UN AMOR INCONDICIONAL

‘Esto os mando: que os améis los unos a los otros. ‘ (Juan 15:17)

Hay un dicho que reza: “las ordenes no se discuten, se cumplen”, y aunque no siempre podemos estar de acuerdo con ello, si alguien que es superior a nosotros, nos manda a hacer algo, debemos hacerlo. El mandato no da opciones a juicios, a supuestos, solo debe de cumplirse y punto. 

En nuestro texto, por ejemplo, Jesús como Señor nuestro, (obviamente si lo has aceptado como Señor), esta ordenando a que sus discípulos se amen unos a otros, incluye a lo demás también. Tenemos que hacer notar que este tipo de amor no esta sujeto a ninguna condición. Es decir, Jesús no dijo: ámense si el otro los ama, si le cae bien, si se porta bien, o si hace algo bueno por ustedes. No, Él esta ordenando que se amen de forma INCONDICIONAL. Enfatizo esta parte, porque la forma natural de amar a los demás, es reaccionando a la forma en que nos aman. O no es verdad que: ¿Si te hacen un favor, lo devuelves? ¿Si te dan un obsequio, haces lo mismo? ¿Si te saludan, saludas? Así somos. No aplicamos la Regla de Oro. No somos capaces de dar sin esperar algo a cambio. O no somos capaces de dar el primer paso.

Sin embargo, a través de este mandato, Jesucristo nos esta ordenando, ámense como yo los he amado. ¿Cómo es eso Señor? (1) Sacrificialmente. Jesús en Juan 15 nos expresa que Él pone voluntariamente Su Vida por sus amigos. (2) Humildemente. Jesús nos muestra que se humilló al despojarse de Sí Mismo para poner Su Vida y luego tomarla para Salvación del que Cree. (3) Misericordiosamente. Jesús nos muestra que antes que siquiera pensáramos en buscarlo, Él dejó la eternidad para ir en busca de lo que se había perdido. Pregunto: 

¿Procuras dejar de lado tu orgullo y dar el primer paso? ¿Estás cumpliendo tu labor como discípulo de Cristo? ¿Brindas amor condicional o incondicional a los demás? Grábate esto: Aunque no siempre es fácil amar a otros, el mandato divino es que: AMEMOS DE FORMA INCONDICIONAL. 

Es decir, Jesús no dijo: ámense si el otro los ama, si le cae bien, si se porta bien, o si hace algo bueno por ustedes. No, Él esta ordenando que se amen de forma INCONDICIONAL

Semillas de Fe

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

TRABAJO DE TIEMPO COMPLETO CON POCA PAGA

En días recientes el presidente Jimmy Morales estuvo de gira por los Estados Unidos. Aprovechando su visita fue entrevistado por el New York Times, y sus declaraciones fueron motivo de gran controversia en varios sectores, especialmente dentro de los connacionales que se encuentra ilegales en aquel país. El entrevistador le pidió que comentara sobre la propuesta del presidenciable Donald Trump de construir un muro en la frontera con México. Y nuestro presidente, fiel a su antigua profesión, la de comediante, quiso bromear con el asunto y dijo: “si Donald Trump quiere construir un muro, yo le ofrezco mano de obra barata. Tenemos muy buena mano de obra y con gusto se lo construimos. Nos dice las medidas y tenemos la capacidad para hacerlo”. Con la fluidez de las redes sociales, de inmediato las reacciones llegaron. Las palabras de nuestro presidente causaron furor. Enojados varios sectores le exigieron una disculpa. Jimmy Morales, no tuvo mas alternativa que disculparse por sus palabras que según él fueron mal interpretadas.

