¿EN DÓNDE ESTA LA FE?

No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra? (Luc 18:8b)

La viuda y el juez injusto

Por aquella época, las personas se deslumbraron con las enseñanzas del Señor Jesucristo. Pues sin palabras rebuscadas, enseñó el Camino que conduce al Padre. Con ilustraciones simples, explicaba las grandezas del Reino y dio lecciones sobre la verdadera conducta cristiana. Como ellos concuerdo con ellos, Jesús es incomparable.

Nuestro texto es la conclusión de una maravillosa historia que Él utilizó para explicar la importancia de orar y no desfallecer en ello (Lc 18:1); Habló sobre una mujer que insistentemente buscó a un juez que ni creía en Dios, ni tenía el menor respeto por nadie. Y que después de tanto insistir, fue escuchada y recibió justicia. Jesús entonces comparó al Dios justo con aquel hombre injusto y preguntó: ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Y concluye afirmando: Os digo que pronto les hará justicia, (Lc 18:7-8). Luego, para que su audiencia reflexione dice: “cuando Él venga, ¿hallará fe en la tierra?

Observa dos maravillosas verdades, (1) Él volverá. Este es un hecho ineludible. Son palabras reveladoras de un hecho futuro, y sabes, Jesús no miente. Y podría hablar solo de eso pero quiero que veas lo sig. (2) Es posible que en su venida la Fe halla escaseado.

¿Que significa esto? que es posible que las personas cesen de orar. Que sean inconstantes en buscar de Dios. Que ya no suplique más a Él. Es posible, que muchos hayan perdido la esperanza de que Cristo vuelva o que duden que existe Dios, o que Él pueda escucharlos, o que Él los haya olvidado.

Si prestamos atención a los patrones de conducta de nuestro tiempo, notarás que son similares a los que antes cité. Cada vez más hay personas que están perdiendo su fe, la esperanza de que Cristo vuelva, están dejando de clamar a Dios. Entonces, ¿Estará cerca la venida del Señor? Y tú ¿Estás clamando porque esto suceda? Nos dejemos de buscar a Dios en oración, y no desfallezcamos en desear que Cristo vuelva pronto.

¿Que significa esto? que es posible que las personas cesen de orar. Que sean inconstantes en buscar de Dios. Que ya no suplique más a Él.

Semillas de Fe

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

Súbitamente todo cambió (Conclusión)

En el articulo anterior vimos que para Hiroshima y Nagasaki la vida cambió súbitamente en el año 1945, que de igual manera fue en los días de Noé y de Lot, y que ambas referencias fueron usadas por Jesús para explicar que esas serían algunas de las señales que debían cumplirse para su segunda venida. También vimos que las condiciones en las que se encuentra la humanidad en el siglo XXI son tan similares a las de aquellos días.

Las señales anuncian el cumplimiento de su promesa

Lo que intento decir es que las condiciones están apropiadas para que súbitamente todo cambie. Para que el Señor venga por su iglesia. Para que el Señor arrebate a aquellos que dispusieron su corazón como Noé para no contaminarse y decidieron andar fielmente con Dios. Jesús vendrá. Mientras algunos estén celebrando orgías, o drogándose, o trabajando, cuidando sus niños, o mientras algunos estén en la universidad o manejando de regreso a casa, el Señor vendrá por los suyos. Él vendrá, por favor lea con atención estas palabras, y no tome en poco estos párrafos. El apóstol Pedro evocando las palabras de Jesús dijo: El Señor vendrá como un ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada (2Pe 3:10). Un ladrón es un visitante inesperado e indeseado, alguien que no avisa cuando aparecerá. Así será la venida del Señor.

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El Señor mismo –afirma el apóstol Pablo– descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitaran primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con Él para siempre, (1Tes 4:16-17). Jesús dijo: La Señal del Hijo del Hombre aparecerá en el cielo, y se angustiarán todas las razas de la tierra. Verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes con poder y gloria. Y al sonido de la gran trompeta mandará a sus ángeles, y reunirán de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo al otro del cielo (Mt 24:30-31). No solamente seremos arrebatados sino que también seremos transformados. El apóstol Pablo: fíjense bien en el misterio que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados (1Co 15:51-52).

