NO CULPEN AL MENSAJERO (Conclusión)

En el articulo anterior vimos la calidad de seres humanos que fueron tanto el Rey Herodes y Herodías su esposa. Vimos que ambos fueron capaces de matar a Juan el Bautista con tal que él ya no siguiera confrontándolos con su pecado. También vimos que fueron capaces de valerse de todos y de cualquiera para alcanzar su fin. Dijimos que nuestra reacción al escuchar la verdad siempre nos pesa. Que no nos resulta fácil admitir que estamos mal, y menos nos gusta que nos confronten. Que por lo general nos justificamos ante las confrontaciones. Buscamos que nuestros pecados se vean como aceptables para que no nos acusen. Ahora veremos como la verdad nos confronta siempre que la escuchamos y que pese a la oposición que encuentre en este mundo la Palabra de Dios prevalecerá.

Juan el Bautista-Caravaggio

Escuchar la verdad siempre nos confronta

La mente inundada de pecado no tan fácilmente se convence de su realidad. No tan fácil acepta que está mal, porque mientras pecamos estamos disfrutando del mal que hacemos. No miramos el daño que estamos cometiendo contra quienes nos rodean. Porque quien peca es egoísta. Busca solo estar bien él aunque lastime a otros. Y por esa razón las personas no quieren ser confrontados, porque su auto satisfacción terminará. No quieren escuchar la verdad porque no están dispuestas a abandonar lo malo que están haciendo. En palabras de Jesús, diríamos: y este es el juicio; que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas (Jn 3:19-20).

La luz es un sinónimo de Jesús. En el capitulo 1 dice que Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz (v.8), es decir a anticipar la llegada de Jesús. Esa luz que alumbra a todo hombre (v.9), entonces sustituyendo en el pasaje anterior luz por Jesús diríamos: y este es el juicio; que Jesús vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que a Jesús, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo odia a Jesús, y no viene a Jesús para que sus acciones no sean expuestas. El mundo que es gobernado por el príncipe de la potestad de las tinieblas, no quiere venir a Jesús para no ser expuesto. Para que no quede manifiesto lo corrompido que esta. Para que su pecado no sea confrontado.

Para ilustrar este pasaje basta con ver nuestra realidad mundial. Hoy día se prohíbe en algunos países como Estados Unidos hablar con libertad de la Biblia, cuando en sus fundamentos estaba presente la Escritura. En otros países de Europa se prohíbe hablar sobre lo que Dios tiene que decir porque se considera ofensivo. Dicen que declarar la verdad bíblica hiere los sentimientos de los demás. Que cuando predicamos la verdad estamos discriminando a otros. Que los estamos condenado. Aborrecen a Jesús, la Biblia, a Dios y todo lo que tiene ver con ello porque confronta su maldad. Porque los expone. La Palabra de Dios es verdad, y escuchar la verdad siempre pesa. Siempre confronta, siempre causa intranquilidad.

La verdad prevalecerá a pesar de la oposición

Esa es la razón del por qué vemos como en pleno siglo XXI la iglesia continúa siendo perseguida, porque sigue predicando la Verdad de Dios. El mundo entero no quiere que le digan que esta mal. No quieren que le digan que sus acciones ofenden a Dios. Y al igual que Herodías quieren exterminar al mensajero, a quien lo confronta, es decir quieren erradicar a la iglesia. Sin embargo, La buena noticia es que: aun cuando muchos han sido encarcelados por negarse a hacer las cosas que van contra la voluntad de Dios, y también han sido torturados, e incluso han muerto por declarar la verdad como Juan el Bautista, este bendito Evangelio se continuará predicando en todo el mundo. Esta verdad se conocerá hasta lo ultimo de la tierra. La iglesia prevalecerá contra el reino de las tinieblas. Podrán matar uno a uno a los mensajeros pero el mensaje seguirá vivo. Lo que Dios quiere que todos oigan se oirá y se sabrá y así nadie podrá decir que no sabía. No habrá excusa para nadie. Nadie podrá alegar inocencia por ignorancia. Este glorioso Evangelio se predicará a pesar de la oposición y negación del mundo. Es verdad que han matado a muchos mensajeros y aun muchos morirán por predicar la verdad pero no podrán terminar con los heraldos nunca. Dios siempre levantará personas dispuestas a exponer la verdad divina.

