DIOS DEFIENDE A SUS HIJOS

Sé que el título de este articulo suena muy general y en realidad si lo es. Porque la Biblia nos muestra en múltiples pasajes que Dios defiende a sus hijos. Dios los guarda, los protege, pelea por ellos. Dice la Biblia que Él es escudo alrededor de nosotros. Que nos esconde bajo sus alas, y así podría seguir exponiendo tantas otras verdades que nos muestra al Padre celestial como fiel defensor de sus hijos.

Sin embargo, quiero centrarme en un pasaje en específico. Un pasaje donde podemos ver la Mano de Dios resguardando a uno de sus siervos. Veremos en tres partes lo maravilloso que es Dios y cómo actúa a favor de Su Pueblo. La primera parte la denominaremos: el desafío. La segunda la llamaremos: la reacción ante el desafío. Y finalmente al tercer acto le llamaremos: la respuesta de Dios.

Primera parte: el desafío. En el capítulo diecisiete del segundo libro de Reyes, se narra cómo finalmente después de tanta ofensa contra Dios, el ejecutó su juicio contra el reino del Norte. No quiero extenderme mucho en esa descripción, pero el pasaje cuenta que Salmanasar, rey de Asiria, sitió y conquistó Samaria. Llevándolos cautivos y dejando desolada toda aquella región. Nunca más volvieron a ser los mismos después de aquel terrible suceso, producto del abandono a Dios.

Años después Senaquerib rey de Asiria amenazó a Judá. Tomó algunas de sus ciudades, atemorizando a sus habitantes y a Ezequías quien era el rey en turno. Este humildemente accedió a darle tributo. La plata y el oro que se hallaba en la casa de Dios fue quitado de los muros y en los tesoros del rey para ser tributado ante su adversario. Sin embargo esto no sació la ambición del rey de Asiria y envió a tres personajes importantes, acuerpados por un gran ejército para desafiar al rey y su pueblo. El objetivo de esta visita no era otro más que amedrentar al rey y a los pobladores de Judá.

En vs.19-20 dice: “Digan ahora a Ezequías: Así dice el gran rey, el rey de Asiria: ¿Qué confianza es ésta que tú tienes? Tú dices (pero sólo son palabras vanas): Tengo consejo y poder para la guerra. Mas ahora, ¿en quién confías que te has rebelado contra mí? sin duda que las palabras del Rabsacés eran fuertes, desafiantes e intimidantes. Luego siguió diciéndoles que no estuvieran creyendo que Egipto podría librarlos de ellos porque Faraón y sus tropas no eran un rival digno contra ellos. Cada palabra que salía de su boca iba subiendo de tono. En v. 22 ya tocó un punto delicado pues él dijo: pero si me decís: Nosotros confiamos en el Señor nuestro Dios ¿no es Él aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequías ha quitado y ha dicho a Judá y a Jerusalén: Adoraréis delante de este altar en Jerusalén?  Como vemos empezó a tocar terreno peligroso porque la ofensa ya no era únicamente contra Ezequías, ni contra el pueblo, ya involucraba el bendito nombre de Dios.

Con sus palabras este hombre empezó a sembrar dudas en el pueblo. Comenzó a meter en sus mentes la idea que el rey de Asiria era aún más poderoso que el Dios de ellos. A pesar que trataron de reconvenirlo en cuanto a sus palabras, a él no le importaba injuriar delante de quien fuera. Pero el Rabsacés dijo: ¿Acaso me ha enviado mi señor para hablar estas palabras sólo a tu señor y a ti, y no a los hombres que están sentados en la muralla, condenados a comer sus propios excrementos y beber su propia orina con vosotros? No me queda duda  que este hombre estaba hablando en serio. De frente les estaba diciendo que si llegaban a derrotarlos la humillación sería tan grande que a un el resultado de sus necesidades fisiológicas se comerían. Siguió diciéndoles: Escuchad la palabra del gran rey, rey de Asiria. Así dice el rey: que no os engañe Ezequías, porque él no os podrá librar de mi mano; ni que Ezequías os haga confiar en el Señor diciendo: Ciertamente el Señor nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria. (2Re 18:28-29). Y las palabras continuaban cada vez más fuertes e insistentes en lo mismo, nadie podrá librarlos de mi rey. En vs más adelante aquel hombre incluso comparó al Señor con los otros dioses al decir: ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria? ¿Dónde están los dioses de Hamat y Arfad? ¿Dónde están los dios de Sefarvaim, de Hena y de Iva? ¿Cuándo han librado ellos a Samaria de mi mano? ¿Quiénes de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el Señor libre a Jerusalén de mi mano? Ante tanta vociferación el pueblo por orden del rey no contestó ninguna palabra. (2Re 18:33-36).

No podemos avanzar sin comprender bien lo que aquel hombre pretendía hacer con los habitantes del reino de Judá. Porque este aspecto nos involucra directamente a nosotros también. Dado que la confianza del pueblo estaba puesta en su Dios, lo que el jefe del ejército pretendía era que ellos perdieran por completo la fe en Él. Estaba poniendo a prueba lo que ellos en realidad creían. Mencionó un listado de dioses que los samaritanos tenían por dioses y que estos no habían podido librarlos. Ahora bien, si los judíos consideraban a Yahwéh al nivel de esos dioses por supuesto que estaban perdidos. Pero si ellos creían que Dios era verdadero y no podía ni siquiera compararse con ellos, entonces las posibilidades de salir del problema eran altas.

Segunda parte: la reacción del rey Ezequías al desafío de Senaquerib. En medio de esta serie de amenazas algo debía hacer el rey. Por supuesto que conocía la fama que tenían los asirios y sabían que aquella amenaza era muy seria. Tras lo visto en  otras naciones y conociéndose así mismo sabía que aquello ya había pasado del terreno material al espiritual en cuanto el nombre de Dios salió a luz. En 19:1 dice que Ezequías cuando oyó esto, rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa del Señor. Además dice los versos siguientes que mandó un mensaje al profeta Isaías exponiéndole la situación. La respuesta del profeta a los siervos del rey fue: Así dice el Señor: No temas por las palabras que has oído, con las que los criados del rey de Asiria han blasfemado. He aquí pondré en él un espíritu, oirá un rumor y se volverá a su tierra; y en su tierra lo haré caer a espada (2Re 19:6b-7).

Esta parte es muy importante para nosotros, puesto que  aquí se ve la reacción natural de un hijo de Dios, clamar a Su Padre. Ante los problemas podemos tomar actitudes negativas. Podríamos pensar en darnos por vencidos sin haber peleado. Podemos simplemente renegar, o sentirnos derrotados, o dudar de Dios, o creer en lo que nos están diciendo. O bien adoptar una postura de humillación delante de Dios. Las palabras del profeta Isaías bien pueden consolar y curar nuestras heridas si estamos en una situación donde la salida no se ve tan fácil. Podemos oír esa voz del cielo que nos dice: NO TEMAS.

