LLAMADO PARA LLAMAR A OTROS

Lucas, el evangelista, nos cuenta que Jesús le dijo a Mateo o Leví, como también se le conoce: “Sígueme“. Al instante dice que se levantó y dejó la mesa de los tributos y lo siguió. Lo siguiente que nos cuenta es que Mateo ofreció un banquete al Señor donde además de los otros discípulos, también fueron invitados otros recaudadores de impuestos, amigos suyos. A simple vista esto no tiene nada de extraordinario. Al contrario, es lógico pensar que si una persona ofrece una cena a quienes debe invitar son sus amigos. Compañeros de trabajo, familia, etc.

Por supuesto esto no fue bien aceptado por todos. Especialmente por los fariseos y maestros de la Ley. Se escandalizaron a ver a un Rabino sentado con esta clase de gente a quienes se les consideraba de baja calaña, unos viles pecadores. Ante tal escándalo, Jesús hizo una de las declaraciones que a mi consideración particular es una de las más extraordinarias que he leído en la Biblia. Él les dijo: “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. No he venido a llamar a Justos sino a pecadores para que se arrepientan (Lc 5:31-32)“. Imagino la cara de frustración que pusieron aquellos hombres cuando el Señor dejó de manifiesto cuál era su labor en la tierra. De esto por lo menos 4 Semillas podemos Sembrar en nuestro corazón.

  1. Gracia irresistible. Cuando Jesús vio a Mateo, no leo ningún diálogo entre ellos. Solo una palabra: Sígueme. No sé qué mirada hizo el Señor pero Mateo no pudo resistirse a su voz. Cuando estamos cara con el Señor y nos llama, nadie puede resistirse a Él.
  2. Gratitud. La respuesta de Mateo al llamado del Señor fue un banquete ofrecido en Su honor. Imagino que Mateo no sabía qué hacer con ese gozo que sentía luego que el Señor lo llamó y en lo único que pensó fue ofrecerle un banquete. Una gran lección para nosotros, porque si bien no le podemos ofrecer un banquete, si podemos adorarle con nuestro servicio, obediencia, devoción, etc. El banquete de Mateo fue una expresión de adoración hacia el Maestro.
  3. Comisión. Mateo entendió que Jesús lo había perdonado. Comprendió que el Señor lo había traído de las tinieblas a La Luz. Solo él y el Señor sabían en que condición estaba su corazón cuando Jesús lo llamó. Y solo Mateo podía saber que necesidades tenían también sus compañeros de trabajo, por eso pensó que ellos también debían escuchar el mensaje de Cristo. Pensó que estando presentes en la cena ellos también podían ser llamados al arrepentimiento y experimentar lo que él estaba sintiendo. De igual manera nosotros estamos comisionados para llamar a otros. Familiares, amigos, compañeros de trabajo, de escuela, de universidad, etc., para que conozcan al Señor y experimenten lo que nosotros hemos experimentado.
  4. Reconciliación. Jesús lo tuvo claro desde antes de la fundación del mundo, Él venía a este mundo siendo Dios, para reconciliarnos con
    el Padre. Él sabía que la única manera en que su pueblo, y todos regresemos al Padre, era y es a través de Él. Las personas buscaban la forma de agradar a Dios para encontrarlo. Pero Jesús nos encuentra primero para luego poder agradar al Padre. Jesús vino con una misión que consumó en su muerte y resurrección. Hoy sigue llamando a pecadores, a enfermos espirituales. Él es el camino, la verdad y la vida y nadie va al Padre sino es por Cristo.

Me despido como siempre diciendo: Haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

Dios puede transformarnos!

 

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.” (1 Co 15:10). Uno lee esto y no se imagina que este mismo Pablo fue un día “Saulo el perseguidor De la Iglesia”.

Es indudable que solo el Poder De Dios pudo transformarlo. Lo hizo otro nacer de nuevo para que fuera nueva criatura y dejar las cosas viejas atrás. Cristo hablándole a Ananias dijo: “instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.” (Hch 9:15-16). Del cambio y el servicio de Pablo puedo extraer Dos Semillas de Fe:

1. Dios nos transforma para Su Obra. Saulo no imaginó jamás que se convertiría en Cristiano. Menos que sería precursor, Misionero, escritor, etc. El solo quería acabar con la iglesia. No imaginaba que Dios tenía un plan distinto para él. De la misma manera nosotros, antes de Cristo quizás éramos lo más vil y lo más despreciable de este mundo. Pero Dios nos usa como instrumentos de Su Gracia y nos capacita para servirle. Algunos no imaginamos que Dios pudiera un día usarnos para sus fines, pero la Gracia abunda en nosotros. Así la Gloria siempre es De Dios.

2. Dios no miente cuando nos da sus dones. “Instrumento me es dice el Señor pero le es necesario padecer“. Dios no le prometió bonanzas a Pablo, no le dijo: Pablo todo será fácil. Viajarás en camello, en primera clase, comerás hasta reventar, de todas partes tendrás quien sustente tu ministerio. Lejos está de ello. Aunque Pablo explico que el obrero es digno de su salario, no fijó su mirada en lo material. Él solo peleó la buena batalla de la Fe con tal de que todos conocieran a Cristo. Sufrió por la causa, tal y como Cristo le dijo, pero aún así, él pudo decir ya no vivo yo, más Cristo vive en mí.