Bellas palabras de vida y oportunidad

Que palabras tan esperanzadoras son estas, tanto para los que hemos creído como para los que aun no lo han hecho. Para los que hemos creído nos bendice saber que la Biblia dice que cuando creemos en Jesús, súbitamente pasamos de las tinieblas a la luz admirable de Cristo. Cuando ponemos la fe en el Hijo de Dios pasamos de muerte a vida. Al ser alcanzados por las misericordias de Dios pasamos de ser sus enemigos para convertirnos en Sus hijos. Por otro lado para los que no han creído también son esperanzadoras estas palabras porque como afirma el apóstol Pedro, no es que el Señor tarde en cumplir su promesa, según entienden algunos por tardanza. Mas bien, Él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan (2Pe 3:9). De la misma manera el apóstol Pablo dijo: Dios quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad (1Ti 2:4). Y ¿Cómo son alentadoras estas palabras? Porque como hemos dicho el Señor esta extendiendo Su Gracia a los que aun no le han conocido. Él sabe que su ira es fuego consumidor y esta dando la oportunidad para que las personas se arrepientan, recapaciten y reciban el regalo de la vida Eterna que se alcanza cuando se cree en Jesús. Dios quiere evitarle ese terrible castigo a los que aun no lo han reconocido como Salvador.

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Decide pronto y no tardes mas

No quiero entrar en detalles ni desviarme, pero diré que los fariseos simplemente no creían que con la llegada de Jesús a la tierra el Reino de Dios quedaba oficialmente inaugurado. Aun cuando estos hombres lo habían visto y oído no creían en Él. En el v.21b de Lucas 17 Jesús les dijo: dense cuenta que el reino de Dios esta entre ustedes. No esperen mas porque aquí estoy ya. En los días de Noé la gente no creyó que vendría aquella gran destrucción, vieron el arca y a Noé trabajando en ella y no se arrepintieron. Con Lot, los yernos y la esposa pensaron que Dios bromeaba, incluso Lot titubeó, pero esto no detuvo la voluntad de Dios y actuó.

Por lo tanto, debes entender que Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al abismo, metiéndolos en tenebrosas cavernas y reservándolos para el juicio. Tampoco perdonó al mundo antiguo cuando mandó diluvio sobre los impíos, aunque protegió a ocho personas, incluyendo a Noé, predicador de la justicia. Además, condenó a las ciudades de Sodoma y Gomorra, y las redujo a cenizas, poniéndolas como escarmiento para los impíos… todo esto demuestra –continua diciendo el apóstol Pedro– que el Señor sabe librar de la prueba a los que viven como Dios quiere, y reservar a los impíos para castigarlos en el día del juicio. Esto les espera sobre todo a los que siguen los corrompidos deseos de la naturaleza humana y desprecian la autoridad del Señor. A como yo lo veo están los que vivirán eternamente con Dios y los que vivirán, pero sufriendo eternamente sin Él. ¿Con quién deseas estar tú?

Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

Súbitamente todo cambió (1era Parte)

Introducción

Desde niño siempre me ha gustado ver como cambia mi reloj cuando se inicia un nuevo año. A las 23:55 empiezo a observarlo con mucha atención esperando ver como cambia la hora, el día, y el mes. Me encanta ver como en cuestión de segundos pasamos del 31 de diciembre del año viejo al 01 de enero del año nuevo. Súbitamente todo cambia. El reloj esta diseñado para que indique que se terminaron 365 días y que empiezan otros 365 días mas. Algunas veces por estar jugando, o entretenido con algo, me he perdido la posibilidad de ver el cambio de horario en mi reloj, sin embargo, esto no significa que el reloj no haga su trabajo. El tiempo es inexorable. No se detiene. En cuestión de segundos las cosas pueden cambiar y no volverán a ser como han sido.