Pese a las palabras del profeta, las cosas no cambiaron de tónica. Otros mensajeros fueron a Ezequías con un nuevo mensaje: No te engañe tu dios en quien tu confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria. He aquí, tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones, destruyéndolas por completo, ¿y tú serás librado? ¿Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, es decir, Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar? ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva? Nuevamente los mensajeros estaban tratando de intimidarlos, recordándoles que otros pueblos habían confiado en sus dioses y en sus ejércitos pero en realidad no fueron rivales contra ellos.

Ezequías nuevamente recurrió al único lugar donde sabía que podría encontrar consuelo, la Presencia de Dios. Del v.15 al 19 la Biblia nos cuenta la preciosa oración que hizo delante de Dios. Ezequías dijo:

Oh Señor, Dios de Israel, que estas sobre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra. Inclina, oh Señor, tu oído y escucha; abre, oh Señor, tus ojos y mira; escucha las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo. En verdad, oh Señor, los reyes de Asiria han asolado las naciones y sus tierras, y han echado a sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y de piedra; por eso los han destruido. Y ahora, oh Señor, Dios nuestro, líbranos, te ruego, de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que sólo tú, oh Señor eres Dios.

Sin lugar a dudas, fue una preciosa oración la que salió del corazón de Ezequías. No cabe duda que entre más angustiados estamos, más sinceros podemos ser delante de Dios. La primera parte de la oración de Ezequías nos muestra la exaltación del nombre de Dios que él expresó. Luego le atribuye honra a su poder, y hay dos detalles de gran valor. Primero Ezequías deja claro que si bien es cierto aquellos reyes pudieron derrotar a otros pueblo, fue principalmente porque esos eran dioses falsos. Porque no eran el Dios verdadero. No eran más que simples esculturas de piedra y madera. Y en segundo lugar, Ezequías sintió que la ofensa no era contra él ni los habitantes de Judá sino contra Dios. Ezequías comprendió que aquel hombre estaba tratando de hacer dudar de Dios al pueblo. Por ello le pedía que se manifestara para que todos conocieran que Él era Dios. No pedía para que la victoria se le atribuyera a él, sino para que todos entendieran que no hay Dios como Yahwéh, que si salva y defiende a su pueblo.

Desenlace: la respuesta de Dios. Puedo asegurarte querido lector que estoy a punto de escribir lo que Isaías respondió a Ezequías y no dejo de estremecerme ante lo que Dios mandó a decir. El v.20 dice: Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de Israel: “lo que me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria, he escuchado”. Es indudable que Dios vio la sinceridad de Ezequías, vio que lo que le dolía a él era que menospreciaran el Poder de Dios. Por ello su respuesta no se hizo esperar. Cuando Dios ve que nuestra búsqueda es darle la Gloria a Él, Dios nos responde.

Por razones de espacio no puedo escribir todo lo que Dios mandó a decirle pero amigo lector te invito a que leas los vs 21-34 para que descubras que contra Dios nada podemos hacer. Destaco algunos vs. El 31 dice: porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte Sion sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará esto. Por tanto, así dice el Señor acera del rey de Asiria: El no entrará en esta ciudad, ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella con escudo, ni levantará terraplén contra ella. Por el camino que vino, por él se volverá, y no entrará en esta ciudad –declara el Señor. “Porque defenderé esta ciudad para salvarla por amor a mí mismo y por amor a mi siervo David”.

Esas palabras finales son precisamente lo que inspiró este artículo. Dios defiende a sus hijos. La fidelidad de sus hijos es recompensada por el amor y el cuidado de Dios. Amigo que estás leyendo este artículo, no olvides esta respuesta de Dios: defenderé esta ciudad para salvarla por amor a mí mismo. Dios te defenderá por amor de Su Santo y Bendito Nombre. Dios no se adormece delante de tus enemigos. Dios te guarda, te protege, te resguarda a tal punto que puedes estar seguro plenamente. El apóstol Pablo dijo: vuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Col 3:3). No sé exactamente que está amenazando tu vida, tu salud, tu familia, tu entorno, no sé exactamente que está haciéndote dudar de Dios, no sé qué pensamientos o que circunstancias están llevándote a pensar que Dios nada puede hacer por ti, pero a través de este artículo, te digo, Dios defenderá tu causa.

Adoptemos la actitud de Ezequías, una actitud de rendición, de humillación, adoptemos una actitud de impotencia delante de Dios y entonces veremos como Él pelea por nosotros. No permitamos que las dudas hagan nido en nuestra mente, no le demos lugar a las amenazas o las intrigas del enemigo y sigamos creyendo que Dios nos defiende. Vistámonos simbólicamente de cilicio y postrémonos delante del Señor, busquémoslo desesperadamente y en todo tiempo démosle la Gloria, y entonces y solo entonces podremos ver como Él nos levanta del lodo cenagoso.

El pasaje termina diciendo que el Ángel del Señor aquella noche hirió de muerte a ciento ochenta y cinco mil en el campamento enemigo, al amanecer solo cadáveres habían en aquel campamento y el rey de Asiria murió adorando a sus dios a manos de dos hombres que luego de matarlo huyeron de aquel lugar. A él sí que su dios no pudo advertirle de su amenaza  y menos pudo librarlo. Así que, no dejes de confíar que Dios defiende a sus hijos. Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

EL CLAMOR DEL VIEJO ABRAHAM

Introducción

 ¿Has meditado alguna vez en la calidad del corazón del viejo Abraham? ¿Has pensando en cuánto se angustió su corazón al saber que Sodoma y Gomorra serían destruidas? Si no lo has hecho, déjame contarte muy brevemente algo que hizo Abraham al enterarse del plan que Dios tenía para aquellas ciudades.

      Dice la Biblia:

Entonces dijo Abraham: No se enoje ahora el Señor, y hablaré sólo esta vez; tal vez se hallen allí diez. Y Él respondió: No la destruiré por consideración a los diez. Y el Señor se fue tan pronto como acabó de hablar con Abraham; y Abraham volvió a su lugar. (Gn 18:32-33)

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El clamor del viejo por los pueblos pecadores

Abraham clamó a Dios por un par de ciudades donde el pecado había alcanzado los más altos niveles de ofensa contra Dios. Su conducta ya se había desbordado tanto, que no había más remedio para aquellas ciudades que ser destruidas. Cuando Dios le reveló sus planes a Abraham, de inmediato empezó a clamar para que Dios no destruyera aquellas ciudades. La petición de Abraham delante de Dios fue que si se hallaban cincuenta justos en las dos ciudades Dios desistiría de destruirlas, a lo que Dios aceptó. Sin embargo, Abraham, consciente de la realidad de los pueblos vecinos, bajó su petición de cincuenta justos, a cuarenta, luego a treinta, siguió con veinte y finalmente consideró que diez justos era mas probable que se encontraran. Tristemente es necesario decir que en ninguna de las dos ciudades existían esos diez justos que Abraham reclamaba. Mencioné el corazón de Abraham porque sin lugar a dudas era misericordioso. Estoy seguro que cualquiera de nosotros hubiera clamado a Dios para que las destruyera mas rápido, y no como Abraham que le pidió a Dios que no lo hiciera. Abraham tenía un corazón lleno de compasión sin duda alguna. Aún si las ciudades se salvaban, Abraham no olvidaba a su sobrino Lot.