Así que digamos a Dios en oración: “heme aquí, envíame a mi. Yo quiero ser instrumento en tus manos, cueste lo que cueste, quiero servirte. Tomo el compromiso aunque tenga que padecer como buen soldado, quiero ser colaborador de tu obra, Amén”.

Me despido diciendo: haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Tributemos alabanza al Señor…


Doxología es una expresión verbal de alabanza y adoración a Dios. Es un reconocimiento de la Grandeza y Magnificencia De Dios. Es una expresión en donde se le atribuye a Dios la Gloria y Honor que solo Él merece. El rey David constantemente le expresaba al Señor su alabanza. Los Salmos son una evidencia de ello. También en 1 Crónicas ha quedado registrada una de esas expresiones de adoración.

Dice la Biblia que David hablándoles a los jefes de las tribus de Israel y a los jefes militares, a los administradores de lo bienes, y a otros hombres importantes, que él había mandado a reunir, les dijo: “que el deseaba construir un lugar para que el Arca del Pacto reposara ahí pero Señor le había dicho que no sería él quien le construiría un templo sino que Salomón, su hijo, había sido elegido para ser el sgiuiente rey de Israel y él seria el encargado de construirlo (1Cro 28:1, 4-7).

Si embargo, David les dijo también que él con mucho esfuerzo y habilidad había podido conseguir grandes cantidades de piedras preciosas, oro, plata, etc como preparativo para esta gran obra (1Cro 29:2-4), y luego les preguntó a ellos: ¿Quién, pues, esta dispuesto a dar su ofrenda hoy al Señor? (v.5). Dice que: El pueblo no solo no rehusó dar voluntariamente, sino que ademas dice la Biblia que se alegró al darle de corazón su ofrenda al Señor (vs. 5-9). No pudiendo contenerse David a la respuesta del pueblo, expresó verbalmente su adoración a Dios. La doxología de David dice así:

“Bendito eres, oh Señor, Dios de Israel, nuestro padre por los siglos de los siglos. Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio oh Señor, y tú te exaltas como soberano sobre todo. De ti proceden la riqueza y el honor; tú reinas sobre todo y en tu mano están el poder y la fortaleza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos. Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre, (1Cro. 29:10-13).

Tres Semillas de Fe quiero sembrar en tu corazón a partir de esto:

  1. Expresemos alabanza a Dios constantemente. Así como David solía darle adoración a Dios todo el tiempo, nosotros también procuremos expresarle nuestra adoración al Señor de forma continua. No nos cansemos de darle la Gloria y la Honra porque solo Él la merece. Todo lo que escribió el rey, resume el carácter De Dios. Su grandeza, su poder, su majestad, su soberanía, razones suficientes para expresar nuestra alabanza.
  2. Reconozcámoslo en todo lo que hacemos. David dijo: tuyo es el dominio, de ti procede la riqueza y el honor, tu reinas sobre todo, tres formas de decir que nada de lo que nosotros hagamos proviene de nuestras habilidades, nuestras capacidades, sino que procede De Dios. Nuestra vida se la debemos a Dios. El trabajo que tenemos, la casa donde habitamos, la inteligencia para estudiar, etc. todo proviene De Dios. Por ello en nuestra alabanza reconozcámoslo en todo lo que hacemos.
  3. Agradezcamos por lo que Él es. Esto podemos hacerlo de diversas maneras, podemos hacerlo cantándole, escribiendo, orando, levantando nuestras manos, derramando nuestro corazón, siendo buenos empleados, buenos padres, siendo fieles, ofrendando, etc. Cualquier medio que usemos para agradecerle es bueno. Porque Digno Es Él.

 

Me despido diciéndote: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

¿A quién iremos?

Introducción.

Mucho se ha escrito sobre el apóstol Pedro antes y después de Cristo. Antes de la ascensión de Cristo se ha dicho que Pedro era un hombre impulsivo, que solía precipitarse ante las circunstancias, también se ha escrito sobre su traición y sobre lo amargamente que lloró cuando se dio cuenta de la falta cometida contra su Maestro. Además de todo ello también se ha escrito sobre las confesiones que hizo sobre Jesús. Pedro fue quien dijo que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mt 16:16), también fue Pedro quien dijo: “¿a quien iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6:68). Y es precisamente sobre estas palabras de Pedro que quiero escribir en este articulo.

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Mis tres razones para hacerlo son: en primer lugar porque puedo observar que Jesús siempre exige una respuesta de parte de aquellos que desean seguirlo. En segundo lugar porque considero que la pregunta y la afirmación que Pedro hace, son de un valor incomparable, y que son oportunos para alimentar nuestra vida cristiana. Y finalmente quiero escribir acerca de esta confesión de Pedro porque percibo cuán importante es tener una relación personal con Cristo para continuar perseverando en la Fe en el Hijo de Dios. Con base en estas razones déjame exponerte este articulo basado en estas tres premisas. (1) Debemos seguir a Cristo por las razones correctas. (2) Debemos tener puesta nuestra absoluta confianza sólo en Él. (3) Debemos creer y conocer a Cristo para sostener una relación sana con Él.

