¿A quién iremos?

Introducción.

Mucho se ha escrito sobre el apóstol Pedro antes y después de Cristo. Antes de la ascensión de Cristo se ha dicho que Pedro era un hombre impulsivo, que solía precipitarse ante las circunstancias, también se ha escrito sobre su traición y sobre lo amargamente que lloró cuando se dio cuenta de la falta cometida contra su Maestro. Además de todo ello también se ha escrito sobre las confesiones que hizo sobre Jesús. Pedro fue quien dijo que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mt 16:16), también fue Pedro quien dijo: “¿a quien iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6:68). Y es precisamente sobre estas palabras de Pedro que quiero escribir en este articulo.

pan-de-vida

Mis tres razones para hacerlo son: en primer lugar porque puedo observar que Jesús siempre exige una respuesta de parte de aquellos que desean seguirlo. En segundo lugar porque considero que la pregunta y la afirmación que Pedro hace, son de un valor incomparable, y que son oportunos para alimentar nuestra vida cristiana. Y finalmente quiero escribir acerca de esta confesión de Pedro porque percibo cuán importante es tener una relación personal con Cristo para continuar perseverando en la Fe en el Hijo de Dios. Con base en estas razones déjame exponerte este articulo basado en estas tres premisas. (1) Debemos seguir a Cristo por las razones correctas. (2) Debemos tener puesta nuestra absoluta confianza sólo en Él. (3) Debemos creer y conocer a Cristo para sostener una relación sana con Él.

  1. SIGAMOS A CRISTO POR LAS RAZONES CORRECTAS.

Antes que Pedro dijera Señor ¿a quién iremos? muchas cosas ocurrieron. Juan narra que hubo una gran multitud de personas que seguían a Jesús (Jn 6:1a). También  dice que Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea (Jn 6:1b) y todos aquellos comenzaron a seguirle luego de ver todas las señales que realizaba en los enfermos (Jn 6:2). Tanta multitud y cercana la pascua, Jesús realizó el único milagro que aparece en los cuatro evangelios, la alimentación de miles de personas. Esto sin lugar a dudas provocó una reacción mas impetuosa de la multitud, lo cual motivó a Jesús a apartarse nuevamente hacia Capernaúm (Jn 6:5-16). Fue en ese traslado que Jesús aparece en medio de la oscuridad y de fuertes vientos caminando sobre el mar (Jn 6:17-21). Ya al día siguiente toda aquella multitud notó que Jesús no estaba mas entre ellos, y de inmediato decidieron buscar a Jesús hasta que lo encontraron y le preguntaron Rabí, ¿cuándo llegaste acá? (Jn 6:22-25), a manera de paréntesis digo, que mejor hubiese sido no hacer esa pregunta porque la respuesta de Jesús no fue nada simpática. Es más, estoy seguro que la respuesta del Señor tuvo que haberles provocado mucho vergüenza.

Jesús les dijo: “En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello” (Jn 6:26-27). He dicho que la premisa que debemos seguir a Cristo por los motivos correctos, y cómo se evidencia en la respuesta de Jesús, las personas ni siquiera buscaban a Jesús por las sanidades hechas a los enfermos, ni ese era un argumento suficiente para seguirlo. Mas bien, lo buscaban porque estaban interesados en saciar su hambre. Vieron en Jesús el fin de sus carencias materiales. Consideraron que si seguían a Jesús posiblemente nunca mas tendrían que volver a trabajar y que seguramente Él se encargaría de alimentarlos mientras permanecieran cerca de Él.

Sin embargo Jesús omniscientemente pone en evidencia sus verdaderas intenciones. Ellos lo buscan por la comida. No conformes exigen de Jesús señales para poder creer en Él. Desean que Jesús les compruebe de alguna manera que Él es quien dice ser. Traen a colación el “Pan del Cielo” que Dios envió a sus antepasados (Jn 6:30-31). De nuevo el tema de la comida, ¿por qué no preguntar sobre el agua de la roca, o del mar rojo, u otro ejemplo? ¿por qué necesariamente la comida? Como dije antes, Jesús ya había puesto en evidencia cuáles eran sus verdaderas intenciones. Esto provocó que Jesús se revelara así mismo como el Pan de Vida. Les explicó que Él era el verdadero pan del cielo, que había descendido del cielo para cumplir la voluntad de Dios, la cual era que ninguno de aquellos que Dios le entregaba en su mano se perdiera y que lo resucitara en el día final. Que la voluntad de Dios era que todo aquel que creyera en Jesús tenga vida eterna (Jn 6:32-40).