Solo tres se salvaron por el clamor del viejo

De tal cuenta las dos ciudades con todos sus habitantes menos tres fueron destruidas. Solo Lot y sus dos hijas pudieron salvarse del juicio divino. Es decir que Dios destruyó las ciudades porque no se pudieron hallar ni diez justos en ellas. Pese al clamor del viejo Abraham, Dios cumplió su misión porque aquellas naciones estaban completamente corrompidas. Abraham clamó pero su intercesión fue infructuosa, pero solo en parte. Es verdad que las ciudades fueron destruidas porque habían olvidado a Dios, pero su sobrino e hijas todavía alcanzaron la misericordia de Dios. Tengo que dejar claro que las ciudades fueron destruidas porque no habían diez personas dignas de recibir misericordia y si tres se salvaron fue porque pese a todo aun no se habían corrompido tal como los habitantes de Sodoma y Gomorra lo habían hecho ya.

Ahora, cuando vemos fríamente los números tenemos que pensar que es escalofriante el hecho que en dos ciudades no se hallaran ni diez personas que fueran temerosas de Dios. Que entre todos los habitantes no hubiera diez personas que rindieran adoración verdadera al Dios Todopoderoso. Ante tal hecho debemos cuestionar también nuestra realidad, siglos después de aquel juicio divino: ¿qué pasaría si Dios nos enviará un mensajero para decir que destruirá nuestra nación si en ella no se hallan hombres y mujeres justos? O ¿Qué nuestro pueblo será destruido si en él ya no quedan suficientes personas que adoren a Dios? O si el mensaje fuera: dice el Señor que nuestro barrio o colonia serán destruidas porque ya no existen personas que vivan rendidos a los pies de Cristo. O peor aun, si Dios mandara a decir: “tu familia será borrada de la faz de la tierra porque han decidido darme completamente de sus vidas”. Verdaderamente sería atemorizante un mensaje así.

Por esa razón mi reflexión del pasaje me lleva a decir que: debemos clamar siempre a pesar de la oposición por todas aquellas naciones que aun no conocen a Cristo.

Clamemos pese a la oposición

Aún cuando muchos se oponen a las iglesias, a los servicios que se hacen en las calles, o se oponen a las reuniones de oración, o a las publicaciones evangelísticas en las redes sociales, la iglesia debe seguir clamando a Dios a favor de justos e injustos. Pues por el clamor de esos justos es que las ciudades no han sido destruidas. Es gracias a ese clamor es que aun muchos pueblos están en pie. El pueblo evangélico no es el opio de la sociedad como muchos han dicho, no es un estorbo, o un mal para la sociedad, al contrario, el pueblo de Dios, la iglesia de Cristo es columna y baluarte de cada lugar donde se encuentra. Es la luz que sigue iluminando a las naciones que viven en obscuridad. Gracias al clamor, la intercesión de la iglesia, su a adoración a Dios, es que la ira de Dios aún no se ha derramado sobre este mundo. Pese a que el mundo quiere sacar a Dios de sus vidas, es por la constante intercesión de la iglesia es que Dios no ha consumido a aquellos que aún no se postran delante del Señor Jesucristo.

Clamemos por las naciones que aun no conocen a Cristo

Ciertamente el clamor del viejo Abraham fue infructuoso porque las ciudades hacía mucho tiempo se habían olvidado de Dios, pero, nuevamente digo, fue infructuoso solo en parte por Lot y sus dos hijas se salvaron. Esto significa entonces que la iglesia no debe cesar de clamar a Dios por las naciones que aun no le conocen, porque al fin de al cabo, Dios llevará salvación. Hoy mas que nunca se necesita adoradores que sigan suplicando paz y perdón para aquellos que insisten en alejarse de Dios. La exhortación para todos aquellos que lean este articulo es que mientras aún estemos en esta tierra, no paremos de clamar a Dios para que Su Gracia infinita alcance a muchos pueblos que aún no han sido alcanzados. Para que los pueblos no dejen de lado a Dios. Así cuando sea buscados los justos para salvación de ciudades, se hallen no sólo 50 sino miles de millones de hombres y mujeres fieles a Dios. El pueblo de Dios debe seguir día y noche clamando para que Dios tenga misericordia aún de aquellos que no le temen y le rechazan. No podemos hacer mas que ser la sal y la luz de este mundo.

Así que mientras Jesucristo viene por su iglesia, hagamos lo posible por clamar a Dios y dejemos que Dios haga lo imposible por traer a Cristo a todos aquellos que aun no le conocen.

Enfrentemos la crítica con sabiduría (Conclusión)

APLICACIONES PRÁCTICAS PARA MANEJAR LA CRÍTICA

 Enfrente la crítica con humildad

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Enfrentar a los detractores no es instigar a discutir airadamente. Más bien promueve el dialogo, discutir hasta encontrar un punto medio que equilibre las circunstancias y sobre todo encontrar el medio para limar las asperezas, los puntos de irritación. Y para ello la mejor forma es hacerlo con sencillez de corazón. El apóstol Pedro dice: Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto, (1Pedro 3:15b-16a, NVI). Destacan en primer lugar que ante las críticas se necesita estar preparado para responder a quienes cuestionan, pero, dice Pedro, con gentileza y respeto.

La palabra que utiliza Pedro para gentileza es traducida de prauteh, que es la misma palabra empleada por Pablo en 2Co 10:1 Y que también significa: mansedumbre, apacibilidad, humildad, dulzura. [1] Así mismo dice Pedro que se debe responder con respeto traducida de fo,boj que también puede traducirse como reverencia.[2] Así que a la hora de enfrentar a quienes critican lo que se realiza debe hacerse primero estando preparados para defenderse, segundo con humildad y finalmente con respeto. No todo lo que un líder plantea será bien recibido como hemos visto, pero sí esta seguro de hacia donde quiere ir, y se ha preparado para llegar hasta ese punto debe avanzar. Lo mejor es conocer bien el proyecto para poder defenderlo. Imagine a un vendedor que ofrezca su producto sin conocerlo, seguramente será inefectivo. Las criticas que construyen siempre se deben aceptar. Y los proyectos siempre se deben defender con sabiduría.