  1. SIGAMOS A CRISTO POR LAS RAZONES CORRECTAS.

Antes que Pedro dijera Señor ¿a quién iremos? muchas cosas ocurrieron. Juan narra que hubo una gran multitud de personas que seguían a Jesús (Jn 6:1a). También  dice que Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea (Jn 6:1b) y todos aquellos comenzaron a seguirle luego de ver todas las señales que realizaba en los enfermos (Jn 6:2). Tanta multitud y cercana la pascua, Jesús realizó el único milagro que aparece en los cuatro evangelios, la alimentación de miles de personas. Esto sin lugar a dudas provocó una reacción mas impetuosa de la multitud, lo cual motivó a Jesús a apartarse nuevamente hacia Capernaúm (Jn 6:5-16). Fue en ese traslado que Jesús aparece en medio de la oscuridad y de fuertes vientos caminando sobre el mar (Jn 6:17-21). Ya al día siguiente toda aquella multitud notó que Jesús no estaba mas entre ellos, y de inmediato decidieron buscar a Jesús hasta que lo encontraron y le preguntaron Rabí, ¿cuándo llegaste acá? (Jn 6:22-25), a manera de paréntesis digo, que mejor hubiese sido no hacer esa pregunta porque la respuesta de Jesús no fue nada simpática. Es más, estoy seguro que la respuesta del Señor tuvo que haberles provocado mucho vergüenza.

Jesús les dijo: “En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello” (Jn 6:26-27). He dicho que la premisa que debemos seguir a Cristo por los motivos correctos, y cómo se evidencia en la respuesta de Jesús, las personas ni siquiera buscaban a Jesús por las sanidades hechas a los enfermos, ni ese era un argumento suficiente para seguirlo. Mas bien, lo buscaban porque estaban interesados en saciar su hambre. Vieron en Jesús el fin de sus carencias materiales. Consideraron que si seguían a Jesús posiblemente nunca mas tendrían que volver a trabajar y que seguramente Él se encargaría de alimentarlos mientras permanecieran cerca de Él.

Sin embargo Jesús omniscientemente pone en evidencia sus verdaderas intenciones. Ellos lo buscan por la comida. No conformes exigen de Jesús señales para poder creer en Él. Desean que Jesús les compruebe de alguna manera que Él es quien dice ser. Traen a colación el “Pan del Cielo” que Dios envió a sus antepasados (Jn 6:30-31). De nuevo el tema de la comida, ¿por qué no preguntar sobre el agua de la roca, o del mar rojo, u otro ejemplo? ¿por qué necesariamente la comida? Como dije antes, Jesús ya había puesto en evidencia cuáles eran sus verdaderas intenciones. Esto provocó que Jesús se revelara así mismo como el Pan de Vida. Les explicó que Él era el verdadero pan del cielo, que había descendido del cielo para cumplir la voluntad de Dios, la cual era que ninguno de aquellos que Dios le entregaba en su mano se perdiera y que lo resucitara en el día final. Que la voluntad de Dios era que todo aquel que creyera en Jesús tenga vida eterna (Jn 6:32-40).

Aun así, narra Juan que el gentío murmuraban y se mostraban escépticos, cuestionando el origen de Jesús. De nuevo Jesús atisba sus pensamientos y les ordena a no murmurar. Y hace una fuerte declaración que es vital para entender que a Jesús no se le puede seguir por motivos equivocados. Él les dijo: “nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitare en el día final” (Jn 6:41-44). A partir de ahí Jesús contrasta el Maná recibido por Moisés y así mismo como el Pan de Vida. Les dice que existe una amplia diferencia entre comer aquel pan y comer el Pan de Vida. Si bien es cierto aquel pan sació temporalmente a quienes lo comieron, Cristo, el Pan de Vida, saciaría el hambre espiritual de manera permanente. Jesús invitaba a sus oyentes a que comieran su carne y bebieran su sangre para vivir eternamente. Los judíos se escandalizaron porque no entendían aquellas palabras. El mensaje lo tomaron de forma literal. Pensaban que era necesario convertirse en caníbales para disfrutar las bendiciones de las que Cristo les hablaba (Jn 6:45-59).

Fue precisamente esto lo que motivó que todos aquellos seguidores finalmente desistieran en seguir a Jesús. Dado que su motivos para seguir a Jesús eran errados y tampoco creían en Él verdaderamente, lo mas fácil fue abandonarlo. Pensaron que era demasiado lo que Jesús estaba pidiéndoles. El judío tenía claro que Dios prohibía comer carne humana y tampoco les permitía beber sangre. Pero Jesús no hablaba en términos literales. Jesús hablaba en términos expiatorios. En términos de aceptar su Pasión y hacerla parte de ellos. Fue tal como les dijo alguna vez a sus discípulos Jacobo y Juan, cuando le pidieron sentarse al lado de Él cuando estuviera en Gloria (Mc 10:37-39).

