DESEOS DE GRANDEZA

“Al oír esto, los diez se indignaron contra los dos hermanos.” (Mateo 20:24 LBLA). 

No cabe duda que como seres humanos, el deseo de sobresalir está arraigado en nuestro ADN. La ambición de reconocimiento es una necesidad inalienable en nosotros. 

Soberbia

Que una persona niegue que ambiciona los lugares de prominencia, de reconocimiento, que quiera ser grande, es una total falacia. Todos sin excepción estamos añorando la aprobación de las masas. Queremos que cualquier cosa que hagamos, por sencilla que sea, se vuelva tendencia en redes sociales, que se haga viral.  Precisamente por eso las redes sociales se han vuelto tan indispensables en nuestra vidas, pues son el medio ideal para exponer todos esos deseos de grandeza que llevamos. 

Así que, presta mucha atención, porque hoy te daré una fórmula milenaria para que alcances fama, y reconocimiento. Está es la misma fórmula que aplicó el hombre más trascendente de la historia. De quien más se ha escrito a lo largo de los siglos. Y que le enseñó a sus aprendices el día que su tía le pidió que apartara para dos ellos lugares prominentes junto a Él en el cielo y con lo cual provocó que los otros diez se enfurecieran. 

La fórmula para alcanzar la grandeza es: SER SERVIDOR DE LOS DEMÁS

Jesús hizo una comparación que es por demás extraordinaria, les dijo que los poderosos del mundo a fuerza y opresión, se imponen ante los demás. Sin embargo, les dijo: “No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor, y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo”. (Mateo 20:26-27 LBLA).

Nota el énfasis que hace en el hecho que la grandeza se alcanza únicamente SIRVIENDO. Y de acuerdo al orden de los valores del Reino para servir se requiere de quitarse todo tipo de pensamiento de grandeza. Es decir, se necesita ser humilde. El mismo Jesús dijo que “Él no vino a este mundo para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate de muchos”  (Mt. 20:28). 

Entonces, tú puedes aspirar a grandeza bajo dos sistemas de valores. 

1.  Puedes ser grande de acuerdo a la ideología satánica. La cual será condenada por el envanecimiento del corazón (1Ti 3:6). La cual Dios resiste, aborrece (St. 4:6). O

2.  Puedes ser grande de acuerdo a la ideología del Reino. La cual consiste en despojarte de todo anhelo envidioso, egoísta y orgulloso, para sinceramente darle la Gloria al Señor en lo que haces. Pablo dijo: “¿qué pues es Apolos o Pablo, Servidores…” y así cualquiera. Solo somos servidores del mas glorioso de todos los Reinos, EL REINO DE DIOS. 

Si tras leer este escrito reconoces que en tu corazón ha estado ese anhelo de ser reconocido, o hay orgullo y vanidad en tu corazón te invito a que ores conmigo así: Señor, vengo delante de Tí humillado. Reconociendo que procurado más la gloria Iara mí que para Tí, ante lo cual hoy te pido perdón y te pido que me ayudes a que en todas las cosas mi anhelo sea darte la honra y gloria solo a Tí, en el nombre de Jesús oramos, Amén.  

Pablo dijo: “¿qué pues es Apolos o Pablo, Servidores…” y así cualquiera. Solo somos servidores del mas glorioso de todos los Reinos, EL REINO DE DIOS. 

Semillas de Fe

Espero que tú corazón sea buena tierra para que esta Semilla de Fe caiga, germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. 

Me despido como siempre diciendo: Haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

Semillas de Fe

¿ESTÁS PREPARADO?

Por tanto —agregó Jesús—, manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.” Mateo 25:13 NVI

Adoradores en espíritu

Estamos en una época en la que nos preparamos para casi todo. Para el futuro, para cuando sabemos que el agua al día siguiente escaseará o cuando no habrá supermercados abiertos, o nos preparamos para salir de viaje, etc. Pero no siempre estamos preparándonos para cuando el Señor venga repentinamente. Es más hay quienes ni siquiera consideran que esto vaya a ocurrir.

Sin embargo, prestando atención al pasaje, la conclusión concreta de esta maravillosa ilustración narrada por el Señor Jesús es esta: “manténgase despiertos, estén preparados, estén alertas, no se confíen, alístense, porque en cualquier momento vendré y será terrible si no están preparados, será muy doloroso perderse mi presencia eternamente”.