Ejerza el poder espiritual ante la crítica

Como seres humanos, instintivamente siempre estamos buscando solucionar los problemas que enfrentamos. Nuestro instinto de supervivencia nos lleva a buscar las formas para salir adelante. Dentro de esa búsqueda por lo general recurrimos a las armas terrenales. Sin embargo muchas veces las luchas no son de esta índole, sino mas bien tienen a seres espirituales como los artífices principales. Los líderes enfrentan luchas espirituales todo el tiempo. Cuando están planteando el crecimiento espiritual de su iglesia o ministerio, el enemigo no puede quedarse quieto. Pablo entendió esto cuando dijo en Efesios 6:12: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

 

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Entonces el medio de defensa ante tales ataques también debe ser espiritual. Aunque un líder parezca frágil o tímido, como en el caso de Pablo, tiene el poder de Dios que puede ejercer en cualquier situación contra quienes se oponen a él. Pablo dice: aunque andamos en la carne no militamos según la carne (2Cor. 10:3). Ciertamente algunos problemas parecen comunes pero detrás de ellos pueden existir fuerzas espirituales que estén buscando detener la visión de Dios. Nehemías fue un líder que enfrentó a ciertos personajes que deseaban impedir que él llevara a cabo la visión que Dios le había puesto en su corazón. Por ello Nehemías oraba, pedía a Dios que le ayudara para terminar lo que había empezado. Sigue diciendo el apóstol Pablo que las fortalezas son de carácter intelectual, y dichas fortalezas se oponen al conocimiento de Dios por lo tanto Pablo debe destruirlas pero refutándolas intelectualmente a través del convencimiento. “esto se refiere a la destrucción total de las fortalezas de sabiduría humana y satánica y al rescate de aquellos que están en ellas para que no sean condenados”. [3]

Entonces un líder debe estar sujeto a la oración, a la guía del Espíritu Santo, para poder resistir a aquellos que están oponiéndose a la visión. Grandes batallas se han ganado de rodillas. Grandes ministerios han culminado dando mucha honra a Dios porque sus lideres estuvieron constantemente buscando que fuera Dios el que peleara por ellos. Solo los que entienden que Dios es mas poderoso que aquel que ejerce su poder en la tierra, pueden llegar a ver como todo lo que emprende es fructuoso.

Viva de manera irreprensible para evitar la crítica

Como dijimos, existen críticas tanto constructivas como destructivas. Así mismo hay críticas bien y mal fundamentadas, es decir que muchas veces alguien puede ser objeto de crítica por causa de su mal proceder y otras veces no. El líder deberá enfrentar un numero de veces criticas sin fundamento. Y eso es bueno porque genera confianza en sus seguidores. Cuando a un líder lo critican sin fundamento, lo que mantiene su posición es la integridad con la que vive. Esta estrategia tiene que ver más con el ser que con el hacer de la persona. La mejor forma de enfrentar las críticas es evitando ser personas a quienes se les puede señalar sus faltas. Cristo fue un hombre congruente con el mensaje que predicaba. De igual forma Pablo procuró ser irreprensible y ordenó que sus discípulos lo fueran también. “en cada lista que el apóstol Pablo dio a los líderes de las iglesias, la calificación primaria y más indispensable para los hombres en el liderazgo es que fueran «irreprensibles» (1 Timoteo 3.2, 10; Tito 1.6-7). Pablo empleó una palabra en griego que significa «por encima del reproche», sin culpa, sin mancha”.[4]

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Ya que el líder está expuesto a las miradas de todos sus seguidores debe procurar cumplir fielmente con este principio. Pedro recomienda también: honren en su corazón a Cristo como Señor manteniendo la conciencia limpia, para que los que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo, se avergüencen de sus calumnias (1Pe 3:16, NVI). Entonces, no existe mejor defensa para los lideres que vivir de manera irreprensible, íntegros, sin tachas, sin señalamientos. Por su puesto que este es un esfuerzo constante. Se debe ser irreprensible todo el tiempo. Dentro y fuera de la organización, en la familia, en el trabajo, para ganar confianza de quienes lo siguen. Muchos lideres pierden su influencia cuando su vida esta llena de faltas graves. Cuando su discurso no coincide con sus hechos. 

Conclusión

Se ha expuesto cuatro razones por la cuales existe critica dentro las organizaciones. Estas razones analizadas fríamente son poco alentadoras, provocan muchas dudas y pocos deseos de ocupar puestos de liderazgo. Y si ya ejercemos dichos puestos, al estudiarlas, pueden provocar deseos de renunciar. Sin embargo como se ha desarrollado, la Palabra de Dios es fuente inagotable de bendición y ayuda en cualquier circunstancia. Porque provee un buen numero de principios aplicables, a nuestra vida y nuestro ministerio, lo cual es una ayuda firme para saber manejar la crítica. Por lo tanto, lo importante es, que aun cuando seamos criticados, busquemos fervientemente Dios para mantenernos firmes hasta que su voluntad sea otra.

 

[1] Alfred E. Tuggy, Lexico griego-español del nuevo testamento (TX: Editorial Mundo Hispano, 1996), 471.

[2] Ibíd. 604.

[3] Biblia de estudio MacArthur, Versión Reina-Valera, revisión de 1960. (Grupo Nelson: Colombia, 2011) 1628.

[4] John MacArthur Liderazgo,(Editorial Betania, división de Grupo Nelson: Nashville, Tennessee, USA, 2006), 163.

Dios no te ha olvidado (3ra Parte)

Dijimos que este articulo había sido motivado por la inquietud que teníamos con mi amigo respecto a que sí es necesario orar para que Dios responda a nuestro clamor o no. Hemos visto cuanto tiempo sufrió y las circunstancias adversas que enfrentó el pueblo de Israel. Vimos que tuvieron que exponer delante de Dios sus emociones y las causas de su dolor. Vimos que su clamor subió a Dios. Ahora es necesario responder la siguiente pregunta: ¿Cuál es la reacción de Dios cuando nos presentamos impotentes delante de Él y le clamamos? La respuesta está en el verso 24.

 24Oyó Dios su gemido, y se acordó Dios de su Pacto con Abraham, Isaac y Jacob. 25Y miró Dios a los hijos de Israel, y los tuvo en cuenta. (Éx 2:23-25)

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En este texto no puede ser mas que impresionante ver cómo reacciona Dios cuando su pueblo se humilla delante de Él y se presenta de forma transparente delante de Él. Ante las necesidades de Su pueblo Dios reacciona en cuatro formas: el verso dice que Dios: oyó, se acordó, miró y los tuvo en cuenta. Veamos una forma a la vez para comprender de mejor forma cómo actúa Dios y así mismo conocer más de su carácter.