Quizás pudiéramos preguntarnos ¿por qué Jesús no les aclaró sus palabras? En primer lugar porque fue el mismo Jesús quien dijo que a Él vendrían aquellos a quienes el Padre le enviara. Es decir que nadie viene a Cristo si el Padre no lo trae. Similares palabras dijo Juan antes en 1:12-13, a los que reciben a Jesús y creen en Su Nombre, se les da el derecho de convertirse en hijos de Dios, pero estos no nacen por voluntad o merito humano, ni por su propia voluntad, al contrario, nacen por voluntad enteramente de Dios. O como dijo Pablo a la iglesia de Roma: no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Ro 9:16). Y en segundo lugar porque como ya se ha enfatizado, estas personas ni creían ni seguían a Jesús por los motivos correctos. Ellos solo buscaban satisfacer su hambre.

Entonces para cerrar esta primer premisa, déjame sembrarte las siguientes Semillas de Fe.

Primero, agradece e intercede. No podemos asegurar en qué se basa Dios para atraernos a Cristo, pero si ya tu eres parte de esta gran familia de la Fe, puedes dar gracias a Dios por ello y responderle en amor y servicio a Él. Además, estas llamado a orar e interceder por aquellos que aun no le conocen y no son sus hijos, para que Él tenga misericordia de ellos y los atraiga con su amor y su Santo Espíritu a Su Hijo y los resucite en el día postrero.

Segundo, sigue a Jesús por quien es Él. Hoy día se predica mucho en nombre de Dios, pero esto no significa que sea algo que provenga de Él. Es decir, que muchos pastores e iglesias tienen el mote de cristianas pero no predican a Cristo. Crean cortinas de humo, ofrecen sanidades, milagros, ofrecen tantas cosas que no son mas que cebos para cazar a las presas y llenar templos. Es por ello que hay muchas personas que salen de las iglesias peor de cómo entraron. Porque hubo quien les prometió mentiras, cosas que en verdad no se cumplirían y quedan tan decepcionados que ven a Jesús como alguien que en verdad no es. La Teología de la Prosperidad por ejemplo, ofrece cambios de economía, vende la fe, etc., negando la verdad del Evangelio. Despluma a las víctimas y no presenta a Cristo tal como es. Por ello debemos seguir a Jesús por quien es Él. El pan de vida que descendió del cielo y vino para no perder a nadie y resucitarlos en el día final.

Es verdad Aquellas personas no pudieron ver en Jesús al Mesías porque no les fue revelado. Pero el Padre sí revela al Hijo y tu puedes seguirlo porque sabes que Él es aquel que descendió del cielo para darte vida eterna.

En el siguiente articulo veremos las otras dos premisas, mientras tanto, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

MOISES, UN ANTES Y UN DESPUES

Para quienes me conocen no les resultará extraño leer un articulo mío que hable de Moisés. Y no les extraña porque saben que él es uno de mis tres personajes favoritos de la Biblia. El primero, por supuesto es Jesús, el segundo es Moisés y el tercero es Pablo, en ese orden. Al igual que otros personajes bíblicos Moisés fue un hombre ordinario, al que Dios transformó en un hombre extraordinario. Hay un antes y un después en la vida de Moisés, tal y como la hubo en Abraham, Jacob, David, Jeremías, los discípulos, Pablo y otros más. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre él y el resto? Bueno, para mí es simple, Moisés pasó mucho tiempo en comunión con Dios. Tuvo una línea de comunicación directa y constante con el Señor. Fue un diálogo continuo entre ambos. Hablaban por asuntos grandes como por asuntos pequeños.

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Me encanta que caminaran uno al lado de otro. Que Dios le revelara todos sus planes, que lo usara como medio para anunciarle sus planes al Pueblo. Que cada vez que Moisés quisiera hablar con Él no hacía cita previa, sino que simplemente llegaba al punto de encuentro que establecieron, es decir, al Tabernáculo de Reunión. Me encanta que en cada tribulación, problema o necesidad, Moisés sabía hacia donde volver la mirada. Sabía a quien recurrir, no dudaba ni por un segundo sobre quien se encargaría de resolverlo todo.

Su relación fue tan estrecha que llevó a Moisés de ser un hombre iracundo a un hombre pacifico. Moisés se convirtió en un hombre manso, una cualidad significativa e imprescindible delante de los ojos de Dios, Moisés era el hombre mas manso sobre la faz de la tierra (Nm 12:3), humilde (Biblia de Las Américas). Fue precisamente por esta virtud que Dios dijo de él: en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen del Señor, (Nm 12:7). Es decir, Dios dejó muy en claro que la relación que tenía con Moisés, una en la cuál Dios sabía que podría hablar abiertamente con él y Moisés tendría la capacidad, la madurez, y el discernimiento para comprender la voz de Dios.

Mientras que el pueblo observaba cuando Dios se reunía con Moisés en el Tabernáculo y evitaba escuchar Su Voz, Moisés pasaba días enteros a solas con Él. Para Moisés pasar cuarenta días a solas con Dios no tenían ningún valor significativo, Él sabía que estar delante de la presencia de Dios era mas sublime y mas satisfactorio que cualquier manjar suculento. Sabía que no era una carga estar cerca de Dios, escuchándole, y contemplándole.

Para comprender los sentimientos de Moisés en la presencia de Dios debemos recurrir a las palabras del apóstol Pablo quien dijo: pero todo lo que era para mí ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aun más, yo estimo como perdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo (Fil 3:7-8). Ahora ¿cómo llego a esta conclusión? Porque Moisés confiaba ciegamente en Dios. Aun cuando al inició dudó y se intentó excusar, se convenció de cada palabra que salió del corazón de Dios. Moisés le creyó a Dios.