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La molestia ante las declaraciones del presidente eran justificadas. Ciertamente nuestros compatriotas y otros inmigrantes no ganan lo suficiente por el arduo trabajo que desempeñan es debido a las condición de inmigrantes ilegales en la que están. Su mano de obra si bien es cierto es barata no significa que sea despreciable. Hacen un duro trabajo pero se les paga mal. Todo el esfuerzo que realizan no es compensado justamente con su salario. El trabajo que realizan los ilegales es indispensable para la economía de la nación americana. Sin su trabajo aquel país no funcionaría aunque no sea bien pagado. No reciben el salario que en verdad merecería. Menos el reconocimiento que a pulso se han ganado.

El trabajo de las madres pasa por similares circunstancias. Es un trabajo de tiempo completo pero mal remunerado. Si empezáramos a contabilizar cada hora de esfuerzo que realiza una mujer desde el día en concibe a sus hijos, es un hecho que no habría dinero que pague tal trabajo. Las madres pasan trabajos desde que los primeros cambios hormonales hacen estragos en su cuerpo. Nauseas, vómitos, mareos, dolores de cabeza, son solo algunos de sus pesares. Sin mencionar que su cuerpo, motivo de su belleza externa, también sufre. Engorda, se deforma, y cambia drásticamente. Sus horarios de alimentación cambian, ahora ya no come tres veces al día, sino cada vez que desea. Todas sus horas de sueño se interrumpen, se trastornan por un bebé que le da guerra en el vientre. Repito, es un trabajo de tiempo completo pero mal remunerado.

Y así podemos continuar haciendo el recuento de las horas que las madres invierten en sus hijos. Me pregunto ¿Cuánto podríamos pagarle a las madres por las horas de labor de parto? Independientemente si es natural o por cesárea, ni el dolor que sufren al parir, ni el esfuerzo que hacen por dar a luz, ni la energía que invierten para resistir ese momento, podrían ser remunerados con ninguna moneda terrenal. Razón tenía el evangelista Juan al decir: cuando una mujer da a luz a un niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo (Jn 16:21), su pago es ver nacer a sus hijos bien. Es convertirse en madre.

Así es, el trabajo de las madres es un trabajo de tiempo completo pero mal remunerado, porque no le podemos pagar las horas que nos dedica como enfermera, o lo que nos receta como medico, tampoco podemos pagarles por sus horas como maestra, o cuando la hace de psicóloga. A una madre no podemos pagarle sus horas de dedicación, o su paciencia, su ternura, sus caricias, sus consejos y tampoco sus regaños. A nuestras madres no podemos pagarles su amor profundo e incondicional que sienten por nosotros. No hay forma de hacerlo. No tenemos como pagar una hora de cuidado, o tantas afrentas perdonadas, tantos disgustos, y tampoco podemos pagarles tanta bondad hacia nosotros.

Lo que sí debemos hacer es honrarlas tanto como a nuestros padre porque es un mandato de Dios que tiene promesas para nosotros. La única forma en que podemos intentar devolverles tanto amor es siendo hijos ilustres, buenos ciudadanos, y sobre todo, hijos de Dios que dan buen testimonio. La honra a nuestras madres es lo que mas satisfacción les da a su corazón. Aun si ya no están entre nosotros, la honra a su memoria también debe ser un fin que debemos perseguir. Nuestras madres no piden electrodomésticos el 10 de mayo aunque se los damos. Tampoco piden lujos aunque los merecen. Y menos piden dinero aunque debemos proveerles. Pero lo que si piden es que seamos hijos de bien. Con eso se dan por bien servidas, porque desde el día en que somos engendrados ellas procuran siempre nuestra protección y nuestra felicidad. Así que aunque no podemos pagar este trabajo que es de tiempo completo, procuremos llenar de honra a cada una de nuestras viejecitas y dedicarles no un día sino los 365 días que tiene el año para decirles: Feliz día mamá.

De parte de Semillas de Fe, FELICIDADES QUERIDAS MADRECITAS, QUE DIOS LES BENDIGA RICAMENTE Y RECUERDEN… HAGAN USTEDES LO POSIBLE Y DEJEN QUE DIOS HAGA LO IMPOSIBLE POR CADA UNA DE USTEDES.