El apóstol Pablo fue uno de esos mensajeros que sufrió por predicar el mensaje que incomodaba y lo dijo muy claro a Timoteo: Por el cual [el evangelio] sufro penalidades, hasta el encarcelamiento como un malhechor; pero la Palabra de Dios no está presa (2Ti 2:8). En otras palabras, aunque encarcelen, torturen o maten a los mensajeros y los traten como a criminales, la Palabra de Dios se moverá en el mundo entero con toda libertad, tal como lo hizo el Espíritu Santo en el Génesis para ordenar el caos en el que vive este mundo. La Palabra nunca podrá ser apresada, siempre hallará forma de llegar a los oídos del planeta y convencerlos de pecado. La Verdad siempre prevalecerá a pesar que el mundo entero siga llamando bueno a lo malo y a lo malo bueno. Aunque los valores del mundo estén en orden invertido, siempre la Palabra bendita de Dios será anunciada. Jesús dijo: Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra mas pequeña ni una tilde de la ley hasta que todo se cumpla (Mt 5:18).

La Palabra de Dios se moverá en el mundo entero con toda libertad, tal como lo hizo el Espíritu Santo en el Génesis para ordenar el caos en el que vive este mundo

Así que continuemos predicando este glorioso Evangelio y si incomoda, confronta, inquieta, habla del perdón y de la paz de Dios que recibimos cuando aceptamos su regalo de salvación. Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

NO CULPEN AL MENSAJERO (1era parte)

Introducción

Ella, instigada por su madre, dijo: dame aquí, en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. Y aunque el rey se entristeció, a causa de sus juramentos y de sus invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Y trajeron su cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, y ella se la llevó a su madre (Mt 14:8-10).

Después que leí este pasaje lo primero que vino a mi mente fue que cualquiera que leyera sin saber el origen de estas palabras, pensaría que estamos hablando de todo menos de la Biblia. Que estamos refiriéndonos a alguna novela de crimen, o misterio o de terror. Porque lo que describe el texto es fuerte. Pero no querido lector, si es un texto bíblico. Y claramente nos presenta a una mujer, específicamente Herodías, la mujer del Rey Herodes, como una mujer despiadada, sádica, cruel. Una mujer a la cual no le pesaba la mano para tomar malas decisiones con tal de acabar con sus problemas.

Juan el Bautista-Caravaggio

Al leer este texto también se ve que Herodías, fue una persona que disfrutó cortarle la cabeza a Juan el Bautista. Es verdad que el pasaje no describe emociones de su parte, pero, sin lugar a dudas lo tuvo que haber saboreado. Tuvo que haber sentido satisfacción al ver degollada a la persona que la confrontaba con su pecado. Tuvo que haber sentido placer al ver rodar la cabeza de Juan el Bautista en esa bandeja. Porque ella sabía que finalmente había terminado con su problema. Pero solo era en apariencia, porque si bien habían terminado con el mensajero el mensaje ya había sido dado. Ella supuso que ya nadie mas la interrogaría pero la Palabra había sido sembrada. Es verdad que Herodes no estaba a gusto con Juan pero aun así, no había sido capaz de tomar la decisión de matar a Juan por causa del temor al pueblo. Sin embargo a Herodías no le pesó, ni matarlo, y menos degollarlo.

La raíz del problema

Aunque el pasaje de Mateo no da mas detalles del por qué Herodías quería matar a Juan el Bautista, en el Evangelio de Marcos se nos dice que la razón del encarcelamiento y muerte de Juan, fueron las acusaciones que hacía constantemente contra Herodes y Herodías. Para ser mas precisos dice en Mr. 6:17: porque Herodes mismo había enviado a prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe, pues Herodes se había casado con ella. En otras palabras Juan el Bautista se había convertido en una personas incomoda para la pareja porque los confrontaba con la verdad. Para ellos era incomodo escuchar lo que Juan les decía. Dice el v.18: porque Juan le decía a Herodes: no te es lícito tener a la mujer de tu hermano. Tanto Herodes como Herodías su esposa se negaban a aceptar que Juan les estaba diciendo que su relación era ilícita. No deseaban escuchar la verdad porque no estaban dispuestos a terminar con esa relación. Obviamente, la ética, la moralidad de Juan no daban cabida a que el rey Herodes estuviera viviendo con la que era esposa de su hermano Felipe. Si ella hubiese sido viuda, pues problemas no hubieran tenido, pero se sobre entiende que Felipe aun vivía y por eso la relación de ellos era prohibida.