Sin lugar a dudas el Señor está invitándonos a no vivir confiados, fríos, desinteresados en lo que a los asuntos del Reino se refiere. Él está llamando a que las lámparas de nuestro corazón  estén con el suficiente aceite de dedicación Cristiana para que en Su llegada la puerta no quede cerrada y nosotros fuera de ella.

Pregunto ¿hay suficiente aceite en tu lámpara? ¿Estas aguardando su llegada? ¿Crees en su venida? ¿La anhelas? O ¿aún no crees en que El volverá?

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

El Señor está invitándonos a no vivir confiados, fríos, desinteresados en lo que a los asuntos del Reino se refiere.

Semillas de Fe

Semillas de Fe.

DIRIJAMOS NUESTRO CORAZON HACIA EL BUEN TESORO (3era Parte)

En el articulo anterior vimos el rumbo que había tomado la vida religiosa por causa de los escribas y fariseos. Además vimos en que estaba basada la justicia su justicia, conocimos la intención de su corazón a través de las palabras de Jesús, reconocimos cuáles eran en realidad sus motivaciones y sus pensamientos oscuros. Vimos que esas fueron las razones principales por las cuales Jesús no se fiaba de ellos, y por las cuales los confrontó en mas de una vez. Ahora conozcamos el otro lado de la moneda, la justicia a la que han sido llamados los seguidores de Jesús. Y conoceremos también el contraste entre los tesoros terrenales y celestiales.

 

Justicia de los discípulos

La justicia de los discípulos debe estar basada en su nueva naturaleza. Esta justicia debía estar basada en la sinceridad. En la veracidad de sus palabras. En la congruencia del discurso con el estilo de vida. La justicia de los discípulos debe ser algo tan pletórico e inmenso, que ya no pueda medirse. Debe ser una abundancia y una riqueza que desborden cualquier medida. En esta justicia parece que ha de contenerse algo nuevo. No solamente se alude a un grado diferente, sino a otra clase de justicia. La justicia que Jesús exigía es la que se amolda a la voluntad de Dios y que se pone de manifiesto en todas las áreas de su vida. No solo es la forma externa sino también en la calidad de sus actos en lo familiar, en lo laboral, abarca todas las áreas de la vida del discípulo de Cristo.

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La justicia con la que debían vivir los discípulos es “una justicia interior de corazón, voluntad e intención. Por esta clase de justicia se debe tener hambre y sed”.[1] Por lo tanto la justicia de los hijos es tal que abarca lo personal pero también se puede apreciar por quienes los rodean. Esta justicia es la que hace que la luz brille a todos los hombres. El Señor requiere justicia genuina, verdadera santidad, que supera todo lo humano y que sólo existe en el corazón de un verdadero discípulo de Jesús. “Se trata de una justicia que se expresa en la manera de vivir sobre la tierra y en la forma de portarse con los otros. Es una justicia que radicaliza nueva vida de tal modo que nos hace entrar desde ya en un ámbito de reino”.[2] Entre las características distintivas de los discípulos se encuentran la humildad lo cual estaba por encima de la vanagloria farisaica. Porque “la humildad no refleja ley natural sino ley del Reino”[3]

Un fuerte contraste entre los tesoros terrenales y celestiales

Sin temor a equivocaciones se puede afirmar que las primeras imágenes que llegan a la mente de cualquier persona que escucha la palabra “tesoro” son: riquezas, oro, plata, piedras preciosas, objetos de gran valor, pero como se ha dicho en los prolegómenos de este escrito los tesoros son relativos. No todas las personas conciben en sus mentes la misma idea sobre lo que verdaderamente es valioso. Los tesoros entonces ciertamente son variados, distintos, pero en el pasaje de estudio Jesús llama la atención a sus oyentes con una advertencia fuerte cuando dice:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón (Mateo 6:19-21).

