le servirá para evitar las consecuencias de sus faltas. Ahora pensando en que lograra resistir y salir bien librado de esto, hay una autoridad que de la cual no podrá escapar con ninguna clase de jugarreta que realice. Excelente sería que Otto Pérez Molina tuviera el valor y la humildad de David para aceptar las consecuencias de sus actos.

El rostro desencajado que muestra en las fotografías, la enorme presión que se evidencia en su semblante cuando sale dando entrevistas, desaparecería si confesara su culpa. No existe peor estado espiritual que andar llevando una culpa encima. Es una losa pesada que pocos alcanzan a soportar por mucho tiempo. La culpa te enferma, te estresa, te sofoca y te va matando poco a poco, va minando tu mente lentamente. Otra cosa que te provoca la culpa es que te obliga a arrastrar a otros. Involucras a mas personas para que te ayuden a cubrir tus pecados. Obligas a mas personas a mentir, a burlarse de los demás. Te vuelves un desquiciado tratando de encontrar soluciones donde sencillamente no las hay. La culpa te ata, te tortura, y te esclaviza.

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Conclusión

No sirve absolutamente de nada oponerte a tu responsabilidad, o negarla, o evadirla, o justificarla. Pecaste, te descubrieron, afronta con humildad tu falta. Nadie va aplaudirte por negar lo que has hecho. Por el contrario, tendrás mas posibilidades de ser perdonado si reconoces que has errado. Otro beneficio de hacerte responsable de tus fallos es que ese será el primer paso para iniciar tu restauración. Mientras mas insistas a negarlo mas tiempo serás devorado por la culpa. Tarde o temprano el gran peso de la culpa te doblegará las piernas y te derrumbará. Finalmente afronta con valentía y con humildad las consecuencias terrenales de tus pecados, porque siempre será mejor afrontar la justicia terrenal que soportar la justicia divina.

 

Desarraiguemos “La Avaricia”

avaricia Hoy he sido confrontado con una palabra que a muchos puede sonarles extraña o desconocida: LA AVARICIA y he querido publicar una reflexión sobre esto en el blog, porque si bien es cierto que no es tan común la palabra si es importante conocer como esta mala conducta puede llegar a afectar nuestras vidas y como puede palparse en nuestro entorno. Para empezar debemos preguntarnos: ¿Qué es la avaricia? La avaricia es el afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. Al leer la definición se puede entender el porqué del comportamiento del ser humano cuando el tema es el dinero. Porque dice: afán desordenado de poseer, esto da una connotación que la avaricia busca satisfacerse de la forma que sea. Es decir que la persona que es avara, no le importa absolutamente nada ni nadie, pues, con tal de obtener dinero una persona que es avara puede llegar a hacer cualquier cosa. Si lo que busca es encontrar satisfacción a su deseo desmedido de poseer entonces buscará incluso correr riesgos altos. Para ilustrar la palabra recurriremos al pensamiento de los rabinos, pues ellos veían la avaricia así: tal como tener un barril el cual no tiene fondo, el cual por más que se intente llenar nunca pueden hacerlo. Así son las personas avaras, nunca se llenan.

 La avaricia es un mal  que se da en cualquier ámbito de nuestras vidas, ocurre con el comerciante que no da un precio justo y constantemente incrementa los costos de sus productos para subir sus ganancias. O el patrono que se enriquece a costa de retenerles los sueldos a sus empleados o de no pagarles lo justo. O el empleado que es capaz de hacer hasta lo inmoral con tal de obtener un puesto donde ha de tener una mejor paga. Han existido personas que incluso han matado a familiares con tal de quedarse con propiedades. La avaricia se da incluso dentro las iglesias, muchos han cambiado la fe, la sencillez y laigledinero humildad del evangelio por el deseo desmedido de obtener riquezas. Razón tuvo Pablo al escribir: porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores (1Ti 6:10). Tanta ostentosidad solo denota que no vivimos una vida justa tal como Jesucristo lo demostró. También el apóstol Pedro dijo  y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme (2Pe 2:3). Por eso Jesús enseñó en Lucas 12:15 sobre la avaricia y les dijo a quienes lo escuchaban: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Originalmente dice: la vida del hombre no es o no está en la abundancia de bienes que posee.Porque las personas se afanan por tener cada día más dinero, no duermen pensando cómo han de hacer más y cada vez más.

A la persona que es avara no le importan las familia que abandona y destruye por tal de estar más tiempo en el trabajo y amasar más fortuna. No le importa su calidad moral como ser humano y se corrompe. El sacrifica todo por tal de alcanzar mucho dinero. Es aquí donde se puede aplicar la regla del contentamiento la cual dice en Hebreos 13:5  Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. Dios está en control de nuestras vidas si le permitimos que Él nos guíe, por eso el salmista inicia diciendo en el Salmo 23: El señor es mí Pastor nada me faltará, lo cual me hace vivir confiadamente en Dios, sabiendo que Él es nuestro proveedor. No intento decir que no deberíamos trabajar, o que no deberíamos tener aspiraciones en la vida, por supuesto que no, pero si intento decirte que debes equilibrar tu vida, tú casa, tu familia, tus amigos, todo.

generosidadComo seres humanos deberíamos entender que el dinero solo es moneda de cambio, que va y viene, que sirve pero no me va dominar. Por eso Jesús dijo que nadie puede servir a dos señores, o ama a Dios o ama el dinero. Y el apóstol Juan dijo: la vida pasa y sus deseo pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. No podemos pasar vida tratando de llenarnos de riquezas porque al morir NADA nos llevamos dentro del ataúd. Seamos más bien justos, paguemos a quien le debemos, paguemos los salarios justos, compartamos con quienes lo necesitan. Proverbios 3:28 dice: Nunca digas a tu prójimo: «Vuelve más tarde; te ayudaré mañana», si hoy tienes con qué ayudarlo. A veces tenemos algo que podemos compartir y preferimos no hacerlo. A veces se desperdicia la comida y de pronto hay quien no tiene ni que comer. Incluso nuestros padres más si ya están avanzados en edad tienen necesidades que nosotros podemos ayudar a suplirlas. Ves lo que intento decirte es que por una vez en tu vida piensa que tú puedes compartir lo que posees con quien  no tiene nada. Que el dinero que ganas no es solo para satisfacerte a ti mismo. Sino que puede bendecir a otros. Haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.