Ahora veamos que el nivel de inmoralidad de la pareja excedía los limites en muchos aspectos. La corrupción de ambos rebasaba la cordura completamente. Rápidamente lo explico: Primero, Herodías era esposa del hermano de Herodes. Es decir que Herodes no estimó en nada la relación de su hermano y cometió adulterio con su cuñada. Fue capaz de entrometerse en la relación de su propio hermano. Segundo: Herodías ocupó a su propia hija para conseguir que mataran a Juan el Bautista. No le importó corromper a su hija para llevar a cabo su plan. Porque de nuevo, no solo lo mandaron a matar, sino que también pidió que le llevaran la cabeza en una bandeja, eso, sencillamente es inconcebible, quien puede disfrutar viendo una cabeza servida en una bandeja. Solo un verdadero criminal. Ni Herodes, ni Herodías tenían contemplaciones con nadie con tal de seguir viviendo en su relación pecaminosa. Cualquiera que se interpusiera sería exterminado y usarían a quien fuera para poder hacer lo que ellos deseaban. Sino les importaba su familia menos les importó degollar a Juan. Ahora, ¿cómo se puede explicar este nivel de comportamiento? Simplemente porque:

Escuchar la verdad siempre nos pesa.

Nadie que esté obrando mal quiere escuchar que le digan la verdad. El pecado es como una célula cancerosa que si no se trata se expande en todo el cuerpo. Se enraíza tan profundo que se necesita una buena cirugía para ser extirpada. Y los seres humanos por naturaleza no queremos escuchar que estamos llenos de ese cáncer llamado pecado . Has visto la reacción de las personas que consumen licor todos los fines de semana cuando tu les dices: “oye tu tienes problema con la bebida, eres alcohólico”, rápidamente te dicen: NO, yo puedo controlar la bebida. Se niegan a aceptar que ya tienen un problema. De igual manera cuando ves a una jovencita que desea abortar, le dices lo que estas pensando hacer es un asesinato, su respuesta será: “yo tengo derecho a decidir”. O que tal a Ricky Martín quien declaró que: “la Biblia no tiene ninguna autoridad para decir que los matrimonios homosexuales son ilícitos”. O las parejas que esta viviendo una relación ilícita como la de Herodes, se amparan en toda clase de excusas para justificar su pecado. Y así podría darte muchos ejemplos de personas que siempre buscan justificar sus faltas. Siempre buscan aligerar las faltas para continuar pecando. Buscan a luz de su propia verdad argumentar lo que hacen, pero para Dios el pecado no es justificable. Que alegría sienten los seres humanos cuando hasta se legaliza su pecado. Cuando se les da vía libre para hacer lo que sienten y lo que quieren. Cuando la ley de sus países ampara y solapa su pecado.

–Tengo que hacer un paréntesis para aclarar que yo no siento ningún desprecio por aquellos que se niegan a aceptar la verdad bíblica. Al contrario, si escribo es por amor a ellos. Para que entiendan que las conductas pecaminosas solo los esta acarreando hacia la condenación eterna. Ese juicio divino es inminente, y mi propósito con este articulo y el blog mismo es alcanzar a otras personas para Cristo. En donde sea que se lean estos artículos mi deseo es presentar a un Dios de amor que quiere que todos los hombres se arrepientan y vengan al conocimiento de Su Verdad, la única verdad verdadera. Pero también que conozcan a un Dios justo que obrará de acuerdo a lo que ha establecido en Su Palabra y que sigue con los brazos abiertos esperando para que todo aquel que se arrepienta tenga Vida Eterna. Mi llamado es anunciar las buenas nuevas de salvación. Es predicar a un Cristo que vive y reina para siempre–

En el siguiente articulo continuaré con este interesante tema.

EL EFECTO QUE PRODUCE EN MI VIDA LA SANGRE DEL CORDERO PASCUAL


CORDERO DE DIOS

Introducción

La figura que sobre sale en la primera parte del capitulo uno del Evangelio de Juan es: Juan el Bautista. Juan El Bautista fue el último de los profetas, apartado de la sociedad elitista, lejos de la hipocresía y con mucho valor para señalar los pecados que el pueblo cometía. Señaló las injusticias y los excesos de algunos hombres, como el adulterio de Herodes, a quien constantemente le señalaba que no le era lícito estar viviendo con Herodías la mujer de su hermano. Sumergido en su mundo asceta, ermitaño y solitario, Juan constantemente llamaba al arrepentimiento por medio de su predicación, pedía que aquellos que verdaderamente estaban arrepentidos dieran evidencia de ello. Señaló, también, el juicio contra aquellos que se mostraban falsamente piadosos, les aseguró que sobre ellos ya pesaba la condena por no ser genuinos.

 El testimonio de Juan El Bautista

Y así en el capitulo 1, Juan El Bautista aparece dando testimonio sobre la llegada de Jesús (Juan 1:19-27). Él anuncia que en poco tiempo llegará uno que es mayor que él. Ante esta declaración, el Bautista es cuestionado por los sacerdotes y levitas a petición de los fariseos (v.24). Juan no se adjudicó el título de Mesías, por el contrario, afirmó que su bautismo era distinto al bautismo que el Hijo de Dios realizaría (v.26). Además de no adjudicarse el titulo mesiánico, Juan reconoció cual era su posición respecto a Cristo. Él afirmó que Jesús era tan superior a él que ni aun se consideraba digno de desatar la correa de su calzado (v.27).