El autor de Hebreos nos lo confirma al decir: Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes de ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa (He 11:24-26). Moisés descansó en Dios a tal grado que no podía imaginar cómo mas valioso lo terrenal antes que la presencia de Dios.

Hubo un antes y un después en la vida de Moisés, del hombre temeroso y asombrado que se encontró con Dios en aquella zarza al hombre a quien le resplandecía el rostro por pasar días con Dios, no quedaba mas que el recuerdo escrito en el Pentateuco. El encuentro con la zarza fue sorpresivo, el encuentro en el Monte Santo era habitual. Moisés fue transformado, pasó de ser torpe de lengua a ser el profeta de Dios. Pasó de ser un hombre tímido a un hombre valiente que derrotó a los enemigos de Dios. Pasó de ser un hombre que intentaba resolver los problemas por sí mismo a ser un hombre que dependía de Dios todo el tiempo. Moisés dejó de buscar su propia gloria por buscar la Gloria de Dios.

el rostro de Moisés

Moisés no impartió su propias justicia sino que se dejó guiar por la Justicia de Dios. Dejó de condenar para interceder, aun cuando el pueblo era injusto. Después del encuentro en la zarza, Moisés aprendió a sentir como Dios sentía. Llegó a saber cuanto le dolía a Dios ver la incredulidad del pueblo, la frialdad, el negativismo, la insolencia y la capacidad de olvidar que tuvieron. Moisés sintió lo que Dios sentía al ver como el Pueblo rápidamente se iba en pos de dioses falsos, dioses ficticios. Supo lo que Dios experimentaba al ver a un pueblo desagradecido. Entonces ¿qué espero al escribir este resumen muy breve sobre el antes y después de la vida de Moisés? Sembrar al menos tres Semillas de Fe en ti.

Primera Semilla de Fe: Deseo que tengas un encuentro personal con Jesús.

Todo cambió en la vida de Moisés desde el día que Dios se le apareció. A partir de ahí como hemos visto ya nada fue igual. Hubieron cambios significativos en la vida de aquel hombre. Lo mismo deseo para quienes aun no han tenido ese encuentro particular con Dios. Que lo busquen mientras puede ser hallado. Sin importar la condición espiritual en la que hoy estás, mi oración es que te encuentres con Dios cara a cara. Moisés asesinó a un hombre y era un fugitivo, a pesar de ello Dios lo llamó y lo utilizó. Lo mismo puede hacer con cada ser humano que se arrepiente.

Segunda Semilla de Fe: Deseo que mantengas una comunión intima con Jesús.

Lo que marca la diferencia entre ser seguidor de Jesús y ser seguidor de una religión es la forma en la que nos relacionamos con Jesús. Porque si bien es cierto que dentro de una determinada religión tu debes llevar a cabo muchos rituales, hacer muchos méritos, y estar inmerso en miles de actividades, en el cristianismo lo único que necesitas es tener una comunión intima con Jesús. No necesitas hacer mil cosas para tener comunión con tu Señor, al contrario, necesitas tener comunión con tu Señor para llevar a cabo mil cosas. Moisés intentó salvar a su gente por la fuerza, lo cual fue inútil. Luego, tuvo una comunión intima con Dios y fue capaz de liberar a su pueblo y conducirlo hacia la tierra prometida. Primero es la comunión y luego es la acción. De esa cuenta, mi deseo es que mantengamos una comunión constante con Dios, que le busquemos en oración, en tiempos de paz como en tiempos de angustia, en todo momento. No por necesidad, ni por costumbre, sino porque hemos comprendido que es mejor pasar a solas con Él cada día. Porque hemos llegado a entender que es mejor a su lado que lejos de Él. Porque hemos comprendido que la satisfacción de las cosas terrenales son buenas pero la satisfacción que dan las bendiciones celestiales son inimaginables.

Tercera Semilla de Fe: Deseo que cada día te parezcas mas a Jesús.

La meta de cada cristiano es ser como Jesús. Parecerse a Él, vivir como Él vivió, andar como Él anduvo. Hacer lo que Él hizo. Hablar como Él, ser como Él. Y para lograrlo lo que debemos hacer es dejar que día a día Dios nos vaya transformando. Entre mas lo busquemos, entre mas caminemos con Él, entre mas anhelemos su presencia en nuestra vida, entre mas nos sujetemos a sus mandamientos, entre mas nos dirijamos hacia Él, mas nos pareceremos a Él. Nuestro rostro reflejará la gloria de Dios, seremos luz en medio de la oscuridad, seremos como luminares y viviremos como hijos de luz. Todos los días debemos dejar que la luz de la Palabra de Dios nos inunde y que la Guía del Espíritu Santo nos dirija hacia donde Él quiera que vayamos. Debemos doblar nuestras rodillas y hablar con Dios siempre. Solo así nos pareceremos más a Jesús.