Dios oyó su gemido

Dijimos previamente que el gemido del pueblo significaba que la expresión de sus sentimientos delante de Dios y la queja que presentaron a causa de su opresor. Que antes de clamar a Dios el pueblo primero expresó lo profundamente herido que se encontraba. Ahora ese es el punto esencial en nuestras oraciones para que puedan ser escuchadas, debemos expresarle a Dios nuestras emociones. Es decir, expresar con sinceridad cuan lastimados estamos. Dios escucha el gemido de aquella esposa que esta siendo abusada física y emocionalmente en su hogar. Dios escucha el clamor de un cónyuge que fue herido por una infidelidad. Dios oye el gemido de un hijo que ve a su madre o su padre desfallecer. Dios escucha el sollozo de aquel joven que ha sido herido por sus padres. Sea cual sea el gemir, Dios lo escucha. Por su puesto que Dios escucha nuestros lamentos. Él conoce nuestros sentimientos, nuestras aflicciones, Él lo conoce todo, pero nuestra expresión emocional es una muestra que nos estamos presentando delante de Él confiando en su consuelo. Has visto cómo muchas veces en momentos de dolor acudes a un amigo y su reacción es fría o indiferente, o apática. O simplemente no puede comprenderte porque no ha experimentado un dolor profundo como el que tu estas experimentando. No alcanza a entender la magnitud de tu dolor porque no lo conoce, pero Dios si lo conoce.

Él si es capaz de comprender lo que puedes estar pasando. Uno de mis pasajes Salmos favoritos es el Salmo 34. En él he encontrado muchas veces consuelo en tiempos de angustia. Aquí unos versos que refuerzan esta idea sobre que Dios escucha nuestro gemir a partir de este precioso Salmo. V.4 Busqué a Jehová, y el me oyó, y me libró de todos mis temores; V. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias. V. 15 Los ojos de Jehová están atentos sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. V.17 claman los justos y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Jeremías 33:3 es un texto bastante citado: Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Nunca en nuestra mente puede pasar la idea que Dios no escucha nuestro clamor porque Dios si lo hace. Me encanta el v. 15, están atentos sus oídos al clamor de ellos. Dios oye cuando tu le expresas tus emociones y tus sensaciones.

Dios se acordó de su pacto

Este texto pareciera ser contradictorio respecto al carácter de Dios. Porque a simple vista podría parecer como si Dios olvidara las cosas que promete. Por su puesto que Dios no puede olvidarse de ninguna manera de cada promesa que ha hecho. Números 23:19 dice: Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿lo ha dicho Él, y no lo hará? ¿ha hablado, y no lo cumplirá? En el primer libro de Samuel esta idea se repite: También la Gloria de Israel [es decir Dios] no mentirá ni cambiará su propósito, porque Él no es hombre para que cambie de propósito (1Sa 15:29). Mal 3:6 dice: Porque yo, el Señor, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Las promesas de Dios son irrevocables (Ro 11:29), y otros pasajes que afirman que Dios no miente ni se arrepiente (cf. Ti 1:2; St 1:17). Pero entonces ¿por qué dice el texto que Dios se acordó del pacto realizado con Abraham, Isaac y Jacob? Veamos algunos comentarios respecto a esto. El comentario de la Biblia de estudio de las Américas dice que: en realidad, Dios no se había olvidado de su pueblo. Dios no se había olvidado del Pacto que había hecho con los patriarcas; la frase “se acordó” indica que Dios va comenzar a actuar y a cumplir las promesas de su pacto. Su Pacto, es decir, el pacto prometido a Abraham (Gn 12:1-3; 15:18-21; 17:3-8), Isaac (Gn 17:21), y Jacob (Gn 35:10-12).

Por otro lado J.A. Motyer comenta: Las oraciones del Pueblo de Dios desempeñan un papel tan importante que la Biblia sólo puede explicarlo usando términos que podamos entender. Es por eso que retrata al Dios que nunca se olvida como si fuera capaz de olvidar y representa nuestras oraciones como si tuvieran el maravilloso efecto de hacerle recordar. Nuestras oraciones son tan eficaces y agradables a sus oídos que Dios accede acomodar sus obras providencial, soberana y eterna a lo que nosotros podamos entender, como si dijera: ‘Ah, gracias por recordármelo’. Dios no se contradiría en sus escritos, por supuesto que no, pero podemos ver que Él esta en control de los tiempos. Él había dicho a Abraham que a la tierra prometida regresaría la cuarta generación, hasta que la pecaminosidad de los pueblos amorreos rebasara los limites de Su Paciencia entonces ellos volverían (Gn 15:16). Dios sabe lo que hace. No es que Él este improvisando. Pero nuestras oraciones como bien comenta Motyer activan el plan de Dios. Hacen que las cosas comiencen a suceder. Es como si Dios este diciendo que tu te recuerdes de lo que Él es capaz de hacer. Como vimos en el punto anterior, Él está atento a tus necesidades. El Salmo 121:3-4 nos da una idea mas clara respecto a que Dios no es ajeno a nosotros, dice: No permitirá que tu pie resbale, no se adormecerá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Dios no se permite distracciones con nosotros. No es como un padre que de pronto pierde de vista a su hijo en un parque o en un centro comercial. Confía en que Dios está pendiente de ti y esta llevándote por la ruta que Él ha trazado. Él esta llevando a cabo su plan y lo va cumplir (Cp. Fil 1:6). A pesar de nuestra infidelidad Dios cumple con sus promesas. Actúa indistintamente de nosotros.

En la próxima publicación continuaremos viendo la reacción de Dios cuando clamamos a Él. Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

DIOS NO TE HA OLVIDADO (1era Parte)

23Y aconteció que pasado mucho tiempo, murió el rey de Egipto. Y los israelitas hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y su clamor, a causa de su servidumbre, subió a Dios. 24Oyó Dios su gemido, y se acordó Dios de su Pacto con Abraham, Isaac y Jacob. 25Y miró Dios a los hijos de Israel, y los tuvo en cuenta. (Éx 2:23-25)

Introducción

imagesEn una conversación reciente con uno de mis mejores amigos discutíamos sobre algunos temas que tienen que ver con la oración. Específicamente sobre cuánto influye o cuánto puede llegar a influir nuestra oración para que Dios actúe. O que sí
verdaderamente nuestra oración puede cambiar algo o puede hacer que Dios decida sobre algo que oremos en especifico. Si es necesario orar o no, porque indistintamente a todo Dios ya tiene establecido un Plan Eterno para cada uno. Mi respuesta inmediata fue que al orar estamos mostrando nuestra total y absoluta dependencia de Dios. Que aun cuando Dios tiene un plan, orar es depender de Él, porque Él lo conoce lo que ha planeado pero nosotros no conocemos la senda por la cual nos esta guiando. A partir de ese día en mí quedaron muchas preguntas, muchas inquietudes. Pero Dios que es rico en Misericordia me ha ayudado para comprender más acerca de este tema de la oración. A través de reflexionar en algunos pasajes quiero presentarte algunas conclusiones a las que he llegado, confiando que éstas sirvan para darte fe, y confianza en que Dios no te ha olvidado.