Aun así, narra Juan que el gentío murmuraban y se mostraban escépticos, cuestionando el origen de Jesús. De nuevo Jesús atisba sus pensamientos y les ordena a no murmurar. Y hace una fuerte declaración que es vital para entender que a Jesús no se le puede seguir por motivos equivocados. Él les dijo: “nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitare en el día final” (Jn 6:41-44). A partir de ahí Jesús contrasta el Maná recibido por Moisés y así mismo como el Pan de Vida. Les dice que existe una amplia diferencia entre comer aquel pan y comer el Pan de Vida. Si bien es cierto aquel pan sació temporalmente a quienes lo comieron, Cristo, el Pan de Vida, saciaría el hambre espiritual de manera permanente. Jesús invitaba a sus oyentes a que comieran su carne y bebieran su sangre para vivir eternamente. Los judíos se escandalizaron porque no entendían aquellas palabras. El mensaje lo tomaron de forma literal. Pensaban que era necesario convertirse en caníbales para disfrutar las bendiciones de las que Cristo les hablaba (Jn 6:45-59).

Fue precisamente esto lo que motivó que todos aquellos seguidores finalmente desistieran en seguir a Jesús. Dado que su motivos para seguir a Jesús eran errados y tampoco creían en Él verdaderamente, lo mas fácil fue abandonarlo. Pensaron que era demasiado lo que Jesús estaba pidiéndoles. El judío tenía claro que Dios prohibía comer carne humana y tampoco les permitía beber sangre. Pero Jesús no hablaba en términos literales. Jesús hablaba en términos expiatorios. En términos de aceptar su Pasión y hacerla parte de ellos. Fue tal como les dijo alguna vez a sus discípulos Jacobo y Juan, cuando le pidieron sentarse al lado de Él cuando estuviera en Gloria (Mc 10:37-39).

Quizás pudiéramos preguntarnos ¿por qué Jesús no les aclaró sus palabras? En primer lugar porque fue el mismo Jesús quien dijo que a Él vendrían aquellos a quienes el Padre le enviara. Es decir que nadie viene a Cristo si el Padre no lo trae. Similares palabras dijo Juan antes en 1:12-13, a los que reciben a Jesús y creen en Su Nombre, se les da el derecho de convertirse en hijos de Dios, pero estos no nacen por voluntad o merito humano, ni por su propia voluntad, al contrario, nacen por voluntad enteramente de Dios. O como dijo Pablo a la iglesia de Roma: no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Ro 9:16). Y en segundo lugar porque como ya se ha enfatizado, estas personas ni creían ni seguían a Jesús por los motivos correctos. Ellos solo buscaban satisfacer su hambre.

Entonces para cerrar esta primer premisa, déjame sembrarte las siguientes Semillas de Fe.

Primero, agradece e intercede. No podemos asegurar en qué se basa Dios para atraernos a Cristo, pero si ya tu eres parte de esta gran familia de la Fe, puedes dar gracias a Dios por ello y responderle en amor y servicio a Él. Además, estas llamado a orar e interceder por aquellos que aun no le conocen y no son sus hijos, para que Él tenga misericordia de ellos y los atraiga con su amor y su Santo Espíritu a Su Hijo y los resucite en el día postrero.

Segundo, sigue a Jesús por quien es Él. Hoy día se predica mucho en nombre de Dios, pero esto no significa que sea algo que provenga de Él. Es decir, que muchos pastores e iglesias tienen el mote de cristianas pero no predican a Cristo. Crean cortinas de humo, ofrecen sanidades, milagros, ofrecen tantas cosas que no son mas que cebos para cazar a las presas y llenar templos. Es por ello que hay muchas personas que salen de las iglesias peor de cómo entraron. Porque hubo quien les prometió mentiras, cosas que en verdad no se cumplirían y quedan tan decepcionados que ven a Jesús como alguien que en verdad no es. La Teología de la Prosperidad por ejemplo, ofrece cambios de economía, vende la fe, etc., negando la verdad del Evangelio. Despluma a las víctimas y no presenta a Cristo tal como es. Por ello debemos seguir a Jesús por quien es Él. El pan de vida que descendió del cielo y vino para no perder a nadie y resucitarlos en el día final.

Es verdad Aquellas personas no pudieron ver en Jesús al Mesías porque no les fue revelado. Pero el Padre sí revela al Hijo y tu puedes seguirlo porque sabes que Él es aquel que descendió del cielo para darte vida eterna.

En el siguiente articulo veremos las otras dos premisas, mientras tanto, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.