Termino diciendo, que esos dos encuentros de Moisés con Dios en la zarza y luego en el Monte Santo circulan en mi mente una y otra y otra vez. No dejan de impactarme porque marcan un antes y un después en la vida de Moisés. Muestran que los años que Moisés caminó con Dios tuvieron un efecto en su vida extraordinario. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que recibió los Mandamientos de Dios en el monte Santo. El Moisés de la zarza no se parece en nada al Moisés que debía cubrir su rostro ante sus hermanos, gracias a que la presencia de Dios estaba con él.

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

CORAZONES DE DIAMANTE

Introducción

Los diamantes son sin lugar a dudas una de las piedras mas preciosas y mas costosas que existen en la faz de la tierra. Su valor las hace muy codiciables. Su valor es tan alto que hasta le ha costado la muerte, tanto a las personas que las extraen como a quienes las comercian e incluso a quienes los poseen. El diamante es una piedra singular. Por su belleza y valor es la piedra que usan la mayoría de los anillos que se les entregan a las novias. Algunos originales, otros imitación, pero sirve como símbolo de un compromiso en una pareja. Porque su valor representa que el compromiso es de mucho valor también. En cualquiera de sus formas o tamaños, los diamantes son bien remunerados.

La dureza del diamante

Pero no solo esa es la característica de los diamantes. También son reconocidos por ser el material natural mas duro que existe en la faz de la tierra. No hay ningún material mas duro que los diamantes. Mientras que hay materiales que con las uñas pueden ser rallados el diamante solo puede ser rallado por otro diamante. La dureza no es mas que la fuerza que los materiales oponen para ser penetrados, o desgastados, rallados o para ser cortados. El científico Friedrich Mohs estableció una escala para ubicar la dureza de los materiales, datando que el diamante es el mas duro de todos los materiales. También el geólogo austriaco August Karl Rosiwal determinó que el diamante es el elemento mineral que mas resiste a la penetración, desgaste, ralladura, o al corte. Es impresionante que un mineral que puede ser tan bello también posea esta particularidad de ser el material mas duro que existe.

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La dureza del corazón

El corazón del ser humano se parece a los diamantes. Porque por un lado puede irradiar belleza, por el otro también puede ser muy duro. Yo y estoy seguro que tu también, has escuchado la expresión: “que corazón mas bello el que tiene esa persona”. Y también hemos escuchado decir: “esa persona es de duro corazón”. Si, el corazón puede ser o muy bello o muy duro. En la Biblia hay un pasaje que me hizo reflexionar en esta característica del corazón. El profeta Zacarías escribió de parte de Dios: Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon los oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír La Ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos (Zac 7:11,12). El contraste que el profeta hacía con estas palabras era que el pueblo había escuchado que Dios mandaba a que hicieran lo recto delante de sus ojos, que hicieran juicios de acuerdo a la verdad, que hicieran misericordia y fueron piadosos con sus hermanos; que no oprimieran a las viudas, ni a los huérfanos, tampoco al extranjero y a los pobres. Dios les pedía que no albergaran sentimientos malos en contra de su prójimo (Zac 7:8,11). Sin embargo como hemos leído, el pueblo no quiso escuchar. No prestó atención a las palabras de Dios. lejos de recibir en obediencia lo que Dios mandaba: dice que pusieron su corazón como diamante. ¿Entiendes por qué digo que los corazones pueden ser bellos pero también pueden ser duros como los diamantes?

Las consecuencias para un corazón endurecido

El pueblo de Israel tuvo la oportunidad de escuchar a un buen número de hombres que Dios levantó en aquellos tiempos. Jehová de los ejércitos los puso para que anunciaran palabras de arrepentimiento a Su pueblo. Estos profetas verdaderos eran los encargados de llamar a la cordura al pueblo. Les declaraban las palabras de La Ley, y les afirmaban que si obedecían a la voz de Dios, todo el tiempo recibirían Su favor. Pero de no hacerlo así también recibirían juicio divino. –A manera de paréntesis, enfatizo, ‘profetas verdaderos’ porque ellos si hablaban de parte de Dios, lo cual difiere abismalmente con los que hoy día se auto proclaman profetas y no anuncian nada mas que lo que las personas quieren oír.– Sin embargo –para continuar– el pueblo le volvió la espalda a Dios y no quisieron oír. Su corazón no permitía que la Palabra de Dios impactara en ellos. No porque no fuera poderosa sino porque ellos no deseaban escucharla. Nada peor que un corazón endurecido. Bien describió el apóstol Pablo en la carta a los romanos: Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios (Ro 2:5).

Cada que el pueblo de Dios se negaba a escuchar las demandas de los profetas, mas se acercaban al cumplimiento del juicio divino. A veces cuando leemos someramente la Biblia pensamos que Dios es injusto y condena a la ligera al ser humano. Pero nada mas lejos de la verdad. Dios es paciente, tardo para airarse, grande en misericordia. Y anuncia lo que está por venir con mucho tiempo de antelación para dar oportunidad que las personas se arrepientan. Sin embargo, como dice Pablo, por la dureza de un corazón que no se arrepiente de sus malas obras, el ser humano va acumulando mas elementos que lo condenarán el día que Dios estableció para juzgar al mundo entero. Para un corazón duro y no arrepentido solo puede haber ira divina.

Las consecuencias son serias, y no son injustas, insisto en ello. Porque Dios no quiere que nadie se pierda, pero el hombre decide tomar caminos que le parecen agradables pero son caminos que los llevan a la muerte. Cada que alguien insiste en permanecer lejos de Dios acumula juicio sobre él.

