MEDICO CHARLATÁN

No sé cómo me sentiría si fuera donde el médico y él para no ofenderme o para no herirme, o hasta para no enojarme, en lugar de decirme que tengo cáncer me dijera que tengo una enfermedad común. Que en realidad lo que medico charlatantengo no es para preocuparme. Que con simples analgésicos estaré bien, sabiendo él, que en realidad me estoy muriendo. Quizás me sentiría enojado, y decepcionado, y hasta frustrado si en la agonía descubro la verdad. Porque él sabiendo la realidad, calló, mintió y no fue responsable para decírmela y por no llamar por su nombre a las cosas estoy padeciendo.

Es precisamente por eso que Dios a través de su Palabra nos examina y nos diagnostica de forma verdadera. Llama pecador a quien lo es. Y no solo eso, sino que también le dice cuan pecador es. Y aún va más allá, a cada afrenta del ser humano la llama por su nombre. Sea mentira, blasfemia, hipocresía, homosexualidad, envidia, odio, asesinato, etc. Él lo llama tal cual es. Y lo hace precisamente para que todos sepamos que Dios es justo. De esa cuenta al enfrentarlo nadie puede alegar ignorancia. Dios no oculta la verdad, o la disfraza o la suaviza para no herirme. Y no lo hace porque quiere que me de cuenta de mi condición, que confiese, me arrepienta y acepte la sanidad de mi alma a través de su perdón.Si Dios sabiendo la consecuencia que sufriré si no cambio, no me lo dice tal cual es, entonces Dios no sería justo y tampoco sería amor. Porque por su justicia somos juzgados. Y solo alguien que no ama a otra persona, prefiere ocultar, mentir o disfrazarle la verdad.

Por ello la Semilla de Fe que quiero sembrar en tu corazón es:

Predica el Evangelio no adulterado, el puro, sin mácula, tal cuál es. Y si ofende a más de uno, que bueno será porque entonces sabrás que estas predicando el kérigma de Dios. Si no ofende a nadie entonces deberás preocuparte porque entonces significa que ya has adulterado el mensaje. Además si tú conoces la verdad y no la dices o la disfrazas o la maquillas para no ofender serás como aquel medico charlatán que con su silencio mata a sus pacientes. Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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SOY INDIGNO SEÑOR… (1era parte: Reconociendo mi condición espiritual)

Señor, no te tomes tanta molestia, pues no merezco que entres bajo mi techo. Por eso ni siquiera me atreví a presentarme ante ti… (Luc. 7:6-7a)

La humildad es lugar a dudas, una de las grandes virtudes un ser humano puede tener. Porque esta lo lleva a reconocer cuales pueden ser sus alcances y así mismo cuales pueden ser sus limitaciones. En el texto citado para este articulo destacamos la humildad de un hombre que no era cualquier hombre en su época. En el contexto de este pasaje se dice que quien pronunció estas palabras tan sencillas, tan cargadas de humildad fue un centurión romano, un oficial de la milicia romana, quien estaba acostumbrado a dictar ordenes a cada momento, puesto que él tenía a su cargo un “grupo aproximado de cien soldados”, (Biblia MacArthur), los cuales todo el tiempo cumplían sin ninguna queja sus mandatos.

Además de ello este hombre gozaba de buena posición económica, porque dice en el v. 5 que les había construido una sinagoga a los judíos de Capernaúm, lugar donde se encontraban en ese momento. Otra característica no habitual en este oficial es que era un hombre de buenos sentimientos, ya que él mandó a pedirle a Jesús que fuera para sanar a uno de sus empleados que estaba bastante delicado de salud, casi en agonía (v.2), y digo que era poco común para un oficial porque estos hombres normalmente no mostraban ninguna clase de afecto, porque esto los hacía verse débiles, mas bien eran conocidos por ser fuertes, despiadados y crueles con los demás hombres. Su cargo les obligaba a ser rudos, y hasta abusivos puesto que debían mantener el orden dentro del gran imperio romano usando la violencia si era necesario. A ellos se les consideraba mercenarios y ambiciosos al dinero porque ayudaban a la recaudación de los impuestos.

Centurion

Habiendo dicho esto, es mas fácil comprender entonces porque este hombre con humildad reconoce delante de Jesús que era indigno, que no merecía que Jesús estuviera dentro de su casa. No solamente porque habitualmente un judío no compartía con un romano, sino porque también él entendía que Jesús era Santo, y él mas bien se sentía un vil pecador. Este hombre mostraba con esta actitud que tenía temor de Dios, que aun cuando estaba acostumbrado a mandar a muchos hombres, por la autoridad que tenía como oficial romano, Jesús estaba por encima de su autoridad y se la respetaba. Entendía quien era Jesús y el poder que tenía porque no le ordena que sane a su siervo sino que le manda a pedir que lo haga.