 La máxima declaración de Juan El Bautista

De todas las verdades que Juan declaró y anunció, la mayor declaración profética que hizo ocurrió en un día en el que hacía lo que acostumbraba hacer todos los días, un día aparentemente normal. Dice la Biblia que un día en el que Juan predicaba y bautizaba en el Río Jordán, de inmediato quedó conmocionado, atónito cuando reconoció al Mesías que se aproximaba a donde él estaba. Sus ojos se le llenaron de regocijo al ver que la profecía finalmente se cumplía. Al verlo Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Con estas palabras Juan anunciaba, primero que Jesús representaba al Cordero Pascual, segundo que quien lo preveía para sacrificio era Dios, y tercero, su efecto sobre la humanidad era limpiarla de pecado.

Juan el Bautista

 Jesús el Cordero Pascual

¿Por qué Jesús es el Cordero Pascual? Recordemos que los corderos eran los animales que se acostumbraba sacrificar en el día de la Pascua judía. La Pascua era una remembranza de lo acontecido en Egipto. Recordaba al pueblo como Dios los había librado de la opresión que vivieron cuando eran esclavos de Faraón. La sangre del cordero rociada en los dinteles y en los postes de las casas donde habitaron sus antepasados fue la que impidió que el ángel de la muerte entrara en sus hogares y matara a los primogénitos de las familias. El cordero que sacrificaban las familias los representó y los cubrió de la maldición que cayó sobre todos los hijos primogénitos de los egipcios. Entonces lo que Juan esta anunciando es que Jesús es el Cordero que Dios sacrificaría a favor del mundo. Jesús es el Cordero Pascual que se sacrificaría a favor de toda la humanidad. En lugar que cada ser humano pecador de la tierra muera, Dios proveyó la ofrenda que evitaría la muerte de la humanidad a causa de su maldad. Jesús es el vicario (sustituto) que Dios da como ofrenda a favor de todo el mundo para reconciliarnos con Él.

 La Sangre del Cordero Pascual nos limpia de pecado

Además Juan anuncia que este Cordero no solo será la ofrenda pascual a favor del mundo sino que también su sacrificio permitirá que los pecados de los seres humanos sean quitados. El apóstol Pablo dice en la carta a los Romanos que: la paga del pecado es muerte (Ro. 6:23a) es decir que la recompensa que los hombres merecen recibir por su condición pecaminosa es la muerte eterna. En la pascua la sangre del cordero sacrificado los libraría de morir físicamente, pero con la Sangre de Cristo la muerte que se evita es, la eterna. Los seres humanos necesitan ser lavados por medio de la Sangre de Cristo para poder tener Vida Eterna. Los pecados de los hombres no se quita con sacrificios humanos, o con ofrendas, o con cualquier clase de obra bien intencionada, solo la Sangre de Cristo nos limpia de pecados. El apóstol Pablo también dice lo siguiente en la Carta a los Romanos.

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús, (Ro. 3:24-26).

 Parafraseando ambos pasajes, el de Juan 1:29 y Romanos 3, diremos: Jesús es el Cordero que Dios proveyó gratuitamente por medio de su infinita Gracia para emancipar a las personas del yugo del pecado. Dios justifica a los pecadores a través de la Sangre que derramó Jesús, el Cordero Pascual, que Dios mismo entregó para sustitución de los hombres. Que en lugar que los seres humanos muriéramos por causa del pecado, Dios entregó a Cristo para sustituirnos a los que creyéramos en Él. La humanidad debe poner su fe en esta sangre derramada para que sus pecados les sean quitados. Dios en su gran amor y paciencia manifiesta su justicia, pasa por alto nuestras faltas, los pecados que cometimos en el pasado para que podamos ver que Él es Justo y que además nos vuelve justos al poner la fe en Cristo su Hijo.

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El amor de Dios es demasiado grande, porque sabiendo que no existe nada que pueda acercarnos a Él, ofrendó el Cordero –perfecto por cierto– que es Su Hijo, lo sacrificó a favor de nosotros, nos limpió de pecado y nos hizo aceptos delante de Él. Finalizó la enemistad que existía entre los pecadores y Él. Pablo dice: Estando ya justificados en la Sangre, por Él seremos salvos de la ira, (Ro. 5:9). ¡Oh que Grande Amor el de Dios Padre! Quien no pide sacrificio sino obediencia. Quien en su infinita Gracia, gratuitamente nos da Vida Eterna por la Fe en Su Hijo, ese es EL EFECTO EN MI VIDA DE LA SANGRE DEL CORDERO PASCUAL.

Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.