Contextualizándonos

Es necesario que contextualicemos el pasaje que hemos tomado como base. Brevemente recordemos que el pueblo de Israel había llegado a Egipto a causa de la hambruna que azotaba a la región (1,876 a.C.). José, quien era segundo al mando de todo el imperio solo por debajo de faraón mandó a traer a su familia para preservar el linaje de los hijos de Jacob (cf. Gn 45:5). Un total de setenta personas se ubicaron en las tierras de Gosén, lugar designado para que el pueblo hebreo realizara sus actividades habituales y que gozaran del beneficio de aquella tierra fructífera (cf. Gn 46). Luego que José muriera (1,804 a.C.) la nación ya se había desarrollado abundantemente. En el censo practicado posterior a su salida de Egipto se contabilizaba un total de 603,550 hombre de 20 años para arriba, (Nm 1:46) lo que supone un total de 2 millones de hebreos contando a hombres, mujeres y niños. Este crecimiento poblacional, mas la llegada de un nuevo Faraón provocaron grandes cambios en Egipto. El nuevo gobernante sentía amenazado su imperio a causa de tal número de extranjeros en sus dominios. Olvidó quién había sido José y acusó de posibles rebeliones a la nación hebrea por lo cual optó por someterlos a base de duros trabajos y oprimiéndoles fuertemente a labores propias de esclavos (cf. Éx 1:7-11).

Enfrentando una larga espera

El v. 23 dice que había pasado mucho tiempo, y el pueblo era oprimido fuertemente. Pero ¿Cuánto tiempo es mucho tiempo? Para responderlo hagamos una breve cronología de los hechos. Moisés fue el instrumento utilizado por Dios para llevar a cabo Su plan redentor. Nació en el año 1,526 a.C., a la edad de 40 años mató a un egipcio y huyó a Madián (1,486 a.C.), lugar donde se estableció, se casó con Séfora y se convirtió en pastor de ovejas. A la edad de 80 años (1,446 a.C.) Dios se le apareció en la zarza ardiente y lo llamó para que llevara a cabo la misión de su vida (Éx 3:1-2). Es decir entonces que entre la muerte de José (1804 a.C.) y el surgimiento de Moisés (1,446 a.C.) transcurrieron casi 358 años. Ese era el tiempo aproximado que el Pueblo de Dios había pasado de ser libre a esclavo. De gozar de los beneficios del imperio a sufrir la crueldad de su opresión. De ser libre para adorar a su Dios a ser reprimido y vasallo de la dureza del nuevo imperio.

En la vida existen situaciones así, donde pasamos súbitamente de un estado a otro. De una condición sosegada a otra caótica. Por ejemplo, un día podrías pasar de ser el empleado de confianza de una gran empresa a ser un desempleado más. Podrías pasar de gozar de una vida saludable a estar hospitalizado a causa de una enfermedad terminal. Podrías pasar de estar viviendo cómodamente en tu hogar y de pronto estar viviendo en la calle a causa de un desastre natural. Podrías gozar de la plenitud familiar a enfrentarte a la perdida de un ser querido. La vida es así. Da tantas vueltas, y a veces tan de golpe, que parece que no podemos ni meter las manos ante estos cambios abruptos.

Enfrentando un prolongado sufrimiento

La espera no solo había sido larga sino que también había sido dolorosa. Como se ha mencionado antes, el nuevo Faraón no había tenido las mismas consideraciones que sus antecesores. Había sometido a esclavitud a todos los extranjeros en sus tierras. Los esclavos hebreos y foráneos diariamente debían producir materiales para las construcciones egipcias. Era intolerable su condición. No habían días festivos, no habían días para congregarse y adorar como Pueblo a Dios. No habían motivos para celebrar nada. No habían tiempos de refrigerio. No había tiempo para reposar tranquilamente. Como esclavos no podían disfrutar de una buena alimentación:

Los pobres esclavos no recibían nunca alimentos ricos en albúmina, como carne y leche fresca. “Los hombres semejaban por ello esqueletos vivientes y lo mismo sucedía con las mujeres, cuyas figuras daban lástima, con sus pechos hundidos y sus vientres hinchados. Los niños padecían raquitismo. Eran como ascetas, aquejados por mil dolencias: parásitos intestinales, disentería, escorbuto, úlceras y pústulas…” La salud no era algo que debiera tomarse en cuenta, si moría un esclavo habían suficientes esclavos mas para reemplazarlo.[1]

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Cada día que pasaba resentían los malos tratos a los que estaban sometidos. La opresión egipcia era inmisericorde, no había interrupciones. Sus oídos constantemente eran ensordecidos por los fuertes latigazos en sus espaldas. Como tatuajes en sus espaldas estaban las huellas de los azotes que a diario recibían. Surco sobre surco se observaba en sus lomos lastimados.

El látigo fue desde la más remota antigüedad el símbolo de la potestad suprema. Se empleaba para hacer cumplir las leyes de los dioses. En Egipto fue así, y lo mismo sucedió en Grecia y Roma. Antiquísima es la costumbre de pegar a los esclavos. Y el terrible látigo debió de ser inventado especialmente para este fin. El látigo de los egipcios constaba de cinco correas de cuero, que llevaban unas bolas de metal en sus extremos. La sangre brotaba ya al primer azote.[2]

Visto a través de esta óptica, podemos ver que 358 años son muchos años de dolor y sufrimiento. Son muchos años de padecimiento, de tristeza, amargura, desesperación y frustración. Es mucho tiempo, tanto, que la muerte era la mejor de las salidas a continuar viviendo bajo ese tormento.

Hemos visto que el pueblo hebreo enfrentó mucho dolor y por largo tiempo, en este articulo a penas hemos visto lo que vivió el pueblo, en la siguiente parte veremos que hizo y cuál fue el resultado de sus acciones. Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

[1] http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/la-cruel-vida-de-los-esclavos-en-el-antiguo-egipto

[2] Ibíd.

Como herir el corazón de una mujer en dos pasos (conclusión)

En el articulo anterior hablamos sobre el respeto verbal y físico que debemos guardar con nuestras esposas, ahora veamos sobre el respeto conyugal que debemos tener.