La palabra pedir acá puede entenderse con un tono de suplica desesperada, urgente, puesto que el siervo esta cercano a la muerte. Este soldado reconoció que Jesús tenía autoridad celestial porque le dice que no entre a su casa, que no es necesario que lo hiciera, puesto ve a Jesús con tanto poder para sanar a su siervo que le dijo: con solo una palabra que digas, quedará sano mi siervo. Resalto la frase: con una sola palabra que digas, que impresionante la fe de aquel oficial, él creyó que Jesús podía sanar cualquier enfermedad sin importar la gravedad de esta, incluso por sus palabras yo veo que él reconoció que Jesús tiene tanta autoridad que aun a la misma muerte era capaz de vencer. No solo me impresiona la forma tan humilde y llena de fe con la que aquel hombre le suplicó a Jesús aquel día, sino que también el Señor quedo sorprendido, Él dijo: al oírlo, Jesús se asombró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, comentó: les digo que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande. De este oficial romano yo puedo aprender al menos tres lecciones.

CENTURION SUPLICA A JESUS

 La primera Semilla de Fe es: Reconocer con humildad mi condición espiritual delante de Dios, no es difícil llenarse de orgullo, y altivez cuando conseguimos títulos universitarios, o buenas posiciones laborales, o cuando contamos con un buen capital económico, o cuando nos encontramos ocupando lugares prominentes dentro del liderazgo de la iglesia, porque todo esto nos da poder. Poder para mandar, para obligar o para imponer nuestras voluntades sobre otros. Incluso nos sentimos tan poderosos que pensamos que Dios esta a nuestro servicio, que es como un sirviente que debe hacer todo lo que yo le pida que haga. Que mientras oro puedo ordenarle que me sane o me de todo lo que le pido. Que debe hacerlo porque alguien me dijo que debo arrebatar mis promesas. Como decimos en Guatemala: momento pueblo, Dios no es mi sirviente, no es mi genio de la lámpara, Dios es el Todopoderoso, el Rey Majestuoso, el Tres veces Santo, quien merece que yo doble mis rodillas delante de Él, que agache mi cabeza y me postre para dirigirme a Él. A quien debo reconocer que esta muy por encima de mis títulos banales y simplones tal como lo hizo este soldado. Porque como hemos visto nunca se acercó a Jesús imponiéndole a que hiciera lo que él quería, todo lo contrario se siente incapaz incluso de dirigirse directamente a Jesús, porque él sabía que delante de él era indigno. Impuro, perverso, era pecador. Una gran lección para nosotros hoy día que creemos que ya estamos en un nivel espiritual tan elevado que no debemos preocuparnos por nuestras disciplinas espirituales, se nos olvida que todos los días necesitamos de Dios.

DELANTE DE JESUS

Mas bien debemos entender que delante de Jesús nuestra vida necesita un palabra suya para liberarnos de nuestra agonía espiritual. Delante de Jesús solo nos queda decir que somos indignos porque Él tiene la autoridad celestial sobre nuestras vidas. Tal como le dijo Dios a Moisés desde la zarza: quítate el calzado porque la tierra que pisas es santa. Delante de Jesús nos debemos despojar de todo aquello que lo ofende, todo aquello que él no tolera, como el orgullo absurdo que mostramos. Delante de Jesús debemos suplicar por sanidad espiritual con urgencia tal como aquel centurión. El hecho que ya hayamos alcanzado ciertas cosas terrenales no me da nunca la autoridad para imponer mi voluntad por encima de Jesús. Es por ello que yo te invito a que te examines y veas si es que te has llenado de orgullo, que veas si has querido ocupar el lugar que solo a Dios le corresponde en tu vida. Si así ha sido, hoy es el momento en que entiendas que Dios esta por encima de todo y de todos. Que tu al igual que yo eres un pecador necesitado de su perdón.

Mañana daré la segunda Semilla de Fe extraída de este versículo, mientras tanto Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

Sanando nuestro matrimonio: Interesado por mi pareja (3ra. Parte)

Siguiendo con esta serie de artículos que hemos denominado Sanando Nuestro Matrimonio , hablaremos sobre como podemos interesarnos mas por nuestras parejas. El primer peligro que corre nuestro matrimonio es la falta de valoración conyugal. El no valorar los esfuerzos que ambos cónyuges realizan. Ademas vimos que las parejas pueden llegar a no notar los cambios que su pareja realiza, y que al no ser valorado uno u otro cónyuge fácilmente ambos se exponen a la tentación de ver a otras personas. Ahora, si la falta de valoración es un terrible mal que debemos evitar, también lo es la falta de interés conyugal. Así que,  veamos el segundo peligro que corre nuestros matrimonios y lo que podemos hacer para prevenirlo.

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Segundo Peligro: FALTA DE INTERES CONYUGAL

En ocasiones los matrimonios van decayendo por falta de interés conyugal. Los esposos caen en algunos peligros que dañan su relación de pareja. Falta de innovación matrimonial. Falta de interés por reinventar la relación marital. Ambos cónyuges están inmersos en una embarcación que puede surcar por aguas tranquilas como por aguas turbulentas, por lo tanto, ambos deben trabajar por salvar la relación. No pueden dejar que la nave se vaya a pique, sino mas bien, deben mantenerla a flote, dos maneras de poder hacerlo es 1) Trabajando juntos, y 2) Poniendo a Dios como capitán. Deben estar seguros que nadie mas que ellos harán posible una vida marital feliz. Las parejas que no se preocupan pueden caer sutilmente en las trampas que el enemigo pone delante de ellos. Una pareja fácilmente se deja de interesar por su cónyuge cuando cae en la monotonía.