     Acumulando tesoros terrenales

El versículo 19 es introducido por Jesús con la cláusula negativa . y la conjugación del verbo qesaurízo en segunda persona plural del presente, activo e imperativo qesaurízete  que se traduce: “guardar Atesorar, acumular, apartar”[4], La palabra tesoro es traducida del vocablo griego qesaurós, que significa tesoro, o cofre. Lugar de depósitos de objetos valiosos. También lugar de depósito de objetos valiosos.[5] Así mismo, tesoro tiene al menos dos ideas principales Al ser relativos los tesoros cobran valor dependiendo de quién los evalúa. Y en función de lo que se considere valioso. Para entender mejor este concepto Wilton M. Nelson lo explica de la siguiente manera:

Puede llamarse tesoro a cualquier acumulación de riquezas, por ejemplo, tesoro de granos, de vino o de aceite, aunque se refiere generalmente en la Biblia al almacenamiento de oro o plata. Durante su permanencia en Egipto, los israelitas fueron obligados por los faraones a construir ciudades o almacenes (Éx 1.11), y más tarde los reyes de Judá mantuvieron guardias especiales para sus tesoros (1 Cr 27.26; 2 Cr 32.27) ya que el tesoro real se constituía en factor indispensable de la monarquía. El templo mismo contaba con un lugar especial para guardar sus tesoros que eran suficientes como para despertar la codicia de sus enemigos (1 R 14.26; 2 R 24.13, etc.). Había en el templo unas trece urnas o cajas para recibir las ofrendas de los adoradores.[6]

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Por ello los tesoros si se ven asociados con la abundancia de bienes materiales también pueden tomar otros matices distintos, ya que pueden ser vistos como bendición de Dios, como recompensa o también pueden observarse como pecado porque se duda de la forma de adquirir los bienes materiales. Para el judaísmo “las buenas obras son un tesoro que se acumula ante Dios; el interés se puede pagar ahora, pero el capital se guarda para el juicio”.[7] Los fariseos idearon todo un sistema religioso y descarado para alcanzar riquezas ya que a juicio de sus seguidores esta era una señal de la vida piadosa que ellos llevaban y que por tal conducta Dios los bendecía en gran manera pues ellos conocían la promesa de bendición de Dios para quienes fueran justos (Deuteronomio 28:1-3). En esta búsqueda ambiciosa y desmedida no consideraron las formas cometiendo cualquier acción que les redituara en ganancias materiales. Los actos inmorales y maliciosos de los fariseos no conocían límites, Samuel Pérez Millos dice sobre explica algunas de las artimañas de las cuales se valían los fariseos:

Vendían los servicios religiosos, haciendo oración en las casas de las viudas, cobrando por ello (Mat 23:14). Habían establecido el sistema llamado corbán, para no ayudar a los padres cuando lo necesitaban, conforme a lo establecido en la ley, apropiándose para su beneficio personal lo que era demandado por Dios para ayuda del familiar necesitado (Mr. 7:10-13). El corazón de escribas y fariseos, especialmente de estos últimos, no estaba puesto en Dios, sino en las riquezas, encubriendo con el manto pecaminoso de una vida de piedad aparente.[8]

 

Por ello este mandato de Jesús está dirigido a sus discípulos con la clara intención de nuevamente hacer un llamado a la reflexión de no caer en las prácticas de los fariseos que como ya se ha descrito eran prácticas hipócritas. Este mandato tiene que ver con el estilo de vida de los hijos del Reino los cuales no buscaban el enriquecimiento material tal y como lo hacían estos falsos piadosos pero también los arrastra a tomar la decisión de no buscar tales bienes materiales, “el apeló a la aceptación personal, voluntaria y responsable de su mensaje, al tiempo que planteó las consecuencias que tal compromiso involucraba”.[9] Además la advertencia no solamente incluía la imitación de las prácticas de los fariseos sino también como se verá en párrafos siguientes Jesús demuestra que las riquezas terrenales son temporales y no existe seguridad alguna en poseerlas.

[1]Rafael Molina Crispín, “La justicia del reino de Dios en el sermón del monte y sus implicaciones para la iglesia evangélica” (tesis de M.A., Seminario Teológico Centroamericano, Guatemala, 2010), 44.

[2] Javier Pizaka, Francisco de la Calle, Teología de los Evangelios de Jesús, (Salamanca, España: Ediciones Sígueme, 1980) ,143.

[3] D. A. Carson, Comentario bíblico del expositor: Mateo, Trad. Ricardo Acosta, (Miami, Florida, USA: Editorial Vida, 2004), 539

[4] Alfred Tuggy, Léxico griego-español del nuevo testamento, (TX: Editorial Mundo Hispano, 1996), 236.

[5]Ibíd. 236.

[6] Wilton M. Nelson, Diccionario ilustrado de la Biblia, (Miami, Florida, USA: Editorial Caribe, 1977), 653.

[7] Ibíd. 260.