Respeto conyugal: otra área a la cual se nos llama a tomar en cuenta es, el respeto conyugal. Esta es sin duda el área que mas cuidado requiere. No basta solamente cuidarte de herir a tu cónyuge a través de las palabras o los golpes sino también debes cuidarte de herirla sentimentalmente. No hay peores heridas que pueden provocar dolor en el corazón de tu pareja como lo son las heridas que deja la infidelidad. Para matar el corazón de tu pareja fácilmente solo basta con traicionar su confianza. Las mujeres, dicen algunos, perdonan muchas cosas pero lo que las hiere profundamente es que la persona que les juró un día amarlas y respetarlas por toda la vida, las traicione. La infidelidad conyugal es como si unieras la agresión física y verbal en una sola acción. Porque matas su auto estima tal como si la ofendieras verbalmente y les duele tanto como si las golpeases. Las mujeres son mas entregadas a los hombres, son apegadas, y por ende son mas respetuosas o menos propensas a fallar en ese aspecto.

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Los hombres por otro lado somos mas propensos a fallar en esa área. Por ende este pasaje que exige que respetemos a nuestra pareja nos esta diciendo que pongamos atención a como vamos a conducirnos, porque no podemos ser irrespetuosos al pacto matrimonial. Los hombres debemos respetar los parámetros de nuestras relaciones. El corazón de una mujer es muy fuerte pero ante la infidelidad se hace añicos. Nada hiere mas que este hecho. La reconstrucción de una relación puede darse, la relación de la pareja puede restaurarse en un tiempo relativamente corto, pero el corazón de una mujer puede pasar años y años para que pueda volver a latir normalmente. Estoy convencido que una vez lastimado difícilmente podrá volver a palpitar igual. Pedro quiere que respetemos a nuestras parejas porque incluso el solo hecho de ver a otra mujer puede llegar a herirlas.

 Las mujeres como hemos dicho sufren cambios no solo hormonales sino también físicos, y eso provoca desinterés de parte de los hombres hacia ellas. Nos volvemos mas esquivos y empezamos a ver a otros lados. A buscar en otros lugares lo que según nosotros ya no provoca nuestra pareja. La cuestión puntual en esto es que lo que ha cambiado posiblemente es el físico de tu esposa y no sus valores, ni su esencia, por lo tanto no puedes dejarte impulsar por lo que tus ojos te dicen. Si amas a tu pareja realmente siempre estarás satisfecho. Y si nuestro corazón esta satisfecho entonces como dice Proverbios 27:7, el hombre saciado desprecia el panal de miel; pero el hambriento todo lo amargo es dulce. Si te sientes insatisfecho lo mejor es hablar con tu pareja, porque entonces cualquier cosa amarga que encuentres en la calle te parecerá apetecible. Y esto a su vez es una bomba de tiempo puesta en el corazón de tu pareja.

      Respeto a la mujer en general

Finalmente diré que en esta parte del pasaje también nos invita a respetar a la mujer en general. La misoginia es una de las malas practicas que se están viviendo en nuestra sociedad actualmente. Las mujeres se han convertido en un blanco perfecto para la violencia. El numero de muertes de mujeres ha crecido año con año no solo en Guatemala sino en todo el mundo. Necesitamos ser conscientes y hacer conciencia en otros para frenar este mal. No porque las mujeres sean mas sensibles o mas frágiles deben ser instrumentos para descargar la ira. O no por ello debe arremeterse contra ellas. Cuidemos de forma general en lo posible a nuestras mujeres, lo cual incluye, madres, abuelas, esposas, hijas, compañeras de trabajo, etc. Porque es nuestro llamado.

 La consecuencia de no cumplir este mandato

 El pasaje termina diciendo que si no somos comprensivos con nuestras esposas y no las respetamos, nuestras oraciones pueden ser estorbadas. Si entendemos que orar a Dios requiere un corazón humilde, genuino y limpio, no podemos estar clamando al Padre si no cuidamos a la compañera de nuestra vida. A la Isha que nos dio para vivir equilibradamente. Las oraciones de los esposos encontraran mejor respuesta si han sabido cuidar un regalo que Dios le ha dado. Porque la misma Biblia dice que regalo de Dios son las esposas prudentes (Prov. 19:14). La varona también es coheredera de la gracia, también es creación de Dios, también es hija de Dios por ende, debemos cuidar a la hija del Padre. Si un padre terrenal sufre con las heridas de su hija, cuanto mas duele el corazón de Dios si no cuidamos a Sus hijas.

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El pasaje es muy claro en cuanto a lo que estamos llamados a ser dentro del matrimonio, o en el noviazgo, tanto para los hombres como para las mujeres. Ambos somos responsables por la relación que tengamos, responsables ante Dios y responsables delante de la sociedad. Si procuramos vivir en sana comunión dentro del matrimonio seremos ejemplo para con los otros hermanos, y los jóvenes pero máxime lo seremos con los de afuera, los que aun no se rigen por lo que la Biblia dice, porque de esa manera influiremos en ellos para que sepan que los hijos de Dios viven sus matrimonios de manera distinta. Las buenas familias, son luz en medio de la sociedad que esta carente de valores. Procuremos entonces vivir de acuerdo a esos parámetros.

 Me despido como siempre diciéndote: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

¿Es mi oración genuina o hipócrita?

redes-sociales1Que populares se volvieron las redes sociales en nuestra generación. Como decían los abuelos, en mis tiempos no había nada de eso. En pocos años se han vuelto tan escandalosas las redes sociales que nos sorprende todo lo que podemos aprender y conocer de las personas. Tan populares y necesarias son que es casi imposible imaginar un mundo sin redes sociales. Por las redes sociales, muchos nos hemos vuelto escritores, poetas, modelos de pasarela, fotógrafos, periodistas, críticos, estadistas, humoristas, vendedores, e incluso hasta famosos por nuestras publicaciones. Existen personas que publican datos muy interesantes pero otros solo ruido (como dice un amigo: Rodrigo Mejía).

 Otros se han vuelto tan creativos para sacarse sus fotos que nos dejan con la boca abierta, en moto, en carro, en un árbol, selfie extremocon mascota, sin mascota, en avión, bebiendo licor, practicando deporte… en fin, las redes sociales, y específicamente el Facebook ha hecho que conozcamos mas acerca de las personas que antes ni acceso teníamos a ellas y también ha provocado que muchos hayan perdido la timidez de mostrar parte de sus vidas que antes no se habían atrevido a hacer. Lo que antes no podrías enterarte de tus amigos o conocidos, hoy son ellos mismos quienes se encargan de hacértelo saber. Hoy conocemos mas de sus gustos, sus pasiones, sus familias, sus preferencias y sus miedos. Cada día podemos saber hasta de lo que otros se comen, lugares que visitan y personas con las que andan, el nombre de la mascota, la marca de la ropa que les gusta usar, si se compraron un nuevo celular, o un auto, etc., la lista es interminable.