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A. La Monotonía marital 

Con el paso de los años es muy fácil caer en la monotonía o costumbre en nuestro matrimonio. Todo se hace ya de manera mecánica, robótica. Parece que ya no existe interés alguno por cultivar la relación de pareja. Factores como el exceso de trabajo o el cuidado de los niños, o las tareas propias del hogar, nos llevan a desinteresarnos por las necesidades de nuestra pareja. Charles Swindoll en su libro: Matrimonio: de Sobrevivir a prosperar, hace una serie de preguntas: “¿programa usted regularmente tiempo para pasarlo como pareja? Cuando usted llegue al final de su vida, ¿qué preferiría que la gente diga de usted: ¿fue una buena esposa para su esposo, o fue un buen esposo para su esposa o, Falleció un dedicado profesional?”[1] este listado de preguntas bien puede servirnos como un test para conocer que tanto estamos priorizando cultivar nuestra relación de pareja. Ya que al no hacerlo estamos exponiéndonos para buscar nuevos intereses. Durante nuestro noviazgo, o en los primeros años de casados, siempre estamos buscando las maneras para sorprendernos como esposos. Flores, regalos, peluches, toda clase de ideas y planes llevamos a cabo por tal de conquistar a nuestra pareja. Sin duda alguna, todo el tiempo estamos a la expectativa en nuestra relación.

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Pero, de pronto, sin previo aviso, todo se va apagando. Ya no nos dan ganas de hacer cosas juntos, ya no queremos salir a comer, ya no queremos hacer nada nuevo. Todos los días se vuelven rutinarios. La misma hora de levantarse, de desayunar el mismo desayuno, las mismas actividades ambos. Al final del día todos cansados. Los mismos lugares a frecuentar, el mismo día para hacer el super,  en fin se acaban las sorpresas y las ideas. Ya no hay deseos de buscar mejorar la relación porque ya no hay interés conyugal. Todo es lo mismo. No hay tiempo para una salida a cenar fuera de casa. O dejar recomendados a los niños y tener una velada romántica. Por ello cuando esto sucede LA ESPOSA EMPIEZA A SENTIRSE INCOMODA. Pues todo el día encerrada. Acusa al esposo que él se la pasa en la calle mientras que ella como esclava de su hogar. Prefiere distraerse en otras actividades y no prestar atención a su esposo. Por otro lado el esposo PREFIERE BUSCAR OTRAS ACTIVIDADES. Lejos de querer llegar a casa le resulta mejor pasar mas tiempo en su trabajo, con amigos o en otras actividades. Que tampoco es malo que individualmente tengan cosas por hacer. El problema es las razones por las que lo quieren hacer. La monotonía es un tema que se da en casi todos los matrimonios. Se ha comprobado que una de las causas de divorcio es la falta de interés en la pareja. Personas que se han divorciado dicen que ya no encontraban en su pareja razones para seguir intentando. Ya no había nada que los motivara a seguir en la relación. Por ello depende de cada pareja buscar soluciones a la monotonía. Mis Semillas de Fe para esta situación son las siguientes:

  • Para el esposo: No puede caer en el repudio de su esposa. Debe amarla, alimentarla, cuidarla, tal cual Cristo lo hace con la iglesia (Ef. 5:28-29). Debe velar porque su esposa se sienta amada, sacrificar muchos de sus intereses personales por los intereses de su esposa. Dedicar tiempo a su pareja para que se sienta valorada. Sacarla de sus rutinas y hacerla sentir que ella también es una prioridad en su vida.

  • Para la esposa: debe amar a su esposo, por encima de las cosas rutinarias. Si afirma amar a Dios pero no cultiva su relación marital niega tal afirmación. (1Juan 4:20-21). El esposo, enfrenta muchas situaciones dentro del trabajo que lo ponen en situaciones de mucha tensión. Lo menos que desea es mas tensión. Por ello la esposa debe buscar las formas de hacer que él en casa y fuera de ella, o con ella, encuentre algo distinto, que se sienta confiado. No expuesto a lo mismo diariamente.

  • Para ambos: Toda relación debe cultivarse, ambos esposos deben luchar por sacar adelante la relación. Porque los dos son una sola carne. Ya no son dos, sino uno solo. La responsabilidad es compartida (Mat. 19:5b-6, Rom 12:10). Ambos deben buscar las actividades que a ambos les satisfacen. Salir solo o con los hijos pero planear tiempos diferentes. Planear como sorprenderse. Planear sus vacaciones. Socializar con amigos en pareja. Para que no pasen los años y piensen que las cosas ya no valen la pena hacerlas.

actividad en pareja

Como siempre mi consejo es: Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible…

[1] Charles Swindoll, Matrimonio: de sobrevivir a prosperar, (Grupo Nelson: Nashville, Ten., 2007), 168.