Tal como ocurrió para Hiroshima y Nagasaki, las dos ciudades japonesas y las únicas que han experimentado una explosión atómica en su territorio (gracias a Dios por ello). El 6 y 9 de agosto de 1945 se detonaron dos bombas nucleares en suelo nipón. En días donde la población se movía rutinariamente, las fuerzas armadas norteamericanas prepararon y llevaron a cabo estos ataques devastadores contra ellos. Se dice que el 6 de agosto, a las 8:15 de la mañana la primer bomba atómica conocida como Little Boy (niñito) estalló 600 metros antes de tocar el suelo y en pocos segundos todo ardió. Según un reporte de la BBC “se estima, murieron 70.000 personas en el acto. Otras 160.000 agonizarían en el curso de los días, los meses, los años”. Para Nagasaki las cosas no fueron muy distintas. Tres días después del primer ataque en Hiroshima, a las 11:02 de la mañana, la bomba bautizada con el nombre de Fat boy (niño gordo), se encargó de matar a otras 74,000 personas instantáneamente. Puedes imaginarlo, de un momento a otro, el parque donde jugaban los niños, la escuela donde aprendían, el mercado donde compraban las amas de casa, los lugares donde las personas adultas solían reunirse a charlar había desaparecido completamente. Todo cambió súbitamente para los habitantes japoneses.

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Jesús habla sobre las señales que marcaran su segunda venida

Estos dos ataques atómicos parecen las versiones modernas de dos hechos devastadores que ocurrieron en la Biblia y que Jesús utilizó para ilustrar como sería el día en que volvería por segunda vez a la tierra. Lucas nos cuenta que cuando Jesús fue cuestionado por los fariseos, quienes por cierto ardían de curiosidad por conocer las señales que indicarían que el Reino de Dios se manifestaría, Él claramente les explicó que la venida del Reino no podía someterse a cálculos (Lc 17:20b), que en su día el Hijo del hombre será como el relámpago que fulgura e ilumina el cielo de uno a otro extremo. En otras palabras, que su manifestación será súbita, repentina, y hasta inesperada. En el momento que menos lo podemos imaginar, esto sucederá.

En tiempos de Noé y Lot

En tiempos de Noé, dijo Jesús, las personas comían y bebían, y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y los destruyó a todos (Lc 17:27). De modo similar en los días de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y edificaban, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y acabó con todos (Lc 17:28-29). Exactamente de esa forma será su segunda venida, cuando nadie lo espere súbitamente todo va cambiar. Cuando todos estemos sumergidos en nuestra rutina diaria, Él vendrá. No mandará una notificación en nuestras redes sociales, tampoco nos enviará un correo electrónico, menos un mensaje de texto a nuestros celulares. Cuando menos lo pensemos, Él vendrá. A partir de ahí todo cambiará súbitamente para la humanidad entera.

En tiempos de Noé y de Lot las personas no solamente vivían despreocupados y encerrados en su diario vivir, sino que también habían colmado a Dios con su conducta corrompida y pecaminosa. Los habitantes de los días de Noé y los habitantes de Sodoma y Gomorra hartaron con su proceder a Dios. El escritor del Génesis dejó muy en claro que tres veces Dios expresó el mismo sentir por la población con la que Noé convivía, Dios dijo: estoy cansado de ver la maldad de los seres humanos y por lo tanto voy a destruirla. (Gn 5:5-7; 6:11-12, y v.13). De Sodoma y Gomorra también dice que el clamor contra ellos era ya insoportable y su pecado es gravísimo, por tal razón Dios iba a destruirlas (Gn 18:20).

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En nuestros días

Si comparamos a la humanidad del siglo XXI, con las población de los días de Noé y con los habitantes de Sodoma y Gomorra podríamos notar que las cosas no son muy diferentes. Puesto que se están viviendo días en los que las personas se han vuelto insensibles a Dios, cada día le dan mas la espalda a Su Hijo e ignoran lo que la Biblia tiene que decir. Además que la pecaminosidad del mundo también esta llegando a los mismos niveles de corrupción que en aquellos días. Homosexualidad, sexo sin control, abortos, pederastias, relaciones incestuosas, gobiernos corruptos, se están levantando templos para adorar a todo tipo de dioses, se esta ofreciendo culto libre a satán y así podríamos seguir con una lista interminable de pecados que la humanidad esta cometiendo contra Dios y por los cuales merecería morir súbitamente.

En la conclusión de este artículo veremos cuáles son las señales que anuncian el cumplimiento de la profecía hecha por Cristo y qué palabras nos alientan a los que hemos creído y le dan esperanza a los que aun no lo han hecho, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.