Déjame mostrarte brevemente un ejemplo de un hombre que decidió oponerse a Dios y cuales fueron las consecuencias de sus acciones.

Faraón

El libro de Éxodo nos cuenta como Dios mandó Moisés para que liberara al pueblo de Israel. Le dijo a Moisés y a Aarón su hermano, que se presentaran delante del faraón y le dijeran que debía dejar ir al pueblo para que ofreciera sacrificio a Dios en el desierto. Sin embargo y pese a que pudieron salir el faraón tenían endurecido el corazón. Dios había dicho a Moisés que la empresa sería difícil porque Él mismo Dios endurecería el corazón de faraón (Éx 4:21). Y así fue, Dios multiplicó sus señales y sus maravillas delante de faraón pero este no entendió. No hizo caso a la voz de Dios y sufrió. Nueve plagas en verdad abrumadoras azotaron a Egipto y la décima fue en verdad aun mas dolorosa, pues todos los primogénitos de la tierra egipcia murieron, por supuesto, incluido el primogénito de faraón. Aun así , el faraón solo entendió parcialmente. Porque dejó ir al pueblo, pero luego intentó arremeter contra ellos nuevamente. De la misma manera también pagó las consecuencias cuando sucumbió con su ejercito en las aguas del Mar Rojo.

Similares consecuencias sufrieron otros personajes que decidieron resistirse al impacto de la voz de Dios. El pueblo de Israel se dividió. El reino del norte fue cautivo por los asirios y jamás volvieron a la tierra prometida. Y el reino del sur, como dice Zacarías fue esparcido con torbellino a naciones extrañas. La profecía encontró cumplimiento cuando Babilonia los exilió. Siempre que decidimos oponernos a la voz de Dios las consecuencias son devastadoras. Por la gran dureza de su corazón, –dijo Zacarías– convirtieron en desierto la tierra deseable (Zac 7:14b). Es decir toda la bendición que Dios les entregó desapareció por negarse a escuchar Su Palabra.

El impacto de la Palabra de Dios

Hemos dicho que solo un diamante es capaz de afectar a otro diamante. Es decir para tallar algo duro, solo algo igual, o mas duro puede lograrlo. Lo que intento decir es que la Palabra bendita de Dios es mas bella que los diamantes y mas poderosa también. Solo ella es capaz de quebrantar al corazón mas duro. Quiero usar una de las metáforas descritas por Jeremías para respaldar lo que digo. Dios le dijo a Jeremías: ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? (Je 23:29). En otras palabras dice Dios que su Palabra tiene suficiente poder para romper cualquier piedra por mas dura que sea. Aun puede quebrantar los corazones mas endurecidos que existen. Dios a través de la Biblia nos puede doblegar. No hay nada que esa bendita Palabra no pueda traspasar. Por ello el escritor de Hebreos la comparó con una espada de doble filo. Él dijo: la Palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas (He 4:12,13).

Semillas de Fe

Entonces, ¿que debemos hacer?

La primer Semilla de Fe que quiero sembrar en ti es esta:

Escucha la Palabra de Dios pero hazlo creyendo

Dice también el escritor de Hebreos que a los antiguos no les aprovechó escuchar a Dios porque no acompañaron con fe lo que oían (He 4:2). Era como Jesús dijo: el que tenga oídos que oiga (Mt 11:15), crean lo que Dios tiene que decir, para que el Espiritu Santo los convenza de pecado, arrepentirse y así no acumular mas ira para el día venidero. Así como también para hacer de Jesús su Señor y Salvador. Su Juez Justo y su abogado.

La segunda Semilla de Fe es:

Ora para que Dios no permita que tu corazón sea endurecido

Nada mas lamentable que un corazón de diamante. El autor de Hebreos cuenta que el pueblo endureció su corazón ante Dios y como consecuencia Dios juró que toda aquella generación no entraría en su reposo (He 4:3). Dice también ahí que el reposo no era un reposo temporal sino eterno. Entiendes, las consecuencias para un corazón endurecido como hemos visto son severas. Por ello, mi invitación es que todos los días oremos para que nuestro corazón sea sensible a la voz de Dios. Que escuchemos lo que debe decirnos porque al hacerlo viviremos con gozo y paz en nuestro corazón. Y un corazón alegre, hermosea el rostro, y agrego, lo convierte en un rostro mas hermoso que un diamante.

TIENEN OIDOS PERO NO ESCUCHAN (Conclusión)

 

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  1. Escuchan la Palabra pero el corazón se les ha endurecido

 En la introducción hablamos sobre la asistencia ininterrumpida a tres servicios de fin de semana, y contabilizamos 156 predicas, ahora, si llevásemos esto a otro extremo de dramatismo, en el cual analizáramos 5 años con iguales condiciones, esto nos daría un valor de 780 predicas. Ahora ¿qué pretendo con esto? Mostrar que numerosas personas han sufrido un efecto contrario después de escuchar cuantiosas veces la Palabra de Dios. ¿Cuál efecto? El peor de todos, un corazón endurecido. La Palabra de Dios no es aprovechada porque quienes oyen, han oído tanto ignorándola que su corazón ya se ha endurecido. Es como si se hiciera un callo en el corazón y este les quitara por completo la sensibilidad al mensaje. Quiero que veamos algunos ejemplos de personajes bíblicos que endurecieron su corazón al mensaje de Dios y las consecuencias de tal rechazo.