[8] Samuel Pérez Millos, Comentario exegético al texto griego del Nuevo Testamento, (Barcelona, España: Editorial Clíe, 2009), 426.

[9] Pablo Deiros, El Evangelio del Reino, (Buenos Aires Argentina: Ediciones Certeza, 2008), 52.

NO LO RECONOCIERON (Juan 1:11-12)

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Un día una Laurita hizo un largo viaje para llegar al pueblo vecino donde estaba la estación del tren. Debido a que, Emma, la hermana mayor volvía a casa luego de haber estado por varios años ausente. Pues desde muy pequeña, sus padres la mandaron a estudiar a otra ciudad.

Todos estaban emocionado por el regreso de Enma, al punto que, por muchas semanas en la casa de aquella familia no se hablaba más que de su regreso.  La emoción les invadía a todos, especialmente a aquella Laurita. Cuando finalmente llegó ese día, la niña estaba muy feliz, emocionada, e impaciente. Cuando el tren hizo su aparición, todos los que aguardaban expectantes por sus familiares y amigos se volcaron a las puertas en busca de ellos, de la misma forma que lo hizo la familia de Laurita.

De pronto, una joven desconocida se acercó a la familia de Laurita, quienes de inmediato la abrazaron y besaron. Cuando finalmente la soltaron Emma se acercó a la pequeña niña pero esta rechazó, tanto el abrazo como el beso que Enma intentó darle. Corrió despavorida hacia la mamá y le preguntó: ¿quién es esta señorita? ¿por qué no vino Emma? todos dieron una carcajada ante la pregunta inocente de la pequeña Laurita.

La niña simplemente no había conocido a su hermana Emma, probablemente  porque en su mente la imagen de su hermana era distinta, o quizás porque esperaba ver a la misma niña que había salido de casa. Sea por una o por otra razón, lo cierto es que el concepto que se había formado en su mente de la niña que salió de casa no le permitía reconocer a su hermana que volvía años después.

La Biblia dice en Juan 1:11-12, que: a los judíos, los hermanos, los compatriotas de Jesús les pasó algo similar también, el texto dice:

«A los suyo vino, y los suyos no le recibieron. Más a todos los  que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios». 

Por siglos se habló de la llegada de un Mesías, los judíos lo idealizaron como un caudillo, un revolucionario, un Rey montado a Caballo que llegaría para librarlos del imperio opresor. El concepto que tenían del Mesías esperado difería considerablemente de lo que vieron en Jesús. Un hombre que en lugar de ser guerrero era pacifico, que predicaba del arrepentimiento, llamaba a sus seguidores al amor y a la piedad. Que había nacido humildemente y se reunía con todos aquellos que eran despreciados por las mayorías. Sin embargo, ello no pudieron verlo por los mismos preconceptos que tenían acerca del Mesías. Sus ideas no les permitieron ver a Jesús como el Mesías.

Pasó antes, como ocurre también hoy, donde no pocos son los que por sus propios conceptos  no pueden ver a Jesús. Conceptos que por cierto son muy a conveniencia, y que les impide ver al Jesús de la Biblia. Les obstaculiza la mente y el corazón de tal manera que no pueden ver Salvador que puede librarlos de las garras del pecado y del castigo eterno. En vista de ello, quiero sembrar la siguiente Semilla de Fe en la buena tierra de tu corazón.

Semilla de Fe: PODEMOS CONOCER A JESÚS, UNICAMENTE A TRAVES DE LAS ESCRITURAS.

Para conocer a Jesús, debemos eliminar todo pre concepción que tengamos acerca de Él y dirigirnos hacia las Sagradas Escrituras. No hace nada más que ir a ellas. Ya que, como siempre digo: de pasta a pasta la Biblia revela al Mesías Redentor. A su obra salvífica, a su Poder Redentor, Su Ministerio de reconciliación con el Padre Celestial. No existe ninguna otra forma mejor que ir al Corazón de Dios revelado en la Biblia.  Y puedo asegurarte con plena seguridad y confianza que: una vez que Dios te revela al Hijo, encontrarás a Jesús, alcanzarás la Vida Eterna en su amor. Tal y como consigna Juan 17:3: «Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien Tú has enviado». Por tanto, busca a Jesús mientras puede ser hallado.

Mientras tú lo haces, yo me despido como siempre diciéndote: ¡haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible! esto fue: Semillas de Fe.