 Por alguna razón todos queremos que otros se enteren de quienes somos y lo que hacemos. Queremos que otros sepan mas acerca de nosotros, aunque a veces nos decepcionamos porque la realidad es que a muchos no les interesa nada de nosotros. Estamos dentro de su grupo de amigos pero no les interesa nuestras publicaciones. Si mis conceptos no están mal diría que a esto se le llama: Libertad de Expresión. Somos libres de publicar lo que se nos antoje. Aunque aprovecho a decir que no debemos perder de vista que nuestras publicaciones por mas libertad que tengamos de hacerlas no deben perseguir dañar a nadie. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con el titulo de mi articulo? ¿Qué tiene que ver mis publicaciones con orar y no ser hipócritas?

 La respuesta, tiene que ver mucho. Porque en esta publicación quisiera corregir una practica que pienso no estamos haciendo bien, la oración. Comúnmente decimos que orar es hablar con Dios y que los cristianos tenemos una relación “personal” con Dios. Si unificamos estos dos conceptos entonces podríamos decir que la oración es “un diálogo personal, intimo y directo y que se da únicamente entre Dios y yo”. Jesús lo enseñó a sus discípulos, que también eran sus seguidores y amigos de esta manera:

 Y cuando ores, no sean como los hipócritas, porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa (Mateo 6:5).

La oración de los hipócritas

 Hipócrita es una persona que finge ser alguien que no es. Es un farsante, que actúa de acuerdo con el grupo de personas con quien se encuentre. Que siempre lleva puesta una mascara para no mostrarse tal cual es. Un impostor que ocupa un lugar que no le corresponde. Simulador, que insinúa que esta realizando algo con piedad pero sus intenciones son otras.

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En el pasaje, a los hipócritas les gusta orar de pie en los lugares de reunión, no solo gustan hacerlo, dice Jesús que aman hacerlo, lo disfrutan tanto que hasta en las esquinas de las calles procuran hacerlo. La gente en ese tiempo al ver que una persona se ponía a orar de pie en las sinagogas o en las calles se amontonaban para observarlos. Y quienes oraban se hinchaban de orgullo al ver las multitudes, extendían sus oraciones por varios minutos para que la gente hablar de lo piadosos que eran. Ver un numero de personas juntas era un buen motivo para pararse e iniciar a orar. Sin publico no había oración. Por eso dice Jesús que lo hacían para: ser vistos de los hombres. La motivación de estas personas no era hablar con el Padre, ni cultivar su relación personal con él y menos deseaban mostrarse delante de Él tal y como eran. Lo que deseaban, mejor dicho anhelaban eran las alabanzas de las personas hacia ellos.

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 Ahora bien, si tomamos todo esto, lo aplicamos a nosotros y específicamente a nuestras oraciones publicadas en Facebook o en otra red social, pregunto ¿no seremos tan hipócritas como aquellos? Por supuesto que si. Porque estamos orando en publico, frente a un sin fin de amigos, conocidos que ven nuestro muro. Estamos pretendiendo que otros piensen que somos muy piadosos por las oraciones que hacemos. Estamos deseando recibir muchos likes por lo que según nosotros le estamos diciendo al Padre. Estamos queriendo la alabanza para nosotros y no para el Padre Celestial. Somos hipócritas porque en realidad dejamos que otros vean lo que no deberían ver. Que sepan lo que no deberían saber. Repitiendo el concepto anterior: “un diálogo personal, intimo y directo y que se da únicamente entre Dios y yo”. No para ser visto, no para ser expuesto ante otros, personal e intimo. No lo digo yo, lo dice Jesús, ve lo que dice en el verso 6 de Mateo 6.

 Más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que esta en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

 La oración genuina

 Notas la diferencia, mientras los hipócritas lo hacen en publico, Jesús nos manda que nosotros lo hagamos en un lugar donde usualmente no podrán vernos los demás. De las casas el lugar mas privado es la habitación. Ahí solo tengo acceso yo y a quien yo se lo permita. Si cierro la puerta con llave y solo yo tengo llave, nadie puede entrar en mi habitación. Eso es lo que Jesús esta enseñándonos, cuando oremos tengamos un lugar intimo, privado, donde nadie mas pueda ver y oír lo que estamos hablando en privado con el Padre. Hay cosas que le digo a Dios que me dan vergüenza decírselas, porque confieso mis pecados delante de Él, pero como se que tenemos una relación intima me atrevo hacerlo, pero esas cosas muchos no deseamos decírselas a otros y menos podríamos confesarlas. Encerrado en tu habitación tu tienes la capacidad de ser genuino, no hipócrita porque a Dios no podemos engañarlo jamás. En tu habitación estas solo tu y Él, no puedes usar mascaras, no puedes fingir, no puedes pretender poner una cara y ser otro porque Él conoce hasta lo mas íntimo de tu corazón. En tu lugar privado tienes oportunidad de ser tal como eres, sin dobleces. Cuando publicamos nuestras oraciones por las redes sociales no tendrán ningún eco, ni trascendencia, porque para empezar Dios no tiene redes sociales. Y luego porque estamos violando la enseñanza dada por Jesús, “la oración en privado”.

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La oración que debemos practicar

Un hermano dijo: se nota cuando una persona ha orado, que su semblante lo delata. Me gusta pensar que a eso se refiere la recompensa en publico de la que habla el pasaje. Sin necesidad de mostrarle a los demás tus oraciones ellos sabrán por tu estilo de vida que eres un hombre de piadoso y de oración. Que no necesitas decirle a otros que oras muchos, que te levantas a las cuatro o cinco de la mañana a orar. O que dedicas horas para hacerlo, ellos lo notaran al ver la medida de fe que tienes. Lo sabrán también cuando vean la manera en que enfrentas las circunstancias adversas de la vida o cuando vean cuanto dependes de Dios en todas tus cosas. Ellos verán cuan agradecido vives por las bendiciones que has recibido. Las personas que oran en secreto no deben decirle a nadie mas que su Padre inclina su oído a ellos y que esta atento al clamor de ellos, todos lo notaran.

scale.phpPor ello de acá en adelante te invito a que no publiques tus oraciones en tus redes sociales para que no seas igual que los hipócritas que gustan de ser vistos por los demás. No violes esa intimidad con tu Padre Celestial. Habla solo con Él porque al final es el único que te escuchará sin juzgarte, te ayudará en tus circunstancias y responderá de la manera mas sabia. No se avergonzará de las cosas que le confiesas y mas aun se alegrará al ver cuanto quieres depender de Él. Estas agradecido pues di simplemente que estas agradecido por la respuesta de Dios, testica la respuesta si gustas pero previamente habla primero con el Padre. No estoy en contra de que testifiques a otros que Dios ha respondido o te ha permitido lograr algo importante en tu vida pero eso es muy distinto. Testifiquemos del amor de Dios y su cuidado pero no oremos en las redes sociales porque repito será una oración hipócrita.

Y como siempre haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.