  1. El corazón de faraón, Éxodo 7:14 dice: Entonces Jehová dijo a Moisés: el corazón de faraón esta endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. Moisés y Aarón, se presentaron delante del poderoso faraón, pero este no podía oír nada de lo que los mensajeros de Dios le decían porque su corazón estaba duro como roca. El gran problema de esto es que fue Dios en su soberanía quien endureció el corazón de faraón. La razón por la que no escuchaba lo que ellos le anunciaban era porque Dios no se lo había permitido. 7:3-4 dice: y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. Y faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. Toda una nación padeció grandes horrores por la dureza de corazón de su líder. Sí el hubiese escuchado la voz de Dios, las cosas posiblemente hubiesen sido distintas. Pero no lo fueron, así quiso Dios que fuesen. La Palabra de Dios se predica, y se puede escuchar como hemos dicho 780 años en cinco años o 156 en un año y un corazón endurecido no escuchará ni media palabra. Nuestra oración debería ser que jamás Dios endurezca nuestro corazón. Tanto el que escucha como el que predica debe ir confiando en que el Poder de la Palabra hará un efecto en su vida.

El corazón del rey Ezequías, entregó a Jeremías para que hicieran con él lo que desearan porque no creyó su mensaje. La razón, un corazón endurecido. A causa de eso Jeremías fue echado en una cisterna (letrina), Jeremías 38:5: y dijo el rey Sedequías: he aquí que él esta en vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra vosotros. Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo hicieron echar en la cisterna de Malquías hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la cárcel; y metieron a Jeremías con sogas. Y en la cisterna no había aguas, sino cieno y se hundió Jeremías en el cieno. Nuevamente sabemos lo que sucedió con el pueblo, el dolor terrible que sufrieron por no escuchar ni su líder ni ellos mismos la voz del profeta. Dios mandó a Jeremías a: tú, pues, ciñe tus lomos, levántate y háblales todo cuanto te mande… (Jer. 1:17a).

El señor Jesús contó sobre dos hombres, uno rico y un mendigo. Ambos murieron y fueron a destinos distintos. Lo que quiero remarcar es que en el momento de mayor tormento en el Hades del hombre rico, rogó a Abraham que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: a Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: no, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos, (Lc 16: 27-31). Él suplicaba que alguien, un muerto reviviera y les hablara sobre el tormento que sufren los que no escuchan la voz de Dios en vida. Pero Abraham le dice que no hay necesidad que vaya un muerto porque ahí esta la Palabra viva en Moisés y los profetas. Y si no escuchan el mensaje menos le creerán a alguien que diga que ha revivido solo para hablarles. Un corazón endurecido que no oye la voz de Dios como creerá a un muerto resucitado.

Podría seguir mencionando un sin fin de pasajes que muestran la dureza del corazón de hombres y mujeres, y las consecuencias que sufrieron por ello. Un concepto similar es cuando dice la Palabra: duros de cerviz. Hay “creyentes” duros de cerviz, duros de corazón. Oyen y oyen pero no creen porque el corazón ya no alcanza a percibir lo que Dios quiere decirles.

Conclusión

La Palabra de Dios por supuesto que es efectiva, poderosa, extremadamente impactante, pero tal como el Señor Jesús lo expone en Mateo 13, la Palabra es la misma, pero los terrenos donde cae la semilla es diversa. Una palabra predicada jamás será infructuosa. En Isaías 55:11 dice: así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito por el cual la envié. La predicación tiene propósitos, los propósitos de Dios. Él sabe que pone en el corazón del predicador. Su finalidad es que cumpla un objetivo especifico en quienes escuchan, pero hay corazones que no logran atender la voz de Dios por las razones que hemos dicho: escuchan pero no tienen fe, escuchan pero no creen en el mensajero y finalmente escuchan pero su corazón endurecido no les permite creer.

Para un corazón así en Jeremías 23:29 dice el Señor: ¿no es mi Palabra como fuego y como martillo que despedaza la roca? Pero obviamente ninguna persona que es sometida a tal proceso puede no llorar. Hay corazones duros o impuros que necesitan de la dureza del martillo o de lo abrasivo del calor, pero el Señor cumple sus propósitos. Ninguno puede resistirse al poder de la Palabra, porque como dice en Hebreos 4:12-13 Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Si una persona oye una predica y no la escucha, la Palabra de Dios conoce que en su corazón hay incredulidad, que hay resistencia al mensaje, que no importa cuanta verdad escuche simplemente no atenderá la voz de Dios. Me encanta como termina este pasaje: no hay cosa creada oculta a su vista. Todo esta expuesto ante el Dios Todopoderoso. El problema no es la semilla sino la tierra infértil.

Deseo para tu vida lo siguiente: que ores fervientemente para que tu corazón sea la tierra mas fértil posible, donde la Semilla de la Palabra de Dios germine, crezca sanamente, y de fruto al ciento por uno. Mientras tanto te digo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.